El capitulo de hoy llego temprano y vamos a entrar directamente con la reacción de Yelan Li a la nueva idea de Syaoran de decirle que no al matrimonio, así que si no has leído el capitulo 11, pasa por ahí, para entrar a este.
Gracias a todos por sus reviews y por sus criticas hacia las actitudes de los personajes, ya que como cualquier persona normal, hay personajes que se ven malos pero no lo son y otros que toman decisiones erróneas (como Syaoran dejando a su amada xD)
Bueno les dejo con el cap.
Capítulo 12
- ¡NO! – dijo Yelan Li con su voz de mando.
- ¿Por qué no? –respondió Syaoran- tengo buenos argumentos y…
- No es prudente que andes por ahí teniendo aventuras con mujeres de las que no sabemos nada.
- ¿Aventuras? –dijo Syaoran con asombro- No estoy hablando de llevar una vida de Play Boy, madre. Lo que digo es que no es necesario que me case para ser un buen líder.
- Se requiere que estés casado para cuando tomes el mando para evitar escándalos en la vida familiar Xiaolang, como cabeza debes modelar la perfección.
- Nadie es perfecto.
- Debes dar el ejemplo en todo, y si no te casas andarias buscando satisfacer tus deseos sexuales por ahí.
- No soy un animal, créeme, puedo controlarme.
- ¿Cuántas veces te hice ver los riesgos de no seguir las tradiciones, Xiaolang? ¿Cuántas veces te hable de lo importante que es para ti el no arriesgarte a dejar a cualquier mujer embarazada?
- Madre…
- El matrimonio tiene objetivos específicos.
- Madre…
- Tener una pareja estable y procrear. Ambas cosas son importantes, es más, la primera es más importante que la segunda.
- No voy a acostarme con nadie, madre. Si eso es lo que te preocupa, puedes estar tranquila.
- ¿Y eso es lo que le dirás al Consejo? ¿No voy a casarme, porque pienso que puedo vivir sin sexo?
- ¿Sabes? ¡Puedo vivir sin sexo, lo que no puedo es vivir con esta amargura en el corazón! ¡NO PUEDO!
Ambos se quedaron mirándose fijamente mientras Syaoran trataba de calmarse. Yelan volvió a hablar imponiendo su autoridad.
- Vas a hacer lo que YO te diga Xiaolang, vas a confiar en mí y en el trabajo que he hecho por ti, PARA ti, y te garantizo que serás feliz con eso.
- Perdóname si pienso diferente –contestó Syaoran- porque hasta ahora la idea de que en pocos meses estaré comprometido con una chica a quien lo único que le importa es el status que le dará ser la futura Señora Li me da asco.
- Tú también buscas algo específico en este matrimonio Xiaolang.
- No. Tú y el Consejo buscan algo en este matrimonio, no yo…
- El Consejo me ha dado la libertad de escoger tu prometida, porque sabe que tendré pendiente el trabajo que tienes por delante para basar mi decisión.
- Yo puedo decidir también, madre.
- ¡PUEDES DECIDIR CON QUIEN, NO EL QUÉ Y NO VOY A PERMITIR QUE TRAIGAS AFRENTA A ESTA FAMILIA!
Syaoran se quedó mirando la reacción de su madre. Nunca había escuchado a su madre levantar la voz de esa manera. Había pensado que ella entendería pero…
- ¡Tú no tienes corazón! –le dijo Syaoran a su madre saliendo del despacho de su madre.
Syaoran no podía creer que su madre pensara que lo que él estaba proponiendo era una vida lujuriosa, que lo que el buscaba era tener sexo sin control y sin ataduras. ¿No había demostrado ser un discípulo recto y maduro? ¿No había obedecido todo lo que le habían dicho en su vida?
Syaoran se quedó pensando en cómo convencer al Consejo de su plan, pero entrada la noche las palabras que le había dicho a su madre al salir del despacho le estaban carcomiendo. Debo ir a disculparme, pensó el joven, he perdido el control e irrespetado a mi madre. Syaoran salió de su habitación con rumbo a la recamara de su madre, toco la puerta levemente y entro, Yelan estaba sentada en un sillón de espaldas a él con sus ropas de dormir puestas y el pelo suelto acomodado a un lado del rostro.
- Madre, quiero disculparme… -en ese momento Syaoran vio las lágrimas en el rostro de su madre- ¡Madre!
