Las cosas no iban tan bien como antes, la secundaria distancio a Phineas de sus amigos con los que vivía increíbles aventuras en su patio trasero y eso incluía a Isabela, la chica de quien siempre estuvo enamorado sin saberlo, hasta que la perdió cuando en segundo de secundaria un chico llamado Mathew le pidió ser su novio y ella aceptó. Extrañaba a su hermano, desde que Lawrence y Linda se divorciaron, la vida sin su hermano no era tan fácil y divertida como lo era antes, hablaban todos los días por video llamada, pero no era lo mismo, si su hermano estuviese aunque sea en la ciudad, sería mejor, pero ahora vive hasta su natal Inglaterra.
Con el paso de los días, los meses e incluso los años, Phineas se volvió un adolescente normal, muy inteligente por supuesto, es el mejor de su clase y siempre gana concursos científicos y compite con brillantes mentes como la de él, pero no era suficiente, extrañaba en Isabela no sólo a la chica que amaba, sino también a su mejor amiga, si tan sólo se hubiese dado cuenta de sus sentimientos antes, otra historia sería.

Los extravagantes inventos y las memorables aventuras que habían vivido todos se habían convertido en solo recuerdos, opacos recuerdos en una penumbra de nostalgia que sólo viven en la mente de los chicos. Baljeet aceptó una beca para superdotados para estudiar en Alemania, Buford dejo la escuela para trabajar con su tío en Seattle; e Isabela, Isabela fue la única que se quedó en el área limítrofe, pero para Phineas era una tortura, estaba tan cerca de ella y a la vez tan lejos, siempre la observaba al pasar, con su despampanante rostro, su escotado busto y sus jeans ajustados, era una de las chicas más cotizadas de la preparatoria, pero su fama no era muy dichosa, la novia de Phineas, Karla, le había dado una reputación de zorra, de una fácil, lo cual al principio para Phineas era completamente injusto, pero al pasar el tiempo comenzó a dudar de la verdad.

Pero ahora está a un semestre de terminar la preparatoria, es el chico más popular de la escuela, y su novia es la porrista líder, es la chica más hermosa y sexy de toda la preparatoria; su familia ahora reducida es muy cariñosa con él y el cuida de su madre y su hermana, tiene un promedio de diez y es el capitán del equipo de basquetbol, pero con una vida tan ajetreada, divertida y de sueños, el pelirrojo no podía dejar de hacerse la misma pregunta una y otra vez ¿Por qué no puedo ser feliz? Todo el tiempo se torturaba pensando en su hermano al otro lado del mundo, sus amigos con quienes no había hablado en años y por supuesto en Isabela, sin importar cuanto tiempo pasase y cuanto lo intentara, no podía sacar de su mente a Isabela, la ama intensamente a morir, la extraña, la necesita, pero ella no le dirige ni la palabra, muchas veces ha intentado saludarla en los pasillos, en los casilleros incluso ha intentado acompañarla a casa, pero ella siempre se niega, siempre le da la espalda. Pero Phineas no tiene idea de la verdadera razón del porque lo hace;
en segundo de secundaria Isabela le pidió a Mathew que le pidiera públicamente ser su novio para darle celos a Phineas y que se aventurara a confesarle sus sentimientos, pero él prefirió huir de ellos; al inicio de la preparatoria fue lo mismo, siempre salía con chicos para que Phineas lo notase, pero no fue así, en cambio atrajo la atención de Karla, quien sabía de los sentimientos de Isabela hacia Phineas, así que comenzó los rumores; y al final, Isabela se dio por vencida, ya no podía soportar el ser ignorada, no quería seguir viviendo en un mundo de fantasía en el que ella y Phineas vivían juntos y se amaban, es por eso que decidió deshacerse de aquellos sentimientos por el pelirrojo y se propuso a olvidarlo, a ignorar por completo a quien siempre ignoró sus sentimientos.

Su plan funcionaba a la perfección, tenía dos años de no hablar con Phineas, pero ¿por qué lo seguía extrañando? ¿Por qué seguía pensando en él? Se suponía que lo quería olvidar, ¿acaso aún latía su corazón por él y sólo por él?

El semestre acaba de empezar, es enero y las calles aún están cubiertas de nieve, los arboles están deshojados, y todos buscan un suéter caliente para cobijarse. Es el primer día de clases, y para la mala suerte de Phineas se le hace tarde, es la primera vez en toda su vida que no se despierta con el sonido del despertador, se levantó presuroso, se dio un baño rápido y se vistió, intentó bajar corriendo las escaleras pero se calló justo a la mitad del camino, al levantarse vio a su hermana sentada frente al desayunador, trabajaba en la tarde así que tenía toda la mañana libre.

