DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Escribo sin lucrarme de ello. Todo es de Kishimoto.

Pareja: NaruHina, leve NejiTen.

Advertencias: Ninguna, creo. Bueno, hay un pequeño spoiler que fijo que todos sabéis sobre Neji.

Consecuencias (II)

TenTen remueve sin mucho ánimo el Ramen en el bol, sin subir los ojos. Hinata no puede dejar de advertir que nunca lo hace, últimamente.

Se muerde el labio inferior con indecisión, alzando sus propios fideos: Ha tardado casi cuatro semanas en volver a comer con normalidad, mas no con ganas aún, sin embargo los ojos azules de Naruto se quedaban fijos en ella antes, hasta que mordisqueaba cualquier cosa, llenando un estómago que pese a constar de un nudo reclamaba alimento.

—Hoy se cumple un mes.—La voz de su amiga se hace oír, haciendo que Hinata de un respingo. La mira y, aunque no dice nada, entiende perfectamente a qué se refiere: Treinta días desde que Neji murió, desde que la guerra dio con su fin, desde que ambas están más vacías y más rotas.

El sonido metálico que provoca Teuchi al colocar sus cacharros y el ruido general es todo lo que se escucha a su alrededor. Hinata se permite mirar a su espalda, sin poder evitar sentirse egoísta: Porque no quiere que todo vaya tan rápido, que la villa con la ayuda de los shinobis esté recuperando su antiguo esplendor. Tiene la sensación de que una vez todo esté bien olvidarán lo que ha pasado: Olvidarán a Neji, a todos los que murieron. Y entonces ninguno de los Ninjas que estuvieron en primera línea encajarán ya allí.

El puesto improvisado de Teuchi está vacío, a excepción de ellas dos. Ni siquiera Ayame está allí para charlar con su padre, rompiendo el espeso silencio que se cierne sobre ellas, no incómodo, pero tampoco tranquilo. Simplemente ninguna tiene nada que decir, pero carecen de ese vínculo que les permite comunicarse sin hablar.

(No como ella y Naruto-Kun, piensa Hinata, no, no es el mismo silencio.)

—Estoy pensando en dejarlo.—Suelta de pronto TenTen. Hinata la mira, sin entender, y ladea la cabeza con la confusión inscrita en la mirada.—Lo de ser Ninja, Hinata.

Hyûga abre los labios, intentando decir algo, pero sólo nace de su garganta un estrangulado sonido de sorpresa. TenTen siempre ha tenido ese sueño, el de ser una kunoichi famosa algún día, y que renuncie a él parece casi monstruoso.

—Pe-Pero… —Como siempre, el rojo le pinta las mejillas cuando trata de dar su opinión. La vergonzosa, callada Hinata que al final nunca parece madurar.

—Como Ninja.—Murmura la castaña, cortándola. Sigue haciendo girar los fideos en el plato sin dar un bocado, como si eso la mantuviera entretenida, metida en su propio mundo.—Soy la compañera de Neji. No me mires así, tú también lo sabes. Lee y Guy-Sensei fueron un poco por su lado, yo entrenaba con él, peleaba con él, quería que se sintiera orgulloso de mí.—La Hyûga siente un nudo en la garganta que parece ir a deshacerse en lágrimas, pero aguanta estoicamente, girando los ojos a su Ramen con desánimo. TenTen suelta una risa amarga, que no suena a carcajada, y repite.—Soy su compañera, como Ninja estoy a medias. Quizá…Quizá una tienda de armas no estaría mal para mí. Podría volver, algún día, quién sabe.

—Le…tú le querías, ¿verdad?—El susurro es apenas audible incluso para ella, se escapa de su boca sin que pueda evitarlo, casi como un suspiro desdichado. En su silla, TenTen se envara, pero siguen sin mirarse a los ojos. Hinata puede adivinar que la castaña quiere irse, huir de la conversación incómoda, pero permanece en la silla y Hyûga entiende el por qué: Cuando las dos están juntas, es como si juntaran una gran parte de lo que Neji amaba, como tenerle un poco más presente allí, con ellas. Casi pueden imaginar su figura fantasmal en un taburete, con gesto tranquilo y un tazón de Ramen ante él.

