Holaaa, jueves y aquí esta el capitulo 9 de este fic. Otro capitulo largo, no tan nostálgico como el anterior. Gracia por los comentarios recibidos en la ultima actualización, tantos los que son bien detallados como los que solo dicen "me gusta", así también gracias a las personas que siguen este fic.
Espero que les guste este capitulo.
Capítulo 9
- ¡Felicitaciones clase 2018!
Todos los alumnos lanzaron sus gorros de graduación, gritando de alegría y con carcajadas, otros comenzaron a abrazarse y felicitarse entre sí. Mientras la banda sonaba con el himno de la preparatoria Tomoeda una cortina de pétalos de flores inundó el lugar, a lo que muchas chicas quedaron extasiadas por la bella lluvia de pétalos y los chicos aplaudían y vociferaban más fuerte.
- ¡Sakura!
- ¡Syaoran-kun, felicitaciones! –dijo la chica abrazando a su amigo.
- ¡Felicidades, que este sea un paso hacia un futuro brillante!
- Jaja, hasta pareces una tarjeta de felicitaciones, Syaoran-kun.
- Hey, lo dije de corazón, no te burles de mí. Por cierto, muy bonito lo de las flores.
- Gracias –dijo Sakura bajito.
- Sakura-chan, felicidades. –dijo su padre tomando una foto de la chica.
- Gracias, Otou-san.
- A ti también Li-kun, ¿Touya?
- Si, felicitaciones mocoso. A ti también monstruo.
- Estoy de tan buen humor que voy a hacer como si no escuche nada, hermano.
- Ya quieres largarte a hacer el tan esperado viaje.
- Bueno –dijo Sakura un poco pálida- espero haberme preparado bien.
- Sabes que lo harás bien Sakura –dijo Syaoran para darle ánimos- ya verás que todos te amarán.
- ¿Y qué sabes tú mocoso?
- ¡Onii-chan!
- ¿Qué? Es cierto. ¿O no se va el mocoso pronto, mientras tú sigues tus planes?
Ese comentario hizo a Syaoran recordar lo que estaba tratando de ignorar todos estos días.
- Sakura, tenemos que hablar. –dijo Syaoran con cara seria.
- ¡Oh no!, te van a dar la charla monstruo.
- Touya, ya déjalos –dijo Fujitaka- mejor nos damos prisa a ir a casa. Yukito se fue un poco antes para terminar la cena especial de graduación.
- ¿No van a salir con los de tu clase Sakura? –preguntó Touya
- No, mi grupo de amigos se juntó la última vez que vino Tomoyo-chan, y compartimos viendo algunos videos de nuestros recuerdos desde la escuela. Acordamos que esa seria nuestra salida oficial de fin de curso.
- Bueno, ¿Qué les parece si Touya y yo nos adelantamos a ir a casa, mientras ustedes conversan y terminan de felicitar a sus amigos?
- Ok –contestó Sakura a su padre- nos vemos luego.
Syaoran no había vuelto a hablar, sino que estaba pensativo, analizando la mejor manera de decirle a Sakura todas las cosas que tenía que decirle.
- ¿Quieres ir al parque, Syaoran-kun?
- Si, si quiero. –dijo el joven con una sonrisa.
Syaoran sabía que Sakura se había dado cuenta de lo difícil que sería para el despedirse de ella y no verla todos los días como siempre. Llegaron en silencio hasta el parque pingüino, ese lugar donde tantas cosas habían pasado. Syaoran nunca podría olvidar las cosas que vivió en ese parque.
- ¿Puedo hablar yo? –dijo Sakura mientras se sentaba en los columpios.
- Si.
- Sé que será difícil cuando te vayas, pero al mismo tiempo… estoy muy feliz de ver una etapa cerrándose en nuestras vidas. –dijo Sakura sorprendiendo al chico- Cuando Tomoyo-chan se fue a Paris, para mí fue un momento clave para entender que las cosas cambiarían, pero luego analicé que el cambio no es algo malo.
