Añorar
Se sentía extraña, es por eso que estaba donde estaba, de pie, como tantas otras veces, sin saber con total seguridad qué es lo que tenía que hacer. Luego de lo de Ginger, de haber presenciado eso, una parte de ella le decía que debía acompañarla a casa, estar con ella, consolarla, pero otra parte quería estar con Korra, no la había visto mucho, y esto, de alguna manera, le había afectado. Es por ello que estaba afuera de su departamento, sus pies casi involuntariamente la habían llevado hasta allí, subiendo las escaleras sin siquiera notar el leve esfuerzo, caminando por aquel corto pasillo hasta quedar frente a su puerta, con la mano alzada, lista para tocar el timbre.
En ése instante, la puerta se abrió, sobresaltándola, observando asustada el rostro sorprendido de Korra, que se había quedado tan congelada como ella, aun con la manilla en una de sus manos, aun con el impulso con el que iba a salir apurada de su departamento.
- A-Asami… ¿qué sucede? – preguntó preocupada Korra. Al parecer el rostro de Asami le había dado un indicio de que las cosas no estaban bien y que por eso ella había ido a parar, sin avisar, hasta su departamento -. Ven – fue lo siguiente que le dijo, agarrando una de sus muñecas, arrastrándola con suavidad hasta el interior.
- ¿Ibas a salir? – preguntó Asami una vez que estuvieron sentadas en el sillón.
- Eh, sí. Pero eso no es importante ahora – respondió sin soltar si mano -. ¿Por qué no tocaste? ¿por qué no ingresaste? Sabes que tienes llaves.
- Si yo… lo olvidé.
- ¿Dónde estabas? – preguntó Korra, observando que llevaba exactamente el mismo atuendo y las mismas cosas que hoy cuando la había visto en la universidad.
- Estaba con Ginger – respondió Asami, aunque esa no era la pregunta que Korra le había formulado. La sorpresa de ésta fue evidente, estaba mencionando mucho a su nueva amiga últimamente, y que Asami hubiera venido en un estado poco normal a su casa no hacía sino aumentar su desconfianza -. Ella me pidió que la acompañara a ver a su pareja, y… bueno, terminaron, por así decirlo – finalizó, encogiéndose de hombros.
Korra se alejó y pestañeó un par de veces, dejando pasar unos segundos para imaginarse todo el panorama.
- Déjame ver si lo entendí. Ginger te pidió ir a ver a su pareja… ¿para terminar?
- No, al parecer nunca fueron pareja, eso era lo que ella pensaba.
- ¿Acaso estás loca? – fue lo siguiente que dijo Korra, sorprendiendo a Asami -. ¿Te llevó con ella para que fueras testigo de su ruptura? – repitió, como si no hubiera escuchado lo último que había dicho.
- No sabía que acabaría así…
- Tú… ¿de verdad lo dices en serio? – le preguntó seriamente Korra, con esa mirada fría que tanto le disgustaba.
- ¿Qué?
- Cuando alguien va a romper, se siente en el aire… ¿cómo es que no lo supiste? – preguntó desconfiada Korra, lo que hizo enfadar a Asami.
- ¡Perdóname si no lo supe! ¿Cómo se supone que sepa esas cosas? Solo he estado en una relación ¡en una! Y jamás sentí eso.
- Si se gustasen, simplemente contestarían los mensajes y se harían el tiempo para verse ¡aunque estén ocupados! – respondió defensiva la morena -. Decir que no pueden, o que quizá es la próxima vez… ¡es una completa excusa! Es tonta por no darse cuenta.
- O sea, que cuando me decías eso era porque…
Eso era un ataque personal que no venía al caso. Asami calló en el momento en que vio cómo el rostro de Korra cambiaba, era una mezcla entre enfado, culpa y tristeza. Había traído a colación algo que no tenía que ver, abriendo viejas heridas.
Eres una estúpida.
- Olvídalo – dijo luego de unos momentos Korra, haciendo como que nada había pasado -. De todas formas, déjala un tiempo a solas, ella debe sanar. Además, tienes que empacar tus cosas.
- Bien – respondió Asami, con un rostro ensombrecido.