—Eso no cambia nada.—La voz de TenTen es tensa, medio siseo medio murmullo dolido.—El tiempo lo cura todo, ¿no? A ti también, Hinata. Algún día nos despertaremos: Tú no echarás en falta el sonido de él entrenando en el jardín, y yo no buscaré a tientas con la mano a mi lado buscando un calor que ya no habrá más. En algún momento nos pararemos a pensar y nos daremos cuenta de que ya no recordamos su color favorito, o si el tono de su cabello era negro o marrón. Quizá deje de imaginar el tono de su voz cuando decía mi nombre, o la media sonrisa que formaba tras los entrenamientos.—De pronto ha pasado al singular. Hinata no añade nada, se limita a dejarla continuar.—Y ya no me quedaré esperando frente a mi desayuno diez minutos de más, esperando a que alguien llame a la puerta. Las pocas pertenencias que dejó atrás perderán su olor y los rasgos de su cara se me emborronarán en la cabeza. Un día podré decir su nombre sin que duela, y te volveré a mirar a los ojos porque ya no me recordarán a los de él.—Hinata da un respingo al entender la razón por la que no ha mantenido contacto visual con ella en ese mes, y no puede evitar dibujar una mueca de dolor.—Al final la cicatriz se cerrará, y ya ni siquiera me sentiré culpable por olvidar todas esas pequeñas cosas. Neji Hyûga será sólo el compañero de equipo que perdí, mi eterno "lo que hubiera podido ser", pero ahí quedará todo.

El silencio que sigue a esas revelaciones es aún más espeso que el anterior. Las palabras de TenTen han sonado tan falsas que ni ella parece habérselas creído, pero alza los ojos llorosos y los gira hacia la calle vacía, nunca hacia su interlocutora.

—TenTen… —Hinata quiere decir algo: Con sus palabras, la castaña le ha dado a entender que tenía una relación con su primo, suspira y vuelve a callarse porque: ¿Qué le puedes decir a una chica tan joven que tiene esa piel pálida de quien no come lo suficiente, esas ojeras de quien es incapaz de conciliar el sueño y esa mirada desencajada de quien ha perdido a alguien importante?

—Siempre me dolía pensar que nunca llegaríamos a nada, que tu clan no me lo permitiría. Me escocía imaginar que me rompería el corazón, deseaba que hubiera una forma de cortar lo que sentía por él…Ahora vendería mi alma solamente por un último beso que nunca le di.—Sonríe con sarcasmo mientras deja un puñado de monedas al lado de su tazón. Se levanta, y Hinata no puede evitar notar que tiene los ojos llenos de lágrimas.—Sólo hay una cosa más dolorosa que perder a quien amas , Hinata, y es querer egoístamente olvidarle para curar tu propia herida. Así que… cuida de Naruto, ¿está bien?

Y, con un gesto de la mano a modo de despedida, TenTen se da la vuelta y se marcha. La Hyûga la observa irse con los labios apretados: Tiene un paso cansado y los hombros hundidos, como si llevara mucho peso a su espalda.

Paga su propio bol con rapidez y luego se levanta, marchándose en la dirección contraria a la que ella ha tomado.

Sobre la barra, sólo quedan los dos tazones de Ramen prácticamente sin tocar.

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~o~

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Hinata encuentra a Naruto tomando un descanso de la lenta pero constante reconstrucción de la villa (y de su vida, ya puestos). Está sentado en el suelo del parque, hablando animadamente y gesticulando mucho con las manos, con una sonrisa que no le entra en la cara pero no le llega a los ojos.

No puede evitar quedarse ahí, apoyada suavemente en la pared, con la camiseta oscura que lleva desde el fin de la guerra contrastando tanto con su piel como con el fondo. La escarcha que la recubre a ella entera parece derretirse un poco ante la estampa.

Naruto está rodeado de niños: Una pequeña de apenas tres años se encarama a su espalda, abrazada a su cuello, mientras el resto se desperdiga emocionado en algo semejante a un círculo que le rodea. Uzumaki habla, contando alguna aventura que Hinata no llega a oír pero hace a todos abrir las bocas, emocionados y metidos en la historia.

Al notar su presencia (y es extraño que lo haga, dado que ella permanece tratando de ser invisible, como si quisiera fundirse con el ambiente y desaparecer junto a todas sus penas) los ojos de él chispean brevemente antes de volver a apagarse, como están últimamente. Pero aún cuando han perdido algo de su brillo, él entero parece un faro que la llama, que la atrae irresistiblemente, como dos polos opuestos de un imán.

Así que da un paso. Y otro. Y otro. Es casi vergonzoso que después de todo lo que ha pasado su corazón se siga acelerando cuando él la mira: Provoca un sabor agridulce en su boca, un hormigueo en el agujero que la guerra ha dejado en su pecho.