- ¿Qué te hizo pensar eso?
- Bueno, recordé cuando conocí a Kero-chan, y cuando comencé a capturar las cartas. Mi vida dio un giro de 360 grados en un día, todo lo que pasó me ayudó a fortalecer mi amistad con Tomoyo-chan. Si no hubiera sucedido eso no te hubiese conocido Syaoran-kun, ni tampoco a Meling-chan o a Eriol-kun, ni a muchas otras personas que son importantes para mí. También recordé cuando las cartas comenzaron a cambiar a cartas Sakura, ese cambio también fue para mejor.
- Ya veo.
- Creo que lo que viene en el futuro es para mejor también, aunque nos dé miedo.
- Quisiera ser más como tú Sakura, quisiera pensar positivamente todas las cosas.
- Tú me has cambiado Syaoran-kun.
- ¿Yo?
- Si, tú me ayudaste a ser más valiente y a enfrentar mis miedos, y a darme cuenta de lo fuerte que soy. Nunca te di las gracias por eso.
- ¡No tienes que darme las gracias! Tú también me has cambiado Sakura, yo… veo el mundo de modo diferente gracias a ti.
La chica sonrió y se quedaron en silencio un rato hasta que Syaoran volvió a hablar.
- Pasado mañana me iré a Hong Kong.
Todo quedó en silencio otra vez, pero este silencio era diferente, más frio, más palpable, ni siquiera el viento hizo acto de presencia, así que Syaoran volvió a hablar.
- Quería quedarme unos días más en Tomoeda y estar aquí para tu cumpleaños pero… -la voz de Syaoran de apagó- solo me queda el día de mañana para arreglarlo todo e irme.
- Ya veo –dijo Sakura en un susurro.
- Lo siento, Sakura. Si tuviéramos un día más…
- Podemos tenerlo Syaoran-kun.
- ¿Qué?
- Vamos a tener un día solo para nosotros. Hoy a la medianoche, vayamos a la torre del reloj y usemos la carta del tiempo, tomaremos 24 horas para hacer lo que queramos, y luego el tiempo hará su magia y volverás a tener el día de mañana para hacer todas tus diligencias.
- ¿Cambiarás el tiempo de tantas personas solo para poder estar 24 horas solos tú y yo?
- ¿No quisieras por un día pensar en ti y dejar todo atrás Syaoran-kun?
Claro que sí, pensó Syaoran en su mente, sin embargo su honor y responsabilidad le gritaban que no era correcto, pero su corazón le rogaba que tomase ese último día con Sakura, antes de irse y separarse de ella. Solo un día por favor.
- Acepto –dijo Syaoran poniéndose de pie
- ¿Si? –preguntó Sakura con una sonrisa.
- Si, tengamos un día, para hacer lo que queramos.
- Entonces vamos a mi casa, cenamos con todos allá y luego en la noche vamos a la torre del reloj.
- Ok –dijo Syaoran con ojos brillantes.
La noche de graduación se volvió alegre y placentera para Syaoran con la perspectiva del día de mañana. Tendría un día entero para compartir con Sakura y celebrar su cumpleaños, celebrar su amistad y todas las cosas vividas por ellos.
Brindó con una sonrisa junto a la familia Kinomoto por haber logrado terminar esa etapa de la vida, también recibió la llamada de su madre al celular dándole las felicitaciones por haber cumplido sus metas académicas y recordándole que estaba ansiosa por recibirle en un par de días. Ni siquiera la llamada de su madre le hizo desenfocarse en el día que tendría mañana con Sakura.
Cuando llegó la medianoche Sakura, Kerberos, Yue y él se encontraban en el campanario.
- Um, recuerdo esto –dijo Kero- no me gusta el ruido que hace este reloj de noche.
- Es el mismo ruido que hace en el día –señaló Yue.
- Sí, pero en el día no se escucha tanto como en la noche –explico Kero.