- Hijo… -susurró Yelan.
- Madre, ¿Qué pasa?... ¿Es por mí?... Lo siento, lo siento mucho, no quise decir lo que dije –decía Syaoran mientras trataba de secar las lágrimas de su madre.
Nunca en su vida había visto a su madre en esa situación, siempre fue la figura fuerte y autoritaria en la familia, Syaoran tampoco recordaba como era su madre antes del fallecimiento de su padre, pero nunca había escuchado a sus hermanas describir a su madre de manera diferente a lo que él conocía. No sabía qué hacer en ese momento.
- ¿Odias tu vida, Xiaolang? –escuchó que decía su madre.
- ¿Qué…?
- Es mi culpa que seas infeliz, siempre quise un descendiente con poder. A tu padre no le importaba, ¿sabes?, pero cuando naciste tú y vi tu habilidad, pensé que era una respuesta del cielo para mí, y luego vi tu potencial… ¿Solo te vi como un objeto mágico?
- Madre, sabes que no. Yo sé que me quieres.
- Yo te quiero, mi niño y quiero que seas feliz. He tratado de que seas feliz, pero siempre bajo límites.
- No…
- Nunca te he preguntado qué es lo que quieres.
- Mírame – dijo Syaoran volteando el rostro de su madre- siempre he querido ser tu sustituto en la familia. Es un honor para mí ser el futuro líder del Clan Li.
- No tienes que hacerlo, puedes irte y hacer lo que quieras con tu vida.
Syaoran pensó en lo que haría si se fuera, él sabía muy bien a donde iría y con quien estaría, pero no estaría a la altura si dejaba sus responsabilidades a un lado. Allí estaba el ejemplo de su madre, quedando viuda y con cinco hijos había desempeñado el liderazgo del Clan con excelencia. Syaoran imaginó cuantas ocasiones su madre tuvo que encerrarse en su recamara a llorar y desahogarse de sus angustias sin nadie que le escuchara.
Él no podía darle la espalda a su madre, y más que eso, no podía dejar que ella se enfrentara a la vergüenza de cancelar un compromiso ante el Consejo y ante la sociedad de Hong Kong, porque quien llevaría la culpa seria ella como cabeza del clan. Lo peor que podría pasarle a Syaoran no era casarse con una mujer que no amaba, lo peor que podría pasar seria llevar deshonra y vergüenza al Clan de sus padres.
- No quiero cancelar el compromiso –dijo Syaoran- me porte egoístamente, sé que todos los requisitos que debe cumplir el líder tienen su porque.
- Yo puedo seguir llevando la responsabilidad del Clan…
- No, no puedes –interrumpió Syaoran a su madre- haz hecho demasiado y yo me he preparado toda la vida para esto. Es algo que me da orgullo, poder servir a mi familia con las habilidades que tengo.
- La magia es un don pesado.
- Gracias a la magia soy quien soy, y he vivido cosas asombrosas que ninguna otra persona puede contar. Gracias a mi magia he conocido personas únicas y he hecho relaciones increíbles con gente magnifica.
- Hijo… Tu magia es un don natural, pero la responsabilidad de la familia…
- Sera un honor poner mi don natural al servicio de la familia –dijo Syaoran.
- Perdóname hijo- expreso Yelan- perdóname por las cosas que he hecho sin pensar en lo que sientes, solo he pensado en los resultados.
- Y hasta ahora han sido buenos, todo lo que me has mandado a hacer me ha ayudado a formar mi carácter, y ahora que lo pienso, siempre me has dado libertad de actuar a mi manera. Esta es la primera vez que me dices que no.
Yelan dejó de llorar y se quedó mirando la luna que se asomaba por la ventana, mientras Syaoran pensaba las cosas que habían pasado en 24 horas. Se dijo a si mismo que aunque no había cambiado el hecho de que se casaría, había cambiado sus sentimientos hacia el evento.
- ¿Cómo es ella? –preguntó Syaoran refiriéndose a su prometida.
- Es adecuada –respondió Yelan- nunca he usado mejor esa palabra en mi vida.
- ¿Es muy rica? –dijo Syaoran pensando en las teorías de sus hermanas.
- No la elegí por eso, ni por status, ni por poder, ni por algún beneficio material –dijo Yelan viéndose nuevamente como la mujer que Syaoran conocía- la he elegido porque sé que será una buena esposa para ti.
