Nota: Los personajes, lugares y nombres pertenecen a la intangible e inolvidable obra del profesor Tolkien. Este es un fic que coloco en este sitio debido a que hay muy pocos fics del Silmarillion en español, nunca me parecen suficientes y por eso contribuyo a que este sitio tenga un poco más de historias.

Capítulo 1

"…y hacia el sur sólo cabalgaban para cazar en los bosques verdes. Pero ahí moraban Amrod y Amras…"

El Silmarillion, capítulo 14 De Beleriand y Sus Reinos, página 144

Cuando los hijos menores de Feanor llegaron a la región de Lindon, encontraron un lugar propicio para sus actividades favoritas. La inquietud de los noldor, esa que hizo que los hijos de Feanor no permanecieran mucho tiempo en un solo lugar en sus días en Valinor, se vio felizmente satisfecha con nuevos territorios que explorar y nuevas personas que conocer.

Ahora bien, los elfos verdes de Ossiriand desconfiaban de los extraños, y no había nada más extraño que estos nuevos visitantes, más altos, con un lenguaje distinto y esa tonalidad de cabello tan poco común entre los eldar.

Lo que mejor sabían hacer los elfos verdes es pasar desapercibidos, y nadie notaría que están ahí de no ser por sus canciones, ya que habitaban cerca de los ríos y el sonido del agua les inspiraba a cantar y Ulmo se sentía feliz con sus canciones.

No fue extraño que luego de vagar por un tiempo, los gemelos no entablaran conversación con ninguno de ellos, porque simplemente los elfos verdes se escondían cuando les veían venir. Esto no desanimó a los feanorianos, que se marcharon con claras intenciones de regresar con un nuevo plan.

—Que bueno que se fueron —dijo un elfo verde que observaba desde lo alto de un árbol.

—Sí, estos nuevos elfos son muy raros —les respondió otro cuando bajó de salto —Me pregunto que querrán de nosotros.

—Solo queremos jugar un rato —Dijo Pityo apareciendo detrás de los elfos verdes que se llevaron un gran susto.

—Su bosque es muy bonito —añadió Telvo apareciendo delante de los asustados elfos —¿Nos pueden enseñar el lugar?

Por respuesta los elfos verdes intentaron correr, pero siendo los hermanos buenos cazadores no tardaron en atraparlos con un lazo.

—No se vayan así, platiquemos un rato —decía Amrod mientras halaba de la cuerda —Si tienes un líder del bosque queremos pedirle permiso para pasar un tiempo por aquí.

—No hay un jefe en el bosque —le respondió uno de los elfos.

—No le hables —le reprendió el otro —Va a seguir preguntándote cosas.

—Así que no tienen un jefe, entonces ¿cómo se organizan cuando vienen los orcos? —les preguntó Amras al mismo tiempo que anudaba la cuerda con sus dos presas amarradas juntas —como aquellos que parece que están persiguiendo a ese pobre enano.

Los elfos verdes se quedaron mudos al ver el peligro de tan cerca, atados, sin poder escapar y este par de locos que les miraban tan tranquilos.

—Disculpen, un momento —dijo Amras casi sin darle importancia al hecho de que unos segundos más tarde saltó sobre la pequeña tropa de orcos y con su espada decapitó a cada uno de ellos en un dos por tres. Mientras su hermano sostenía la soga para que sus "nuevos amigos" no echaran a correr como hace unos momentos. Luego regresó con los elfos verdes.

—Disculpen el desorden —dijo limpiando su espada de la sangre —los orcos no son muy limpios y pienso que habría que enterrarles porque encender una pira con ellos sería peligroso para el bosque.

Los elfos le miraban todavía sin decir nada, hasta que uno de ellos se animó a hablar —no es que sea desagradecido por deshacerte de los orcos, pero ¿podrías desatarnos?

—No seas tonto, en primer lugar nunca nos hubiéramos topado con los orcos si no estuviéramos atados como animales.

—Lo siento —dijo Amrod aflojando las cuerdas —es que era la única manera en que me dirigieran la palabra. Ahora ya saben que no les haremos daño, solo estamos interesados en conocer este lugar.

—La gente dice que ustedes trajeron el mal del occidente.

—Ah no, nosotros intentamos destruirlo —Amrod explicó —por eso tenemos espadas, de otro modo yo me quedaría a vivir aquí sin mayores preocupaciones.

