*UN CAFÉ*

Al terminar las clases, Misato se dirigió a su casillero para guardar sus libros, lo buscó por todos lados pero no lo vio, pronto el pasillo se quedó vacío pero Misato seguía allí.

Decidió tragar saliva y armarse de valor -¿Hola?- preguntó en voz alta pero nadie respondió.

Misato comenzó a recorrer los pasillos asomándose en los salones, pero no vió a Kaji, ella comenzó a molestarse entonces, al parecer este chico solo había querido jugarle una broma y asustarla.

Sin más salió del edificio para dirigirse a su departamento, cuando escucho una voz que le gritaba desde atrás -¡Misato, espera!- ella giró y lo vio correr hacia ella.

-¿Pero qué te sucede?, llevo esperándote mucho tiempo, las clases terminaron hace más de media hora sabes- dijo ella molesta.

Kaji sonrió mientras recobraba la respiración –Lo siento, tuve que hacer unos deberes después de clases-

Una vez que terminó de respirar, Kaji se puso erguido, era mucho más alto que Misato y era delgado.

-¿Quieres ir por un café a la cafetería de la próxima calle?- preguntó a Misato sonriendo y extendiéndole su brazo.

Ella lo miró y con una expresión todavía de molestia dijo comenzando a caminar –De acuerdo, vamos-, Kaji sonrió y bajó su brazo para guardar sus manos en los bolsillos y caminar junto a ella hacia la cafetería.

Ninguno dijo nada, la cafetería quedaba muy cerca por lo que tras un par de minutos, ambos ya se encontraban en una mesa esperando que les llevaran un café.

-¿Por qué dices que me conoces?- preguntó ella

-Porque ya nos conocemos Misato- sonrió él

-No digas mentiras, si en verdad nos conociéramos te recordaría-

-Bueno, por como ya estabas ese día dudo que lo hicieras-

-¿A qué te refieres?-

-Nos conocimos en una fiesta, nos encontrábamos todos sentados a la mesa y bebíamos tranquilos, en eso tu llegaste y te sentaste entre unos amigos míos, reías mucho, entonces giraste a verme y me sonreíste levantando tu vaso, yo solo te sonreí-

Misato no recordaba eso, seguramente ya estaba ebria cuando eso pasó

-No lo recuerdo, lo siento-

-No hay problema, pero lo cierto es que después de eso decidí investigar quien eras- dijo Kaji sonriendo mientras daba un sorbo a su café que ya les había llevado la mesera

-¡Entonces si me estuviste espiando y vigilando todo este tiempo!- dijo Misato casi en un grito que hizo que todos voltearan a la mesa donde estaban ellos.

-¡No, calma!- dijo el con voz más baja y sonriendo a las personas para que demostrar que todo estaba bien –Sólo investigue de ti, en qué carrera estabas, tu nombre… tus medidas… pero nada más, no te he espiado ni seguido ni nada-

Misato se recargó en el respaldo de la silla mientras cruzaba los brazos y meditaba con los ojos cerrados sobre lo que él le acababa de decir, abrió los ojos y lo observó agudamente, Kaji sólo sonreía pero se notaba un poco apenado. Ella tomó su café y dio un sorbo, después dijo –Esta bien, digamos que te creo, ¿pero de qué quieres hablar conmigo?-

-De nada en particular, me gustaría que fuéramos amigos- dijo Kaji observándola amablemente con una sonrisa en los labios.

Misato abrió los ojos mientras lo miraba sorprendida, de todos los escenarios posibles imaginados, incluida una escena donde era descuartizada en pequeños pedazos, este era el único que jamás pensó.

-¿Amigos?, ¿no es esto una trampa para… no sé… matarme y descuartizarme en pequeños pedazos o algo parecido?- preguntó ella inquisitiva, lo que provocó que Kaji casi se ahogara con el café, después rió ligeramente y dijo -¡Claro que no!, ¿que tengo cara de asesino acaso?- ella ahora con una sonrisa respondió –pues sí, un poco sí- ambos comenzaron a reír.

El tiempo pasó increíblemente rápido, antes que se dieran cuenta, ya había anochecido, por lo que Kaji acompañó a Misato hasta su departamento.

-Bueno Kaji, la verdad es que me la pasé muy bien- dijo ella a la puerta de su casa mientras le sonreía sinceramente, hacía mucho tiempo que no se la pasaba tan bien con alguien.

-Lo mismo digo Misato- acto seguido se acercó y la besó en la mejilla – ¡Nos vemos mañana!- dijo dándose la vuelta para comenzar a caminar mientras con la mano en alto se despedía de ella.

-Ha…hasta mañana- dijo Misato mientras con sus dedos tocaba la mejilla donde Kaji acababa de darle un beso, después sonrió y entró a su casa.

Rápidamente corrió hacia su futón y se recostó sobre él observando al techo pero con una gran sonrisa en los labios, reamente había disfrutado mucho hablar con este chico y el tiempo había volado hablando de cosas superfluas, sí, le gustaba que Kaji fuera su nuevo amigo y ya quería platicar con él mañana.