Syaoran pensó en una chica sumisa que sabría manejar la casa y la familia mientras él se encarga de los asuntos del Clan. Probablemente su madre había escogido a alguien que fuera la contraparte de Syaoran y llenara los huecos de los que él no podría encargarse como los eventos sociales, la familia externa y la administración del hogar.
- No quiero conocerla hasta la presentación ante el Consejo.
- ¿Quieres hacerlo a la antigua?
- No. Solo… mientras no la conozca no se siente tan… real.
- Sabes que luego del compromiso no podrás tratar mucho con ella, el protocolo manda a que guardes tu distancia, para evitar escándalos.
- Aun así me casaré con ella, da igual si socializamos mucho o poco antes de la boda.
- Quiero que tengas la mente abierta a las posibilidades, hijo. Y si pasa algo en lo que no estés de acuerdo, quiero que lo hablemos antes de tomar cualquier decisión drástica.
Syaoran tomó las manos de su madre entre las suyas tratando de clamar cualquier incomodidad que quedase, en los próximos años ninguna persona estaría más cerca del él que su madre, hasta que él se convierta en la Cabeza del Clan.
- Mañana es el cumpleaños de Sakura –dijo Yelan dejando a Syaoran con la boca abierta- ¿Quieres ir?
- ¡¿Qué?!
- Podrías tomar el vuelo de la mañana y volver al día siguiente. Serian menos de 48 horas.
- Madre…
- Pensé que sería muy importante para ti estar en una ocasión como…
- No –dijo Syaoran interrumpiendo a su madre.
- ¿No?
- No. Yo… no puedo –dijo Syaoran suspirando- No puedo volver a despedirme.
- ¡Oh! Entiendo.
- He preparado un regalo para que le llegue mañana, sé que le va a gustar.
- Entiendo.
- Es un oso.
- ¿Cómo?
- Es un oso… un oso de peluche gigante… es del tamaño de un adulto, Sakura se volverá loca con el –dijo Syaoran con una sonrisita- pensé en regalarle un auto, es decir, son sus 18 años, pero sé que no se sentiría cómoda, no le gustan los regalos costosos, es decir, no le gusta que alguien gaste mucho dinero en ella.
- Xiaolang…
- Aunque todo es relativo porque acepta las cosas que Daidouji le da, pero porque son hechas a mano.
- Hijo…
- Le gustan más las cosas hechas a mano, pero yo… no soy muy hábil con las manualidades y no quiero regalarle algo en mal estado. Por eso pensé regalarle un hechizo para el día blanco, es algo que no tiene valor monetario.
- Ya veo –dijo Yelan mirando el rostro de su hijo al hablar de Sakura.
- Pensé enviarle flores, pero… Tal vez Ichiro le lleve flores –susurró Syaoran.
- ¿Ichiro?
- No es prudente que le envíe flores estando mi compromiso tan cerca.
- Xiaolang… perdóname por interferir en tu vida.
- ¿Eh?
- No quiero sentir que he jugado con tu vida, pero eso es lo que he hecho.
- Madre… tienes muchas vidas a tu cargo, no puedes beneficiar a una por encima de las demás.
- Como madre mi deber es velar por ti, Xiaolang, aunque no entiendas mis decisiones.
- Siempre podremos conversarlas –dijo Syaoran con una sonrisa.
Sentía que entre su madre y él se había creado una nueva relación, y era lógico ya que de ese momento en adelante Syaoran trabajaría codo a codo con su ella en todo. Ya había dejado de ser un discípulo y pronto seria su igual.
Esa noche Syaoran hizo algo que nunca había hecho en su vida, quedarse a dormir con su madre como un niño pequeño que necesita que alejen sus pesadillas, y mientras cerraba los ojos dejándose llevar por el sueño, pensó en sus futuros hijos y en las responsabilidades que tendrían y juró nunca juzgar a su madre sin antes hablar con ella, porque por encima de cualquier situación estaba ese amor que ella tenía hacia sus hijos.
¡No quiere ir a ver a Sakura!... Bueno, pensé que aun su corazón esta sangrando y ver otra vez a Sakura seria poner presión en la pierna rota.
¿Que creen de Syaoran volviendo al camino del matrimonio?, ¿Que piensan de Yelan tratando de ser comprensiva y dándole la oportunidad a su hijo de estar con Sakura en su cumple?, ¿Que piensan en general?
Me dejan saber ¿Si?
Nos leemos el sábado.
