En el último capítulo, Kouga se encontró con Souma, el Santo de Lionet, con quien ha empezado a entablar una amistad. Gracias a él, descubre dónde está Athena, en un lugar conocido como "Palestra", ambos deciden que se dirigirán a dicho lugar, sin embargo, parece que algo se interpondrá en este viaje...

Nota: En la anterior entrada, dije que Souma hablaría en español, bueno, lo hizo, pero nada extraño, ahora sí lo verán hablando en español.

Capítulo seis

El bandido de las llamas

Los movimientos extraños entre la maleza tomaron a Kouga por sorpresa, quedó paralizado unos minutos, en una débil pose de pelea, esperando alguna respuesta, trató de alertar a Souma, pero la voz no le salía. De golpe, una extraña figura negra apareció, alta, corpulenta, rápidamente se abrió paso hacia la carpa, Souma salió disparado hacia atrás, cayendo en la arena adolorido, no tardó mucho en levantarse de nuevo, con una expresión de gran furia.

- ¡Oye, esta camiseta era original, pendejo! – Dijo en un idioma incomprensible para el Pegaso, pero entendió que aparentemente, la playera desgarrada era la causa del enojo.

El ataque del extraño ser levantó una polvareda, que se disipó al poco tiempo, de ella, surgió el agresor, de gran contextura, protegido con una extraña armadura, similar a la que había utilizado Kouga, aunque completamente diferente en aspecto. De un color negro brillante, las formas recordaban a la apariencia de un jaguar, una tiara con forma similar a la cabeza de uno, los ojos eran de color amarillento pálido, la tiara sostenía un cabello de tonos rosados oscuros, largo hacia arriba, y no mucho por sobre la nuca. Las protecciones en los brazos no cubrían mucho, pero en el final terminaban en tres prominentes garras, las hombreras tenían forma similar a su hombro, detallada con algunos motivos carmesí, la protección del torso se limitaba solo al pecho, decorado de la misma forma que las hombreras. Las piernas las tenía protegidas apenas por unas cortas botas que con suerte pasaban un poco más de los tobillos, y unas ligeras rodilleras. Sus ojos no parecían comunes, de color aguamarina, largos, y acompañados de una confiada sonrisa.

- ¿Q-Quién eres? - Preguntó un temblante Kouga.

- Mi nombre es Asheeta, Martian del Jaguar, y ustedes no necesitan presentarse, ¡ya son cadáveres para mí! – Amenazó.

- ¿Cadáveres…? ¡¿Nosotros?! – Murmuraba con ira Souma para dentro. - ¡¿Por qué no mejor miras lo que me hiciste?! – Exclamó mientras le enseñaba la desgarrada playera. - ¡VOY A HACERTE TRAGAR UNO POR UNO TODOS TUS DIENTES, CABRÓN!

Como aquella vez ocurrió con Kouga, en el cielo se presentó una fractura, enseñando una porción del universo, varias estrellas brillaron y resonaron, formando una constelación, la del León Menor. Al instante, luces de las estrellas descendieron sobre el cuerpo de un enfurecido Souma, poco a poco, lo recubrieron de la Cloth de Lionet, de fuertes tonos anaranjados y rojos, una vez todo su cuerpo estaba cubierto, no reparó en lanzarse como una bestia embravecida contra su adversario, quien ágilmente escapó hacia un costado ante un salto de Souma, quien terminó encontrando entre sus manos no más que arena.

Cegado aún por la ira, Souma continuó su efusivo ataque, lanzando de cerca distintos tipos de puñetazos a velocidades sorprendentes, pero no lo suficiente como para superar la asombrosa agilidad de Asheeta, que los esquivaba de forma inhumana, cuando notó una apertura en los descuidados movimientos del León, rápidamente lanzó un zarpazo directo al brazo derecho, lo cual detuvo en seco al Santo.

- ¡Te tengo!

Jaguar's Vicious Chase!

(Furiosa caza del Jaguar)

Una veloz patada alcanzó el mentón del joven, que salió disparado hacia atrás, y hacia arriba, el Martian no perdió oportunidad, y dio un salto dispuesto a dar un zarpazo final sobre el corazón de Souma, sin embargo…

Una ráfaga venida de quién sabe dónde golpea directamente su pecho, haciéndolo caer en la playa, adolorido más por la sorpresa que por su fuerza. Kouga, que se había recuperado de su parálisis, por fin podía moverse de nuevo, atinó a lanzar esa ráfaga de Cosmos, pero no parecía muy seguro aún; se acercó a la escena de batalla, al tiempo que Asheeta y Souma se levantaron rápidamente, intentó ponerse al lado de su nuevo amigo, sin embargo, este le devolvió una furiosa mirada de reojo.

- ¡S-Souma! ¿Qué ocurre? ¡Solo iba a ayudarte!

- Es MI pelea… Kouga, no te metas. – La voz estaba ronca, asustó ligeramente al Pegaso.

- ¡Pero…!

- ¡Que no te metas! – Souma se volteó y le dio un puñetazo justo en la frente del joven, que cayó en seco, al borde de desmayarse.

- ¡Vaya, qué hermosa amistad! – Decía Asheeta, mientras se reía de la situación. – Y yo acá creyendo que todos los Santos eran amiguitos. – Agregó una pequeña carcajada antes de ponerse en pose de batalla.

