Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: …ella poseía unos deliciosos labios. Tentadores labios que ya había probado y que se resistía en no volver a probar. "Sólo es una joven insolente, quiero que pague por lo que hizo, pero me llevaré otra satisfacción"
Tentación
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Sesshomaru terminó la llamada con enojo. Su madre y sus estúpidas ideas de emparejarlo cuando todavía era joven. Ella no entendía que con treinta años no quería estar unido a una mujer que pediría su completa devoción, que exigiría tenerlo atado a ella, pero al mismo tiempo querría que trabajaera para beneficiarse de los logros que su empresa familiar acarreaba. La única ventaja sería tener un heredero para todo, uno con el linaje perfecto para el suyo.
Pero no, no se 'casaría' todavía, seguiría su nada envidiable vida de soltero y cuando considerara que era momento de actuar con formalidad, pues lo haría. Sólo tendría al preciado hijo legítimo -varón, por supuesto- y se encargaría que tuviera la preparación necesaria para heredar todo lo que construía con su esfuerzo. ¿La mujer en cuestión? Esa no importaría, él continuaría disfrutando de la vida que ya tenía y su futura esposa tendría el respaldo de su nombre, de todas formas, ¿quién necesitaba sentimentalismo problemático?
Miró su reloj y se percató que su nueva secretaria, Rin, llevaba dos minutos de retraso. Detestaba la impuntualidad -ignoró la vocecita en su cabeza que le dijo que no especificó el tiempo que esperaría-.
Sin otro asunto qué hacer, revisó la bandeja de entrada de su cuenta personal. Aunque, para disgusto suyo, no podía concentrarse en la tarea ya que sólo pensaba en la joven que esperaba.
Rin Sato. Veinticinco años. Huérfana. Con un título en literatura. Intereses en la jardinería. Supuesta familia de la propietaria de una revista prestigiosa. Cabellos negros hasta la cintura delgada cuya oportunidad de acariciar había desperdiciado; ojos marrones con un brillo particular, que aumentaba cuando estaba enojada o determinada; piel un poco menos blanca que la propia; delgada y con una altura menor a la suya, quizá una cabeza menos, siendo que la de ella poseía unos deliciosos labios.
Cerró una mano en puño.
Tentadores labios que ya había probado y que se resistía en no volver a probar.
Se reprochaba el seguir pensando en una joven de muy baja categoría comparada con la suya, de la que había reparado cuando se encontraba en el hotel en que dio una conferencia el viernes pasado. Rin tenía unos rasgos tan… comunes, que se preguntaba cómo era posible sentir una atracción precisamente por ella. Él, Sesshomaru Takahashi, uno de los hombres más poderosos de Japón y de Oriente -con gran influencia en Occidente-, que podía tener a la mujer que él quisiera, sólo deseaba a la que no manifestaba gran aprecio por su persona.
Esas eran sólo sandeces, una vez que la tuviera quedaría satisfecho. Aunque lo poco que probó cuando la besó no le dio algún alivio y tenía el incómodo presentimiento que poseerla le daría dolores de cabeza.
"Sólo es una joven insolente, quiero que pague por lo que hizo, pero me llevaré otra satisfacción"
Se mostró impasible ante los pensamientos que tenía y observó a su tentación andante. Enfundada en ese pantalón negro de vestir y una blusa azul de la misma calidad resultaba completamente apetecible para sus ojos dorados. Reparó con fastidio la mirada apreciativa del guardia nocturno cuando ella se despidió de él y contuvo el impulso de sacarle los ojos por devorarla cuando SU persona estaba cerca. Ya era tiempo de cambiar al hombre.
Ella llegó hasta donde él y realizó una inclinación de cabeza disculpándose, malinterpretando la mirada furiosa que tenía previamente.
-Siento la tardanza, señor Sesshomaru- expresó con voz suave, que se denotaba exhausta.
Abrió la puerta de su automóvil negro para que Rin entrara, notando con fastidio la mirada atónita de ella. Se imaginaba qué clase de hombres conocería que no podían comportarse caballerosamente.
-Fueron diez minutos- aseveró mientras ella subía y asentía lentamente. Cerró la puerta y dirigió sus ojos dorados al guardia, que se acobardó ante la acción.
Dio la vuelta a su automóvil último modelo y ocupó su lugar, arrancó con destino al apartamento de la joven, del cual conocía su ubicación. Manejó con el olor a flores del perfume de Rin y mirando de reojo cómo ella jugueteaba con su bolso de mano.
-¿Puedo escuchar música?- cuestionó ella y él negó, provocando un disgusto en la joven.
Permaneció callada unos segundos.
-¿Disfruta su trabajo, señor Sesshomaru?- comenzó en intento de hacer plática.
