Tras un capítulo con bastante acción y golpazos entre Kouga y Ryuuhou, en el que terminó ganando el hijo de Shiryu, poniend la legendaria batalla; nos retrotaemos a algo más calmado, con más contenido de explicación y algunos datos misceláneos, pero importantes a considerar. Para el próximo capítulo, conoceremos un poquito más sobre Souma. Por cierto, no, el título no es sacado del tema de Pitbull.
Capítulo catorce
Un, do', tre', cuatro
- Kouga, ¡hey, despierta, Kouga!
- Uh… ¿Saori…?
- ¡Oye, espabila, Kouga!
El muchacho estaba completamente desorientado, sentía un fuerte zumbido que le recorría la cabeza de lado a lado, el golpe en su cabeza también lo aturdía, no podía oír con claridad lo que decían, ni tampoco ver, solo veía sombras y brillos en un terreno oscuro, se tocó la frente con los dedos, pudo sentir algo fresco, al intentar ver de qué se trataba, vio que era una sustancia rojiza que le corría por los dedos, posó su mano de nuevo, y la palma la tenía empapada en sangre, instantáneamente dio un fuerte respiro, pero con cierta desesperación, pues en vez de esperar toda la exhalación, inhaló rápido nuevamente, y así varias veces.
- Estoy… Vivo. – Dijo mientras intentaba reincorporarse, una mano lo tomó por la espalda y lo ayudó.
- Sí, tu cabeza es suficientemente dura como para partir piedra, quizás la podamos usar para tallar algunos dibujos de decoración en la Palestra. – Comentó alguien entre risas.
- Ryuuhou… - Murmuró, mientras buscaba los ojos de quien hablaba, lo encontró al ver que era quien sujetaba su espalda.
- Fue un excelente combate, Kouga, disfruté mucho luchar contigo, no solo mostraste la luz de tu Cosmos, sino que te demostraste válido de seguir en Palestra, sabía que lo lograrías.
- ¿Sabías…? No… Entiendo.
- Esta pelea fue a propósito, yo intenté que Charles nos expulsara para poder tener un duelo contigo, y así liberases tu Cosmos.
- O sea… ¿Somos amigos aún?
- ¡Heh, claro que sí! – Ryuuhou le sonrió.
- ¡Un momento! Nunca dije que… - Interrumpió una gruesa voz.
- Vamos, señor, Kouga demostró ser capaz de luchar por su honor y su vida incluso. – Le replicó rápidamente alguien.
- Hm… Tal vez… Sea el que necesitemos para las misiones.
- ¿Misiones? – Preguntó una voz femenina, era Yuna, que estaba junto a Souma, frente a Kouga.
- Sí, mañana anunciaremos las misiones que ustedes, Santos de Bronce, tienen asignadas para cumplir allá, en el mundo exterior… Aquellos que la puedan cumplir exitosamente obtendrán plaza para el Torneo Estelar.
- ¿Torneo Estelar? – Dijo confundido, Souma.
- Sí, el Torneo Estelar, es similar al Torneo Galáctico legendario, sin embargo, el premio para el ganador no será una Cloth de Oro, sino la oportunidad de entrenar en el Santuario de Grecia, cuna de los Santos y los mitos.
- Guau… - Dijeron todos, menos Kouga que aún estaba con dolor, solo se quejó un poco.
- También, podrán conocer a Athena. – Añadió el Vice-Director, el dolor de Kouga desapareció en un instante.
- ¿Eh? ¿A Athena? – Preguntó emocionado.
- Así es, el Santo de Bronce que se alce con la victoria tendrá el privilegio de ver a Athena.
- ¡Genial! – Kouga intentó levantarse de la emoción, pero le dio un tirón de dolor y cayó al suelo de nuevo.
- Heh, será mejor que te llevemos a tu dormitorio y descanses. – Dijo otra vez la voz gruesa, Kouga ya había adivinado que se trataba de Geki.
- Kouga, aunque sé que tienes tus motivos para ganar el Torneo Estelar, no esperes que seré condescendiente contigo, te daré una paliza si es necesario. – Decía Ryuuhou, palabras tan desafiantes, ocultas en una sonrisa tan inocente.
- No… Yo, te daré la paliza a ti… - Respondió con una sonrisa también.
- Eso será cuando seas capaz de vencerme a mí. – Añadió Souma, confiado.
- O a mí. – Se sumó Yuna, Kouga quedó en silencio.
- Por favor chicos, no quiero morir, solo quería pelear con Ryuuhou.