Korra suspiró. Nuevamente, y sin poder controlarlo, las cosas se habían salido de control. De algo tan pequeño casi había armado una pelea, una estúpida pelea. Se sentía culpable, y lo era, en parte. Tenía que cambiar el denso ambiente que se había formado en el living, por eso, se acercó, y con cuidado, como si temiera ser rechazada, colocó una de sus manos en la mejilla de Asami, llamando su atención, acunando su rostro en sus manos cuando observó en los ojos de ésta que estaba tan arrepentida como ella por haber armado todo ese alboroto.
- Hey… discúlpame – dijo Korra.
Asami cerró lentamente los ojos e inclinó un poco la cabeza, ocultándose un poco más en las manos de Korra, diciéndole con su cuerpo que ella también se disculpaba. Eso había sido estúpido.
- Lo siento. Todo se descontroló – dijo, refiriéndose a la situación, y a lo de Ginger.
- Está bien – respondió Korra, depositando un beso en su frente.
- Es solo que… creo que soy la única que puede escucharle, y estaba tan mal cuando la dejé para venir acá – continuó Asami -. Además, fue mi idea que ella fuera a verla, y ella… ¡ella se iba a casar con un hombre!
Korra pestañeó lentamente otra vez, encajando la última pieza del rompecabezas, una que, sinceramente, no deseaba encontrar.
- Espera… ¿ella estaba con una mujer? – preguntó, con un tono un poco más alto que el usual.
Asami supo que, inconscientemente, había omitido ésa información.
- ¿No lo mencioné? – dijo medio en broma, medio preocupada.
- ¡Definitivamente no iras ahora a consolarla! – exclamó Korra, sujetándola de ambos brazos.
- ¿Por qué?
- ¡¿Entiendes algo de todo esto?! ¡Su pareja era mujer! – dijo, aun agitada.
- ¡Lo sé! ¡Cómo tú lo eres mía!
- ¡No es lo mismo!
- ¡¿Cómo no va a ser lo mismo?! – exclamó Asami, contagiándose de la agitación.
- Puede que no lo entiendas, pero, cuando estás así de triste… cualquiera sirve, y… ¡puede que espere algo de…! – Korra parecía no poder terminar sus frases, pero Asami entendió a qué iba.
- Claro que no, ella no…
- No lo entiendes. Las cosas pasan sin que lo planees, sin tengas tiempo de reaccionar – masculló enfadada.
- ¡No tiene sentido lo que dices, Korra! Sabes que te amo, y ¡por dios! ¿crees que pasaría algo con Ginger?
- Eso mismo es lo que no entiendes – respondió secamente Korra.
Asami se enfadó, todo se le estaba contagiando con demasiada facilidad. No entendía por qué Korra estaba actuando así, no era como si fueran las únicas que les gustara las mujeres, entonces ¿por qué armaba tanto escándalo porque su nueva amiga también lo fuera? ¿Acaso desconfiaba de ella? ¿de su propia novia? ¡por dios, que le gustaran las mujeres no significaba que querría meterse con todas! ¡¿para qué?!
"Siento haberte hecho ver algo así antes de tu viaje, Asami"
La situación la enfadó aún más cuando recordó el rostro de Ginger cuando se despidió de ella diciéndole aquellas palabras, intentando sonreírle cuando sus ojos aún estaban hinchados y enrojecidos por haber llorado tanto, cuando aún sentía su ropa húmeda por sus lágrimas por haberla abrazado, consolándola, esperando a que desahogara parte de su aflicción.
- Ella me miró con una sonrisa en su rostro, pero… - dijo en voz baja Asami, bajando la mirada -. Sé… que es doloroso…
"No quiero verte de nuevo", le hizo recordar su mente, aquella vez cuando casi se quedó sin oxígeno, pensando en que Korra la iba a abandonar por completo.
- Entiendo – dijo Korra, trayéndola de vuelta a la realidad, recuperándola antes de que su masoquista mente la llevara lejos -. Yo… estoy deseando que llegue mañana – dijo con suavidad -. No quiero pelear por esto.
Asami la observó a los ojos. Ella no era la misma de ése entonces.
- Vete a consolarla antes de que te quedes sin transporte – dijo finalmente, felizmente resignada.
- ¡Gracias! – respondió alegre Asami, besando con énfasis una de sus mejillas.
