Perdonen la tardanza de publicación de este capítulo, mi confiable PC necesitó un reajuste y no la tuve disponible por unos días, por eso la publicación tardía, no he abandonado la historia ni lo pienso hacer, y espero así seguir hasta poder terminarla. En fin, simplemente los dejo con el capítulo.
Capítulo veintitrés
Todos regresamos al Cosmos
Ranjeet… No puedo honrar más tu muerte, solo… Solo puedo cumplir la promesa que te hice, viviré, y el primero en saberlo será este cabrón… ¿Sí, Ranjeet?
Lágrimas heladas le recorrieron las mejillas de nuevo, le brotaron desde el fondo del corazón, fueron las últimas gotas de consciencia que aún le quedaban.
… Sí, Souma…
El agua se esfumó de golpe, todo ardía de repente, las llamas que cubrían desde sus brazos hasta la espalda se acrecentaban sin detenerse, su Cosmos anaranjado brillaba como una pequeña estrella a punto de estallar.
Fire Corona!
Asheeta, aunque estaba seriamente herido, se preparaba a recibir el último golpe con toda la fiereza que le podría quedar. Un aura de rojo oscuro lo envolvía, y a pesar de que sus guanteletes habían sido destruidos junto con las garras, unas nuevas hechas de energía se manifestaron sobre sus nudillos.
– Le mostraré… Que los Santos no son los únicos que pueden arder su Cosmos para proteger lo que más desean. Nosotros también hemos sufrido… ¡También tenemos personas que proteger! Hermana, madre… Quizás yo muera, pero Mars, el Señor Mars… Creará ese mundo hermoso, ese mundo en el que quiero que vivan…
Mientras hacía fuerza, crujiendo los dientes, su Cosmos se extendía hasta un nivel similar al de Souma, este dio dos pasos atrás, interpretándolo como amenaza, no podía razonar perfectamente la situación, su instinto salvaje era lo que lo mantenía peleando, y su poca consciencia lo mantenía aún con ropas encima.
– ¡ARDE EN GUERRA, MI COSMOS!
Como si fuese ese su grito de batalla, Asheeta se lanzó a la carga contra Souma, parecía antinatural en él, siendo el primero en golpear, pero Souma descubriría la razón al poco tiempo. En cuanto el León preparó pare recibir el golpe, su movimiento era demasiado obvio, apuntaba hacia el pecho del Martian, lanzó un upper corto directo al plexo, pero solo hendió el aire. Y cuando quiso darse cuenta, un espantoso dolor le recorrió las piernas.
Su cerebro no parecía entender el dolor debido a la gran cantidad de adrenalina sobre la que se había sometido, no podía sentir nada que podría detenerle. Buscó por su enemigo pero no lo encontró, la sala estaba más iluminada que hace rato, y sin embargo, no podía verlo.
JAGUAR PHANTASMA!
Unas cinco sombras lo rodearon, miró a cada una de ellas, todas eran iguales, todos eran Asheeta, en la mente de Souma, solo cruzaba destrucción, y nada más que eso, ver a cinco réplicas de su mismo enemigo lo asustaba como si fuese un animal, sacudía la cabeza de un lado al otro, y temía darse vuelta y ver si había aún más sombras.
El ataque llegó antes de lo que esperaba, todas las sombras salieron a atacar a Souma al mismo tiempo, a punto de recibir diez zarpazos directo en sus entrañas, el León se dio cuenta del error de Asheeta.
¡Cosmos, Souma, Cosmos!
¡Eso! ¡Cosmos! El único real era el que estuviese emanando Cosmos, el resto eran puras ilusiones, Souma dio dos golpes al piso, se resquebrajó y liberó una llamarada en círculo que desvaneció las sombras. Sabía que allí no estaba el Martian, sino que estaba…
Los dos puños chocaron y se quedaron fijos por unos momentos. Vio como los ojos asesinos de Asheeta se le acercaban al rostro con una fiereza indetenible. Lo estaba empujando desde el aire, solo con su fuerza, y su Cosmos, hasta que la gravedad lo obligaría a caer en el suelo, y mantenerse en un forcejeo con el Santo. Las garras estaban enterradas en la muñeca de Souma, pero aún seguía sin notar el verdadero dolor, sin embargo, aunque su cerebro no registraba dolor, sus piernas sí, empezaban a desfallecer por causa del dolor, empezaba a doblegarse, las rodillas se le acercaban a la tierra.
