Quesito, esto va dedicado a tu persona. Lo prometido es deuda y aquí te dejo el Furuya x Haruichi, solo para ti (?

Por otro lado.. Shiruko fruta del mal, es un placer leerte. Espero que te guste este nuevo drabble (que este si es drabble y no un one disfrazado para confundir a las masas) Y no, no podré darte MiyuSawa porque se repetirían los personajes. Seguro que pronto te lo doy.

Disclaimer: Diamond no Ace no me pertenece, esta grandiosa obra pertenece a Yuji Terajima.


Ojos

Es en el tercer mes de sostener una relación con Kominato Haruichi que Furuya se lo cuestiona. La pregunta no surge después de alguna iluminación, solo nace de un momento en que ambos comparten el silencio y disfrutan de la compañía mutua. Lo cuestiona con un tono casual, en un murmullo apagado.

– ¿Por qué ocultas tus ojos con el fleco?

Siente a su pareja removerse entre sus brazos y adoptar otra postura, una donde pueda dirigir esos orbes del tono de su cabello, hasta donde se ubican los zafiros de Furuya que le miran expectantes, curiosos.

– No lo sé. – responde. Furuya eleva una ceja escéptico, Haruichi piensa que probablemente Satoru creyera que existiera una razón más profunda detrás de eso. Por un instante se siente solo un poco culpable por decepcionar a su pareja. – Costumbre, quizás.

El Kominato piensa que la conversación finaliza ahí. Sabe tras los meses de convivir como pareja del pitcher que este no suele interesarse un largo tiempo en otra cosa que no sea el béisbol. Es indignante pero no puede competir con el montículo. No le molesta particularmente que Satoru tenga un amante, mientras este sea un montón de tierra junta por supuesto, puede aceptar un segundo puesto.

Y es ahí donde Furuya sorprende al otro, apartando el fleco con una mano. Haruichi no entiende por qué pero de pronto sus pómulos están ardiendo bajo la impasible mirada del pitcher. – ¿Satoru-kun? – inquiere cohibido. A pesar de encontrarse acostados siente sus piernas temblar, agradece entonces encontrarse en la cama, de lo contrario habría caído de bruces.

– Tus ojos, me gustan. – menciona. Incluso con una voz tan monótona logra acelerar su corazón. – Están mejor así, cubiertos. – agrega después de una pausa. Haruichi espabila debido a la contradicción, debe ser muy obvio pues el otro continúa. – Solo enséñamelos a mí.

Ese pequeño susurro es una muestra de posesión, de celos. Comprende el mensaje oculto y asiente.

– Ah. – musita. – Pero si aniki quiere verlos no podría negárselo. – recuerda con cierta diversión de por medio. Su relación era aceptada por su hermano mayor, hasta bendecida en cierto sentido pero, sabía por experiencia propia que su hermano no toleraría muestras de posesión tan extremas.

Furuya suda frío, Ryosuke es distinto, una excepción a casi todo. Puede permitirse compartir a su pareja con él, más por miedo que por verdadero gusto.