Holaaa, aquí estamos luego de beber mucho Sake en el capitulo anterior.
Yo feliz, por poder compartir con ustedes a través de sus comentarios, muchas gracias otra vez por todos ellos.
Este capitulo tomo cosas que no estaban previstas para mi, pero... lo que paso, paso. Así que les invito a que se dejen llevar por su imaginación al igual que yo.
Les dejo con el cap de hoy.
Capítulo 10
Syaoran preparaba el desayuno cuando Sakura apareció en la pequeña cocina de la casa.
- Buenos días –dijo Sakura.
- Buenos días.
Syaoran trataba de ver si habrían repercusiones por la noche de ayer, pero Sakura se sentó en una se las sillas del desayunador regalándole una sonrisa al chico.
- ¿Te ayudo en algo? –pregunto la chica
- No –contestó Syaoran dejando un plato de huevos con tostadas frente a ella- me levanté temprano para hacer algunas llamadas.
- Oh, no me di cuenta cuando te despertaste.
- Perdóname por dormir junto a ti, no es muy honorable.
- ¿Qué dices Syaoran-kun? Fui yo la que me quede dormida en tu casa, además no me hubiera sentido bien si te hubieras ido al sofá o si te hubieras quedado en el piso.
- Aun así, eres una señorita Sakura, yo debo…
- No eres un criminal o un abusador, eres mi amigo y nos conocemos desde hace años. Bueno, dejemos de hablar de eso, ¿Qué haremos luego del desayuno?
- Debo comenzar a empacar, la compañía de mudanzas llegará a las 4 de la tarde a buscar todos los muebles y enseres.
- ¿Todo ira a Hong Kong?
- No, solo me llevaré mi ropa y artículos personales, lo demás será donado. No voy a necesitar esas cosas en Hong Kong.
- ¿Y… no piensas preparar una casa para cuando… para cuando… te cases?, es decir, necesitarás muchas cosas y…
- No –dijo Syaoran bajando la mirada- viviré en la mansión, dos de mis hermanas aún viven ahí, pero llegará el tiempo que quieran hacer su propia vida y se marchen, así que la casa será mía.
- Tu casa es muy hermosa Syaoran-kun.
- Si, y más que eso, mi padre y el padre de mi padre vivieron allí toda su vida.
- ¡Oh!
- ¿Quieres quedarte con alguna cosa de las que tengo aquí?
- No sé, en un mes ya no estaré en Tomoeda.
- Bueno, tal vez necesites ambientar un apartamento u otra casa.
- Mi alojamiento estará cubierto por las personas que le ofrecieron trabajo a Otou-san.
- Ok. Bueno es mejor si vamos recogiendo las cosas y separando las que van a ser donadas.
Los jóvenes comenzaron allí mismo en la cocina, y entre los dos empacaron todas las ollas, sartenes y demás utensilios de la cocina, siguiendo con los cojines, cortinas y decoración de la sala de estar y los armarios de la parte baja de la casa. Syaoran empacó toda la comida sobrante de la despensa para Yukito (que seguía comiendo sobrenaturalmente) y dejó los dulces y golosinas para Kero.
Cuando tocó el turno de las cosas personales de Syaoran, Sakura sacó una de las maletas y comenzó a empacar con sumo cuidado las ropas del joven, mientras sacaba las sábanas del armario de Syaoran se percató de una pequeña caja bien decorada. Era hermosa y se veía que era muy importante para el chico.
- ¿Qué es esta caja Syaoran-kun?
- ¿Cuál caja? –pregunto Syaoran entrando a la habitación.
En ese mismo momento Sakura abrió la caja y miro lo que había dentro.
- No, no es nada, son cosas que…
- ¡La bufanda que te regalé! – dijo la chica con asombro- pensé que ya no la tenías, aún está en buen estado.
- Sí, yo…
- ¿Qué es lo que percibo? ¿La hechizaste?