- ¿Están seguros de esto? –pregunto Yue.
- Sí, no tenemos mucho tiempo antes que Syaoran-kun se vaya, así que vamos a crear un espacio. –dijo Sakura mirando a Syaoran quien afirmó con su cabeza.
- Solo falta un minuto para las 12 Sakura, mejor te vas preparando para usar la carta –dijo Kero.
- Si
Llave que guardas el poder de mi estrella, muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien aceptó la misión contigo.
¡LIBERATE!
Carta del tiempo, usa este reloj con tu magia y danos 24 horas con tu poder.
¡TIEMPO!
La carta del tiempo envolvió el reloj, el cual hizo sonar las campanas. Luego todo siguió normal.
- Ok, está hecho ama. –dijo Yue- aprovecha tu día porque en 24 horas se rebobinará el tiempo.
- Comencemos desde ahora, ¿Qué quieres hacer Syaoran-kun?
- ¿Por qué no vamos a tu casa y acampamos en el jardín?
- Perfecto. Yue-san, Kero-chan, pueden dejarnos no tienen que quedarse con nosotros.
- Ok –dijo Yue extendiendo sus alas y yéndose.
- ¿Por qué tengo que irme? –replico Kero- no tengo nada que hacer.
- Podrías irte a dormir y mañana levántate tarde a jugar videojuegos.
Sakura y Syaoran llegaron a la casa de los Kinomoto, donde sacaron unas bolsas de dormir y se instalaron en el jardín. Syaoran creó un escudo invisible alrededor de ellos y contemplaron las estrellas durante la noche. Syaoran le explicaba a Sakura cómo la astrología china pensaba que por la posición de un planeta especifico con relación a la luna y el sol y según el día de nacimiento se puede determinar el destino de una persona.
- ¿Tú crees eso Syaoran-kun?
- Antes lo creía, pero ahora creo que la persona tiene un papel importante en su propio destino.
- Yo también creo eso. ¿Sabe mucho tu familia de astros y cosas así?
- Si, de hecho la astronomía china es una de las más antiguas.
- ¿En serio?
- Si, los primeros calendarios solares, y el primer registro de un eclipse solar lo tiene la astronomía china.
- Wau, es muy importante para ti saber todo eso ¿verdad Syaoran-kun?
- Si. Es parte de la cultura de mi familia, ya que aunque no todo mundo lo sabe, la magia está muy relacionada a todo esto. Probablemente las personas que hicieron todos estos descubrimientos poseían magia y trataban de explicar los fenómenos que ocurrían alrededor de ellos.
- ¿Eso crees?
- Sí, creo que con cada generación las cosas se hacían más claras. Ojalá yo deje algo más que enseñar a la generación siguiente. Ese es mi deseo.
- Estoy segura que lo lograrás Syaoran-kun –dijo Sakura sosteniendo su mano y regalándole una sonrisa.
- Gracias.
Así pasaron parte de la noche hasta que se quedaron dormidos. Luego despertaron temprano en la mañana a hacer el desayuno de todos en la casa.
- Hagamos panqueques –dijo Sakura entusiasmada.
Syaoran también se sentía así, sin presión alguna, sin cosas que hacer. Saber que era dueño de cada segundo que estaba viviendo era liberador. Le había advertido a Sakura que no podía usar magia durante todo el día ya que la carta se estaba alimentando de ella.
- ¿Qué le ponemos a los panqueques? –preguntó Syaoran.
- Podemos ponerles moras y pedacitos de fresa.
- Claro.
- Y… podemos hacer algunos de chispas de chocolate.
- Claro –dijo Syaoran con más entusiasmo a la mención del chocolate.
Comieron panqueques con chispas de chocolate, jarabe de chocolate y leche chocolatada, mientras Touya los miraba con cara de asombro y Yukito reía al ver a los dos jóvenes tragando tanto chocolate.
- Te vas a enfermar monstruo.
- Vale la pena el sufrimiento –dijo Sakura con la boca llena.
