Y bueno, esta semana seguiremos con un capítulo bastante ligero, especialmente la primer mitad, en la que me dedicaré en sí a la presentación de determinado personaje. Hablando de la segunda mitad del capítulo, preparé una charla de contenido que animará bastante el relato.
Eso sí, prepárense para el próximo episodio de 4 páginas a pura acción.
Capítulo 12
Un amargo almuerzo
- ¿Dónde se supone que está el comedor?
- Afuera de los dormitorios, Kouga, están al aire libre.
- ¿Eh…? ¿Y qué ocurre cuando es invierno?
- En invierno podemos venir y llevarnos la comida adentro y sentarnos en los pasillos, aunque de todas maneras se enfría rápido, igual buena parte del invierno estamos de vacaciones por un mes y medio.
- Y en otoño tenemos que salir sí o sí al aire libre, o si no la comida buena se enfría rápido, o se la llevan los madrugadores.
- Uh…Menos mal que hace buen clima.
- Sí, el principio de año es ideal para comer, después se hace muy pesado.
En tanto los tres jóvenes Santos iban derecho, como otros de sus colegas, hacia el comedor, uno de ellos, Kouga, se detuvo al ver algo llamativo en Ryuuhou.
- Oye, Ryuuhou, ¿es ese un dragón o algo similar?
- Oh, ¿te refieres al bordado de mi espalda? – Le mostraba su traje a Kouga de espaldas, levantándose el cabello, allí revelaba el dibujo en bordado blanco de un gran dragón chino que cubría por completo la espalda.
- ¡Ah, increíble! – Exclamó Kouga, sorprendido.
- Eso es en honor a tu padre, ¿no, Ryuuhou? – Comentaba Souma.
- Sí, mi madre me hizo este traje, y quiso que siempre recordase todo lo que mi padre ha dejado, por eso bordó un dragón similar al tatuaje con el que él nació, la garra del dragón incluso está en mi corazón.
- ¿Tiene un tatuaje de un dragón de nacimiento? – Preguntó un atónito Kouga.
- Más o menos, cuando eleva mucho su Cosmos aparece en su espalda, lo he visto uno sola vez, cuando se debilita mucho, este casi desaparece.
- Tengo entendido que si recibe un golpe en el corazón este podría detenerse. – Recordó Souma de repente, Kouga se veía muy intrigado en el tema.
- Ciertamente, la técnica principal del dragón deja al descubierto el corazón un momento, un golpe allí puede matar… Nos.
- Oí que Seiya descubrió esa debilidad y gracias a eso venció a tu padre hace mucho tiempo.
- Mi mamá me contó al respecto, tras eso, Seiya golpeó en su espalda justo en la garra del dragón, en su corazón, haciendo que este latiese nuevamente, ahora lo recuerda con felicidad, pero en su momento se desesperó como nadie. – Contaba animadamente Ryuuhou.
- Vaya, Seiya hizo grandes cosas… - Reparó Kouga.
- Sí, la verdad que sí… - Secundó Souma. – Miren, allí están las mesas. – Dijo mientras apuntaba a unas mesas hechas de concreto, que parecían incluso creadas desde la misma Tierra, había tres de ellas, con bancos de material igual a las mesas.
Sin perder tiempo, los tres se sentaron en la mesa que estaba justo a la entrada de los dormitorios, al mismo tiempo, recién llegados se les unían y copaban las mesas, al poco tiempo se presentaron tres estudiantes enmascaradas con largas bandejas y varios platos en ellas, sin perder tiempo la sirvieron entre los comensales, venían con cuchillos y tenedores. Apenas Kouga vio la comida, pensó lanzarse directo encima de ella, pero cuando notó lo que era frenó sus dientes al instante.
- ¿Qué rayos es esto? – Preguntó el joven al ver lo que aparentaba ser un trozo de verdura.
- Es espinaca, Kouga, aquí en la Palestra siempre comemos comida sana, cada dos días sirven carne, pues también es necesaria ya que los vegetales no cubren todos los nutrientes. – Explicaba fácilmente el muchacho del Dragón.
- P-Pero siempre comía carne, pollo, ¡cosas con sabor, demonios! – Se quejaba Kouga, muy alterado.
- Kouga, ahora agradece que Yuna no está, si te viera te haría tragar ese plato de espinaca sin darte tiempo a tragar. – Apuntó Souma, mientras separaba la lechuga de su brócoli. – Así que mejor acostúmbrate.
