El día 4 no pude escribir nada sobre el tema y no se me ocurria con que otro rellenar, luego el 5 (hoy) no se me ocurrió nada del tema, pero si una idea vaga del 4, supongo que les quedo a deber ese día o se los repongo luego

Me costó decidir la pareja del tema, pero siento que el KidStar necesita más cositas que el Kacchako, además, siento que el kinktober solo es excusa para comenzar a escribir de esta pareja en la forma en la que me hubiese gustado leer algo antes xD

P.D: igual meto InaTodo o TodoIida en algún otro día


Kinktober #4: Azotes

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Kid miró con molestia al hombre frente a él, nuevamente Black Star había causado un desastre en el lugar de su misión (Sí, la cumplió y todo, pero la simetría del sitio había sido destruida por completo) y llegaba fresco como una rosa a dar su reporte, con la sonrisa de satisfacción más grande de la vida

– Hey, esta vez han sido los críos esos los que destruyeron la mayor parte, yo solo llegue, mate al alma demoníaca y te los traje de vuelta, la próxima vez voy a dejar que se carguen a tus estudiantes – Reclamó, haciéndose el ofendido y cruzándose de brazos mientras el Shinigami comenzaba a ponerse rojo de ira, incluso se le saltaba un poco una vena en la frente.

Death The Kid se acercó al otro en un par de zancadas, viéndolo desde la posición alta que obtenía gracias a la capa de su padre. Black Star comenzó a sudar frio cuando las puertas de la sala se cerraron violentamente, poco antes de que la palma abierta de Kid le diera de lleno en el rostro con la fuerza suficiente para hacerlo girar la cabeza.

– Tus malditas imprudencias… Le estas costando demasiado al Shibusen, Star, y a mi propia maldita salud mental; cada vez que veo tus batallas a través del espejo no puedo evitar sufrir un ataque de ansiedad, si no es por la simetría, es pensar en que me vas a dejar viudo.

– Pues deja de verlas y, de paso, dejar de abofetearme cuando no estamos en la cama – Respondió sin darle mucha importancia a la ira de Kid, su mente seguía concentrada en el golpe que había recibido, aunque no de manera negativa pues le hacía recordar la sensación de sus rudos toques íntimos, era algo incomodo admitirlo, considerando el autocontrol del Shinigami, pero Star seguía siendo un humano joven en sus veintes, casado muy pronto y con un deseo intenso corriendo por todo su cuerpo todo el tiempo.

– ¿¡Cómo te atreves a decir eso en este momento?! – la sangre volvía a la cara de Kid por un motivo nuevo, pero el ceño fruncido no cambiaba; sus ojos dorados se encontraron con la mirada burlona de Star y no pudo evitar contagiarse de ese lo-que-sea que el otro estaba sintiendo –No sabes en lo que te estas metiendo, imbécil– en tan solo un segundo tomó al asesino del cuello del chaleco y lo arrastro violentamente hasta su silla, detrás del espejo en el medio de la Death Room. Kid se sentó, tumbando sobre su regazo al otro hombre, quien se mantenía en un sorprendente silencio.

– ¿Qué? ¿Vas a castigarme por darte un susto, niño simetría? – apenas Black Star acabó de hablar, Death tomó la cintura de sus pantalones y los bajo junto a su ropa interior, dejando expuesto su trasero, el silencio que se instaló entre los dos estaba cargado de una mezcla extraña de deseo, locura y tensión – ¡Mierda!

La nalgada de Kid había tomado por sorpresa a Star, quien no pudo evitar el primer reflejo de tratar de escapar del regazo del Shinigami, sin embargo, su deseo le imploraba quedarse quieto a recibir el castigo improvisado. La mano había desaparecido inmediatamente tras el golpe y Star no tenía forma de intentar prever el siguiente, pues la extremidad libre de Kid mantenía su cabeza mirando al suelo.

El dios retomó los azotes de forma errática, cambiando constantemente el ritmo y fuerza del castigo, haciendo que el cuerpo de Star se frotara contra el suyo con cada golpe, provocando las erecciones de ambos, el sonido de cada nalgada era seguido por un jadeo del asesino, cuyo trasero estaba cada vez más enrojecido y comenzaba a lucir varias marcas de dedos largos y delgados.

–¿Porqué me haces maltratar algo tan simétrico?– susurro Kid al oído del otro técnico, dándose un momento para acariciar las zonas enrojecidas con calma, realmente le parecía un crimen dejar esas marcas tan desordenadas plagar ese cuerpo tan simétrico, sin embargo, por una vez en su vida le parecía totalmente necesario, Black Star no respondió a su provocación, estaba más ocupado en no pensar sobre su propio miembro palpitante o en el bulto que se rozaba contra su costado –Pide perdón, ruega piedad a tu dios.

–Jamás– jadeó, tan orgulloso como siempre, hasta que el Shinigami reinició su castigo, esta vez variando entre su trasero y sus muslos, la mano que limitaba el movimiento de su cuello se movió hasta su cara y le obligó a abrir la boca, introduciendo sus dedos violentamente. La paliza se volvía cada vez más fuerte y la saliva comenzaba a escurrir por la mano de Kid, mientras los jadeos de el técnico de la hoja obscura se volvían más fuertes. Sintiéndose frustrado por la resistencia de su pareja, Kid abandonó los azotes y llevo su mano a la erección del otro, apretando lo suficientemente fuerte como para que Star mordiera su mano sin pensarlo, en cuanto libero su extremidad la llevó aún empapada a los cabellos azules, jalándolos sin piedad –Joder, voy a...

–No vas a correrte hasta que pidas perdón por ser un maldito insolente– a pesar de que Death también anhelaba esa satisfacción, necesitaba escuchar al otro rogándole por ello.

–¡No! No, no...– intentaba resistirse un poco más, incluso había intentado clavar sus uñas sobre la piel de Kid sin exito, pero la presión en su miembro y el trato rudo tan inusual era difícil de soportar por más tiempo, las leves caricias del dedo pulgar sobre la punta de su erección bastaron para llevarlo a su limite.

–¡Hazlo!

–¡Joder, bien! ¡Lo siento, soy un maldito insolente y tú tienes razón! ¿¡Qué más quieres!?

–Te ha faltado pedirlo por favor– respondió entre dientes, aunque ya había comenzado a mover su mano por toda la longitud del hombre en su regazo

–¡P-por favor Kid, lo necesito!– no pasó mucho antes de que, al fin, Black Star sintiera la electricidad recorriendo toda su espina dorsal hasta drenar su energía casi por completo, sintió la mano de Kid limpiándose sobre sus piernas antes de hacerlo moverse lo suficiente para permitirle ponerse en pie, dejándole de nuevo sobre el trono del shinigami, medio aturdido.

En ese preciso instante, el espejo recibió la llamada de un estudiante, aparentemente Kid tendría que pasar un buen rato con la incomoda humedad en sus pantalones.