Hola amigos, gracias a Dios estamos aquí otra vez. Gracias por sus comentarios, les agradezco a los anónimos y los que dejaron sus comentarios del capitulo anterior. Espero que les guste este capitulo.
Capítulo 19
Un puñetazo en la cara y el hombre cayó al piso.
- ¡Ponte de pie! –gritó Syaoran.
- Umm –se quejaba el hombre
Cuando volvió a erguirse Syaoran le recibió con otros puñetazos que le dejaron una vez más en el suelo. En la mente de Syaoran solo estaba el frágil cuerpo de Sakura entre sus brazos mientras ella lloraba de dolor, su cara amoratada mientras estaba dormida en la cama y su abdomen golpeado.
- ¡Ponte de pie! –volvió a decir el joven- ¿Qué no puedes? ¿Acaso puedes atacar a mujeres indefensas, pero no puedes contra un hombre de tu tamaño? ¿Qué clase de gloria vas a conseguir con eso?
- ¿Indefensa? Esa mujercita es todo menos indefensa.
Con ese comentario se ganó una patada de Syaoran. No le importaba que el hombre estuviera ya en el suelo, o que no fuese él que atacó a Sakura físicamente, su furia pedía venganza y eso era lo que Syaoran quería hacer.
Ya habían hablado con la familia de los hombres y prácticamente se los habían servido en bandeja de plata, nadie quería saber de ellos. El que había golpeado a Sakura fue intervenido de las heridas de las flechas, pero en cuanto se enteró de que le habían quitado su magia, se quitó la vida. Otro de ellos había sido "interrogado" por Syaoran y le había suplicado piedad durante la tortura, pero este frente a él le estaba dando el gusto al joven de golpearlo hasta saciar su sed de venganza, ya que no dejaba su necedad.
- Xiaolang, ya basta –dijo Meiling desde la puerta viendo al hombre mallugado frente a ella.
- Meiling, no…
- Mírate los nudillos, ¿Qué le dirás a Kinomoto?
- Sanarán
- Pero no por arte de magia –dijo Meiling acercándole una toalla al sudoroso Syaoran- ya deja a este hombre que se pudra en la cárcel y vámonos, no hay nada más que hacer. –dijo Meiling llevando a Syaoran a la puerta.
- Si, vete con tu perra de ojos verdes –dijo el hombre apoyándose en una pared.
No tuvo tiempo de pensar antes de sentir la patada de Meiling en la barbilla noqueándole.
- Cucaracha –dijo la chica antes de salir de la sala.
Llegaron a la casa de Meiling, donde Syaoran tomó un baño, no quería llegar en ese estado a la casa de su hermana donde se estaba quedando.
- Deberías comer algo –le dijo Meiling cuando salió de cambiarse.
- No tengo hambre
- Te dije que debes comer, no te pregunté si quieres –dijo Meiling poniendo un plato frente a él.
- Es mi culpa –dijo Syaoran- ¿Cómo pude olvidarme de los enemigos del Clan? ¿Cómo le di el tótem públicamente para que cualquiera lo viese?
- Ni te atrevas a decir que fue un error. La cara de felicidad de Sakura en el compromiso no tenía precio. Fue un verdadero honor para ella que le entregaras el tótem para protegerlo.
- Sí, pero ¿Quién la protege a ella?
- Bueno, creo que ella se protegió a sí misma, ¿o te tengo que recordar que cuando llegaste ya había inmovilizado a un hombre y los otros estaba corriendo asustados como gatitos?
- Pero…
- Y eso que ninguno de sus guardianes estaba con ella, hubiera sido aún más fácil.
- Soy yo el que debe protegerla.
- Sin embargo no la proteges de lo que más importa Xiaolang.
- ¿De qué hablas?
- ¿Crees que no me di cuenta de que no le dijiste que la amas? ¿Qué pasó? Se supone que se lo dirías después del compromiso.
- No quiero hablar de eso.
- Bueno pues yo sí. Tanto Daidouji como yo necesitamos respuestas.
Syaoran volteo los ojos, pensando en Tomoyo y Meiling chismoteando de lo que Syaoran debía o no hacer con respecto a sus sentimientos.
- Necesito respuestas Xiaolang.
- No voy a molestar a Sakura con sentimientos, cuando ella tiene más claro que yo el propósito de este matrimonio.
- ¿Qué propósito es ese?
- Unir fuerzas… yo puedo ofrecerle a Sakura algo que ella no puede encontrar en otro lugar y ella me ofrece una compañera que entiende mi vida y mi poder mágico.