- Sí, es para que no se deteriore.
- ¿En serio?
- Si
- Oh, reconozco este pañuelo –dijo Sakura sacando otra cosa de la caja- es el pañuelo que te devolví con la bufanda.
- Sí –dijo Syaoran bajito.
- ¡Oh! ¡Un osito de felpa! ¡Qué bonito!, Syaoran-kun ¿es este el osito que hiciste cuando estábamos en 5to año de primaria?
- Um… si ese es.
- Nunca lo regalaste, Syaoran-kun.
- No, pero…
- ¡Oh!, aquí están todas las cartas que te he enviado. Las de navidad, año nuevo, San Valentín, Cumpleaños…mira… ¡están hasta las que te envió a Hong Kong! Las guardas todas Syaoran-kun.
- Si –contestó el chico con la cara roja.
- Todo… todo lo que está aquí, es… es…
- Mejor nos apuramos, no quiero que…
- Syaoran-kun…
- Sakura, yo…
Sakura se acercó a Syaoran mirándole a los ojos con su mirada esmeralda. El corazón del joven latía a mil por hora, tenía miedo de lo que diría Sakura acerca del contenido de la caja.
Sakura acercó su rostro al de Syaoran, mientras le observaba. No puedo más, pensó el chico, no puedo más, no podré resistirme como ayer.
- Syaoran-kun.
- Sakura –susurró el joven.
- Tú también eres importante para mí –dijo la chica besando la mejilla de Syaoran.
- Sakura…
- ¿Me quieres mucho?
- Yo…
Dilo, díselo, decía su corazón. Dile que no hay nadie más importante que ella para ti, dile que la amas, dile que la deseas, que la quieres a tu lado para siempre, que la necesitas…
NO PUEDO.
- Eres mi mejor amiga –dijo Syaoran alejando a Sakura con sus manos para verle a la cara.- Me has enseñado muchas cosas y no soy el mismo desde que te conocí.
Sakura miraba el rostro de Syaoran como buscando algo, pero luego le brindo una pequeña sonrisa y le abrazo tiernamente.
- Yo también valoro mucho tu amistad Syaoran-kun. Espero poder pagarte en el futuro todo lo que has hecho por mí.
- No me debes nada –dijo Syaoran con sinceridad.
- ¿Puedo quedarme con el osito?
- ¿Qué?
- No sé cuándo volveré a verte, así que quisiera tener algo para que me haga compañía hasta que nos volvamos a ver.
- ¿Si? –dijo el chico impresionado.
- Si
- Okay, creo que puedes tenerlo, si eso es lo que quieres.
- ¿Puedo… llamarle Syaoran? –preguntó la chica tomando el osito en sus manos.
- ¿Qué?
- ¿No…no quieres? –dijo Sakura con cara triste
- No, no, no. Puedes llamarle como quieras. Si quieres llamarle Syaoran…
- Gracias.
Sakura entró el osito en su bolsa y volvió a empacar cosas. Ya para las primeras horas de la tarde todo estaba recogido y etiquetado. Cuando el camión de mudanzas retiró todo, la casa donde Syaoran había vivido por 3 años se veía grande y sin vida.
- Extrañaré este lugar –dijo Li.
- Yo también –dijo Sakura- ¿Te quedas en mi casa hoy? Mañana iré a llevarte al aeropuerto.
- Gracias.
Sakura y Syaoran llegaron a la casa de los Kinomoto solo con las pertenencias de Syaoran. El joven se quedaría en la habitación de Touya, quien dormiría en casa de Yukito por una noche.
- Li-kun, gracias por la comida extra –dijo Yukito- nunca se tiene suficiente.
- Gracias a ti por todo lo que has compartido conmigo.
- Oye, esto no es un adiós, sino un hasta luego.
- ¿A qué hora es tu vuelo, mocoso? –preguntó Touya.
- Es tempano, sale a las 6 de la mañana.