- Con un… Bien, intentaré… - Terminó cediendo, sin dejar de resoplar y gruñir por lo bajo, le intentó dar un mordisco rápido para tragarla sin saborearla, sin embargo, casi le cuesta la garganta, estuvo a nada de atragantarse por completo, si no fuese por la veloz reacción de Ryuuhou que se dio cuenta a tiempo, le aplicó un chop en el medio de la espalda, fue una suerte que no le haya salido su desayuno junto con la espinaca, que voló de manera olímpica se podría decir, al rostro de una persona que justo pasaba por la puerta, apenas Souma notó quién era casi también se atraganta.
Sin inmutarse por la escena, el desconocido atrapó la verdura en sus manos cubiertas por un guante negro, que en la parte superior parecía poseer una brillante gema púrpura adherida, al tenerla entre sus dedos, la apretó un poco y se vio cómo el humo escapaba entre su mano, al abrirla nada había en ellas.
- ¡Oh, oh, perdón, perdón! – Se levantó Kouga de repente, asustado de haber importunado a esa persona, dio la vuelta a la mesa para disculparse como es debido, pero antes de llegar se sintió extraño antes de avanzar.
Se encontró con un joven probablemente un poco mayor que él, pero se veía demasiado diferente. Para empezar, su cabello definitivamente se veía sobresaliente, parecía haber crecido hacia arriba, con un color que oscilaba entre el azul y el verde, al parecer el muchacho tomó su estilo para peinarse, pues poseía un flequillo corto, además, incluso estando elevado, el cabello parecía bien cuidado para que tome esa forma. Su vestimenta también lo resaltaba, llevaba un largo traje blanco que alcanzaba un poco más debajo de las rodillas, estaba abotonado hasta el nivel de la cintura, donde se podía ver llevaba un cinturón muy notable, negro, y con tres gemas lilas en él. Los botones estaban puestos a la altura del cuello, donde este se abría de manera puntiaguda y levantada, como signo de orgullo.
Sus pantalones eran muy simples, solo unos clásicos pantalones de vestir blancos, acompañados de zapatos en punta negros azabache.
Sin embargo, no fue esto lo que impresionó a Kouga, sino más bien, unos gélidos ojos que cruzaron los suyos, y sintió un miedo imponente, que lo paralizó en el lugar, ese color de ventisca en su mirada mantenía al joven Pegaso atónito.
- Tú eres… Pegasus. – Habló, con tono solemne y respetuoso.
- ¿Oh? ¿Me conoces? ¿Cómo, si recién te veo? – Respondió un sorprendido muchacho, confundido por la situación.
- No me interesan basuras, como tú. – Le cortó al instante el discurso, incluso suspiró antes del aburrimiento, al final precisamente.
- ¡Oye! ¿Cómo me has llamado?
- Basura, ¿prefieres algún otro apodo? No tengo problemas en pensarte uno. – Contestó, inmutable y sereno, pasando al lado del Pegaso, ignorándolo.
- ¡HEY, ESCÚCHAME! – Kouga, fastidiado de la actitud de este chico, intentó lanzarle un puñetazo, pero este fue detenido en seco por la mano desnuda de este desconocido, acto seguido, Kouga sintió una descarga eléctrica por todo su cuerpo, luego, no podía sentir nada, creía como que se iba a morir en ese instante, sin embargo, por su bien, la parálisis desapareció a los segundos, mientras este desconocido se abría paso.
- Alatum Asinus (Burro Alado), no queda mal, ¿eh? – Dijo con un pequeño ademán de risa, luego siguió su camino, aunque no parecía tener un rumbo aparente.
Rápidamente, Souma se levantó junto con Ryuuhou, se acercaron a Kouga, que estaba temblando ligeramente.
- Quedó paralizado, Souma, sé cómo restablecer su sensibilidad, déjame un momento. – Ryuuhou se alejó un poco, separó las piernas, agachándose ligeramente, con su mano izquierda, le dio un rápido golpe con el borde de los dedos, primero en ambas rótulas, seguido de uno sobre la cintura, y otros dos en la espalda, Souma sumó un último golpe dándole un cachetazo en la cara. – Eso fue innecesario, Souma. – Replicó el Dragón.
- Lo sé. – Contestó con una sonrisa burlona.
Kouga cayó al suelo por el último golpe de Souma, se levantó adolorido y confundido.
