Todos se dispersaron en varios grupos y se pusieron a charlar alegremente.
Harry, James y Lily se reunieron junto con los Weasley y les dieron las gracias por ayudar a Harry y acabaron escuchando algunas anécdotas sin importancia para la historia que les contaban sus hijos.
Dumbledore, McGonnagall y Moody discutían sobre la lectura y Luna y Neville disfrutaban del tiempo con sus respectivas familias. Los más jóvenes corrían por la sala jugando excepto percy que se había sentado a leer un libro (¿no tiene suficiente?)
A Remus y Sirius se les unieron sus hijos y Angy que parecía ser buena amiga de los Merodeadores.
- ¿Qué tal si nos contáis algo sobre vosotros? – propuso Remus – porque supongo que no saldrá mucho de vuestra vida en estos libros.
- Es probable que no cuenten mucho de nosotros – dijo Alex – supongo que seremos mencionados cuando nacimos pero nada más.
- Ya habéis dejado claro que no vais a hablar de vuestras madres – dijo Sirius enfurruñado – pero ni siquiera una pista – esta vez puso cara de perrito abandonado.
- Bueno puedo decirte que mis padres empezaron a conocerse mejor durante el quinto año de Harry y empezaron a salir al final del sexto. – dijo Alex – mi hermano y yo nacimos un año después más o menos.
Sirius se giró hacia su hijo – te toca – Orión miró a los tres y le guiñó un ojo a Alex.
- Mis padres se conocieron en Hogwarts y empezaron a salir unos meses después de acabar el colegio – Sirius sonrió, entonces no tendría que esperar mucho. – Aunque después de lo de los Potter se separaron y no se volvieron a ver en unos 14 años – a Sirius se le desinfló la burbuja e hizo una mueca. Angy y Remus empezaron a reírse de él.
- ¿Cómo se llama tu hermano?
- Ted "Teddy" Remus Lupin – respondió Alex – está en Hufflepuf y suele hacer de comentarista en los partidos de Quidditch. Se parece bastante a ti tanto físicamente como en la personalidad ya que es el más tranquilo de los dos, también forma parte de los Nuevos Merodeadores. – eso llamó la atención de Sirius.
- ¿Cómo se os ocurrió formar de nuevo el grupo?
- Bueno escuchamos vuestras historias y encontramos el mapa del merodeador y se nos ocurrió que sería divertido hacer algo así – respondió Alex – además no solo nos dedicamos a gastar bromas también tratamos de descubrir los secretos del Trío Dorado – añadió Orión
- Pues vais bien, habeis conseguido esos libros – comento Angy – así descubriréis todo.
- Si bueno la mayoría ya lo sabemos pero siempre hay cosas ocultas en Hogwarts.
- También continuamos con otra tradición merodeadora – dijo Alex con un brillo de orgullo en la mirada. Remus y Sirius la miraron.
- ¿En serio? – ellos asintieron – vaya debéis de ser muy hábiles, a nosotros nos costó tres años conseguirlo. – comentó Sirius.
- Bueno lo hemos conseguido hace poco. – Contesto Orión encogiéndose de hombros.
- Esperar que me he perdido – dijo Angy
- Significa que son animagos como nosotros – le dijo Sirius, sin darse cuenta que acababa de revelar su secreto. – estoy orgulloso
- Yo también – dijo Remus – pero Canuto se supone que era un secreto – añadió dándole a Sirius en la cabeza.
- ¿Animagos eh? Ahora entiendo lo de los motes – dijo Angy – Canuto, no me lo digas, te transformas en perro. – Por toda respuesta Sirius lanzo una carcajada perruna.
- ¿Y vosotros en que os transformáis? ¿Tenéis también motes? – Preguntó Sirius un poco ansioso.
- Yo soy Lunática – dijo Alex guiñándole un ojo a Remus, que sonrió – Me transformo en lobo, como mi patronus, supongo que lo llevó en la sangre – le guiñó un ojo a Remus y le sonrió.
- Yo soy Vulpes – dijo Orión – y me transformo en zorro.
- Genial – Dijo Sirius parecía que no podía dejar de sonreír. - ¿Y cuántos merodeadores sois?
- Somos cuatro, están también mi hermano, Lynx, que se transforma en lince y luego esta Aquila, que se transforma en águila.
- Así que un zorro, un lince una loba y una águila – dijo Sirius – no está mal, pero nuestros motes estaban más currados, no recurrimos a traducir el animal al latín.
- Si la verdad es que no pensamos mucho en los motes, caímos en ello cuando ya nos habíamos convertido en animagos y nos pareció que en latín sonaban bien – los dos jóvenes se encogieron de hombros.- Antes de eso simplemente utilizábamos las abreviaturas de nuestros nombres, de hecho todavía solemos utilizarlos más, no nos hemos acostumbrado todavía a los otros motes.
- Lunática, Vulpes, Lynx y Aquila – dijo James – a mi me parece que quedan bien, aunque también pienso que los nuestros son más originales – terminó arrogantemente.
- Bueno no podíamos superar a los verdaderos merodeadores en todo, además siempre podéis ayudarnos a mejorarlos.
- A mí me gustan más los nombres de los nuevos – comentó Angy, que nunca perdía la oportunidad de fastidiar a Sirius, que hizo una mueca y todos acabaron riéndose. Su hijo le paso un brazo por los hombros.
- Anda Canuto alegra esa cara – le dijo pasándole una rana de chocolate mientras él abría otra. – ¡Oye eso es mío! – se quejaron a la vez los dos Lupin.