- Debes estar temprano en el aeropuerto, así que mejor se van a dormir.
- Yo acompañaré a Sakurita al aeropuerto –dijo Kero.
- Entonces es como ir sola –replicó Touya.
- Oye Onii-chan, no seas grosero, sabes como es mi verdadera forma, así que deberías tener miedo.
Syaoran escuchaba la conversación en la mesa y pensó que no debía preocuparse por Sakura, ella siempre tendría a su lado personas que la amaran y protegieran. Tenía un buen futuro por delante, sabía que Sakura tendría una vida llena de risas y cariño.
Syaoran no pudo dormir la noche entera, así que agradeció cuando en la ventana de la habitación vio la figura de Yue. Cuando el ángel entró en el cuarto Syaoran se quedó por unos minutos en silencio.
- Li
- Espero que no me vengas a regañar por la cercanía que tengo con Sakura.
- No. Solo quiero que sepas que he decidido apoyar a Sakura en sus decisiones acerca del futuro.
- ¿Ok?... Entonces… ¿te mudaras tú también con ella?
- Nos pidió un tiempo a Kerberos y a mí para adaptarse al lugar, pero… tarde o temprano estaremos con ella.
- Entiendo.
- Encontré una botella de Sake en la caja que le diste a Yukito.
- Oh, lo siento.
- ¿Bebes con frecuencia?
- No, solo fue… es una botella que compre en una ocasión especial.
- ¿Por qué sentí rastros de la magia de mi ama en ella?
- Ah (suspiró Syaoran)
- Espero que no te hayas aprovechado de Sakura.
- ¡Claro que no!, solo… celebramos su cumpleaños, ya que no voy a poder estar presente.
- Bueno. También vine a decirte que… espero que te vaya bien en tu viaje.
- Gracias
- Y que espero que cuando nos volvamos a ver sea una buena ocasión.
- Claro, espero que Sakura no se meta en dificultades.
- Ten por seguro que estará bien protegida… ¿Quieres que te ayude a dormir?
- No se… -no pudo seguir su conversación porque Yue había usado su magia para noquearle.
Al día siguiente todos en la casa de los Kinomoto despertaron a la hora de salir hacia el aeropuerto. Kero insistió en acompañar a Sakura a pesar de que tenía cara de quedarse dormido en cualquier momento, el padre de Sakura ayudo al joven a montar su equipaje en el auto, mientras Syaoran trataba de convencer a Sakura de que era mejor si tomaba un taxi.
- Quiero llevarte al aeropuerto, Syaoran-kun.
- No es necesario que te arriesgues a venir sola en el camino.
- Kero-chan estará conmigo.
- No hace ninguna diferencia para mí –dijo Syaoran bajito.
- Además, estoy más que capacitada para defenderme de cualquier peligro.
- Aun está oscuro, ¿y si se poncha un neumático o algo?
- No pasará nada Syaoran-kun.
- Es hora de irse Sakura-chan –dijo Fujitaka- Que tengas buen viaje Li-kun.
- Gracias Kinomoto-sensei.
- Voy por mi bolso -dijo Sakura, dejando a los hombres solos.
- Espero verte pronto otra vez, y que puedas verte a ti mismo como los demás te ven –dijo el padre de Sakura con una sonrisa.
- Gracias, nunca olvidaré cómo me ayudó mientras estuve viviendo aquí, y quiero decirle que cuenta conmigo para lo que sea.
- Gracias Li-kun.
- Usted… puede llamarme Syaoran, señor.
- Gracias… Syaoran-kun, es un honor para mí.
- El honor es mío, cuide a Sakura, ¿sí?
- No tienes que pedirme que cuide a mi hija.
- ¡Lo siento! ¡Eso estuvo fuera de lugar!
- Jajaja, despreocúpate Syaoran-kun, sé que Sakura-chan significa mucho para ti.