- ¿Ya te encuentras bien, Kouga? – Preguntó Ryuuhou.
- Sí, sí, pero… Ese idiota… - Miró por sobre su hombro hacia donde el extraño se había dirigido, con una expresión de ira.
- Ni siquiera lo intentes, Kouga, no podrías vencerlo ni en tres reencarnaciones. – Le advirtió Souma que lo ayudó a levantarse.
- ¿Por qué? ¿Quién es?
- Su nombre es Eden, y es el Santo de Orión, probablemente sea el alumno más poderoso de todos aquí.
- El más poderoso, eh… - Kouga seguía con la vista fija a donde Eden se había marchado, como marcando cierto desafío.
- Nunca me enfrenté con él, sin embargo, jamás quisiera intentarlo. – Comentó Ryuuhou que volvía a pararse.
- Y eso es mucho decir, sabes, Kouga, Ryuuhou es de los más fuertes en Palestra. – Agregó Souma. – No por nada fue entrenado por el legendario Shiryu.
- B-Bueno, no es para tanto, además… - Respondía humildemente, pero sobre el final cambió su expresión. – No basta con ser "uno" de los más fuertes. – Dijo en voz baja, mirando al suelo.
- ¿Eh?
- N-Nada, que hay otros más fuertes que yo. – Se corrigió.
- Sí, pero no por eso dejas de ser impresionante. – Lo alentó Souma.
- Oigan, nos estamos olvidando de… Comer… Bueno, ya nos olvidamos. – Kouga se volteó para ver la comida que dejaron a la mitad, solo para encontrar que alguien ya estaba tomando el tercer plato de ellos.
- ¡¿Eh?! – Se sorprendieron Lionet y Dragón, cuando se dieron cuenta de quién se trataba.
- ¿Ah…? Oh, hola, no los había visto. – Dijo esta persona que paró de comer al oír los gritos, se acomodó su largo cabello rubio, eso era suficiente pista, pero el ver los radiantes ojos azules los impresionó al no estar acostumbrados.
- ¿Y-Yuna? ¿Eres tú? – Preguntó Ryuuhou, que se había tapado instintivamente el rostro, aunque intentaba ver entre los dedos.
- Oh, veo que ya llegaste, Ryuuhou, un gusto verte otra vez. – Contestó la chica, al terminar de hablar, siguió con su comida, al tragar, continuó. - ¿Por qué te tapas la cara…? Ah, claro, no necesitas preocuparte por eso, yo decidí quitarme la máscara.
- ¿E-En serio? – Haciendo caso, el joven sacó las manos del rostro, y puso un semblante de felicidad. - ¡Me alegro, Yuna! Siempre desee poder verte a los ojos.
- ¡Claro, claro! ¡Muy lindas presentaciones, pero por aquí seguimos sin comida! – Interrumpieron Souma y Kouga.
- Disculpen, pero yo llegué y estos asientos y platos estaban desocupados, así que no hay razón para culparme de nada.
- P-Pero… ¿Cómo te comiste tanto? ¿Y cuándo diablos llegaste?
- Llegué en la madrugada, me han hecho reposar hasta estas horas, no desayuné, ni tampoco cené anoche, así que tengo que comer por tres.
- Bueno, a mí no me molesta si Yuna lo neces… - Ryuuhou fue interrumpido en ese instante.
- ¡Ryuuhou, tienes que estar de nuestro lado! – Dijo Souma.
- ¡Es verdad, ahora tomó nuestra comida, pero quién sabe qué podrá ocurrir después!
- Claro, Kouga, quién sabe si un día de estos hago un atentado al zar Nikolái II - Dijo Yuna en un tono sarcástico.
- ¡Lo ves, descubrí sus planes! ¡Tenemos que avisarle a Nikolai! – Respondió un alarmado Kouga.
- Oh, por el amor de…
[…]
- Ese tipo… Eden, es tan poderoso que con una mano me dejó paralizado en el lugar… Y Ryuuhou está a su nivel, Yuna también, y yo… Aún no puedo hacer una simple técnica como si puede Souma, puedo elevar mi Cosmos hasta poder portar mi Cloth, pero nada más… Es frustrante, quisiera volverme fuerte, mucho más fuerte, de otra forma, no podría salvar a la Señorita Saori si la vuelven a atacar… No puedo pedirles ayuda a ellos, no puedo envolverlos en esto.