- Al final del día no importará –agrego Syaoran con la boca llena también.
- ¿Qué significa eso? –pregunto Touya curioso, pero nadie le explicó.
Cuando terminaron su choco- desayuno, Sakura comentó lo lindo que sería ir a Kioto y disfrutar de los jardines y la arquitectura tradicional.
- ¿Por qué no? Podemos ir, el viaje es de hora y media.
- ¿Estás seguro?
- Claro, para eso apartamos este día, para hacer lo que queramos.
- Pueden llevar el auto si quieren –comentó Fujitaka.
- ¿En serio?
- Si, así tendrían más tiempo de disfrutar y menos tiempo en el camino.
- Gracias Otou-san.
Syaoran condujo el auto del padre de Sakura hasta Kioto, mientras le contaba a Sakura el susto que pasó la primera vez que se montó en el auto con cada una de sus hermanas.
- No pueden ser tan malas conduciendo, Syaoran-kun.
- Sabes que se parecen en todo, y eso es una de las cosas que hacen igual. Te juro que no nacieron para conducir.
- No todo el mundo tiene tus reflejos –comentó Sakura.
- Tú tienes mejores reflejos que yo.
- ¡Claro que no, tu eres mejor que yo!, ¿Te tengo que recordar la ves que estábamos bajo la influencia de la carta tiempo?
- Dirás las veces. Tuve que patear esa pelota por 5 días.
- Y una con la cabeza –dijo Sakura con una sonrisa- o mejor digo con tu nariz.
- Eso prueba que tus reflejos son mejores.
Pasaron un buen rato sacando a colación momentos en el que uno y el otro pudieron usar sus habilidades físicas para salir de apuros. Al final nadie ganó, pero no importaba ya que se encontraban en su destino.
- ¡Qué hermoso! –dijo Sakura viendo el panorama- es como un viaje en el tiempo, no puedo creer un sitio como este tan cerca de una zona urbana.
- Si
- ¿Hay sitios así en Hong Kong?
- Sí, hay algunos templos y jardines que no se parecen en nada a la ciudad.
- ¿Te gusta vivir en una ciudad como esa?
- Es muy ajetreada y superpoblada, pero es un buen punto para enterarse de todas las cosas que suceden en el mundo, además puedes fácilmente pasar desapercibido.
- No me imagino a tu familia pasando desapercibida.
- Hay muchas personas ricas en Hong Kong que siempre llaman más la atención.
- ¿Tienes un sitio preferido en Hong Kong?
- Me gusta una pequeña playa donde casi nadie va.
- Oh, me encantaría ir algún día contigo.
Syaoran pensó en Sakura en su lugar secreto en la playa de Hong Kong, si no fuera por su inminente compromiso Syaoran podría invitar a Sakura a pasar un tiempo en el verano en Hong Kong, si convenciera a mi madre, pensó el joven, pero en el fondo sabía que no podría alargar más el tiempo. Su madre le había dado todo el tiempo que podía y ya los plazos se habían cumplido.
Fueron a un pequeño restaurante donde almorzaron como reyes, probando todos los platos del menú en pequeñas porciones.
- Con el desayuno y este almuerzo, ya tengo una visión del futuro que nos espera en el baño.
- Jajajaja –estalló Sakura en carcajadas.
Luego en la tarde comenzaron su viaje de regreso a Tomoeda.
- Aún tenemos tiempo –dijo Syaoran- ¿Qué te gustaría hacer?
- Beber –contestó Sakura.
- Ok, no en serio, ¿Qué quisieras hacer?
- Te lo digo en serio. Si no estarás para mi cumpleaños ¿Por qué no beber hoy, para brindar por mis dieciocho?
- ¿Quieres beber?
- Si
- Nunca has bebido Sakura.
- No importa, quiero beber hoy que estarás aquí conmigo.
- ¿Y qué tipo de bebida sería esa?
- Sake.
- Deberías considerar algo menos fuerte.
