- El guardián de las llaves, ¿Hagrid quieres leer este capítulo?

Hagrid asintió y cogió el libro.

BUM.

Los que estaban más cerca de Hagrid tuvieron que taparse los oídos.

Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente.

¿Dónde está el cañón? —preguntó estúpidamente.

- ¿Qué es un cañón? – preguntaron a la vez la mayoría de los magos

Los hijos de muggles y los muggles presentes en la sala iban a explicarlo pero para su sorpresa Arthur Weasley y Sirius Black se les adelantaron.

- Es un arma muggle que hace mucho ruido y produce una explosión, ¿Qué pasa? – preguntaron al ver como les miraban sus compañeros – me gustan mucho las cosas muggles – respondió Arthur, - Y yo cogí estudios muggles para fastidiar a mi familia e incluso investigué cosas por mi cuenta – respondió Sirius.

Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que contenía el paquete alargado que había llevado.

- Como puede tener un rifle, puede ser muy peligroso si no sabe como utilizarlo y se necesita un permiso especial – dijo Lily

- ¿Qué es un rifle? – preguntaron los gemelos

- Es otro arma muggle, algo asi como un avada kedavra, si apuntas bien – respondió Orión, una vez más le habían quitado a Hermione la oportunidad de explicarlo, todos miraron a Orión de la misma forma que habían mirado a su padre un momento antes.

- En el futuro los magos están más integrados en la cultura muggle y por ahora no vamos a deciros mucho mas así que mejo continuamos leyendo – dijo Alex

¿Quién está ahí? —gritó—. ¡Le advierto... estoy armado!

Hubo una pausa. Luego...

¡UN GOLPE VIOLENTO!

Otra vez tuvieron que taparse los oídos.

La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.

Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que bri llaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera.

- ¡Hagrid ha ido a buscar a Harry! – gritaron James y Sirius

Remus puso los ojos en blanco.

El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo. Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar. El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.

Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil... Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrifica do de miedo.

Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.

- ¡Genial! ¡Hagrid es el mejor! ¡ Esa ha sido la mejor frase de todo lo que llevamos leído!- todos los adolescentes y niños se estaban riendo y los adulto sonreían y en algunos caso luchaban por no reírse mientras que otros como Hagrid y los gemelos Prewet se estaban riendo igual, los cuatro gemelos incluso acabaron rodando por el suelo junto con Sirius, el resto empezaron a pensar que era un poco exagerado pero parecía que necesitaban reírse así desde hacia rato.

Dudley se escapó de allí y corrió a esconderse junto a su madre, que estaba agazapada detrás de tío Vernon.

¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante.

Harry levantó la vista ante el rostro feroz y peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.

La última vez que te vi eras sólo una criatura —dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre.

- Estoy seguro de que vas a oír mucho eso – dijo Remus

- Ni se lo imagina, profesor… quiero decir Remus – pero ya era tarde, se le había escapado un dato del futuro.

- ¿Profesor? ¿voy a ser profesor? – preguntó, pero esta vez nadie contestó

- Lunático se ha pasado al lado oscuro – gritaron James y Sirius, que parecían horrorizados.

Orión y Alex le pidieron a Hagrid que siguiera leyendo antes de que la situación se descontrolara más.

Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.

¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—. ¡Esto es allanamiento de morada!

Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero —dijo el gigante. Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación.

- ¡Así se hace Hagrid!

Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón.

De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la es palda a los Dursley—, te deseo un muy feliz cumpleaños.

- ¡Feliz cumpleaños! – y volvieron a cantar.

Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.

Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el inte rior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con «Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.

- Muchas gracias Hagrid – dijeron a la vez James y Lily.

Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:

¿Quién es usted?

- Si Hagrid deberías haberte presentado antes

El gigante rió entre dientes.

Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guar dián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.

Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry

- No creo que eso le aclare quién eres.

¿Qué tal ese té, entonces? —Dijo, frotándose las ma nos—. Pero no diría que no si tienen algo más fuerte.

Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despecti va. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como si estuviera metido en un baño caliente.

El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bol sillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de sal chichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un liquido color ámbar, de la que tomó un trago an tes de empezar a preparar el té. Muy pronto, la cabaña esta ba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comen zó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante:

No toques nada que él te dé, Dudley.

El gigante lanzó una risa sombría.

Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar más, Dursley, no se preocupe.