Syaoran se sorprendió de lo que dijo Kinomoto-sensei, ya que había percibido la verdad en sus palabras. Fujitaka sabía exactamente lo mucho que Sakura significaba para Syaoran.
- Kinomoto…
- Voy a cuidar muy bien a esa persona que significa tanto para ti.
- ¿Nos vamos? –se escuchó a Sakura preguntar.
- Si –respondió Syaoran – otra vez, gracias por todo Sensei.
- Que tengas buen viaje.
Sakura y Syaoran llegaron a buen tiempo al aeropuerto, Syaoran registro su equipaje y le fue asignado un asiento. Ya no había más nada que hacer en Tomoeda.
- Debo pasar por migración.
- Si –respondió Sakura.
- Yo… gracias por traerme.
- Si.
- No estés triste Sakura, si necesitas algo me avisas, ¿sí?
- Si.
- Mírame –dijo Syaoran levantando el rostro de Sakura- si pasa algo, y no solo mágico o sobrenatural… si vas a estudiar y no te gusta la carrera o el ambiente o lo que sea… puedo ayudarte ¿sí?
- Syaoran-…
- No pienses en que me deberás algo o que será un gran sacrificio ¿sí?
- Ok, lo pensaré.
- Toma esto –dijo Syaoran sacando algo se su bolsillo y poniéndolo en las manos de Sakura.
- ¿Es una tarjeta de crédito?
- Es internacional.
- Syaoran…
- Es para una emergencia o para cualquier cosa que quieras y no puedas conseguir.
- No voy a aceptar…
- Por favor –dijo Syaoran con voz suave- sé que cuentas con Daidouji y su familia, pero sé que te daría vergüenza pedirle a ellos. Te da vergüenza pedirle a tu propio hermano. Solo… quiero que tengas libertad ¿sí? Has aprendido a defenderte en el mundo sobrenatural, pero el mundo secular puede llegar a ser más peligroso.
- No quiero…
- Eso me daría mucha paz Sakura –dijo Syaoran poniendo su mejor cara de cachorrito.
- Está bien –dijo Sakura rindiéndose- aunque creo que no la necesitaré.
- Gracias, bueno… ya me voy.
- Hasta luego –dijo Sakura abrazando al joven.
- Hasta luego –contesto Syaoran apretando a la chica contra su cuerpo.
Por un instante pensó que sus brazos no serían capaces de soltarla, pero el momento llegó y se separó de la chica adentrándose por las puertas de migración. Cuando llegó a las puertas miró hacia atrás para ver por última vez a su amada amiga, sería la última vez que la viera de esa forma, pronto ambos cambiarían y tendrías vidas totalmente distintas.
Syaoran no supo cómo pasó migración, ni si se había quitado los zapatos en el chequeo obligatorio, no recordaba el camino hasta la puerta de embarque, ni cuánto tiempo llevaba allí sentado. Cuando las asistentes de vuelo llamaron al abordaje el pecho de Syaoran se apretó y los pies temblaron bajo su peso, sentía que se estaba arrastrando hacia el avión, ni siquiera pudo contestar la cortesía de la tripulación al darle la bienvenida al entrar.
Se sentó en su puesto sabiendo que este no era un viaje de verano, no viajaba por unos días a la boda de una de sus hermanas, ni iba a pasar navidades en Hong Kong, no iba por unas semanas a un entrenamiento, iba a casa a donde pertenecía, donde era necesario que él estuviese, donde todos le esperaban para que fuera formando la cara del poder del Clan Li, se iba… del lado de Sakura.
¡NO! –Pensó el chico- NO PUEDO HACERLO, NO PUEDO –comenzó a respirar agitadamente- NO PUEDO DEJARLA, TENGO QUE SALIR DE AQUÍ, TENGO QUE…
Señores pasajeros, estamos próximos a despegar. Por favor, abróchense los cinturones y pongan en posición vertical los espaldares de sus sillas. Apaguen los celulares y cualquier otro equipo durante el despegue.