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Un rostro enrojecido y surcado por lágrimas le abrió la puerta, y Asami no pudo evitar sentir una punzada en el pecho.
- Asami… ¿viniste… porque estabas… preocupada? – dijo Ginger entre sollozos, evitando su mirada.
Asami avanzó vacilante un paso, levantando los brazos, como si estuviese lista para sostenerla en caso de que se callera.
- Estoy… muy agradecida…, y alegre – agregó sonriendo tristemente -. No tengo a nadie con quien hablar… yo… quiero devolverme a mi ciudad, con mi familia… quiero irme a casa.
Finalizando esto, Ginger se apoyó en el hombro de Asami, y ésta sujetó sus brazos, sosteniéndola mientras sentía como Ginger daba rienda suelta a sus lágrimas, casi al borde de un ataque de pánico, luchando por respirar.
Me alegro de haber venido.
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Había pasado cerca de media hora y el ambiente estaba más tranquilo. Ginger aún tenía los ojos enrojecidos y de vez en cuando sorbeteaba su nariz, pero ya había llorado tanto que su mirada se notaba seca, pero un poco mejor.
Asami sopló un poco el té que tenía entre sus manos, observando como el vapor abandonaba tranquilo la taza, ajeno a todo, pero dándole un aire más tranquilizador. El té siempre ayudaba.
- ¿Sabes? – dijo Ginger rompiendo el silencio -. Yo realmente… sabía que era inútil.
- ¿Qué cosa? – preguntó con suavidad.
- Lo sabía, pero… cuando vine a la ciudad, me figuré que daría resultado… de alguna forma. Y ahora que lo pienso… soy una estúpida.
Unos segundos de silencio volvieron a reinar en la habitación, y esta vez Asami se sintió un tanto incómoda.
- Lo siento, pero… no sé qué decir en un momento así – se disculpó Asami -. No tengo mucha experiencia.
- No pasa nada – sonrió Ginger -, basta con que estés aquí.
Asami le sonrió de vuelta. En eso sintió como su celular vibraba en su bolsillo, cuando lo sacó observó que era Korra, así que disculpándose se levantó y se alejó hacia la siguiente sala del departamento.
- Hey.
- ¿Y bien? ¿Cómo está? – le preguntó por la línea.
- Se acaba de calmar.
Un suspiro se escuchó, Korra había estado preocupada.
- Bien. Mándame la dirección para enviarte un taxi, ya va a ser muy tarde y debes ir a casa.
Asami se sintió un tanto controlada, ella no podía abandonarla así, no ahora que estaba mejorando. "Basta con que estés aquí".
- No – respondió -. Lo siento, pero no. No te preocupes por nuestro viaje, no llegaré tarde a la estación. Voy a quedarme con ella.
- Ya basta – escuchó decir cansada a Korra, lo cual la asustó -. Ni lo sueñes, iré a buscarte. Dame la dirección – exigió.
- Aun no puedo volver.
- ¡Asami! – exclamó Korra.
La puerta detrás de ella se abrió, Asami volteó justo en el momento en que vio a Ginger asomarse.
- Asami – la llamó -. Puedes irte. ¿Qué tiene de bueno que se peleen por mi culpa?
Seguía escuchando el murmuro de Korra reclamando por el celular, pero la mirada de Ginger parecía encerrar más cosas. Esta noche sería dura para ella, ya que por todo lo que se había mudado a esta ciudad, su anhelo de alcanzarla, había sido una ilusión, y eso a cualquiera devastaría.
Lo siento, Korra.
No podía dejarla. Así que llevó su pulgar hacia la pantalla táctil, y finalizó la llamada.
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El cielo apenas estaba aclarando. Era ese momento en la mañana donde se escuchaba a los pájaros cantando, añorando el calor del sol, y en donde las calles estaban completamente vacías, haciendo aún más solitario en andar.
Asami caminaba cansada. No había podido dormir suficiente, pero se sentía satisfecha. Si hubiera sido ella, hubiese querido que alguien la acompañase esa primera noche, tal como lo hizo con Ginger.
Amodorrada, descansando en una pared del tren en el cual estaba viajando, sacó el celular de su bolsillo, el cual no había querido ver, el cual había puesto en silencio para no pelear con Korra, y sin sorprenderse encontró un mensaje de texto.
