A la mañana siguiente fueron despertados por los gritos de emoción de los niños, Sirius y James que se encontraban en la sala de estar. Allí habían aparecido como prometió Dumbledore regalos para todos. Cuando todos se hubieron reunido en la sala y hubieron repartido una taza de chocolate caliente para cada uno los anteriormente mencionados se lanzaron a por los regalos seguidos por los gemelos y después por los demás adolescentes, pero antes de que hubieran terminado de repartirlos y empezado a abrirlos en la sala empezó a nevar. Todos quedaron sorprendidos por este hecho.

- Debíais de estar deseando todos que nevara, y la sala ha cumplido vuestro deseo – explicó Dumbledore.

Así que por un momento se olvidaron todos de los regalos y comenzaron a jugar con la nieve que se iba acumulando en el suelo de la sala y como por arte de magia no caía ni en los sofás ni los sillones. James y Sirius consiguieron llenar de nieve a Remus y Lily dando comienzo a una gran batalla de bolas de nieve en la que participaron absolutamente todos, aunque algunos no voluntariamente como Severus que fue atacado por los merodeadores y no pudo evitar devolver el golpe. Cuando todos se calmaron un poco se dedicaron a construir entre todos un enorme muñeco de nieve que una vez terminado, James hechizó y empezó a perseguir a todos volviendo a lanzarles bolas de nieve hasta el punto que Sirius se transformo en un montoncito de nieve del que sobresalía un gorrito de Papa Noel.

Terminaron tan cansados que decidieron comer algo y descansar un poco antes de abrir los regalos, todavía quedaban algunas de las galletas de Dorea y de la tarta de Molly además de chocolate caliente. Cuando hubieron terminado y ante la insistencia de los pequeños y Sirius, se sentaron todos en los sofás alrededor de la chimenea.

Todos recibieron como regalo de los chicos del futuro una rana de chocolate, sorprendiéndose al abrirla y encontrarse con que en la carta del mago famoso aparecían ellos mismos. Todos habían recibido una Lily y James, Sirius, Remus, todos los Weasley, los profesores, Tonks, todos los miembros de la orden presentes, Snape y hasta los cuatro fundadores, aunque claro las suyas ya existían también en 1977.

- ¡Esto es genial! – Exclamó Sirius enseñando emocionado su carta a todos, luego hizo una mueca al mirarla más detenidamente – pero faltan trozos de la biografia.

- Claro – respondió Orión – a todos os falta la parte que aparecerá en los libros – les explicó risueño, mientras se comía la rana que venía con la carta de su padre. Los niños estaban tan emocionados como Sirius, habían recibido sus propias cartas aunque no podían decir nada porque estaban de incognito.

El resto de regalos consistieron en libros tanto de magia como muggles de parte de Hermione, Lily y Remus. Un enorme surtido de productos de broma de todas las épocas para los merodeadores pasados y futuros, los dos pares de gemelos y el resto de adolescentes y niños. Un montón de caramelos y dulces mágicos y muggles, unos caramelos de limón para Dumbledore por supuesto. Algunos objetos muggles para Arthur y otros interesados en los muggles, etc… Todos tuvieron regalos y disfrutaron del día en familia, además de otro estupendo banquete cortesía de Molly, Dorea, el padre de Lily que era cocinero, y los elfos de Hogwarts. Después del banquete todos se relajaron en la sala, charlaron, contaron historias, jugaron al ajedrez mágico, planearon bromas y las llevaron a cabo terminando con una señora Weasley muy enfadada persiguiendo a los cuatro gemelos y McGonnagal persiguiendo a los merodeadores, mientras que sus hijos consiguieron escabullirse sin que ni McGonnagal ni Molly consiguiera pillarlos. Finalmente un poco antes de la cena:

- Podriamos seguir leyendo algún capitulo ¿no? – propuso James, todos estuvieron de acuerdo así que Frank agarró el libro y se dispuso a leer.