- ¡Qué tontería! ¿De verdad crees que Kinomoto solo piensa en lo que le puedes ofrecer?
- Sí
- ¿Y qué es eso? ¿Dinero? ¿Viajes? ¿Una vida diferente a la que tenía en Tomoeda? ¿Crees que Kinomoto está detrás de eso?
- ¡Claro que no!
- Entonces explícate Xiaolang.
- Sakura… ella aceptó casarse conmigo para poder seguir su entrenamiento mágico.
- ¡¿Qué?! Claro que no.
- El propio Hiragizawa me lo dijo.
- ¿Y qué tiene que ver Eriol en todo esto?
- Él le comentó a mi madre acerca de varios conjuros de los que tiene memoria y de cómo Sakura y yo podríamos realizarlos, así que mi madre se lo dijo a Sakura y le ofreció el matrimonio para poder seguir aprendiendo de magia.
- ¿Estás seguro de que tía Yelan…?
- Claro que si, Meiling. Fue lo primero que hice, le comente a mi madre de lo de Eriol y me dijo que no me preocupara porque estaba planeado para después de mi cumpleaños #21. Si tener idea me confirmó lo que Eriol me dijo.
- ¿Y qué tiene que ver eso con decirle a Kinomoto lo que sientes por ella?
- Tiene todo que ver. ¿Crees que Sakura se sentirá bien sabiendo que voy por ahí babeando por ella, mientras ella ve nuestro matrimonio de manera práctica?
- Hablas como si ella no tuviera sentimientos, como si fuera una máquina con un solo propósito en la vida.
- No lo digo así, sé que Sakura me estima y que soy uno de sus mejores amigos. Me tiene mucho cariño y… bueno se aunque sea que le gusta mi cuerpo, y le gusta que yo… la bese, pero lo que yo siento por ella es mucho más que eso y no quiero arruinarlo todo por eso.
- Xiaolang –dijo Meiling acercándose a el- el amor no arruina nada y menos en corazones tan nobles como el de Sakura. El amor es un regalo que debes entregar y te prometo que será bien recibido y más por la mujer que será tu esposa.
- No se…
- No voy a presionarte, pero creo que debes decirle sino, es como que le estás tratando con hipocresía. Además, no sabes si Sakura siente lo mismo por ti.
- Eso pensé yo, pero ahora…
- Aunque no sienta lo mismo, sé que pronto puedes ganarte su corazón.
Syaoran se fue de casa de Meiling con esa expectativa, ¿ganar el corazón de Sakura?, era algo que Syaoran debía admitir que no se había propuesto, mientras vivió en Tomoeda su lucha había sido estar con Sakura mientras pudiera sin estorbar su vida, pero ahora se iban a casar, podía hacer lo que nunca se había animado a hacer, conquistar a Sakura.
Aunque no había vuelto a ver a Sakura desde el ataque, Syaoran hablaba con ella por teléfono todos los días, pero ese día recibió una llamada de su madre.
- Madre
- Xiaolang, Sakura no está bien.
El corazón de Syaoran se congeló en su pecho. Había creído que las heridas de Sakura eran superficiales y que no habían causado daño interno. Su mente le dio mil vueltas a la información que había recibido de los médicos, el mismo había sido el primero en ver las heridas del abdomen de la joven el día del ataque, fue un alivio para él ver que no había sangre.
- ¿Qué ha pasado?
- Creo que tiene algún síndrome de estrés post-traumático. Se ve nerviosa cuando sale de la habitación, solo sale a la hora de las comidas o cuando su familia la visita, además ha perdido peso y solo se siente segura en tu habitación.
- Voy para allá.
Syaoran llegó a su casa, encontró a su madre en la entrada de la casa esperándole, lo que confirmó la severidad de la situación.
- Por favor, trata de no exaltarla más, está muy tensa.
- Ok, gracias por llamarme.
- Es que pensé que si se siente segura en tu habitación es porque siente tu presencia en ella. Sakura confía mucho en ti hijo, no solo en tu conocimiento, sino también en tu fuerza. Creo que se sentirá más segura si le das un poco de confianza.
El joven subió hasta la habitación y toco la puerta. Cuando Sakura abrió la puerta, se dio cuenta de lo que su madre decía. Sakura estaba pálida y visiblemente más delgada.
- ¡Syaoran-kun!
- Hola –dijo Syaoran entrando al cuarto- ¿Cómo estás?
- Mejor, no me duele tanto, ya han pasado unas semanas. ¿Pensé que solo nos llamaríamos por un tiempo?