Solo uno, pensé que habrían más. Korra en verdad estaba enojada.
Mientras descendía y caminaba, lo abrió, y al instante se detuvo.
"Cancelé la reserva – Korra"
Solo eso. No decía nada más. Aquellas frías palabras que le recordaban el inicio de su relación, de cómo era Korra en ése entonces, y de cómo ella añoraba dulces palabras salir de su boca.
Ella… ella estaba ilusionada por ir… yo, yo quería ir también…
Apuró el paso, y cuando notó que su respiración era agitada y que sentía el rápido palpitar su corazón en su cuello, exaltado, se dio cuenta que estaba corriendo, pero en su mente solo pensaba en Korra.
Al doblar en la esquina de la cuadra de su departamento, frenó en seco, observando como ella estaba apoyada en una de las paredes, esperándola. Rápidamente Asami apartó el pelo de su rostro y se dirigió hacia ella, ahora plenamente consciente de su pulso ensordecedor.
- Ko-Korra… - susurró, ganando solo una fría mirada de su parte -. Pensé que… lo habías cancelado.
- Lo hice – fue su única respuesta.
- Lo… siento.
Se quedaron unos segundos en silencio. Esta sensación le era familiar, muy familiar. Su cuerpo se tensó, sintiendo el peligro, la amenaza de algo, pero esto era distinto, no sería un ataque físico, pero Asami estaba igual de lista para huir de uno emocional.
- Lo cancelé porque teníamos que hablar sobre esto. ¿Fue tan raro? – dijo Korra, llamando su atención.
- ¿Hablar? – dijo con un hilo de voz.
Esa frase estaba modificada, pero todo el mundo sabía qué significaba el "tenemos que hablar". Un temblor recorrió la espalda de Asami. No había sido nada grave, era una exageración, lo decía porque estaba enfadada, pero aun así el terror la invadió.
- ¿Quieres… terminar? – preguntó, sin poder esconder todos sus miedos.
El rostro de Korra era inescrutable, con la mirada perdida en el suelo, como si estuviera en otro lugar. Asami apretó los puños y dio unos pasos hasta ella, acortando la distancia, colocándose frente a ella, llamando la atención de su mirada.
- Korra – dijo poniendo una mano sobre su pecho, aferrándose a su ropa, y ahí su voz la traicionó. Una ola de calor invadió sus ojos al ver que ésta no reaccionaba, un calor que pronto desencadenó lágrimas y un debilitamiento general en su cuerpo. Pero eso no le importaba, ella no quería… -. Yo… yo no quiero… - dijo, aferrándose a sus brazos, apoyando su frente en su hombro.
Korra luego de unos momentos, en los que Asami permaneció atormentada en ésa misma posición, esperando una reacción, levantó su mano, tocando uno de los brazos de Asami.
- Tampoco quiero hacerlo. No terminaremos, así que deja de llorar.
- ¿No? – dijo Asami, levantando su mirada ilusionada hacia ella.
Aquella mirada derritió el corazón de la morena, ninguna otra cosa la derribaba tanto como las lágrimas de ilusión de Asami, como si fuera una pequeña niña inocente. Levantando la otra mano, pronto se encontró estrechándola entre sus brazos, escondiendo su rostro en cuello de Asami, aspirando lentamente su propio olor.
- No pareces ser del tipo de persona al cual le atrae la gente tan fácilmente – comenzó a decir Korra -. Así que cuando te preocupaste tanto por esa chica, y todo tan de repente… me puse como una loca.
Sintió la calidez de las palabras de Korra, su miedo, tal como el suyo momentos atrás.
La sorpresa… el sentimiento de cuando algo no va bien…
- Aquella vez, cuando me dejaste… – comenzó a decir Asami, escondiéndose en el cuerpo de Korra -, dijiste "no quiero verte de nuevo"… incluso ahora sigue siendo doloroso y no quiero recordarlo.
Korra la estrechó más fuerte, no pudiendo evitar sentir un poco de culpabilidad. Pero ahora era distinto, la amaba, y por eso las cosas de repente se tornaban complicadas, no teniendo control ni sobre sí misma por culpa de esos sentimientos.