- El sake no es fuerte, el vodka es más fuerte y el tequila.
- ¿Cómo sabes eso?
- Chiharu-chan.
- Lo que digo es que deberíamos ir por unas cervezas o algo así.
- Syaoran-kun –dijo Sakura con sus ojos grandes- por favor (susurró)
- No tienes edad para comprar Sake.
- No, pero conozco a alguien que si –dijo mirándole fijamente.
- ¡¿Yo?!
- ¿Quién más? No puedo pedírselo a mi hermano.
- Ah –suspiró Syaoran.
De camino a la casa de Sakura, se detuvieron en una licorería, donde Syaoran compró la botella que él consideraba era el mejor sake que había probado.
- ¿Conoces mucho de bebidas, Syaoran-kun?
- Si, en mi familia siempre hay eventos a los que asistir, así que he bebido mucho.
- ¿En serio?
- ¡No en exceso! –se apresuró a decir- pero he probado muchas cosas, tanto en bebida como en gastronomía.
- Oh, ¿Qué marca es esta?
- Juyondai.
- Es hermosa –dijo Sakura contemplando la caja roja- ¿Cuánto cuesta?
- No te preocupes por eso, vamos a planear que hacer esta noche.
- ¿Cuánto cuesta? –dijo Sakura sabiendo que Syaoran estaba esquivando su pregunta.
- Solo… quieres beber un poco de Sake, así que… es tu cumpleaños adelantado ¿no?
- Gastaste mucho ¿verdad?
- Mi familia es rica Sakura.
- Pero a ti no te gusta desperdiciar el dinero.
- ¡Comprar algo que quieres no es desperdiciar el dinero!
- Sí, pero…
- Pero nada, yo pagué la comida de hoy, ¿no? Y tu padre dijo que podíamos usar el auto, así que estamos a mano.
- Solo quiero saber cuánto cuesta la botella, para un futuro, ¿sí?
- Bueno, hagamos un trato. Yo te digo el precio y se acaba la conversación, ¿ok?
- Ok
- Ni un comentario más, ¿ok?
- Ok.
- Fueron… 16,000 yenes.
Sakura abrió grande los ojos, pero no dijo nada. Syaoran la miraba de reojo, mientras conducía por Tomoeda camino a casa de Sakura. Llegaron en silencio a la puerta de la casa donde Syaoran aparco el carro.
- ¿Sakura?
- ¿Si?
- ¿Vas a decir algo?
- Yo… pienso que deberíamos preparar una cena en tu casa y abrir el sake. Podemos comerla en la azotea.
- ¿No dirás nada del precio?
- Bueno… creo que… deberíamos disfrutar el sake, ya que es mi cumpleaños adelantado –dijo añadiendo una pequeña sonrisa.
Entraron a la casa de los Kinomoto donde Sakura dejó las llaves del auto y una nota diciendo que estaría con Syaoran en su casa. Llegaron a casa de Syaoran, mientras el chico preparaba la cena, Sakura arreglaba la azotea para poder comer bajo las estrellas. Estuvieron bebiendo el tan esperado Sake aun después de que la comida había desaparecido.
- No bebas tanto Sakura.
- Es rico y me siento bien.
- Te sientes bien ahora, pero luego te va a golpear.
- Ok.
Sakura no hizo caso y siguió bebiendo entre risas, anécdotas y recuerdos de todo lo que habían pasado juntos.
- ¡Vamos a bailar Syaoran-kun!
- No creo que puedas ponerte de pie.
- No estoy borracha –dijo Sakura muy segura de sí misma.
- Ok.
Syaoran ayudó a Sakura a ponerse de pie, pero la chica no tenía buena coordinación en ese momento.
- Ves, estamos bailando –dijo Sakura.
- Estoy cargándote Sakura.
- ¿Qué?
Sakura se dio cuenta de que tenía las piernas alrededor de la cintura del chico y que este la sostenía.
- Oh, ya veo. Bueno aun así estamos bailando Syaoran-kun.