Syaoran escuchó la asistente de vuelo hablar y sintió el avión correr hasta no tocar el suelo, todo pasaba como en un sueño mientras él se sentía vacío, cuando el avión se estabilizó y la señal del cinturón fue apagada, Syaoran entendió que ya no había vuelta atrás… se había ido, había dejado a Sakura atrás.
Sakura… su amiga… su rival…. Su maestra… SU AMOR.
Como una represa rota, Syaoran no pudo más y comenzó a llorar en su asiento, no estaba conteniendo nada en su interior y no podía tampoco, los demás pasajeros llamaron al personal del vuelo preocupados por el joven al oír su llanto, los asistentes del vuelo trataban de entender lo que pasaba, pero Syaoran no podía explicarles, ni siquiera podía calmarse a sí mismo, su corazón estaba roto y dolía, dolía mucho.
Cuando se calmó, se dio cuenta que un médico estaba a su lado, hablando con un miembro de la tripulación acerca de tal vez hacer un aterrizaje de emergencia.
- No –dijo Syaoran.
- ¿Señor Li? –hablo una de las asistentes de vuelo- Queremos examinarle mejor y ver cómo podemos ayudarle.
- Lo siento –dijo Syaoran – lo siento, todos los que están presentes, yo… perdía a alguien especial para mí y… no había tenido el tiempo para…
- ¡Oh señor Li, lo sentimos mucho!
- Perdonen el caos que he creado.
- No se preocupe señor –dijo otro de los pasajeros- yo perdí a un ser querido hace un par de años y aún no creo que lo haya superado.
- Tómese este relajante, ¿sí? –dijo el hombre a su lado- le va a ayudar durante el vuelo.
- Gracias –contesto Syaoran.
Cuando el avión llegó a Hong Kong, Syaoran se sentía agotado. Salió del avión agradeciendo otra vez a la tripulación y a los demás pasajeros por su preocupación, tomó su equipaje de mano y camino robóticamente por el aeropuerto hasta ver a Wei.
- Bienvenido Xiaolang-sama.
- Gracias Wei.
- No voy a preguntarle cómo se siente porque es obvio por su semblante.
- ¿Cómo están todos? –preguntó Syaoran tratando de no pensar en cómo se sentía.
- Sus hermanas llegarán mañana de su viaje, ya sabe que la celebración del compromiso de la joven Meiling será el fin de semana.
- No sé porque hay que celebrarlo otra vez si ya es un hecho y hasta tiene el anillo
- Así lo ha querido su prometido y la joven está encantada.
Llegaron a casa de Syaoran en unos minutos, allí estaba su madre esperándole en la entrada con los sirvientes.
- Bienvenido Xiaolang –le recibió su madre con su postura perfecta.
- Madre –dijo Syaoran haciendo una reverencia.
- Ve a cambiarte y descansa una hora, antes de que comencemos con unos asuntos que hay pendientes –dijo Yelan-sama adentrándose a la casa.
Cuando Syaoran llegó a la habitación se sentó en la cama, mirando hacia afuera por un ventanal, contempló el gran jardín que se veía desde su recamara y pensó, como era posible tener tanto y al mismo tiempo no tener nada. Tomó su tiempo para lavar su rostro y ponerse otra ropa.
Cuando salió de su recamara, tenía un semblante completamente diferente. Ya no se veía al Syaoran-kun que se había despedido de Sakura, este era Li Xiaolang, Guerrero mágico, Heredero de su casa y futura Cabeza del Gran Clan Li.
Cuando su madre le vio entrar al despacho inclino su cabeza en señal de reconocimiento.
- Bienvenido Xiaolang-sama. He esperado su llegada y por fin está aquí.
Xiaolang-sama llego a Hong Kong.
O.O
¿Qué creen ustedes?
Nos leemos luego.