- Si nunca me hubiera enamorado de ti… no hubiera sentido todo esto – dijo, pero no como un reproche -. Vi a mi antigua yo en Ginger… y no pude abandonarla.
- Tú…
Hay veces…
- …Estás haciendo esto a propósito – logró decir Korra, poco a poco cayendo derrotada ante las acciones de Asami.
- ¿Qué? – preguntó aun temblorosa.
… en las que no pude decir nada. Iba del enfado a la preocupación. Aun así… basta un instante para que ella me llene de alegría, para que Asami se convierta en todo mi mundo… Hay veces en las que soy tan estúpida.
- Nada – dijo, cogiendo con ambas manos su rostro, acallándola con un tierno beso.
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Aquella chica la volvía loca. No solo con lo que la hacía sentir, sino por cómo lograba jugar con ella. Hace poco había estado tan fría como un glaciar, amenazando con romperlo todo. Luego una ternura tan grande que la hacía volar. Y ahora estaba absorta en el frenesí de la excitación, siendo presa de sus deseos, sin jamás poner alguna resistencia.
- Ko...rra – alcanzó a jadear, antes de que ésta la volviera a callar con un beso, pero era distinto, era uno pasional.
Estaba debajo de ella, sintiendo como sus manos la despojaban de toda la ropa, como sus dientes marcaban la piel de su cuello, trazando una imaginaria línea sensitiva de placentero dolor, haciéndola desear más, estrechando su cuerpo para que entendiera que nada de eso era suficiente para ella.
Una mordida en su clavícula la hizo gemir sonoramente. La mano de Korra se deslizaba a toda prisa bajando por su vientre, acercándose hambrienta hacia el botón en donde se apagaba su conciencia. Pero no quería ser la única desvestida.
- Ropa – jadeó, con un estremecimiento.
- ¿Hm? – emitió Korra, succionando uno de sus sensibles pechos, ganando otro gemido.
Asami, con dificultad agarró la polera y la deslizó sobre la espalda de Korra, intentando quitársela.
- Vamos… quítate la ropa. Toda – enfatizó.
Korra con rapidez se quitó su polera, quedando solo en ropa interior. Asami alargó su mano hacia su espalda, y con habilidad abrió su brasier, despojándola de toda ropa, por lo menos en la parte superior.
- Aun te queda – le reprochó Asami, observando sus panties.
Korra emitió una risa fanfarrona.
- Realmente quieres verme desnuda, pervertida.
Aun así, accedió a sus caprichos, y antes de que Asami pudiera hacer algo, Korra deslizó con facilidad dos dedos dentro de ella, disfrutado siempre de la suavidad y calidez de su interior, escuchando embelesada el placentero gemido de satisfacción de los labios de su novia.
- Tendré que hacerlo lento, o de seguro no durarás mucho – se burló, acercándose a capturar sus labios.
- Date prisa y comienza a moverte – ordenó avergonzada Asami.
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El rostro apesadumbrado de Ginger extrañamente hacía sonreír a Asami. No había sido su culpa, por lo menos no directamente, de que ellas no hubieran viajado a esas pequeñas vacaciones. Pero Asami no se arrepentía mucho, no salió de la cama de Korra en todo ése tiempo, y además habían quedado de que igual viajarían pronto.
- Lo siento mucho, Asami – volvía a disculparse Ginger.
- Hey, dije que no pasaba nada – le dijo, colocando una mano en su hombro.
- Fue por mi culpa – volvía a decir, no haciendo caso de sus palabras, haciendo suspirar a Asami derrotada.
- Por cierto, a Korra le gustaría hablar contigo.
- ¡¿Qué?! – exclamó exaltada.
- No te hará nada – intentó tranquilizarla.
- ¿Estás loca?... de seguro quiere matarme… - dijo en un aterrado susurró.
- Lamento llegar tarde – escucharon detrás de ellas. En el instante el cuerpo de Ginger se tensó y ésta sintió como comenzaba a sudar frío al momento en que observó el rostro inexpresivo de Korra.
No es que a Korra le desagradara Ginger, no había tenido tiempo de conocerla, y simplemente actuaba así porque así es como actuaba con gente desconocida, y más aun con alguien a quien le quitaba el tiempo con su novia. Pero no era nada más que un capricho infantil.