Asheeta tomó la idea más táctica, se soltó del agarre, dio golpes laterales a las manos de Souma para desviarlas, el pecho estaba al descubierto, un único zarpazo, y acabaría todo allí. Eso pensaba cuando un calor abrasador lo envolvió, Souma contraatacó tomando ambos brazos de Asheeta, y lo empujó con una potente fuerza bruta hacia atrás. El Jaguar terminó a metros de Souma en pocos segundos, con los brazos marcados por el fuego con una mancha negra que resaltaba en su piel morena.
El Santo quería salir a buscarlo de nuevo, pero no podía dar un paso, las heridas le ataron cadenas de sangre al suelo, el dolor le paralizaba los músculos.
¡Vamos, imbécil! ¡No me avergüences ahora, golpéalo!
Creía estar loco por un momento, pero esa voz la sentía tan presente, que no podía dudar. Dio un solo salto hacia delante, las heridas no dolían tanto mientras estaba en el aire, pero cuando tocó el suelo, parecieron gritar, revolverle toda la cabeza, y casi se desmaya. Asheeta aprovechó el momento perfecto, Souma estaba congelado del dolor en sus piernas, probó un nuevo zarpazo directo a su pecho.
¡Esquiva, esquiva!
¡ESQUIVA, SOUMA!
Vio como sus cabellos naranjos eran cortados y se perdían en las sombras, el aire le rodeó el rostro, y sintió que ese era el momento. Desde esa posición perfecta, lanzó un uppercut de izquierda impecable, que impactó en el mentón del Martian, salió volando por los aires, pero ese no era el final, aunque Asheeta ya no podía sentirlo, un golpe tan fuerte le afectó directo en el sistema nervioso, las piernas no le responderían por más que intentara, todo había acabado, moriría sin haber cumplido lo que a Mars le había jurado, sin embargo, moriría feliz, luchó con todo su honor y poder, hizo cuanto pudo… Peo no bastó.
Souma dio un nuevo salto, aunque le hacía chillar por dentro, no podía dejar que heridas tan pequeñas no le permitieran cumplir la promesa de Ranjeet. Ambos iban contra una pared, Asheeta primero chocó de espaldas, pero no llegó a caer, que Souma estaba sobre él para el movimiento final. Tenía las manos juntas, con los dedos formaba un círculo, a donde estaba llevando todo su Cosmos.
¡CORONACIÓN!
[…]
Tonitrua Saltare! (¡Danza de los Truenos!)– ¡D–Desvió el Sho Ryu Ha! ¡Partió en dos las aguas!
– Pero no esquivará el Horou Jin, es imposible…
– No, no lo está esquivando… ¡Le va a dar de frente!
– ¡¿Có–
La técnica de Haruto consistía en el manejo del Cosmos terrenal, dándole órdenes a este Cosmos, la tierra le prestaba su poder para combinarlo con el del Santo. La técnica del Souga Horou Jin creaba una trampa desde la tierra, se elevaban primero murallas que rodean la espalda del rival, luego se arma una gran caverna con forma de fauces de lobo, al instante se desmorona sobre el desafortunado.
La caverna se había formado ya sobre Eden y Spear. Spear ya no estaba tomando a Eden por la espalda, sino arrodillado, inclinado ante Eden. Tenía las protecciones de los brazos voladas y chamuscadas, junto con su piel, numerosas heridas le recorrían desde la punta de las uñas hasta los hombros, marcaban en carne viva la explosión que había hecho la electricidad en él. En el rostro también tenía numerosas heridas alrededor de los ojos, y una grande que le cruzaba de frente a nariz. Jadeaba en un ardiente dolor que le destrozaba la consciencia, casi no se podía mantener lúcido, apenas podía ver en toda la lluvia, además de que el dolor le estaba nublando la vista por completo.