-buenos días hermanito- le dijo con un tono alegre- mamá te preparó el almuerzo antes de irse, está en el… -Candace se detuvo al ver a Perry comiéndose el almuerzo de Phineas

El pelirrojo suspiró- no te preocupes, compraré algo en la cafetería. Nos vemos en la noche- salió a toda velocidad de su casa, pisando las heces de Perry justo frente a la puerta, limpió sus tenis en el jardín frontal, y se marchó creyendo que los problemas se habían terminado, pero no tenía idea de que esa era solo la punta del iceberg porque su vida estaba a punto de dar un giro completamente inesperado.

Después de un largo tiempo trotando, por fin llegó a la escuela, las clases ya habían comenzado hace 10 min. Pero sus excelentes notas le sirvieron de influencia para poder entrar a clases; el lugar que su novia siempre le apartaba estaba ocupado por su mejor amiga, Daniela, una chica pelirroja que conocía a Karla desde el preescolar; así que tuvo que sentarse junto a Isabela, quien confundida no sabía que hacer o decir, así que prefirió ignorar que Phineas estaba junto a ella, Phineas no pudo evitar el sentirse ignorado y prefirió hacer reciproco el sentimiento y no le dirigió la palabra.

La primera clase era de biología, nada difícil para Phineas, estaba feliz de que no se perdió de nada importante de la clase.

La maestra se acercó a Phineas y le tocó el hombro- muy bien Phineas, como llegaste tarde te informo que debes buscar pareja para trabajar- el pelirrojo buscó con la mirada a su linda novia, pero estaba con su mejor amiga, echó otro vistazo hacia donde estaban sentados sus amigos, pero todos ya habían hecho pareja con sus novias- Isabela no tiene pareja, trabaja con ella- Phineas deseaba que se lo tragara la tierra, ¿Isabela? ¿La chica que secretamente amaba? ¿La chica que lo ignoraba como si fuese nada?

Juntó su banca con la de la morena, y le sonrió saludándola, pero Isabela volteó la mirada hacia el pizarrón, ignorándolo de nuevo.

-ok chicos ahora que todos tienen pareja podemos comenzar, soy la profesora Dayana, soy su maestra de biología y ya he estado con algunos de ustedes en semestres anteriores, así que como sabrán, me gusta hacer proyectos especiales durante el curso, y este semestre les tengo uno muy especial, por favor ¡tomen de la manos a sus parejas!- muchos se rieron porque habían hecho equipo con sus amigos del mismo sexo, pero para Isabela y Phineas no era cosa de risa, pero tuvieron que seguir las instrucciones, se tomaron de las manos evitando el contacto visual- muy bien, el laso que los une físicamente los unirá durante todo el semestre, felicidades chicos, están "casados"- ¡¿Qué?! Todos preguntaron asombrados- tranquilos chicos, es de mentira, es solo parte del proyecto; como ustedes saben una de las etapas de la vida es procrear, claro que no vamos a procrear aquí- todos se rieron ante el chiste de la maestra, incluso Phineas e Isabela, excepto Karla, quien veía a Isabela con desprecio- ahora, voy a pasar a sus lugares a entregarles un bebé de tela, será su responsabilidad cuidarlo como si fuera de verdad durante todo el semestre, y al final todas las parejas pasaran a exponer sus experiencias con el resto de sus compañeros, deberán de cumplir el rol de padre y madre, sin evitarlo ni un solo día ¿entendieron?- todos asentaron con la cabeza.

Isabela comenzó a pensar en ella y Phineas juntos, durante todo el semestre, cuidando a un bebé simbólico, tal vez y era el destino que quería verlos juntos de nuevo, de la nada, su corazón comenzó a latir por Phineas como lo hacía cuando eran niños, sumergida en sus pensamientos se dijo a si misma que si no podía olvidar al pelirrojo, lo iba a hacer suyo de una vez por todas. Mientras Phineas seguía confundido, sin saber qué hacer, ahora tenía una novia, y el hecho de que pasase todo el semestre con Isabela cuidando al bebé, le emocionaba, pero ¿era correcto? Es decir, sabía que Karla odiaba a Isabela, además de que la morena tenía una mala reputación, pero no podía evitar sentirse feliz porque al fin estaría con la chica que realmente ama, pero debía de seguir ocultándolo hasta que las coas comenzaran a marchar correctamente.

La maestra Dayana terminó de repartir los bebés y comenzó a dar una clase normal de introducción a la materia, los chicos acomodaron sus bancas alineadas en filas; cuando Phineas despegó su banca de la de Isabela ella le devolvió la sonrisa que él le había enviado al comienzo de la clase, sus mejillas estaban tan rojas como su cabello y ella lo notó, en su mente sabía que esa era buena señal, que tal vez, al fin Phineas tendría el valor de revelar sus sentimientos y no huir de ellos como siempre. Pero Isabela no fue la única que noto el enrojecimiento de las mejillas de Phineas, también lo notó Karla, quien no despegaba la vista de su novio y su "nueva pareja de proyecto"

Las cosas se calmaron durante la clase, el confort de la sonrisa que intercambiaron Phineas e Isabela relajó la situación entre ellos, pero seguían sin decirse una palabra. La clase estaba a punto de terminar, solo faltaban unos minutos, e Isabela sabía que su novia no dejaría a Phineas en paz para que pudieran hablar a solas, así que escribió una nota en la última hoja de su cuaderno y arrancó la hoja, doblándola con delicadeza, la campana sonó, Isabela fue la segunda en levantarse, después de Karla quien se acercaba rápidamente a Phineas, Isabela le extendió la mano para despedirse y Phineas correspondió, pero cuando sus manos se soltaron notó el papel doblado que se encontraba ahora en su mano, miró a Isabela quien salía del salón, echó otro vistazo al papel y lo guardó en su bolsillo antes de que Karla lo viera.