- Es que quiero que salgamos. Le pedí permiso a mi madre para salir solo contigo a un lugar que quiero enseñarte. ¿Recuerdas la vez que me preguntaste de mi lugar favorito en Hong Kong?
- Si, la playa ¿no?
- Si, ¿quieres ir?
- ¿Salir de la casa?
- Si, solo tú y yo.
- Ok, ¿me cambio?
- Si quieres.
Syaoran salió de la habitación dejando a Sakura cambiarse, se notaba que la joven estaba tensa por la idea de salir de la casa, y aunque a Syaoran le encantaría tenerla en un lugar donde nadie le tocase jamás, no podía dejar que Sakura se convirtiera en una persona temerosa y retraída.
- Ya estoy lista –dijo Sakura saliendo del cuarto.
Syaoran pudo ver lo hermosa que era, pero noto también las cartas Sakura en su mano.
- Deja las cartas, no las vamos a usar.
- ¿Llevas tú tus pergaminos?
- No, solo vamos a la playa. Por hoy no vamos a pensar en magia, ni responsabilidades, ¿ok?
- Ok –dijo Sakura un poco dudosa
Salieron al garaje donde estaban los autos de la familia. Sakura nunca había visitado esa parte de la casa y se maravilló de los autos que estaban allí, pero Syaoran no tomó ninguno de esos, sino que escogió una moto, poniéndose el casco se sentó en ella y le pasó un casco a Sakura.
- ¿Sabes montarte?
- Si, aunque no tengo mucha práctica, mi hermano no me dejaba montarme en la suya.
- Bueno, esta es mía, me gustan varias cosas de ella. Una es que puedo salir con el casco y que nadie me reconozca y otra es que es fácil de andar por el tránsito.
Sakura se subió a la motocicleta. Salieron por un túnel que Sakura suponía que estaba por debajo de la casa, cuando llegaron a la calle, fue como salir a un mundo diferente, el tránsito, la gente, todos. Se sentía como una del montón, solo una persona más que andaba en moto. Syaoran tomó un camino que salía del centro de la ciudad, luego de varios minutos pasaron por varias entradas de playas turísticas, para luego entrar por un camino de tierra que estaba lleno de vegetación. Unos 40 minutos después de salir de la casa estaban frente a una hermosa playita solitaria.
- Aquí estamos.
- Wau, es hermosa. ¿Cómo se llama esta playa?
- Bueno, de hoy en adelante se llamará Playa Cerezo.
- Jaja, no hay cerezos aquí Syaoran-kun.
- ¿A no? ¿Y entonces por qué está esta flor de cerezo aquí? –dijo el joven acomodándole el pelo a Sakura detrás de la oreja.
- ¿Le vas a poner ese nombre por mí?
- Sí, porque te lo mereces. No he conocido a alguien más valiente que tu –susurró el joven antes de depositar un pequeño beso en los labios de la chica.
- ¿Sí?
- Si, además no he conocido a alguien más fuerte que tu –otro beso.
- ¿Sí?
- Si, tampoco (beso) he conocido (beso) a alguien más hermoso que tu (beso). El tótem de la familia nunca ha tenido un guardián más hermoso, valiente y fuerte que Sakura Kinomoto.
- Sakura Li
- ¿Qué? –pregunto Syaoran con una sonrisa de lado.
- Pronto seré Sakura Li, la esposa del líder del Clan.
- La mejor esposa del mundo –dijo Syaoran viéndole fijamente a los ojos.
Sakura sonrió y le abrazó fuertemente, Syaoran la levantó en sus brazos y se sentó en hierba que estaba en las sombras con la vista a la playa. Sakura apoyó la cabeza en el pecho de su prometido contemplando también la playa frente a ella. Al cabo de unos minutos Syaoran sintió el cuerpo de Sakura relajado sobre él y entendió que se había quedado dormida. Sería tan fácil despertarla a besos y decirle cuanto la amaba, pero sería como otra vuelta a la rueda de la vida de Sakura y ella merecía un poco de estabilidad. Hasta la boda ella estaría segura en su casa, y luego estarían juntos siempre, así que había tiempo para decirlo todo, poco a poco, ganando su corazón.
Cuando Sakura despertó había pasado como hora y media.
- Me quedé dormida sobre ti –dijo Sakura con vergüenza.
- No importa, yo también dormí un poco.
- ¿En serio?
- Sí.
- Oye, Syaoran-kun, ¿Qué pasó con los tipos?
- ¿En serio quieres saber?
