Holaaaa, capitulo 8, LISTO. Que bueno poder seguir esta historia y otra vez damos un salto de un mes, luego del tan ajetreado 14 de febrero donde nuestro pequeño lobo dejó todas sus fuerzas en la cama de Sakura (sin pensar mal, ¿ok? xD). Estamos en el día blanco.

Gracias por todo su apoyo y por los comentarios recibidos. También a todos los visitantes silenciosos que siguen este fic. Espero que este capitulo sea bueno para ustedes. Comparado con el anterior es corto, pero podremos ver a Syaoran avanzar hacia su futuro ya que solo quedan unos días para irse de Tomoeda :(

Les dejo con el cap.


Capítulo 8

- ¡Li-kun!, ¿Cómo estás?

- Sato-san, hola, estoy bien ¿y tú?

- Bien, bueno… en verdad estoy nervioso y por eso vengo a ti.

- Oh, ¿en qué te puedo ayudar?

- Bueno… es acerca de… lo que pasa es que… (suspiro)

- ¿Sato-san?

- Quiero invitar a Kinomoto a salir hoy que es el día blanco, pero no sé si hacerlo, ya que me parece que entre ustedes hay algo.

- Sakura y yo… somos amigos desde hace tiempo, tenemos muchas cosas en común y compartimos mucho cuando recién llegué a Japón, pero… no hay nada más.

- ¿Seguro?

- Sí, claro.

Syaoran no mentía, luego de la pesadilla del 14 de febrero, Sakura y Syaoran habían pasado un tiempo tranquilo en casa de este. Sakura le había acompañado a su casa y allí pasó el día solo conversando, discutiendo temas al azar y analizando los hechos del día pasado.

Syaoran no quiso darle detalles a la chica del hechizo que había realizado o de la transferencia de energía, pero si le confesó que fue suerte que la carta respondiera a él.

- Es tu carta –había dicho Syaoran- le pedí un favor y me respondió positivamente.

- Le diré a las cartas que pueden obedecerte cuando sea.

- No es necesario, Sakura. Fue un evento aislado.

- Aun así…

- Nadie debe usar tu poder, solo tú, ¿ok?

Ese día había sido especial para Syaoran, se había sentido en las nubes teniendo la total atención de Sakura para sí, charlando en su pequeña sala, preparando unos sándwiches para merendar; ese día sintió que su relación se estrechaba aún más, por eso se sintió decepcionado cuando al día siguiente Sakura le contó que cancelarían sus prácticas mágicas.

- Necesito tiempo para prepararme para mi viaje. Salí del grupo de porristas y de todas mis actividades extras en la escuela.

- ¿No te afectará eso las calificaciones finales?

- No si mantengo bien las otras materias. No te preocupes Syaoran-kun.

- ¿Quieres que te ayude en algo?

- No, esto es algo que quiero hacer por mí misma, necesito comenzar a pensar en mi futuro y prepararme para lo que viene, además quisiera ser más responsable y madura en el futuro, no puedo pensar que me mudaré y seguiré con la misma actitud infantil que ahora.

- ¿Qué dices? Tú no eres infantil, tienes una personalidad risueña y cálida, además yo considero que ya eres muy madura y responsable.

- ¿En serio? –dijo Sakura con los ojos clavados en Syaoran.

- ¡Claro que sí!, eres toda una adulta.

A pesar de esa pequeña conversación, Sakura se había lanzado a estudiar mucho para prepararse para su viaje, tanto así que habían reducido el tiempo que pasaban juntos. Syaoran se sentía cada vez más alejado de ella. Es para mejor, pensaba en ocasiones, pero en otras solo quería ir a la casa de Sakura y estar con ella todo el día como aquel día luego de enfermarse.

- ¿Li kun?, ¿me estas oyendo?

- ¡Sí!, perdóname Sato-san –respondió Syaoran dejando sus pensamientos.