—Pero no podemos, le prometimos a papá que primero teníamos que recuperar algo.

Entretenidos con la charla los elfos verdes no se dieron cuenta de que estaban libres, pero no corrían, de hecho sentían curiosidad por estos dos nuevos personajes en su bosque, hasta el naugrim le observaba con sus oscuros ojos detrás de unos arbustos donde se había escondido para no ser capturado por los orcos.

—No nos hemos presentado —Dijo Pityo —Yo soy Amrod y él es mi hermano Amras. ¿Cuál es tu nombre?

—Mi nombre es Aeglos (Espino blanco)

—No le digas tu nombre —le reprendió el otro elfo —Ahora van a creer que somos amigos.

—No seas tan quisquilloso Doron (Roble)

—No les digas mi nombre.

—También me gustaría conocer tu nombre nauco, ¿o cómo era que se dice en sindarin? Ya lo recuerdo, nogoth.

—No te diré nada —dijo el enano al momento que se puso en fuga, un vano intento porque Amrod no tuvo problemas para enlazarlo como a los dos elfos verdes.

—No seas tonto, pueden haber más orcos —Le decía mientras le envolvía con las cuerdas —dinos ¿por qué te perseguían esos orcos y a dónde ibas?

—Estos nogoth suelen ir al bosque Nan Emloth donde vive un elfo oscuro —les dijo Aeglos acercándose al enano. Fue en el momento en que el otro elfo se dio cuenta de que estaba libre de sus ataduras y huyó.

—Vámonos de aquí Aeglos, no te quedes conversando con estos noldor.

Pero Aeglos no se marchó, de hecho se quedó con los gemelos.

—Ese bosque Nan Emloth ¿está muy lejos? —preguntó Pityo.

—No mucho, pero a nosotros no nos gusta ir porque los árboles son muy altos y hay demasiada oscuridad y silencio. Como les decía un elfo oscuro vive ahí.

Ahora bien, los gemelos no tenían muy claro el concepto de elfo oscuro, para ellos ese término significaba que era algo parecido a su hermano Caranthir el Oscuro, debido a las pecas que de niño tenía y como Caranthir también mantenía relaciones comerciales con los enanos, no les pareció raro este elfo oscuro tenga como visitantes a alguno que otro nogoth en su morada.

—Creo que debe ser un sitio interesante —dijo Amras —¿Nos podrías indicar el camino hacía Nan Emloth?

—No creo que sea buena idea —advirtió Aeglos —a Eöl no le gustan los extraños.

—¿Qué tan malo puede ser? —Amrod no parecía preocupado —Tal vez le gustaba la penumbra antes de que Arien se eleve en el sol, pero vamos, no creo que sea aliado de Morgoth.

—No creo que estén entendiendo bien, es un elfo oscuro, oscuro.

—No molestaremos más si nos conduces a los linderos de ese bosque.

—Parece que no podré hacerles cambiar de opinión —se resignó Aeglos, y luego añadió —¿No se olvidan de algo?

—Es cierto, ¡el enano! —dijeron al mismo tiempo —Prometemos soltarte si nos dices tu nombre, y ya no te molestaremos más.

—Mi nombre es Moin y con eso date por satisfecho.

—Moin —Amras se puso a cavilar —suena raro.

—Especialmente si lo repites varias veces —Amrod le siguió —Moin, Moin, Moin, Moin.

—¡Deja de hacer eso, es molesto! —Le reclamó Amras. Por su parte Aeglos y Moin le miraban también disgustados.

Amrod se disculpó y desató al enano como le había prometido y éste puso pies en fuga y desapareció entre la floresta.

—Algo me dice que le volveremos a ver —dijo Pityo —¿Vamos hacia Nan Elmoth?

Y los tres elfos se fueron.

Nota: Aeglos es el nombre de la espada de Gil-Galad, pero además significa Espino blanco, como los elfos verdes suelen tener nombres de árboles decidí colocar este nombre, no muy apropiado a este elfo verde, solamente porque me gusta como suena. Por si no están muy familiarizados con todos los nombres de los feanorianos aquí está una breve explicación: Amrod se llama también Pityafinwe y Ambarussa, su apodo es Pityo; Amras se llama además Telufinwe y Ambarussa, su apodo es Telvo.