- Si
- Bueno había uno en el hospital, pero cuando se enteró que le habían quitado su magia se quitó la vida.
- ¿Qué?
- Si, dijo que no valía la pena vivir sin magia.
- ¡Oh Dios!
- Era un maniático Sakura, tuviste suerte de que no te matara. A ese tipo de gente no le importa nada con tal de lograr su objetivo.
- ¿Y los otros?
- Recibieron su merecido y se quedaran en un calabozo hasta el último de sus días.
- ¿A qué te refieres con que recibieron su merecido?
- Bueno –Syaoran solo le mostro los nudillos.
- ¡Syaoran!
- No es nada
- ¿Los mataste a golpes?
- No están muertos, además solo uno de ellos se puso difícil conmigo.
- Syaoran-kun
- No debieron meterse contigo. Pero no te preocupes Sakura, de ahora en adelante nadie más te podrá hacer daño, te lo aseguro. –dijo Syaoran pasando sus dedos por el moratón de la cara de Sakura, que gracias a Dios estaba mucho mejor que la última vez que le había visto.
- Syaoran-kun, no quiero que estés todo el tiempo preocupado por mí, no es lo que quiero de este matrimonio, no quiero ser una carga para ti.
- ¿Qué… que es lo que quieres con este matrimonio Sakura?
- Quiero apoyarte y estar a tu lado para lo que necesites, tienes una gran tarea por delante Syaoran, y quiero ayudarte a realizarla, yo sé que puedo hacerlo. Por eso no quiero ser la débil que necesita protección.
- No eres débil Sakura.
- Me sentí muy débil cuando ese hombre me golpeó –dijo con la voz quebrada- nunca nadie me había golpeado.
- Y nadie volverá a golpearte nunca más, te lo prometo. Pero quiero que entiendas que lo que paso no fue tu culpa, al contrario. Además no eres una víctima, sino una vencedora, tú los derrotaste y guardaste el honor de la familia.
- Gracias Syaoran-kun.
- Gracias a ti.
En ese momento por primera vez fue Sakura quien inicio el beso, claro, sin contar la vez que Syaoran estuvo inconsciente. Lo beso con suavidad, tomándose su tiempo para experimentar con los labios de Syaoran. Cuando despegó sus labios de los de Syaoran se puso de pie y lentamente se quitó la chaqueta y la blusa, luego se quitó el pantalón quedando solo en sus bragas y una camisilla de interior.
Syaoran veía embelesado como Sakura se despojaba de sus ropas, para luego lentamente agacharse a darle un pequeño beso en los labios.
- ¿Nadamos? –dijo la joven antes de salir en dirección hacia la playa.
¡Por Dios! ¿Cuándo había aprendido Sakura a ser tan sensual? A Syaoran le tomó unos tres segundos ponerse de pie y quitarse su ropa, luego corrió hasta donde estaba la chica y juntos se zambulleron en la hermosa playa, riendo y bromeando uno con otro. Sakura reía entre bromas y juegos, ¡era tan hermosa! Y lo más hermoso no era su piel mojada de agua de mar, o su fina ropa interior pegada de su delicioso cuerpo, lo más hermoso era verla sonreír y saber que estaba bien y contenta.
Cuando regresaron a casa, Sakura se sentía mucho más relajada.
- ¿Vas a cenar con nosotros? –preguntó Sakura
- No, me iré a casa de mi hermana.
- Ok
- Algún día ya no me iré más.
- Si, en un par de meses. Faltan tantas cosas, no he estado pendiente de nada y Tomoyo vendrá a quedarse hasta la boda en una semana.
- Pasaron cosas Sakura, pero ahora nos prepararemos para la boda y todo saldrá bien.
- Todo saldrá bien –repitió la joven con una sonrisa.
Syaoran le dio un beso en la frente y se dispuso a salir, cuando estaba en los escalones Sakura le llamó otra vez.
- ¿Syaoran-kun?
- ¿Si?
- Muchas gracias.
Syaoran corrió escalones arriba y alzó a Sakura en brazos dándole un beso de película. Luego la devolvió al suelo y le susurró mirándole a los ojos…
- Gracias a ti por el striptease.
- ¡Syaoran-kun! –dijo Sakura muerta de la vergüenza.
Era justo, pensó Syaoran, que sufra un poco de la vergüenza, porque el sufriría con la imagen de Sakura en interiores mojada en la playa. Las siguientes noches iban a ser muy largas.
Sakura y Syaoran en la playita, jeje ;)
Nos leemos luego