Kouga estaba sumergido en sus pensamientos esa noche, mientras observaba las estrellas, sentado en la costa, pensaba en cómo volverse más fuerte, al ver a tantos de sus compañeros capaces de hacer grandes cosas, él se sentía inferior al respecto, no tenía idea alguna de cómo sobrellevar esto. Tras meditar unos minutos, se puso de pie, y tomó una decisión.
- De hoy en adelante, entrenaré día tras día, no importa cuánto cueste, seré tan fuerte como para proteger a la señorita Saori por siempre… Por eso, primero, debo aprender a usar mi Cosmos… - Se colocó en posición de lucha. – Souma lo hacía parecer muy fácil, se concentraba en su puño, y después, golpeaba, ¿no?
Comenzó a lanzar puñetazos al aire, tratando de buscar algún resultado tras elevar su Cosmos, pero no daba ningún resultado, probó entonces con patadas, pero nada diferente ocurrió, frustrado, intentó tomar más fuerza, se afirmó al suelo, y apretaba los dientes.
- Oye, si sigues así, lo único que sacarás será un pedo luminoso. – Oyó una suave voz, seguida de una animada carcajada, reconoció la voz rápidamente.
- ¿Ryuuhou? ¿Qué haces aquí?
- Nada en especial, suelo venir aquí las noches, puedo relajarme, realizar entrenamiento nocturno… Es un bonito lugar.
- Sí, se pueden ver las estrellas desde aquí…
- Ajá, lástima que no puedo ver la constelación del Dragón desde aquí, solo en julio se puede ver desde esta parte del mundo, me ayuda a recordar que mi familia no está tan lejos… - Un tono de nostalgia se le escapó, mientras se sentaba junto a Kouga, que lo secundó.
- Oh, ¿dónde vives con tus padres?
- Vivimos en China, en los Cinco Picos de Rozan, nuestra casa está cerca de una cascada.
- ¿N-No es peligroso?
- No con mi padre cerca, aunque no debería, con su Cosmos es capaz de detener el flujo de la cascada si este es demasiado fuerte como para ponernos en peligro.
- Espera, ¿a qué te refieres con peligroso?
- Si mi padre usa su Cosmos, puede morir… -Ryuuhou parecía angustiado al hablar del tema.- Hace años, perdió sus 5 sentidos en batalla, y no solo eso, recibió una maldición que le impide usar su Cosmos sin arriesgar su vida, así que no solo está imposibilitado para moverse, sino también, para luchar…
- ¿Y cómo hizo para entrenarte?
- Utilizando su Cosmos para comunicarse conmigo, me transmitía lo poco que podía, eso hizo que mi Cosmos creciera enormemente, pero mis habilidades físicas no son muy buenas, además… Tengo un problema de nacimiento.
- ¿Y qué es?
- No se sabe bien, pero mi resistencia general es demasiado pobre, he estado intentando mejorarla por los años, pero no puedo estar despierto por más de ocho horas, así que a las tardes debo tomar sí o sí una siesta, o me desmayaría – Comenzó a explicar – Por eso me hallaste en el agua cuando nos conocimos, estaba intentando entrenar lo más posible mi respiración y resistencia, de esa forma no me desgastaría tanto en batalla.
- Vaya… Suena muy… Pues, no sé, mal. – Kouga intentó no sonar irrespetuoso.
- En realidad, la tomó como si fuese un desafío. – Lo tranquilizó. – La verdad, me convertí en un Santo para conseguir un Cosmos tan poderoso que pueda sanar a mi padre, sin importar cuánto cueste… - Miró al cielo, con determinación en sus ojos de agua. – Lo lograré, así lo he jurado… - Kouga se quedó asombrado por las palabras decididas de Ryuuhou. - ¿Y tú, por qué te volviste Santo? – Respondió de repente.
- Ah, eh, pues yo… - La pregunta lo sorprendió un momento. – Bueno… - Recordó cómo vio a Saori siendo atrapada por Mars, le invadió por un segundo algo de enojo, pero miró con firmeza al cielo otra vez. – Yo quiero ser fuerte para poder proteger a la señorita Saori, no dejaré de entrenar hasta ser tan fuerte como Seiya. – Ryuuhou sonrió al oír "Saori" y casi rió con "Seiya". - ¿Qué pasa?
- Nada, es solo que nombraste dos personas que conozco, no creí que tendríamos alguna conexión así…
¡USTEDES DOS! ¡¿Qué hacen aquí?!