"Patético", pensó él, aunque disfrutando escuchar el sonido de su voz.
-Es un poco antipático, ¿lo sabe?, ¿no es así? -no recibió respuesta-. Supongo que me arrepentiré durante el viaje el haber olvidado mis audífonos.
Siguió sin contestarle y ella bufó. El silencio volvió a inundar el interior de su automóvil.
Después de un tiempo se estacionó frente al horrible apartamento que ella consideraba hogar, giró su cabeza y se sorprendió al encontrarla dormida en su asiento.
-Rin -llamó-, Rin- intentó de nuevo.
Llevó una mano a su hombro y le movió para despertarle de su sueño, pero ella sólo se acomodó más.
Rechazó la opción de pedirle a la 'supuesta' novia de Inuyasha que le facilitara el acceso al apartamento de Rin y también buscar entre las cosas de ella, así que con un suspiro volvió a poner en marcha a su coche.
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Media hora después aparcó en su estacionamiento privado y comprobó que la situación de Rin no había cambiado, por lo que la tomó en sus brazos y le llevó a su Penthouse a través del ascensor. Cuando las puertas se abrieron el diseño monocromático le recibió, abandonó el portafolio sobre el sofá oscuro y se encaminó a la habitación de huéspedes con presteza.
Delicadamente recostó a la joven en la única cama con sábanas color malva, le despojó de sus zapatillas y le acomodó sobre el colchón y la almohada.
Ella gimió y eso fue lo último que su cuerpo resistió. Sus fosas nasales habían soportado su olor y su cuello resistido la respiración acompasada del rostro carente de maquillaje.
Sin una última mirada abandonó la habitación, preparándose mentalmente para la primera ducha fría de la noche.
La siguiente sería a la mitad de ella.
Tendría a la tentación sólo a unas cuantas paredes.
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Por la mañana, malhumorado, desayunó el alimento preparado por su ama de llaves, que se había extrañado cuando él aceptó que lo preparara. Raras veces lo hacía.
Alzó la comisura de su labio cuando escuchó el grito de Rin.
-¡¿Qué hago aquí?!- exclamó ella y sus pasos resonaron en las deslumbrantes losetas. Llevó la taza de café a su boca. Ya había concluido su desayuno occidental.
-¡¿Qué le ocurre?! ¡Acosador! -acusó Rin cuando llegó frente a él, punzó su pecho con su índice-. ¡¿Qué me hizo?!
-¿Preferías pasar la noche en las escaleras de tu ridículo apartamento?- preguntó con calma.
-¡Pudo haber pedido a Kagome que le ayudara! -contrarrestó ella, quizá sabía que su sueño era pesado-. ¡No secuestrarme!
-Yo no pido ayuda- declaró, entre enojado y divertido por sus gritos.
-¡Lo denunciaré por acoso!- anunció la pelinegra al ver que se ponía de pie.
Enarcó una ceja. Que tonta.
-¿Qué pruebas tienes?- observó que la respiración acelerada de ella comenzaba a componerse, sus ojos marrones brillaron con determinación cuando le miraron sin temor.
-Para empezar, en el hotel había testigos- aseguró, ambos eran conscientes que su poder le permitiría librarse, pero no le convenía tener manchas en su expediente.
Sus tentadores labios se mostraron divertidos ante sus siguientes palabras: -Alístate, mi chofer AH te llevará a tu apartamento y después a la empresa, no llegues tarde.
-¿AH?- interrogó ella.
-Sus iniciales- se permitió aclarar.
Su tentación demostró no ser como las demás patéticas mujeres.
¡Hola, hola!
Jejeje, un poquito de Sess :3 espero haberlo hecho lo más parecido a su personalidad, quitándole que es un demonio, claro. Me pareció que Rin no debía ser la única afectada por él, aunque no sea más obvia su forma de mostrar la atracción. Además, quise plasmar esa preocupación e interés que 'disimula' muy bien. En fin, ¿qué les pareció? Espero que no muy tonto jaajja
Gracias por sus reviews, en PM o en mi perfil son contestados, me dedico a hacerlo en algún momento. Si no han leído alguna historia mía, puuueden hacerlo y me harían feliz, sólo deben de presionar el link azulito de arriba XD
Mi nueva costumbre: Cualquier duda, comentario, aclaración, reclamación, crítica, etc, etc, hasta la pequeña carita que me haga sonreír, son verdaderamente aceptados en el recuadrito de abajo. Sólo escuchen a la vocecita interna que les dice que no soy profesional ni nada por el estilo, sino una simple estudiante que pasa mucho tiempo -que podría ser de calidad- en FF XD
Saludos, les mando un beso y un abrazos,
HoeLittleDuck:)