-así que Isabela ¡eh! ¿Qué n recuerdas la reputación que tiene?- le dijo Karla celosa y molesta.

-si lo sé, pero ahora es mi pareja de proyecto y debo de trabajar con ella- le respondió Phineas sin mirarla a los ojos.

-¡a no! ¡Eso sí que no!- Karla tomó a Phineas de la mano y lo llevó con la maestra- maestra Dayana, por equivocación mi novio Phineas y una tal Isabela son pareja de proyecto, pero vamos a cambiar, Phineas estará conmigo.

-no se permiten cambios niños, la pareja que escogieron hoy será su pareja por el resto del semestre- contestó la maestra dulcemente.

-pero maestra, yo no escogí a Isabela- respondió rápidamente Phineas, sin saber porque había dicho eso, es decir, quería estar con Isabela, le emocionaba esa idea, pero por algún motivo extraño esas palabras salieron de su boca.

-bueno Phineas, hijo, en tu caso es diferente, ambos estaban sin pareja, pero no te preocupes, Isabela es una de las mejores estudiantes que he tenido, es inteligente, responsable, atenta, sé que te hará bien trabajar con alguien parecido a ti.

Eso enfureció a Karla quien no dudó ni un segundo en alzar la voz-maestra, como porrista líder ¡le exijo que…!

-¿Cómo porrista líder? ¿Crees que eso te da el derecho de levantarme la voz? Mira… Karla, eres una estudiante regular, así que por favor deja las cosas como están, es más, para asegurarme de que no harán trampa, Phineas, debes de tomar una foto diaria durante todo el semestre con tu bebé y con Isabela y si al final del curso no muestran su experiencia juntos como pareja, tú y Karla estarán reprobados. Y es la última palabra.

La maestra abandonó el salón dejando a Phineas y a Karla solos en él.

-y bien ¿ahora qué?- preguntó Phineas conociendo el carácter de su novia.

-pues ni modo, vamos a reprobar- respondió Karla abrazándolo.

Pero a Phineas no le agradó en lo absoluto eso- ¡wow! ¡wow! ¡wow! ¡wow! ¡Espera un segundo! ¿Hablas enserio? Es decir, nunca he reprobado una materia en toda mi vida y ahora ¿quieres que repruebe en el último semestre?

-¡no quiero que estés con esa zorra todas las tardes durante el resto del curso!

-tranquila, no serán todas las tardes, todavía pasaremos tiempo juntos te lo prometo.

-¿Qué no la escuchaste? Quiere una foto diaria o estas reprobado- Karla estaba lagrimeando, intentando que ver a Phineas a los ojos.

-no te preocupes, cruzare la calle, me tomare la foto y… ¡ups!- Phineas recordó que jamás le mencionó a su novia que la chica que odia a muerte vivía cruzando la calle, justo enfrente de su casa.

-¿Qué? ¿Cruzar la calle? ¿De que estas hablando?- preguntó Karla con enojo y confusión.

-bueno ¡eh! Tal vez por descuido, nunca te comente que Isabela vive en la casa que está frente a la mía- eso desató la ira de Karla.

Durante unos minutos estuvieron discutiendo, mientras todos afuera del salón los observaban y los escuchaban, incluso el profesor Marcus de matemáticas, quien debía impartir la siguiente clase en ese salón.

-¿sabes qué? Estoy harto de que no confíes en mí, si crees que te voy a engañar con Isabela solo porque voy a ser su pareja de proyecto, debemos terminar, lo siento Karla, te quiero, pero no puedo estar con una persona que no confía en mí.

-¡¿Qué?! No, no, no, no… tú no terminas conmigo, no puedes, soy la porrista líder, mi padre es el vicepresidente de industrias…- Phineas le tocó el hombro.

-lo siento, pero así son las cosas- dijo Phineas conteniendo la alegría que le causaba eso, ahora podía estar con Isabela todo el día sin rendirle cuentas a nadie, aunque si se sentía un poco mal por Karla, aunque claro, durante toda su relación él no había hecho otra cosa que pensar en Isabela.

Karla salió echando rayos, empujando a todos los que estaban junto a la puerta y en el pasillo. Phineas se quedó ahí parado, inmóvil, sin saber qué hacer.