A Syaoran no le importaba si bailaban o no, solo podía pensar en el calor del cuerpo de Sakura junto al suyo y en el aroma que despedía su perfume, su pelo, su piel…
- Debería bajarme –dijo Sakura con una risita.
- No me importa –dijo Syaoran con voz ronca.
- A mí sí, no quiero que por mi culpa no puedas levantarte mañana. –dijo Sakura bajando las piernas.
- He entrenado toda mi vida. Soy fuerte –replicó Syaoran.
- Si… eres fuerte –dijo Sakura rozando con su aliento el cuello de Syaoran- eres muy fuerte Syaoran-kun.
- Sakura –susurró el joven.
- Me gusta tu pecho –dijo Sakura de repente.- me gusta mucho tu pecho.
- Sakura…
- ¿Te gusta mi pecho Syaoran-kun?
- ¡Dios mío! –dijo el chico en un susurro.
- Sé que mi pecho no es como el tuyo, pero… no se… a mí me gusta el tuyo –agregó Sakura pasando su mano por el pecho de Syaoran.
Syaoran no podía moverse, solamente veía como la mano de Sakura subía y bajaba por su torso, luego vio como Sakura miraba hacia abajo, estará viendo mí…
- Umm –suspiro Sakura dejando caer su cabeza- me gusta tu olor –agregó pasando su nariz por el cuello del chico.
- Por favor, no me tortures –susurró Syaoran.
- Syaoran, ¿vas a besarme?
- ¿Qué? –dijo con voz estrangulada.
- ¿Vas a besarme... por… mi cumpleaños?
Syaoran poso su mirada en los labios rosados de la chica. Si, si, si, si, decía su mente, su corazón, todo su cuerpo, solo tenía que inclinar un poco la cabeza para probar los labios de Sakura. Era un deseo tan fuerte… tan apremiante…
- Me voy a comprometer en julio –dijo Syaoran rápidamente.
- ¿Ah?
- En julio, será mi compromiso. Yo… no puedo… le debo honor y respeto a mi futura esposa.
Sabía que eso era parte de la verdad, la otra verdad que no podía decirle a Sakura era que en el fondo de su corazón él sabía que si besaba a Sakura en ese momento podían ocurrir dos cosas: que el sabor y la pasión de ese beso sería como un fantasma persiguiéndole toda la vida o que sería algo tan fuerte para él que no podría dejar a Sakura jamás.
- No puedo…no puedo…
- ¿Qué hora es? –dijo Sakura.
- ¿Qué hora…? Faltan pocos minutos para las doce.
- ¿Ya?
- Si… creo.
- Podríamos repetir el día… pero…
- Pero debo prepararme para irme.
- A Hong Kong
- Si
- A ser el líder de tu Clan.
- Si. Pero nunca voy a darte la espalda Sakura, ¿ok?
- Ok… ¿Syaoran-kun?
- Si
- Cuando comience el día otra vez, voy a ayudarte a empacar y dejar todo listo ¿sí?
Syaoran asintió con la cabeza. En ese momento se escucharon las campanadas del reloj, mientras se sentía la magia fluir en el ambiente rebobinando el día. Syaoran entró con Sakura en la casa, bajó hasta la habitación dejándole con suavidad sobre la cama.
- Que duermas bien.
- Que duermas bien… Syao… -dijo Sakura quedándose dormida.
Syaoran entendió que tanto el día que tuvieron, como el Sake y la magia empleada para repetir el tiempo habían dejado a Sakura agotada. Escuchó como la carta se movía por el aire para llegar a manos de su dueña. Syaoran la sostuvo por un rato, perdido en el nombre de la carta.
TIEMPO
Ya no tengo más tiempo, pensó el joven.
Oh,oh. Espero no haber sobre pasado el rate T, pero que se va a hacer con dos jóvenes enamorados.
Ya solo le queda un día a Syaoran en Tomoeda...
Nos leemos luego.