- JAJAJAJA – Sirius reía sin parar – muy buena esa Hagrid.

Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan ham briento que pensó que nunca había probado algo tan maravi lloso, pero todavía no podía quitarle los ojos de encima al gi gante. Por último, como nadie parecía dispuesto a explicar nada, dijo:

Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es usted.

El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano.

Llámame Hagrid —contesto—. Todos lo hacen. Y como te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sa brás todo sobre Hogwarts, por supuesto.

Pues... yo no... —dijo Harry

Hagrid parecía impresionado.

Lo lamento —dijo rápidamente Harry

- No deberías disculparte tú, ahora Hagrid matará a tus tíos – dijo Sirius, mientras decía lo ultimo una sonrisa malvada iba extendiéndose por su cara, podría pasar fácilmente por el gato de Alicia en el país de las maravillas.

¿Lo lamento? —preguntó Hagrid, volviéndose a mirar a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos son los que tienen que disculparse! Sabía que no estabas recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde lo habían aprendido todo tus padres?

¿El qué? —preguntó Harry

¿EL QUÉ? —Bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo!

- ¡Vamos Hagrid! ¡a por ellos! – gritaban los gemelos

Se puso de pie de un salto. En su furia parecía llenar toda la habitación. Los Dursley estaban agazapados contra la pared.

- ¡Cobardes!

¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este mu chacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?

- No creo que a Harry le guste que digas eso – dijo Dumbledore

Harry pensó que aquello iba demasiado lejos. Después de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.

Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y todo eso.

Pero Hagrid simplemente agito la mano.

Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Mi mundo. El mundo de tus padres.

¿Qué mundo?

Hagrid lo miró como si fuera a estallar.

¡DURSLEY! —bramó.

- ¡Venga Hagrid! Mátalos dolorosamente – gritaron Sirius y para sorpresa de algunos Andrómeda y su hija.

- Vaya les ha salido la vena Black

- Deben estar muy enfadados, han sonado igual que Bellatrix

- Bueno son familia es normal que se les pegara algo después de pasar su infancia con ella.

- Eso debió ser una tortura

Ahora los dos Black mayores estaban rojos, una mezcla de vergüenza y furia – no nos comparéis con ese monstruo/hermana/prima – gritaron los dos a la vez. La pequeña Dora no sabía de quien hablaban y empezó a preguntar a sus padres mientras Hagrid intentaba seguir con la lectura, nadie salvo Harry y Alice y Frank había notado que Nevill se había puesto tenso al oír ese nombre, eso no les gustó nada a sus padres.

Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que sonaba como mimblewimble. Hagrid, enfurecido, contempló a Harry.

Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu pa dre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú eres famoso.

¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En serio?

- Fíjate Lily somos famosos – James parecía contento con eso y Lily prefirió no pinchar su burbuja recordándole que una de las razones por las que eran famosos es que habían muerto.

No sabías... no sabías... —Hagrid se pasó los dedos por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que ellos eran? —dijo por último.

James y Lily miraron tristes a su hijo.

De pronto, tío Vernon recuperó la voz

¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo, se ñor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!

Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría acobardado ante la mirada furiosa que le dirigió Hagrid.

- ¡Dale su merecido Hagrid!

Cuando éste habló, temblaba de rabia.

¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el conteni do de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?

¿Qué es lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.

Ahora casi todos los de su alrededor observaban a Harry que empezaba a sentirse incomodo.

¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tío Vernon aterrado.

Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.

Voy a romperles la cabeza

- ¡Hazlo!¡Que lo haga! ¡Que lo haga! – empezó a cantar Sirius al que se le unieron los niños, excepto Percy, y los gemelos, por lo que Molly empezó a regañarles mientras Remus hacia lo mismo con Sirius, aunque este sonreía y es que tanto él como Molly opinaban lo mismo que ellos, pero a Molly se le notaba menos.

Dijo Hagrid—. Harry de bes saber que eres un mago.

- Se lo has dicho muy de golpe, va a pensar que es una broma – dijo Remus.

Se produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del viento.

¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.

- Ves

- Nadie te ha llevado la contraria Lunático

- Pero tú y Canuto os estabais imaginando que empezaría a hacer magia allí mismo y se creería el mejor mago o algo así, vosotros reaccionaríais así pero Harry se parece más a Lily en la personalidad.

- Ouch – dijeron los dos a la vez – ¿cómo sabes que estábamos pensando eso?