- Te decía que sé que Sakura está muy unida a ti y…

- Creo que lo mejor es que le preguntes por ti mismo. Puedes invitarla a hacer algo el domingo en la noche, es su día menos ocupado.

- Ok, gracias por el consejo. –dijo Ichiro con buen ánimo.

Syaoran sabía que medio había dado su bendición a Ichiro para cortejar a Sakura, sin embargo deseaba estar en Hong Kong cuando Sakura le anunciara que estaba saliendo con alguien, algo que pasará pronto, pensó Syaoran, pensando en la belleza tanto física como espiritual de Sakura.

Ya solo faltaba unos días para terminar el año escolar y todos los alumnos estaban más que entusiasmados por la graduación, Syaoran hacia todo lo posible para disimular su tristeza, principalmente ante Sakura, a veces sentía que era una bendición de parte de Dios que Sakura estuviera tan ocupada en esos días.

Mientras iba saliendo de la escuela, vio a Sakura y a Ichiro charlando junto al portón de salida. Como en cámara lenta miro un mechón de pelo de Sakura que caía ligeramente hacia delante, en seguida una de las manos de Ichiro tocó el mechón de pelo para posicionarlo detrás de la oreja de Sakura.

¡No! –Pensó Syaoran- no, no, no, no, no, no, ¡NO! ¡¿CÓMO SE ATREVE?!

Syaoran avanzaba con furia en dirección a los jóvenes que conversaban. Nadie tenía derecho a tal grado de intimidad con Sakura, SU SAKURA, SOLO EL TENIA DERECHO, ELLA ERA SUYA, SU…

- Tu nada –dijo una voz dentro de su cabeza- Sakura no es tuya… y nunca lo será.

Syaoran se quedó frío…

Con ese pensamiento corrió en dirección opuesta hacia una de las canchas de la escuela por donde salió camino a su casa. Corría tratando de huir de sus pensamientos, tratando de huir de sus sentimientos, tratando de huir de su realidad, y una parte de él quería huir de su vida y su destino. Se encontró de pie frente al parque pingüino, allí se sentó para tratar de calmar su corazón.

- ¿Cómo pude por un momento ser tan irracional? –se dijo a sí mismo- esta no es la clase de persona que quiero ser, este no es el pensamiento de un líder.

Mientras pasaban los minutos dio gracias de que Sakura no pasara ese día frente al parque de camino a su casa, probablemente se fue con Ichiro a algún sitio, pensó diciéndose a sí mismo que el joven era sin dudas mejor que él. Mientras Ichiro fue con madurez a hablar con Syaoran antes de invitar a Sakura a salir, Syaoran había tenido un ataque de celos y estuvo a unos pasos de sacar su espada y cortarle la mano al chico.

- ¡Que buen líder serás Xiaolang!, -dijo con sarcasmo.

- ¿Li-kun? –dijo una voz bien conocida a unos metros de él.

- ¡Kinomoto-sensei!, qué extraño verle por acá –dijo con sorpresa al ver al hombre frente a él.

- Sí, es muy extraño que pase por aquí, pero me entraron ganas de andar por este camino.

- Perdone, no es de mi incumbencia que usted pase por aquí o no, no debí decir eso –dijo Li apenado.

- No es nada, en verdad es raro que ande por estos lados –dijo Fujitaka con una sonrisa- ¿puedo sentarme un momento?

- ¡Si claro!

- Por cierto, también es extraño verte aquí solo, Li-kun.

- Si, bueno… yo estaba…pensando.

- ¿Pensando? ¿En qué?

- En todo… (suspiró). Pensando en todo.

- Deben ser días muy estresantes para ti, con el término de la preparatoria, la graduación, despedirte de tus amigos… irte del país.

- Si –dijo Syaoran un poco apenado.

- ¿Y qué tal el futuro? A veces cuando estoy abrumado con el trabajo, pienso en el resultado de mi esfuerzo para seguir lo que estoy haciendo. Recordar la recompensa me motiva a pasar los momentos difíciles.