- ¡Korra! – la saludó alegre Asami, ablandando un poco su expresión.
- Ginger… - dijo Korra, en modo de saludo, y de inmediato ésta la interrumpió.
- Yo… fue culpa mía… en verdad lo siento – se apresuró a decirle.
Korra suspiró, y enseguida extendió una mano hacia ella, pidiéndole algo.
- Dame tu teléfono – dijo con un tono neutro, y Ginger sin preguntar se lo entregó de inmediato.
Asami observó atenta la situación, mientras Korra marcaba algo en aquel dispositivo y apenas terminó se lo devolvió a la pelirroja.
- Acá está mi número de teléfono – dijo Korra -. Si algo ocurre, mándame un mensaje... O si quieres algún consejo.
Tanto Ginger como Asami estaban sorprendidas. Asami jamás pensó que ella iba a hacer eso, de hecho, cuando Korra le pidió hablar con su amiga, pensó que la iba a espantar y estaba lista para interponerse en las abruptas decisiones que ella solía tomar. Así que, por supuesto que esto no era nada de lo que ella había previsto.
- Todo esto fue un problema para ti – continuó Korra -. La mayoría de la gente se hubiera dado cuenta de lo que pasaba, pero no tú, y está bien… estabas enamorada – dijo, dedicándole una mirada cómplice a Asami, haciéndola sonrojar -. La próxima vez, busca a alguien mejor. Mereces mucho más.
Ginger apretó el teléfono entre sus manos, emocionada, determinada a dejar pasar de una vez toda esta mala experiencia para encontrar a alguien con quien en verdad pudiera ser feliz.
- Yo… - dijo -, ¡encontraré una novia como Korra! – exclamó observando a Korra con admiración.
- ¿Eh? – emitió Asami, al tiempo que una alarma de precaución sonaba en su cabeza.
- ¡Quiero alguien como ella, Asami! – le dijo emocionada, volviéndose hacia su amiga.
- Si, pero…
- Hey – la llamó Korra -. No tiene que ser como yo. Solo espera a la persona que sea indicada para ti.
- Eso suena complicado – dijo Ginger, decepcionada -. ¿Cómo lo sabré?
Asami observó a Korra, sintiéndose incapaz de responder eso, pero profundamente agradecida de que ella ya la hubiese encontrado. Korra al parecer pensaba lo mismo, ya que la miraba con esos ojos que la hacían sentir toda clase de cosas, esa mirada que estaba hecha exclusivamente para ella. El palpitar dentro de su pecho la llenó de una hermosa calidez, añorando que ojalá todo el mundo también tuviera una propia.
- No lo sé. Solo sé que, cuando llegue, te darás cuenta.
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~o~
N. de la A.:
"Aceptamos el amor que creemos merecer", la célebre frase que parece poder explicar todas las relaciones.
Quizás, si Ginger se hubiera querido más, no olvidando que su amor propio es más importante, se hubiera dado cuenta y no hubiera sufrido tanto.
*Recuerden esto, para más adelante.*
Le reviews:
KoAsLM005: Lo siento mucho, pero han sucedido cosas que se escapan de mi control, prácticamente atándome de manos, impidiéndome escribir fluídamente. ¡Pero no demoraré! En verdad quiero terminar pronto esto, así que volveré a ser la de antes (espero).| lizy: Ese es el cliché de muchas, que cuando se meten con un hombre después de tanto tiempo, se emparejan altiro (casándose o embarazándose). Lamento que te haya tocado, pero apuesto a que estás mejor, con un radar que busca a alguien mucho mejor.| Guest/Ninixxx?: Hahaha, te caché por las palabras no más. Mostraste la hilacha, hermana. Puta ¿qué puedo decir? lamento haber dejado pasar tanto tiempo... "me pasé, poh" ¡Pero he vuelto!, reportándome para llenar tu mundo con multicolores (bien abanderada la weona) y agradeciéndote miha las palabras. Es bacán leer tus comentarios, y respondértelos de un modo shileno-informal aumenta exponencialmente esto.| Cryp: Si, llamó mi atención el dulce caramelo que estaba siendo Korra, así que intenté "salvajetizarla"de nuevo, un poco, aunque sea por un momento. | : No hubo viaje, y me enfoqué en otras cosas, manipulando un poco el capítulo, pero igual viajarán. Todo lo que no escribí acá se reservó para el próximo capítulo, muahaha.