- Os conozco demasiado bien.

Todos observaban a los amigos con una sonrisa, nunca se los podrían imaginar separados o enfadados.

Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser? Y creo que ya es hora de que leas la carta.

- ¡La carta! ¡La carta!

Harry extendió la mano para coger, finalmente, el sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al «Señor H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar». Sacó la carta y leyó:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, Jefe de Magos,

Jefe Supremo, Confederación

Internacional de Magos).

- Profesor, sus títulos son más largos que la carta – dijo Dora riendo

- Tienes razón tendré que hacer algo para solucionar eso – contestó el director divertido.

Querido señor Potter:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por fa vor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Espera mos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente, Minerva McGonagall

Directora adjunta

Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como fuegos artificiales, y no sabía cuál era la primera. Después de unos minutos, tartamudeó:

¿Qué quiere decir eso de que esperan mi lechuza?

- Jo Harry, ya podrías haber escogido otra pregunta – dijo George.

Gorgonas galopantes,

- ¿Gorgonas galopantes? – preguntó Fred riendo.

ahora me acuerdo —dijo Hagrid, golpeándose la frente con tanta fuerza como para derri bar un caballo. De otro bolsillo sacó una lechuza (una lechu za de verdad, viva y con las plumas algo erizadas), una gran pluma y un rollo de pergamino. Con la lengua entre los dien tes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.

Querido señor Dumbledore:

Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar sus cosas.

El tiempo es horrible. Espero que usted esté bien.

Hagrid

- ¿Lo leíste al revés? – preguntaron Hermione, Remus y Lily a la vez.

Harry solo asintió, sintiéndose cada vez mas incomodo, antes había estado extasiado por el hecho de conocer a sus padres y era ahora cuando empezaba a considerar que estaban leyendo sus pensamientos.

Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que la co gió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechu za en la tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como hablar por teléfono.

- Para los magos lo es – dijeron Hermione y Lily mientras ellas decían esto la mitad de la sala preguntaba que es un teléfono.

Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la ce rró rápidamente.

¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfa dado, se acercó a la chimenea.

Él no irá —dijo.

Hagrid gruñó.

Me gustaría ver a un gran muggle como usted dete niéndolo a él —dijo.

¿Un qué? —preguntó interesado Harry

Un muggle —respondió Hagrid—. Es como llamamos a la gente «no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia de los más grandes muggles que haya visto.

Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íba mos a sacar de él! ¡Un mago, ni más ni menos!

¿Vosotros lo sabíais? —Preguntó Harry—. ¿Vosotros sabíais que yo era... un mago?

- Claro que Petunia lo sabía – dijo Lily enfadada.

¡Saber! —Chilló de pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana? Oh, ella recibió una carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y conver tía las tazas de té en ratas.

- ¿Hacías magia fuera del colegio? – preguntaron James y Sirius sorprendidos de que Lily hiciera algo contra las normas y también con un bastante envidia.

- Si, los hijos de muggles tienen permiso para demostrarles a sus padres lo que han aprendido – contestó Lily. Harry, Ron, Nevill, Ginny y los gemelos miraron a Hermione que confirmó lo que decía la pelirroja.

- Oh, eso es tan injusto… - gritaron los gemelos Weasley y Sirius.

Yo era la única que la veía tal como era: ¡una monstruosidad!

James abrazó a Lily que se veía triste al oír a su hermana decir eso.

Pero para mi madre y mi pa dre, oh no, para ellos era «Lily hizo esto» y «Lily hizo esto otro». ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la familia!

Se detuvo para respirar profundamente y luego conti nuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.

Luego conoció a ese Potter en el colegio y se fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a ser igual, igual de raro, un... un anormal. ¡Y luego, como si no fuera poco, hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo!

- No puedo creer que te enteraras así – dijo Remus.

Harry se había puesto muy pálido. Tan pronto como re cuperó la voz, preguntó:

¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un ac cidente de coche!

¿ACCIDENTE DE COCHE? —Rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron al rincón—.

- ¡Hagrid vuelve al ataque! – gritaron los gemelos.

¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un acciden te de coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo! ¡Que Harry Potter no conozca su propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!

- ¡Vamos Hagrid! ¡Estás en la etapa de furia pasa ya a la de los hechizos made in Hagrid! – gritaron los merodeadores y los gemelos Prewet, los demás se les quedaron mirando sin saber muy bien a que se referían.