Syaoran pensó en su futuro y trató de imaginar sus recompensas. Cuando llegase a ser la cabeza del Clan su madre tendría menos presión sobre ella, tanto sus hermanas como sus familias tendrían más estabilidad y apoyo de parte de él. Pensó en su pequeña sobrina, y en los futuros niños del Clan, ya otra de sus hermanas estaba buscando un bebé con su esposo. Todos ellos dependerían de Syaoran, todos ellos estarían protegidos por él.

Por otro lado estaba Sakura, ella tendría un buen futuro y nunca se sentiría abandonada por Syaoran. El seguiría dándole apoyo y tratando de ayudarle en su magia. Sakura tendría una familia algún día, esos niños también contarían con Syaoran, probablemente le llamaran tío Syaoran-kun.

Una pequeña sonrisa de posó en los labios de Syaoran, pero no llegaba a sus ojos.

- Li-kun, sé que como un joven con responsabilidades la mayor parte del tiempo piensas en tus deberes y eso puede llegar a hacerte sentir pequeño, incapaz e imperfecto, pero quiero decirte que no es así.

Syaoran miraba a Kinomoto-sensei con ojos bien abiertos.

- Tu eres un gran chico… un gran hombre. Tu sentido del honor y el deber es lo que te hace preocuparte por el futuro. Es lo que le dice a los demás que te importa lo que pase, que te preocupas por la gente. Muchos estarían enorgullecidos de tu conocimiento, de tu posición, pero tú no.

Syaoran sentía un nudo en la garganta mientras escuchaba las palabras de Fujitaka.

- Eres más de lo que piensas de ti mismo, y todo mundo lo ve. Tu madre lo ve, tu familia lo ve, tus amigos lo ven, tus compañeros…yo lo veo, y sé que… si tu padre viviera él lo vería también.

Una gran lágrima rodó por una de las mejillas de Syaoran, mientras escuchaba al padre de Sakura decirle todas esas cosas que un hijo quiere escuchar.

- Quiero que sepas que como padre, estoy totalmente seguro de que tu padre, donde quiera que esté, está orgulloso del hombre en el que te has convertido.

En ese momento Syaoran dejó su cabeza caer en uno de los hombros de Kinomoto-sensei, ese a su vez puso su mano en la nuca del chico dándole consuelo.

- Gracias –dijo Syaoran con voz entrecortada.

- No tienes por qué darlas –dijo Fujitaka con sinceridad- vamos a casa…Xiaolang.

Cuando llegaron a la casa de los Kinomoto, Syaoran se sentía mejor consigo mismo y sin esa carga en el corazón.

- Syaoran-kun, no te vi al salir de las clases.

- Tomé el camino de la puerta de las canchas, quise correr un poco antes de llegar a casa.

- Yo me fui con Chiharu-chan a ver unos vestidos para la graduación.

- Pensé que saldrías con Ichiro…-dijo Syaoran sin pensar.

- Bueno…no, no salí con él. Me invitó a salir en el fin de semana, pero ya teníamos planes para el cine, ¿recuerdas?

- Sí, claro.

- Así que le dije que podía unirse a nuestro grupo si quería, pero dijo que mejor en otra ocasión.

- Bueno –dijo Syaoran sintiéndose un poco mal por sentir alivio de que Sakura no saldría con el chico. Bueno tal vez no se sentía tan mal.

- Aun no te he dado tu regalo del día blanco –dijo Syaoran.

- ¿Qué dices?, si no pude regalarte chocolates en San Valentín. Cada vez que lo recuerdo me da pena.

- Estabas enferma Sakura.

- No solo no te di nada –dijo la joven sin poner atención a lo que decía Syaoran- además de no darte, te quite de tu tiempo y energía.

- No me quitaste nada, yo te la di.

- Y ya no necesito que me des nada más, así que… no aceptare ningún regalo este año de tu parte Syaoran. Si quieres guárdalo para otra ocasión. –dijo Sakura con su mejor cara seria.

- ¿No te interesa?