– Doradus, admiro tu gran valor… Pero el valor se termina donde empieza la estupidez, ya no puedes mantener más esto…
Los cimientos se desplomaron primero, seguido, el techo se caía, cerrando la boca del lobo, Eden se limitó a elevar su Cosmos para concentrarlo en el puño, dio un corto saltó para asestar un puñetazo que voló por completo toda la estructura de tierra, destrozando los escombros que estaban por caer.
– ¡No…!
– ¡¿Cómo…?! ¡Spear! ¡Speaaaaar!
Asustados por cómo Eden se libró de la técnica, Haruto y Ryuuhou temieron por la vida de su compañero. Echaron a correr tan rápido como podían, pero no dieron muchos pasos hasta que el Dragón cayó de súbito en el suelo. Haruto se volteó rápido a ver que le ocurría, se agachó cerca de él, lo dio vuelta para que esté boca arriba, respiraba agitadamente, con los ojos cerrados, temió Haruto que estuviese empezando a tener convulsiones.
– ¡Hey! ¡Ryuuhou, Ryuuhou! ¡Habla!
– Estoy… Bien. – Dijo con voz entrecortada. – Estoy… Muy cansado, me voy a desmayar, no puedo seguir… Ah… Ah… – Haruto notó en el momento en que cayó inconsciente, dormido, empezó a dudar en que debería hacer, si quedarse a cuidado del Dragón o ayudar a Spear, necesitó priorizar la vida de Dorado, o este realmente moriría.
Salió a la carga para enfrentarse a Eden, que lo esperaba pacientemente, sin embargo, la paciencia se le rompió apenas vio que Haruto no estaba más en su vista, ni arriba, ni detrás, ni siquiera cerca de Spear, ¿dónde podría estar? El lugar era un claro, no había bosque alrededor porque estaba prácticamente arrasado.
Escuchó ruidos bajo tierra, cuando quiso notarlo, un pie envuelto en un aura verde claro se le plantaba en el rostro, dándole vuelta la cara. Luego vio a Haruto frente a él, invitándolo a pelear.
– Esta vez iré en serio, Eden. – Dijo para sí Haruto, separó las piernas, y con los brazos abiertos, llamaba a Orión a luchar.
Eden se lanzó desmesuradamente a atacar a Haruto, que esquivo el golpe a duras penas, bajando la cabeza, dándole oportunidad de un ataque en la zona abdominal que desequilibró al Cazador. Quedó con un pie en el aire, e intentó dar un nuevo puñetazo con el otro brazo, Haruto tenía adivinado el movimiento, se agachó y golpeó sus talones de una patada baja. Sin remedio alguno, Eden terminó viendo a la tierra húmeda, detuvo su caída con las manos, su orgullo estaba más herido que su cuerpo, miró al Lobo con ojos rabiosos, y se reparó del tropiezo rápidamente, respiraba de a grandes bocanadas, no podía volver a dejar que lo tome desprevenido, por lo que intentaba calmarse.
– Espera a que lo ataque primero… – Resolvió Haruto, aún sabiendo que esperaba su oponente, estaba en duda sobre qué hacer, o cómo reaccionar, miró a un costado, y recordó. – Si no hago esto rápido, Spear…
Ese vistazo al costado casi le costó la cabeza, el puño derecho de Eden le silbó por la oreja, Haruto tomó ventaja y lo atrapó con ambas manos, y empezó a torcerlo.
– ¡Ríndete, Eden, o te partiré el brazo…!
– ¡Tú…! – Hizo un gesto de dolor. – ¡Tú no puedes romper nada en mí…! – Un lejano recuerdo le azotó la mente para ese momento, recordó un dolor espantoso, que le hizo sentir escalofríos como la primera vez que ocurrió. – ¡Yo te enseñaré lo que es estar roto!