—¡Mirad, chicos, esa es la chica de la que os hablaba ´ttebayo!—Naruto la señala con la barbilla y, cuando todos los ojos grandes e inocentes se posan en ella, las mejillas de Hinata toman un alarmante tono rojo.—Ven aquí, Hinata, siéntate con nosotros.

Y ella obedece sin darse cuenta. Sus rodillas van a parar al suelo con suavidad, esos gráciles de movimientos de bailarina tan propios de su clan. Los niños la siguen mirando, como cohibidos, y por un instante Hinata se plantea irse. Solamente los ojos de Naruto sobre ella la mantienen clavada al suelo.

—¿Es cierto que abofeteaste a Naruto-Sama?—Pregunta entonces la niña que cuelga del cuello del aludido. Lentamente, avergonzada, la Hyûga asiente. La pequeña suelta un gorgojeo.—¡Entonces tú ayudaste en la guerra!

Los ojos de Hinata van a parar a su regazo. Esta vez no es vergüenza lo que provoca el gesto, sino el pinchazo de dolor que va a dar justo en la zona de su corazón, provocándole un vacío en la boca del estómago. Ella se encoge de hombros, esperando que todos achaquen su silencio a lo cohibida que tiende a ser.

—¡Hinata estuvo! Después de hacerme entrar en razón, nosotros…

Y es bonito, como suena ese "nosotros". Es todo lo que ella quería en la vida, pero una palabra que de pronto ya no le vale para hacerla feliz. Las mariposas en su estómago han sido ahogadas con la sangre que se derramó, los sueños aplastados por las pesadillas que la acosan por la noche. Lo único que la lleva a no volverse loca por las noches es la presencia cálida de Naruto junto a ella.

Le escucha narrar lo ocurrido, rodeado de niños, respetado y amado: Es el sueño que él lleva persiguiendo toda su vida, ser Hokage siempre fue el método para conseguirlo. Los niños no se mueven de su puesto hasta que el rubio informa que va siendo hora de que vuelva a su trabajo y, cuando esto sucede, más de uno se le cuelga, rogándole que se quede un poco más.

—¡Venga, si queréis dormir con un techo sobre la cabeza soltadme ya! ¡Sois como pequeños monstruos, dattebayo!—Ríe, esperando a que uno a uno se vayan rindiendo. Al fin, tiende la mano a Hinata para ayudarla a levantarse.

Antiguamente, ella se habría sonrojado ante la simple idea de entrar en contacto con su piel. Ahora los dedos se enredan con confianza y costumbre, como si estuvieran hechos para encajar, y ella deja que él la incorpore con facilidad, quizá con demasiada fuerza. Da un paso atrás en cuanto tiene ocasión, porque excesiva cercanía sigue haciendo que la sangre suba a sus mejillas como propulsada.

Caminan juntos un rato, hombro con hombro, como iguales. Hinata es dolorosamente consciente de que ha conseguido todo lo que quería: Está junto a Naruto, duerme cada noche con él, aún cuando prácticamente no tienen contacto físico, él la considera una igual, él la mira con esos ojos brillantes que siempre le habían parecido reservados para la gente más importante en su vida (Sakura, Sasuke y Kakashi). Pero si el precio ha sido una guerra, ha sido mancharse las manos de sangre, ver a sus amigos caer…Entonces, preferiría haberse quedado observándole siempre desde la espalda.

Da un respingo cuando nota la mano de Naruto posarse en su brazo. Suelta un chillidito avergonzado y se aleja dos pasos: Durante unos instantes la sonrisa de él sí le llega a los ojos, y ella sabe que han visto exactamente lo mismo. Una pequeña ventana al pasado en ese gesto tan infantil de ella.

—Hinata, creo que voy a ir a ver al Teme antes de empezar ´ttebayo.

Y ese breve brillo en los ojos azules se va, tan rápido que ella se plantea que haya sido una ilusión. Obliga a las comisuras de sus labios a alzarse con suavidad, pero el gesto le queda tirante y forzado. Asiente brevemente con la cabeza, deseándole suerte. Porque todos sospechan que Sasuke va a tardar mucho en poner un pie fuera de su encierro: La gente susurra, venenosa, sobre cuánto tardará el Uchiha en volver a traicionarles. Ella misma ha visto a Sakura Haruno caminar por las calles, ahí pero no a la vez, mordiéndose el labio inferior y a veces susurrando incoherencias para sí misma.

Es triste, que el Equipo Siete esté tan roto.