Sin embargo el trío dorado no pudo evitar comenzar a reírse sabiendo lo que iba a pasar cuando Hagrid utilizara uno de esos hechizos, los chicos del futuro se rieron con ellos, habían oído esa historia muchas veces. Todos les miraban preguntándose qué iba a pasar.

Pero ¿por qué? ¿Qué sucedió? —preguntó Harry con tono de apremio.

La furia se desvaneció del rostro de Hagrid. De pronto parecía nervioso.

Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y con aire preocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah, Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe hacerlo. No pue des ir a Hogwarts sin saberlo.

- ¿Se imaginan si hubiera llegado a Hogwarts sin saberlo? – Preguntaron a la vez Sirius y Ron.

- Probablemente me habría vuelto loco preguntándome por qué todos me miraban. – Contestó Harry

Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.

Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo decir te... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una parte...

Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos instan tes, y luego continuó.

Comienza, supongo, con... con una persona llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo saben...

- ¡Vamos Hagrid tu puedes decir su nombre! – Dijo James.

- Probablemente no le quedara mas remedio porque Harry querrá saberlo – dijo Remus.

Hagrid se estremeció.

¿Quién?

Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo dice.

¿Por qué no?

Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya, esto es difícil. Mira, estaba ese mago que se vol vió... malo. Tan malo como te puedas imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era...

- ¡Hagrid!¡Hagrid! – comenzó a animarle la mayor parte de la sala.

- Temer un nombre solo aumenta el temor a lo nombrado siempre lo digo – dijo Dumbledore

- Tiene razón profesor – dijo Hagrid – pero ya sabe usted… es difícil…

Dumbledore asintió sabía perfectamente que Hagrid tenía buenas razones para odiar a Voldemort. Los chicos del futuro junto con el trío dorado y Ginny que sabían por que Hagrid fue expulsado de Hogwarts le sonrieron animandolo, Hagrid se sorprendió al principio pero luego les devolvió la sonrisa.

Hagrid tragó, pero no le salía la voz.

¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.

No... no sé cómo se escribe. Está bien... Voldemort.

- ¡Lo dijiste Hagrid!

- Estoy orgulloso de ti Hagrid – dijo Dumbledore, sus ojos brillaban y comenzó a reírse al ver el bailecito de victoria que estaban haciendo los merodeadores y los dos pares de gemelos.

Hagrid se estremeció—. No me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder.

- Otros solo son unos malditos sádicos que disfrutan matando y torturando – gruñó Sirius – como mi adorada prima…

Nevill asintió a sus palabras sin darse cuenta y quedo perdido en sus pensamientos pero sus padres lo vieron, tenían muy mal presentimiento era la segunda vez que su hijo reaccionaba al mencionar a Bellatrix. Andrómeda se veía triste y enfadada a la vez pensando en su hermana mayor.

Eran días negros, Harry. No se sa bía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opu sieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú-sabes temía. No se atrevía a apo derarse del colegio, no entonces, al menos.

»Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja y el mejor mago que yo he conocido nunca.

- Gracias Hagrid – dijeron los dos mencionados, Lily se sonrojó y James tenía una mirada arrogante con la que no podría competir ni Sirius, pero también estaba muy agradecido con el semi-gigante.

¡En su época de Hog warts eran los primeros! Supongo que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su parte...

- Eso no va a pasar jamás – dijeron James, Lily y Harry.

Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.

»Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizá simple mente quería quitarlos de en medio.

"No creo que sea el caso" pensó Dumbledore.

Lo que todos saben es que él apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez años. Tú tenías un año. Él fue a vues tra casa y... y...

De pronto, Hagrid sacó un pañuelo muy sucio y se sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.

Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías en contrar...

Todos estaban deprimidos después de leer eso, y James y Sirius como buenos merodeadores se propusieron levantar el ánimo durante el resto de la lectura o se volverían locos.

- Mirar el lado bueno, ahora sabemos la fecha en que pasó – dijo James

- Claro y asi podremos evitarlo – completó Sirius.

»Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el verda dero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Su pongo que quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para en tonces, disfrutaba matando.

- Es probable – dijo Sirius – maldito sádico.

Pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabó lica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú, y eso que acabó con algunas de las mejores bru jas y de los mejores magos de la época (los McKinnons, los Bones, los Prewetts...)