Todos rieron con el comentario dolorido de Kouga, menos, claro, el Vice-Director, que se había dado vuelta y se dirigía a la salida de la arena.
- Vaya tipo más serio. – Dijo Souma.
- Tiene sus razones, se ha interesado en saber más por los Santos desde que de niño vio el Torneo Galáctico, cuando se enteró de que la Fundación Graad estaba relacionada con nosotros, estudio como loco para ingresar en dicha fundación, lo logró, cierto, y su desempeño fue reconocido por incluso Athena, que le permitió ser Vice-Director de la Palestra, los Santos son su vida, y por eso cuida de la próxima generación. – Explicaba Geki, mientras todos oían atentos. – Bueno, el chico está herido, en su dormitorio deben tener vendajes, ¿no cierto, Souma?
- ¡Claro!
- Entonces, llévenlo, mañana tendrán un arduo día, será mejor que descansen, jóvenes Santos de Bronce…
[…]
- Uh… Ya es la mañana… Un segundo, qué tengo en la… ¡OH, POR…!
Kouga sintió los rayos del sol entrando por la ventana de la pared, pero no fue lo único que percibió, también se dio cuenta que tenía toda la planta de un pie en la boca. Rápidamente se dio cuenta de que no era otro que Souma, su compañero de cuarto, se suponía que debería estar durmiendo en la cama de arriba, sin embargo, los colchones eran tan viejos que el peso de Souma los partió y lo hizo caer sobre Kouga sin que ninguno de los dos lo notara en la noche. Lo apartó al instante, haciendo que el joven cayera al suelo, despertándose con el golpe.
- Oye… - Dijo con voz ronca, y con un lenguaje que Kouga no entendía. - ¿Pero qué pinche hora te crees que es?
- ¡No sé qué diablos dijiste, pero eso no es justificación para meter tu pata en mi boca!
- ¿Qué mi pata en tu qué?
- ¡Aah, te voy a matar!
- ¡Oye, cabrón, no es pa' tanto!
Mientras Kouga se lanzó sobre Souma para darle un golpe, escucharon como se abría la puerta de repente y una figura conocida entraba.
- ¡Y-Yuna…!
- Eh… - Ante la escena, la chica puso un rostro de confusión. – No sé qué demonios están haciendo, ni tampoco me importa. – Dijo mientras los señalaba. - ¡Pero levanten ya sus traseros antes que se los patee! – Gritó con fuerza, asustando a ambos.
- ¡Oye, pero si apenas son las seis!
- ¡Son las OCHO, hace una hora que terminamos los ejercicios y ustedes fueron los únicos imbéciles que nunca llegaron! El maestro Geki los está esperando para que hagan el DOBLE de esfuerzo. – Explicaba con mucha elocuencia y gestualidad, Souma y Kouga se miraron a los ojos.
- Me estás jodiendo… - Al unísono, mientras se daban un palmazo en el rostro.
[…]
- ¡VAMOS!
Bajo el rayo ardiente del sol, Kouga y Souma eran dirigidos por el maestro Geki, que parecía en extremo furioso ese día. Souma y Kouga, debido al calor, tuvieron que quitarse las playeras, en tanto, tenían que hacer su mejor esfuerzo por el duro entrenamiento, el primer ejercicio consistía en subir una roca gigantesca por una colina, al llegar casi al final, deberían dejarla caer, normalmente, allí terminaría el ejercicio, sin embargo, Kouga y Souma estaban obligados a subirla y bajarla cinco veces más.
- ¡Souma…!
- ¡¿Qué?!
- ¿Tardaré mucho en morirme?
- ¡No sé, Kouga, pero si no te apresuras te pondrán el triple para hacer!
- ¡¿Qué…?! ¿El triple?
En este ejercicio, llamado "El Desafío de Sísifo", Souma tenía más ventaja y destreza que su compañero, pues ya tenía los músculos más desarrollados y una estructura de cuerpo fuerte, mientras Kouga era un poco más… flaco, de hecho, no pudo evitar que Souma se riera de su aspecto al encuerarse. Souma la había subido y bajado tres veces, mientras Kouga apenas intentaba una segunda vez.
Una vez el ejercicio terminó, descansaron cinco minutos para evitar calambres, Kouga casi se desmaya a los pocos segundos.
- ¿Ryuuhou aguanta esto?