—Nos vemos ésta noche.—No es una pregunta, claro. Porque su pequeño pacto se ha alargado. Y se alarga, y se alarga…Hinata no sabe cómo será capaz de volver a dormir, si él se va.

—Cl-Claro Naruto-Kun.—Juega con sus índices, sonrojándose ante sus propios pensamientos.—Has…Hasta entonces.

Hinata le ve irse, observando su espalda, como antes, quizá un poco como siempre. Se da la vuelta ella misma, echando a caminar hacia el hospital en obras. Intenta preguntarse cómo estaría pasando toda ésta situación sin Naruto-Kun.

Se da cuenta de que, decididamente, no podría.

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~o~

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Respirar parece estar amargando su corazón.

Es lo primero que piensa Hinata mientras ve entrar a Naruto en su tienda. Alto, y guapo, y con esa mirada arrebatadoramente melancólica, tanto que le dan ganas de abrazarle y prometerle que todo va a estar bien (Aún cuando ella, aún cuando ambos, saben que eso sería mentira.) pero prefiere callarse y esperar a que él se tumbe a su lado.

Él lo hace en seguida. Se limita a dejarse caer en el colchón, como un peso muerto, como si no tuviera fuerzas para nada más (No más fuerzas para sonreír, o para seguir adelante, reírse sin ganas no parece una opción ahora. Se apaga la luz falsa que emite, pero aún sigue ahí la real, desprendiéndose de su piel con suavidad, siempre el faro para ella, estando tan perdida como ahora.)

Los dos hablan sin hablar, y ella sabe qué va mal. Lo murmura muy bajito, casi como si temiera molestarle.

—¿Uchiha-San?

Él asiente fervientemente.

—No quieren perdonarle ´ttebayo. ¡Él peleó a nuestro lado en la guerra! Esos idiotas…Si la vieja estuviera bien…

El recordar a Tsunade sólo termina de hundirle. Los ojos azules se llenan de pena antes de alargar los brazos hacia Hinata y atraerla hacia sí con fuerza, casi violencia. Ella se ve aplastada contra el cuerpo de él (suavidad y dureza, piel clara contra morena, mechones de pelo oscuro mezclándose con los rubios de su cabeza). Se sonroja, aún con la situación en la que están, pero finalmente devuelve el abrazo, enterrando una mano en el cabello de Naruto para masajearlo con suavidad, buscando tranquilizarle.

—T-Todo saldrá bien, Naruto-kun.

(No, no lo hará, se dice, pero por una vez la mentira le deja un sabor dulce en la lengua, por una vez es más bonita que la realidad incluso para ella.)

Naruto es crédulo, o quizá se quiere dejar engañar. Asiente contra la piel de su cuello, clavándole los dedos en la espalda con desesperación. Hinata quiere quejarse, pero no lo hace, se limita a guardar silencio mientras le estrecha con más fuerza. Por una vez se siente egoístamente útil, necesita incluso por él.

(Y es un poco como si la luz que siempre desprende se transmitiera a ella.

Ésta vez, uno es el faro del otro, la esperanza mutua.

Ésta noche, y mientras le toque, ella tiene la sensación de que brillan juntos.)

Debo admitir que mi idea nunca fue subir otro capítulo de Consecuencias, la cosa se iba a quedar así (porque me gusta el NaruHina tan indirecto que dejé)

Pero finalmente me decidí con éste, ya que muchos habíais pedido la continuación. Y ¡Increíble lo bien aceptado que fue! Así que, ante tanto cariño que me distéis (?) la inspiración volvió, y salió esto. De nuevo sin corregir porque, ¿qué queréis que os diga? Tengo hambre y me llama la cena.

¿Ha terminado ahora? No sé si subiré más.Consecuencias me daría para un long-fic de hurt-comfort, cierto, pero no me veo preparada para prometeros una continuación. Así que no, no sé si habrá capítulo tres. Mucho que contar y mucho en mi cabeza, casi tanto como lo que tengo que estudiar para los exámenes.

Así que, si vuelve la señora Musa a mí, quizá hasta haya capítulo tres. No pienso seguir sin inspiración, porque hasta ahora considero este fic uno de mis mejores trabajos y no quiero estropearlo.

Así que por ahora, lo dejaré como "Complete", porque realmente lo está.

En fin…Intentaré contestar vuestros reviews luego. ¡MUCHAS GRACIAS DE NUEVO! Y ojalá os guste este cap y tenga tan buena aceptación como el primero :3

Kuraii