Con puro uso de su fuerza bruta, Eden se liberó del agarre girando el brazo en sentido contrario, aunque el Lobo no pretendía dejarlo ir tan fácilmente. Frustrado, también tomó a Haruto por el brazo con su mano libre, mientras elevaba su Cosmos a punto de hacer algo. Haruto presentía claramente el peligro, pero el agarre de Eden era brutalmente fuerte, e indetenible. Dejó de sentir su abrumadora fuerza, pero no porque lo hubiese soltado, sino porque no sentía el brazo… Eden lo soltó, y el brazo quedó suelto, muerto.
– ¡¿Qué demonios…?! ¡Mi brazo!
– El brazo ha sido para empezar, Lupus. – Amenazó el Cazador mientras reunía más energía en su puño izquierdo, comenzaba a liberar descargas eléctricas.
– No. – Oyeron.
– ¿Eh? – Se volteó Orión, y quedó atónito al verlo.
– ¡Aún no he muerto, Eden!
– ¡Dorado…!
– ¡Para, Spear, te vas a…!
– ¡Soy un Santo, Haruto, nací para morir por Athena! – Le espetó Dorado, mientras levantaba sus brazos y los colocaba en cruz.
– ¡Entonces muere! – Eden dirigió el ataque contra Spear, el golpe fue inhumanamente veloz, así como poderoso, sin embargo, no acertó. – ¿Qué…? – La confusión duró poco al ser sucedida rápido por el dolor. Sintió como el brazo se le derrumbaba junto con la sangre que se escapaba desde la muñeca hasta el codo.
– El brazo ha sido para empezar, Orión. – Parafraseó Spear, con una expresión que inspiraba temor, Eden lanzó un grito en respuesta, irritado y enfurecido, tiró dos puñetazos, con la mano sana, pero solo cortó el aire, Spear parecía desaparecer por momentos, temiendo un ataque por la espalda, lanzó una patada giratoria, con una vuelta completa, desafortunadamente para él, fue el mayor error, sintió como el corte le cruzaba desde los hombros hasta la cadera, el brazo de Spear se hendía entre la carne, traspasando incluso su Cloth.
Eden cayó de rodillas, la sangre ardía sobre su cuerpo, rugía del dolor, golpeaba el suelo con furia, pedazo de tierra se levantaban y explotaban. Los truenos y relámpagos parecían incrementar su fuerza, azotando la isla con mucha más energía que antes.
– No… ¡Aún no perdí! – Exclamó mientras se levantaba, miró a Spear con ojos irreconocibles, con una mirada que deseaba verlo sangrar hasta la última gota. – ¡Muere, asqueroso blasfemo…!
Spear intentó moverse, aunque solo levantó sus brazos para esperar el golpe.
– No… Spear… Tú… – Haruto aún sentía el brazo entumecido, le resultaría imposible ayudar a Spear aunque quisiese, se caería apenas intentase usar las piernas.
– Aquí… Termina todo, ¿eh? Volveré a la tierra, volveré al Cosmos… – Reflexionaba Dorado. – Heh, vale la pena, he vivido todo lo que el Cosmos me ha permitido… No puedo más…
La escena le pasó en cámara lenta, Eden se acercaba poco a poco, Spear lanzó un último espadazo, tratando de alcanzar la sien de su rival, pero quedó corto, y había fallado al apuntar. No sintió el puño tocarlo, solo sentía el recorrer del aire mientras salía volando, y cuando la tierra mojada llegaba a su nariz, cubriéndolo de un olor tan natural, tan crudo y tan natural, que le hacían sonreír como un idiota. Su casco se destrozó del impacto, y miraba a un cielo sin estrellas, pero detrás de ella, estaban las estrellas, y él sería uno, iría junto a todos los Santos que dejaron su vida igual que él, que su honor valió todas las heridas, toda la sangre derramada… Valía la pena.
Cómo me gustaría… Poder hablar con ella de nuevo, disculparme…
Si los dioses fuesen misericordiosos… Llévenle, el mensaje… Por favor…
Quiero que sepa… Cuánto le debo, esta sensación… He vivido todo lo que jamás creí que podría… Dejaré este mundo en paz, en honor, y seguiré a todos mis hermanos y hermanas, para que salgan victoriosos… Muchas, muchas gracias, por enseñarme qué es un Santo…
Yuna…