- ¡Oh no! – exclamó Molly y empezó a llorar mientras abrazaba a sus hermanos que se habían quedado en shock.

y tú eras muy pequeño. Pero sobre viviste.

Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría.

Todos se estremecieron al escuchar eso.

Hagrid lo miraba con tristeza.

Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...

Tonterías —dijo tío Vernon.

Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los Durs ley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su va lor. Miraba con rabia a Hagrid y tenía los puños cerrados.

Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos bue nos golpes no curen.

- Como esa estúpida morsa se atreva a tocarle – dijeron casi todos

- Podríamos dejarle en un descampado y dejar suelto a Remus un rato – dijo Sirius con una sonrisa malvada. Lupin solo hizo una mueza pero no dijo nada lo que extraño a Sirius aunque por supuesto Remus estaba tan enfadado como él por lo que en el fondo la idea no le parecía tan mala en ese momento aunque su parte racional gritaba que eso sería un gran error

- Tienes razón Sirius – dijo Alex con una sonrisa traviesa, Orion a su lado tenia una exactamente igual a la de su padre.

- ¿En serio? – preguntó Sirius – ¿no me vas a soltar un sermón sobre responsabilidad? Está claro que el carácter lo has sacado de tu madre, que por cierto ¿Quién es?... – dejó caer Sirius, todos estaban atentes a la conversación sobre todo Lupin

- No os lo voy a decir por lo menos no todavía, saldrá en los libros y a lo mejor hasta la traemos antes de que aparezca pero hasta entonces nada, pero puedo deciros que todos aquí la conocéis, y ya porque quiero nacer y que asesinen a mi padre en esta sala sería un impedimento para eso. – dijo Alex, que parecía disfrutar mucho dejándolos con la intriga, Orión cómplice del secreto parecía a punto de echarse a reir por las caras de todos.

Y todo eso sobre tus padres... Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el mundo está mejor sin ellos...

- Malditos muggles, hijos de …

- Sirius no digas tacos – le regañó Remus a pesar de todo todos en la sala empezaron a reír y Sirius y Remus chocaron los cinco.

Recibieron lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre supe que iban a ter minar mal...

Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una espada, dijo:

Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una palabra más y...

Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un para guas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció otra vez. Se aplastó contra la pared y permane ció en silencio.

Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con dificul tad y sentándose otra vez en el sofá, que aquella vez se aplas tó hasta el suelo.

Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que hacer, cientos de ellas.

Pero ¿qué sucedió con Vol... Perdón, quiero decir con Quién-usted-sabe?

- Espero que pierdas pronto la manía de llamarlo así hijo

- Tranquilo papa no tengo miedo a un nombre y menos al suyo.

Buena pregunta, Harry Desapareció. Se desvaneció. La misma noche que trató de matarte. Eso te hizo aún más famoso. Ése es el mayor misterio, sabes... Se estaba volvien do más y más poderoso... ¿Por qué se fue?

- Esa es muy buena pregunta – dijo ojoloco.

»Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo sufi ciente de humano para morir.

- Estoy de acuerdo con Hagrid ese tipo es más una serpiente que un ser humano.

Y entonces para sorpresa de todos los del pasado fueron los niños los que intervinieron

- Pero eso fue demasiado fácil… - dijo Bill

- Sí, mi hermano tiene razón es muy raro que muriera así sin más – continuó Charlie

- Es verdad, siendo Voldemort seguro que utilizó magia oscura para evitar que lo mataran, para atarse a la vida. – Completó Dora

Todos se habían quedado en silencio y miraban asombrados a los tres niños, los del futuro que conocían a sus versiones adultas estaban un poco menos sorprendidos. Dumbledore les miraba con un brillo especial en sus ojos, lo que estaban diciendo esos niños aunque fuera inconscientemente parecía acercarse mucho a la realidad.

- Vaya, vaya. Parece que tenemos a unos niños muy inteligentes por aquí – dijo Ojoloco pensando en que podrían ser muy buenos aurores en el futuro.

Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros. Algunos salieron como de un trance. No creen que pudieran volver a hacerlo si él regresara.

»La mayor parte de nosotros cree que todavía está en al guna parte, pero que perdió sus poderes. Que está demasia do débil para seguir adelante. Porque algo relacionado conti go, Harry, acabó con él. Algo sucedió aquella noche que él no contaba con que sucedería, no sé qué fue, nadie lo sabe... Pero algo relacionado contigo lo confundió.

