*LAS PALABRAS QUE NO PUEDO DECIR*
(2007)
Misato se mudó al departamento de Kaji y comenzaron a vivir juntos después de esa semana de sexo desenfrenado, así pasaron dos años, ellos seguían yendo a la escuela y reuniéndose con Ritsuko en el almuerzo y de vez en cuando los 3 salían juntos, al parecer la vida iba mejorando día con día, Misato cada vez era más feliz y vivía una historia de amor con Kaji perfecta, o casi perfecta sin contar las veces en que él coqueteaba con Ritsuko y otras chicas compañeras de clase, sin embargo, Misato sabía que Kaji la amaba aunque nunca se lo había dicho.
Pero aunque todo estaba aparentemente bien, Misato había comenzado a sentir miedo, no sabía bien de qué, pero cuando se quedaba sola en el departamento por alguna razón se sentía rara, extrañaba a Kaji y deseaba que él estuviera allí con ella, pero al mismo tiempo, deseaba que tardara más en llegar a casa era como cuando de pequeña tenía que esperar en casa por su padre.
Un par de meses pasaron desde que Misato comenzara a sentir eso, y por alguna razón, ella sentía que a Kaji le pasaba lo mismo, a lo mejor sólo era su imaginación la que le hacía pensar y ver cosas que no eran ciertas.
Una noche mientras ambos veían la televisión abrazados, Misato dijo:
-Oye Kaji-
-¿Dime Misato?-
-Te amo-
Kaji la abrazó con más fuerza y besó su frente y comenzó a cambiar los canales de la T.V., siempre tenía la misma reacción cuando ella se lo decía, pero Misato no iba a permitir que esta vez así fuera.
-Dímelo-
-¿Qué?- preguntó Kaji deteniendo los canales.
-Nunca me has dicho que me amas Kaji-
-Pero sabes que así es- dijo para comenzar a cambiar canales de nuevo, pero Misato se incorporó un poco y tomando el control del televisor, miró a Kaji y dijo –Pero quiero que me lo digas, quiero escucharlo de tu boca-
Kaji la miró, la amaba pero no podía decirlo, no merecía amar a esa mujer tan perfecta, no tras el pasado que cargaba.
-Dímelo Kaji- dijo Misato de nuevo con un tono exigente en la voz, ¿sería posible que él en realidad no la amara?, quizá solo ella era la que se había creado esa historia de amor con un hombre que la quería pero no lo suficiente como para amarla.
-¿Por qué quieres que te lo diga ahora?, en estos 2 años nunca me habías pedido eso Misato- dijo Kaji incorporándose un poco del sofá.
Misato lo miró seria, no pudo evitar que los ojos se le comenzaran a llenar de lágrimas –No lo sé Kaji, pero necesito que me lo digas ahora-
Kaji la miró y colocó su mano en la mejilla de Misato mientras se acercaba a besarla –No necesito decirlo, te lo puedo demostrar- dijo él para después besarla, sin embargo, Misato sólo correspondió al beso los primeros segundos, inmediatamente se alejó y dijo -¡No!, necesito que me lo digas ahora Kaji- una lágrima ahora corría por la mejilla de ella.
Kaji se molestó, se levantó del sofá y dijo mirándola –No entiendo por qué te pones así, nunca me habías pedido que te lo dijera y estábamos muy bien, ¿por qué me lo pides ahora?-
Misato bajo la mirada y dijo –No me amas, ¿verdad?-
Kaji confundido dijo –Sabes que eso no es así, ¿qué te pasa Misato?-
-Si en verdad me amas ¿por qué no me lo dices entonces?, no entiendo por qué no me lo dices-
-Porque no puedo…- dijo Kaji dándole la espalda a Misato, allí estaba, le había dicho que no podía decirle que la amaba, esto sólo se pondría peor.
Misato se levantó del sofá y se puso frente a él -¿Cómo que no puedes?, ¿por qué?-
Kaji la miró, y molesto le dijo –Sólo no puedo Katsuragi-
Ella dio un paso atrás cuando lo escuchó llamarla por su apellido, estaba molesto y sobre todo, no le había dicho por qué no le decía que la amaba.
-Saldré un momento- dijo Kaji con un tono de voz melancólico mientras se acercaba a la puerta, tomaba su abrigo y salía, Misato no dijo nada, ni siquiera lo miró cuando salió, solo se quedó allí parada, con las lágrimas escurriendo en sus mejillas.
Poco después sus piernas perdieron fuerza, Misato cayó de rodillas al piso mientras seguía llorando silenciosamente, ¿qué pasaba?, ni siquiera ella entendía bien qué había pasado, no entendía por qué de pronto sentía la necesidad de escuchar a Kaji decirle "Te Amo", sentía que todo ese espejo de felicidad de pronto comenzaba a estrellarse poco a poco.
Kaji caminaba por las calles mientras la lluvia caía, ¿Por qué Misato ahora le exigía que le dijera que la amaba?, él siempre había creído que no era necesario, que los hechos hablaban mucho más fuerte que las palabras, estaba seguro que ella lo sabía, ¿qué había pasado?
No podía decirle que la amaba, decírselo sería entregarse completamente a esa felicidad que no se merecía, su hermano había muerto por culpa suya y sólo por eso no merecía ser feliz, confesar que amaba a Misato sería confesar que estaba perdidamente enamorado de ella y eso sería una pérdida de tiempo porque no merecía toda esa felicidad; no, no podía decirle a Misato que la amaba, ella era tan perfecta y aunque ella cargaba con la muerte de su papá, ella no tenía la culpa de que él había asesinado a su hermano, tanta felicidad no podía ser merecida para los pecadores como él.
Tras un rato Misato se levantó y fue al espejo, se quedó mirándose con los ojos rojos y llena de lágrimas, por alguna razón el cabello estaba despeinado y aunque ya no lloraba, notó algo que la asustó demasiado, sus ojos estaban vacíos, no había brillo en ellos, por alguna razón es como si se viera a sí misma hacía un par de años, cuando no hablaba nada, cuando las heridas aún estaban muy frescas, después que su padre falleciera, tenía la misma mirada vacía y perdida, de esa chica pidiendo auxilio, pero esta vez era diferente, esta vez no iba a perder el habla, ¡ahora era feliz!, demasiado… pero la felicidad no estaba destinada para ella, ella no podía ser feliz, su padre había muerto por su culpa, no era justo que ella fuera inmensamente feliz ahora con Kaji… Kaji… tenía la misma actitud de su padre cuando se molestaba, no decía nada, tan solo salía a caminar, usaba la misma colonia que su padre, su color favorito era el mismo que el de su padre… Kaji se parecía un poco a su padre después de todo, y eso asustó mucho más a Misato.
Después de un par de horas, Misato decidió irse a dormir y sin darse cuenta cayó en un profundo sueño.
Kaji llegó poco después, empapado de la lluvia que caía y que a pesar de eso, él apenas había notado tras todo lo que había pensado, dejó su chamarra en el perchero y se acercó a la puerta de la habitación, vió que Misato ya estaba dormida, sin más, se dirigió a la cama y se acostó en ella, acto seguido abrazó a Misato quien despertó exaltada por el contacto frío y mojado del cuerpo de Kaji.
-Misato, no me vuelvas a pedir que te diga esas palabras, perdóname pero no puedo decirlas-
Ella no dijo nada, nuevas lágrimas comenzaron a caer de sus ojos pero no dijo nada, solo tomó la mano de Kaji y decidió dormir de nuevo, ambos se quedaron así dormidos al poco tiempo.