| HanelBlumaTanu: Tardé, pero llegó. ¡Gracias por los ánimos!| Shizuma94: "Ginger no tenía a nadie en la vista... pero ¿ahora?", hohoho. Izumi fue una cosa ultra-express, y no sé si me enfoque tanto en Ginger más adelante. Esto fue solo una prueba para las chicas. ¡Demonios! ¡Opal! Lamento dejar de lado algunos personajes (¿que nadie extraña a Mako? hahaha) pero a veces sigo la adaptación al pie de la letra, y parece también olvidar a sus personajes, es por eso que tampoco los pongo. Pero adoro a Opal, así que claro que la agregare.| Agnesami: "No pasa hasta que te pasa" dice un dicho por allí, y ojalá no sucediera con tanta frecuencia. Ahora nadie sabe para donde mirará Ginger. Es una loquilla.| TrustyShamrock: Comentario salvaje apareció, hahaha. Pero completamente toda la razón, ¡basta de etiquetas! and god bless Mike!| Kanu-Unchou: Existe esa tonta percepción de que cuando le dices a una amiga que te gustan las mujeres, ella de inmediato cambia su disposición, pensando en que la miras "de ése" modo. Una estupidez, una en la que Korra cayó, pero es perdonable. Algo así también se desprende de vuestro comentario, solidarizando con que yo también suelo hacer saltos de un tema a otro, así que no os preocupeís, mi estimada lectora victoriana. Me agrada mucho leerle.| Ruha: Hahaha ¡le acertaste en todo! pero omití esa parte de catigo duro, o sea, yo no escribo esas suciedades (wuahahaha). Es el ciclo de vida de alguien que escribe, el de pasar por un "¿y si cierro todo mejor?" pero logramos sobreponernos a eso y seguimos con eso, aunque si te soy sincera, mis ganas asesinas por terminar esta historia no han menguado. No la abandonaré, pero si quiero terminarla. Aun falta, pero todo será en pos de eso. Y sin querer te confesé cosas.| Nami-Nem: Tan comprensiva que eres, yegua, pero es la clase de cosas que me hacen reír, sádicamente hablando. ¡Ya no vuelvo más hasta fin de año! No me toparé con el polen de Stgo, huiré tal cual dices, disfrutando de mis últimos meses porteños. Ya encontré la luz, cuesta la wea, pero sirvió. Ahora si estuvo Korrita, y calma, habrá de lo otro en el próx.| triblyn: Hm, lo que pasa en las aguas termales, se quedará en las aguas termales... pero igual escribiré de ello, hahaha. Acá eso lo conozco como "geidar" una actualización fisiológica maravillosa. La cosa es ¿Asami huele una próxima amenaza?.| DjPuMa13g: Aw, amor eterno para ti. Te hice caso y leí un libro y en ejercicios me he vuelto un poco sedentaria, copiándole un poco la actitud a mi gato que duerme todo el día. Pero ¡Hey! ¿a quién no le gusta enamorarse? algo que jamás esperé leer. La verguenza es algo que siempre juega en contra, no temas a hacer el ridículo, es más divertido así, y eso se pasa, arrepentirse por no haber hecho algo, siempre molesta más. ¡Así que ya sabe señorita! ¡basta de perversidades y vaya a enamorar al mundo! hahaha. Y no deja de enternecerme lo que dijiste.| Ponshy: Lamentablemente, a mi querida Azula la reservo solo para otras historias. Además, ella es de otra generación, por lo que tampoco podría introducirla acá. Eso me suena a que ¿quieres otro tipo de cosas? decímelo y lo escucharé atenta.| AlexandraArcher: No lo es, solo es una chica ingenua que será para Asami como Opal lo es a Korra (?). El tiempo es algo que nos ha molestado ultimamente, pero espero que disfrutes de él, y que no te persiga en lo que sea que estés estudiando. ¡Animo chiquilla! Mira que yo acabo recién de escapar de sus garras.
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Disculpen la tardanza, pero enfocándome en lo bueno, puedo decir que al fin ella llegó a visitarme, así que volverá todo a como era antes.