- No

- ¿y si te digo que es un hechizo?

- Nnno –dijo dudando.

- ¿Y si es algo muy útil y que nunca has visto?

Sakura se quedó pensativa, mordiéndose los labios, esos labios, pensó Syaoran.

- Bueno, tal vez pueda ver de qué se trata –dijo Sakura cediendo a la curiosidad.

- Trae tus cartas, te espero en el jardín.

Sakura salió volando hacia su habitación, mientras Syaoran salía al patio, cuando la chica bajó al jardín, él la esperaba en medio del pequeño jardín.

- ¿No vas a sacar tu espada? –preguntó la joven.

- No, y tú no usarás tu báculo, usarás solo tu magia. Este es un hechizo de emergencia.

- Ok –dijo Sakura emocionada.

- Saca la carta tiempo y la carta del aro.

- Si.

- Déjalas en el suelo.

- Ok.

- Ahora proyecta tu energía y con tus dedos has la forma de un marco de puerta.

- Si –dijo Sakura haciendo lo que se le decía.

- Piensa en algún lugar de Tomoeda, cualquier lugar en el que hayas estado.

- Si –dijo Sakura cerrando los ojos.

- Ahora repite después de mí. TEMPUS, SPATIUM, LOCUM, GRADUS.

- TEMPUS, SPATIUM, LOCUM, GRADUS.

Al momento, el marco que había dibujado Sakura en el aire se hizo visible en líneas resplandecientes. Syaoran se acercó a Sakura tomándole de la cintura.

- A la cuenta de 3 saltamos hacia el marco, ¿ok?

- OK.

- Uno, dos…

Cuando saltaron Sakura se preparó para sentir algo, pero fue un simple salto. Sin embargo cuando enfocó su mirada, ya no estaban en su jardín, sino en casa de Tomoyo.

- ¡Hoeeeee!

- Jajaja. ¿Este fue el sitio que pensaste?

- Si. ¡Syaoran-kun, estamos en la habitación de Tomoyo-chan!

- ¿Te sientes mareada?

- Si, un poco.

- Este hechizo es de alto nivel, pero sabía que podrías hacerlo.

- ¿Te lo enseñó tu madre?

- No, lo leí en uno de los libros antiguos de nuestra familia y pensé que sería útil para ti. El libro mencionaba técnicas para abrir el portal, pero me pareció que sería fácil usando esas dos cartas.

- ¡Eres sorprendente Syaoran! –dijo Sakura con toda naturalidad.

- ¡Tú eres la que ha hecho funcionar el portal, no yo! –replico el joven con cara de tomate.

- Sí, pero tú pensaste en todo.

- Lo que más me gusta es que nadie más que tu puede pasar por el portal.

- ¿Pero tú has pasado?

- Porque estaba agarrado a ti, Sakura. Esta técnica es muy útil, si algún día quieres huir del peligro.

- ¿Cómo por ejemplo, si tienes que salir de una casa con seguridad y cámaras por todos lados?

- Eh, sí.

- Entonces –dijo Sakura abrazando a Syaoran por el cuello- démonos prisa.

Volvieron al jardín de los Kinomoto con Sakura muerta de la risa.

- ¡Estoy muy mareada! –dijo entre carcajadas.

- Tienes que practicar, pero no todos los días, ¿ok?

- Ok –respondió la chica apoyando la cabeza en el joven.- ¿Syaoran-kun?

- ¿Si? –dijo el chico besando la cabeza de Sakura.

- Me gustó mi regalo… gracias.

- Siempre.

Syaoran pensó en las palabras de Kinomoto-sensei, porque en ese preciso momento se sentía feliz de ser quien era y de saber lo que había aprendido durante toda su vida.


Le metí un poco de latín (inspirada por Kaito en el episodio 16 del anime Clear Card, aunque no se si es latín lo que habla)

¿Que les pareció? Me dejan saber.

Nos leemos el jueves otra vez, si Dios quiere.

Besos.