El encuentro se reanudó, Souma tomando la iniciativa con una carrera directo hacia su oponente, que esperaba atraparlo por sus piernas, efectivamente, toma las extremidades con facilidad apenas se acerca, pero no contó con la fortaleza física del León, tornando ligeramente su pose se deshizo de la idea de Asheeta, quien al instante mostraba una expresión de miedo, al ver como el pelirrojo, con esos ojos que no parecían distinguir límite alguno, lanzaba un increíble puñetazo a su cara, que de la potencia incluso rebotó unos centímetros desde el suelo, y lo peor no había llegado aún. Tomándolo por los cabellos, arrancándole la tiara, lo lanzó con fuerza hacia delante, lo persiguió unos segundos, mientras en su puño izquierdo una brillante llama se formaba.

FLAME DESPERADO!

(Bandido de las Llamas!)

Dio un pequeño salto, y encajó su flameante puñetazo directo en el pecho de su enemigo, atravesando su armadura.

- S-Souma… - En tanto, el Pegaso desfallecía…

[…]

El chispear de unas llamas abrió sus oídos, seguidos por sus ojos, lo primero que vieron fue el firmamento nocturno, cubierto de hermosas estrellas. Miró a un costado, y vio al joven pelirrojo, sentado al lado de una fogata, tostando dos pescados en las llamas, a falta de su camiseta destruida, llevaba ahora una playera manga corta negra.

- ¿Souma? – Dijo, con voz débil y ronca.

- ¡Hey, Kouga, se ve que despiertas para la cena, eh! - Respondió, animado y sonriente. – Vamos, siéntate y come. – Mientras Pegaso hacía caso, Souma le tendía una vara donde mantenía el pescado ya tostado, sin soltar palabra, Kouga tomó la vara y comenzó a comer en silencio, lento.

Souma miraba las llamas, con una vista algo perdida, y una vaga sonrisa en el rostro, tras un tiempo "perdido", dijo finalmente:

- Oye, perdón por lo de antes, no debí haberte golpeado. – Decía con voz reflexiva, al instante capturó la atención de su amigo. – Sabes, es que tengo… Un problema…

- Oh, eso… ¿Podrías explicarme qué diablos te pasó en ese momento?

- Pues… Cuando mi padre fue asesinado ante mis ojos, comencé a desarrollar un grave problema de ira, no solo me enojo con facilidad, sino que, también, me vuelvo una bestia salvaje, hasta no terminar la batalla, no me detengo.

- Entonces, fue por eso que no quisiste que me meta.

- En parte, era porque yo quería terminar la batalla, aunque por otro lado, también quise no meterte en medio, o podría haberte hecho mucho más daño.

- ¿Gracias, supongo? – Kouga carcajeó un poco, Souma lo secundó.

- Heh, tal vez, en fin, te pido disculpas, haré lo posible para que no suceda de nuevo. – Dijo, jocoso, después agregó: - Oye, ¿por qué no te pusiste tu Cloth? Eso habría ayudado bastante a que no te tumbara de un solo golpe.

- Es que… No estoy muy seguro de cómo hacerlo.

- ¡¿Cómo?! ¿No sabes? ¿Qué rayos pasa contigo? ¿Al menos sabes elevar tu Cosmos?

- Un… Poco, solo lo logro bien en situaciones complicadas, aún no lo domino bien.

- ¡Por el amor de…! ¿Y eres el sucesor de Seiya? - El pelirrojo casi estaba indignado por la ineptitud de Kouga.

- ¡Ya, ya! ¡Deja de molestar! – Dijo Kouga, fastidiado por las acusaciones. – Oye, ¿y qué pasó con ese tal Asheeta? – Cambió rápido de tema, Souma accedió.

- Bueno, cuando lo golpee con mi técnica, quedó tendido en el suelo, comprendí que ya había ganado, y me calmé ligeramente, me voltee y te vi tirado en el suelo, fue suficiente distracción para que el cobarde escapara, se ve que era bastante rápido.

- Hm… Ya veo, ¿no temes que vuelva?

- Nah, seguro lo dejé tan asustado que habrá ido a buscar a su mamá marciana.

- Cierto, dijo que era un… ¿Martian?

- Guerreros del Planeta Marte, adivino, habrán llegado junto con ese tal Mars del que me hablaste, los nombres son parecidos. Tengo que avisar de esto también en Palestra.

- Oh, cierto, Palestra, ¿cuándo iremos allí?

- Ahora está muy oscuro para viajar, pero por ahora dormiremos un poco, la carpa está por allí con bolsas de dormir, si quieres ve a acostarte ahora, yo me quedaré haciendo guardia un rato, dormiré aquí, se siente mejor el aire.

- Está bien. – Kouga se levantó y se dirigió a la carpa, donde encontró las bolsas de dormir, rápidamente se introdujo en ellas y se acurrucó. - ¡Buenas noches, Souma! – Gritó desde allí.

- ¡Hasta mañana, Kouga! – Respondió el León.

Señorita Saori, hoy me he retrasado en su búsqueda, sin embargo, encontré a un amigo que me ayudará a encontrarla, le prometo que mañana reanudaré mi viaje hacia la Palestra, ¡espéreme, señorita Saori!