- Eso suena bastante probable – murmuró Dumbledore.

Para los que venían del futuro era gracioso ver como todos estaban tan metidos en la lectura que a menudo olvidaban que sus acompañantes ya habían vivido eso y sabían lo que pasaba.

Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que había una terrible equivocación. ¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible? Había estado toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia y tío Vernon. Si realmente era un mago, ¿por qué no los había con vertido en sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerra ban en la alacena? Si alguna vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía pegarle pata das como si fuera una pelota?

Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado. No creo que yo pueda ser un mago.

Para su sorpresa, Hagrid se rió entre dientes.

No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan co sas cuando estás asustado o enfadado?

- Acuérdate de la boa constrictor.

Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello... todas las cosas raras que habían hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfa dado: perseguido por la banda de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al colegio con aquel ridículo corte de pelo, éste le había crecido de nuevo y, la última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? ¿No le había sol tado encima la boa constrictor?

Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que el gi gante lo miraba radiante.

¿Te das cuenta? —dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy famoso en Hogwarts.

Harry gruñó recordando su fama.

Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.

¿No le hemos dicho que no irá? —dijo con desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por ello. Ya he leído esas cartas y necesitará toda clase de porquerías: libros de hechizos, varitas y...

Si él quiere ir, un gran muggle como usted no lo deten drá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Pot ter para que no vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá al mejor colegio de magia del mundo.

Los niños comenzaron a cantar la canción del colegio seguidos por Fred y George, los merodeadores y los gemelos prewet antes de empezar a cantar con ellos se secaron una falsa lagrima y dijeron "nuestros dignos sucesores".

Siete años allí y no se conocerá a sí mismo. Esta rá con jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y es tará con el más grande director que Hogwarts haya tenido: Albus Dumbled...

¡NO VOY A PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tío Vernon.

Todos se quedaron en silencio, sin embargo algunos como Sirius, el trío dorado o los chicos del futuro tenían sonrisas en sus caras.

- Ese muggle es un idiota, mira que insultar a Dumbledore en presencia de Hagrid… - dijo James

- Esta firmando su sentencia de muerte – completó Remus.

Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid em puñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.

¡NUNCA... —bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MI-PRESENCIA!

- Gracias Hagrid – dijo Dumbledore orgulloso del guarda bosques.

Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras ge mía de dolor. Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.

Todos en la sala estallaron en carcajadas y los bromistas se acercaron a felicitar a Hagrid, hasta Dumbledore y McGonnagal se estaban riendo y Sirius y los dos pares de gemelos estaban rodando por el suelo.

Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Ha grid y cerró con fuerza la puerta detrás de ellos.

Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.

No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.

- ¡Qué razón tienes Hagrid!

Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.

Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie de Hogwarts —dijo—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando estrictamente. Conseguí permiso para ha cer un poquito, para que te llegaran las cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...

¿Por qué no le está permitido hacer magia? —pregun tó Harry.

Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser fran co, me expulsaron. En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero Dumbledore dejó que me quedara como guarda bosques. Es un gran hombre.

¿Por qué lo expulsaron?

Todos escuchaban expectantes, Hagrid nunca hablaba de eso y algunos podían morir por la curiosidad. Los que lo sabían, el trío de oro, Ginny, Dumbledore, Orión y Alex, miraban con pena al guardabosque.

- Saldrá en el segundo libro así que por ahora dejar en paz a Hagrid – dijo Orión

- ¿vosotros lo sabéis? – preguntaron a la vez Sirius y Hagrid – mirando a los anteriormente mencionados

- Si – respondieron todos

- Jo Hagrid ¿por qué a las futuras generaciones se lo cuentas y a nosotros no?

- Él no nos lo contó – dijeron Harry, Ron ,Hermione y Ginny a la vez, todos tenían una mirada sombría que extrañó bastante a sus futuros padres, que podría haber pasado en torno a la expulsión de Hagrid y por que tuvieron que pasar para descubrirlo.

- A nosotros si nos lo contó – dijeron los chicos del futuro – pero dejar de pensar en eso que ya llegaremos en el próximo libro.

Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que hacer mañana —dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y conseguirte los libros y todo lo demás.

Se quitó su grueso abrigo negro y se lo entregó a Harry

Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.

- Ahí termina el capítulo.

- ¿Qué tal si hacemos un descansito y comemos algo? – propuso el director – se ha hecho un poco tarde.