- No, Ryuuhou trabaja a un ritmo inferior, como las mujeres, como ellas biológicamente carecen de fuerza física y deben entrenarla de más, la mayoría trabaja a un ritmo menor, solo unas pocas logran ponerse a punto con nosotros, como Yuna.
- Eh… Ya veo.
- ¡Listo, basta de holgazanear, pónganse las pesas, ya!
A la orden de Geki, Kouga y Souma se levantaron del suelo, y recibieron unos elementos con forma de pesas para las cuatro extremidades, Kouga casi se va al suelo al ponerse una en las muñecas, mientras Souma se mantenía tranquilo, incómodo, pero podía soportarlo.
- ¿A qué esperan? ¡Cinco idas y vuelta hasta la playa, YA!
Souma salió corriendo a una velocidad par, ligera, pero constante, mientras Kouga se fue de boca contra el suelo antes de iniciar, le costó una ida directo hasta la playa para poder acostumbrarse al peso de los objetos. Este ejercicio era llamado "100 metros llanos", basado en el clásico deporte olímpico.
Tras la exhaustiva carrera, Kouga y Souma no pudieron parar de correr, así se los ordenó Geki para ir hasta la arena, realmente, no era necesario ir hasta la arena, pero a Geki poco le importaba eso.
- Oye, y ese chico Eden, ¿hace esto también? – Preguntó Kouga mientras corrían.
- No, él tiene un entrenamiento especial con el Director, nunca entendí qué hace, ni me importa. – Souma se veía mucho menos animado que siempre, estaba serio, concentrado en el entrenamiento.
Una vez llegaron a la arena, que aún seguía techada, pues de lejos se podían ver unas amenazadoras nubes. Cuando entraron, vieron el hueco que quedó en el techo por el golpe de Kouga contra el mismo, todavía tenía la venda puesta, y cuando reclamó estar herido para entrenar, Geki le lanzó un piedrazo a la herida, diciendo que eso era nada comparado con un entrenamiento de verdad.
La próxima prueba era la lucha cuerpo a cuerpo, "Legado de Heracles", donde dos guerreros debían batirse en una lucha, con el fin de lograr que el oponente caiga al suelo para obtener un punto. Normalmente, la lucha terminaría a quien consiguiera dos de tres puntos, sin embargo, esta lucha estuvo extendida hasta conseguir seis de diez puntos, Souma ganó los primeros cuatro puntos seguidos con mucha facilidad, Kouga se recuperó con dos puntos de suerte al tomarlo por las piernas dos veces, pero Souma terminó prevaleciendo sobre Pegaso.
El próximo, era el último ejercicio de la mañana, si hubiesen levantado temprano, no deberían pasar por tal infierno. En tanto, el cielo comenzaba a cubrirse de nubes más y más, la lluvia que predijo Yuna estaba casi al caer.
- ¡Comiencen a disparar!
En la arena de tiro, donde básicamente lo único que se podían hallar eran columnas derruidas, a las que se podía disparar ráfagas de Cosmos con libertad, en este ejercicio Kouga demostró muchísima más destreza que los anteriores, podía disparar fácilmente a todos los blancos haciéndolos añicos, Souma hacía lo propio sin sudar una gota de más, al poco tiempo, todas las columnas fueron destruidas.
- Bien, bien… Creo que ya está por hoy, la lluvia está al caer y no será bueno para sus cuerpos que ya han entrado en calor enfriarse demasiado, así que simplemente vayan a ducharse y a descansar, les recuerdo que el almuerzo lo han perdido, y tendrán que arreglárselas pescando o como sea para no morirse de hambre. – Hablaba Geki, finalizando el arduo castigo que debieron atravesar.
- No hay problema, maestro Geki. – Contestó un muy serio Souma. – Conseguiré luego un pescado, lo asaré, y comeremos… ¿No, Kouga? – Dijo finalmente con una sonrisa, parecía recuperar el ánimo.
- Eh… ¡Claro! – Respondió también alegremente, no solo estaba cansado por un entrenamiento tan pesado, sino porque Souma actuaba demasiado extraño, ¿podría ser que algo le estuviese ocurriendo y no se lo haya querido decir?
El león era pequeño, soñaba con fuerza de niño, miraba con ojos de joven, y caminaba como el pecho hinchado de orgullo como adulto, alegre y divertido como un niño, ardiente y pasional como un joven, sin embargo, con una voluntad tan tenaz y testaruda como muchos mayores, ¿con qué razón Souma era tan serio sobre entrenar? Kouga estaba decidido a saber qué ocurría en él…
