Disclaimer: I do not own TMNT but the original characters and backstories.
Nota del autor: ¡Buenas a todos! ¿Cómo os ha ido la semana? Por mí bien, aunque he estado enfermo la mitad del tiempo y apenas he podido a clase ¡Pero eso me ha dado tiempo a escribir! Ya os dije que el capítulo anterior era una "transición" hacia otros personajes principales de la trama (serie y OCs). En este caso, ahondaremos un poco más en el "drama" de cierta personita...
Sin nada más que decir os dejo ¡Que disfrutéis!
CAPÍTULO 16: SUEÑOS Y MONSTRUOS
Era de madrugada, y aun así oía en el salón una airada discusión.
Por un momento pensó que se encontraba en una pesadilla. Una pesadilla de un monstruo grande y peludo que se metía dentro de ella con aquellos tentáculos húmedos y desagradables. Sin embargo, sentía en su fina piel el tacto de su mullida cama, al lado de Teo, su único amigo, su única compañía en aquel mundo de oscuridad.
Podía escuchar la voz de Harold, su tío. Hablaba con otra persona en un tono alterado. La respuesta provenía de una mujer, aunque Shirley no la reconocía.
Levantó las sábanas que la cubrían, dejando entrever en la penumbra el pijama rosa, de flores blancas; Se lo habían regalado nada más pisar los pies en su nueva casa. Sus pies besaron la moqueta, cuyo tacto sedoso relajó momentáneamente los músculos de la niña.
Abrió la puerta sin hacer ruido. Las luces de las escaleras que llevaban a la planta baja no estaban encendidas, aunque una fina rendija en el salón proporcionaba luz suficiente para poder descender por los peldaños lentamente, prestando atención a lo que se hablaba en aquella sala.
- …volver! ¡Puede que todavía haya alguien vivo! ¡No me lo voy a perdonar si dejo a alguien atrás!- Fuera quien fuera, parecía estar sufriendo verdaderamente.
- ¡Lo que dices es una locura!- Harold sonaba aún peor. No sólo su voz era un deje de impotencia, sino también un matiz de dolor inherente- ¡Debes irte de aquí, cuanto antes! Nueva York ya no es un lugar seguro para ti-
Shirley temió que se oyeran sus suaves pasos por las escaleras mientras un silencio incómodo se cernía entre los dos adultos.
- ¿En serio crees que "él" lo haya hecho? ¿Crees que hablaba en serio cuando me dijo..?- Preguntó la mujer a tiempo que contenía un sollozo.
- Tú misma me contaste que no reconocías a la persona que era al principio-
La mujer no respondió enseguida. En su lugar, empezó a llorar.
- ¿Pero cómo podía siquiera concebir que iba a llegar a tal extremo?- Pausa- Tienes razón. Si no hubiera sido tan cobarde y habérmelo callado podríamos haber evitado esto- Dicho esto retomó el llanto- ¡Todo fue por mi culpa! ¡Todo, absolutamente todo! Si no los hubiera reunido hoy no habría ocurrido nada de esto…-
Harold parecía sorprendido cuando habló.
- ¿Tú los convocaste? ¿Por qué motivo harías algo así?-
Shirley llegó, por fin, a la puerta del salón. Tras respirar hondo se asomó con cuidado a través de la rendija…
Sentada en el sofá, todo lágrimas, se encontraba con Harold una mujer cuya apariencia le era totalmente extraña. Aquel pelo corto y blanco, esos ojos grises...
Y la cara de Harold.
Su cara estaba…
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Se despertó con el corazón en un puño. Lo primero que hizo fue buscar a Teo en la oscuridad y abrazarlo con todas sus fuerzas. Cuando sus pupilas se dilataron lo suficiente miró el reloj digital que reposaba en su mesita de noche. No se sorprendió de ver que apenas había dormido un par de horas.
Ya había tenido ese sueño en otras ocasiones, cuando sus pesadillas se limitaban a permanecer latentes en su subconsciente. Lo llamaba "sueño", pero el grado extremo de realismo le hacía cuestionarse si aquello había ocurrido de verdad. No obstante, por mucho que hiciera memoria no conseguía recordar por sí misma absolutamente nada.
"Los sueños son una mezcla de fantasías, recuerdos lejanos y miedos" Recordó haber leído en alguna parte, pero nunca había hablado de las proporciones de dichos ingredientes en cada caso. "Debo de tener una gran imaginación para figurarme a una mujer con esa apariencia" Caviló, ladeando la cabeza.
Se levantó y abrió a tientas la ventana de su cuarto. La joven había aprendido desde muy pequeña que, una vez desvelada, de nada le valía intentar conciliar el sueño. Tardó cuarenta y cinco minutos y ocho segundos en vestirse y asearse. Decidió no maquillarse por el momento; Ya lo haría cuatro horas más tarde, cuando tuviera que empezar a prepararse para el trabajo.
Como siempre que hacía cuando se despertaba, encendía su portátil y revisaba los mensajes que había recibido en el chat.
Curiosa fue su sorpresa cuando vio que Donatello seguía estando en línea.
Tuvo un momento de duda, pero al final decidió teclear con cautela en el panel de diálogo.
"¡Buenos días! ¿También te has unido al club de los madrugadores? :)"
"No he podido dormir. Tenía que hacer unos recados -_-…"
"¿Otra vez? ¿Alguna vez me vas a decir qué haces para no dormir nunca? Ni que fueras un superhéroe nocturno o algo así xD"
Había transcurrido cerca de un mes desde que había conocido a Donatello, aquel chico de Italia que, por motivos personales, había dimitido del puesto de trabajo que ahora Shirley ocupaba. Al principio, su caso le suscitaba cierta curiosidad (El trabajo a distancia siempre le había parecido a Shirley un tema peculiar. En su afán por la optimización del empleo le suponía un dilema entre un alarde de pereza, o una genialidad en materia de ahorro en tiempo), pero no tardó en darse cuenta que se trataba de alguien mucho más interesante que la premisa que lo acompañaba. El primer tema fueron los ordenadores. Shirley trabajaba en un centro de atención afín a una empresa informática, así que era normal que surgiera dicha cuestión.
"¿En serio te gustan? ¡A mí también! La gente me mira con cara extraña cuando les digo que soy una forofa de la informática. No son capaces de entender que a una mujer también le apasione este mundillo."
"Es una actitud humana. Se tienden a asociar ciertos comportamientos a ambos sexos con el fin de establecer unos esquemas mentales que les ayuden a no encontrarse en el caos. El blanco y el negro son colores determinados, pero el gris tiene multitud de tonalidades, y eso es lo que inquieta al mundo."
"Un chico profundo ¿Eh?" Pensó cuando leyó aquello. Sin embargo, por alguna extraña razón, le gustó. De una manera u otra, sentía que era distinto de todos los demás con los que había llegado a tratar.
Cuando un hombre se acercaba a ella, aquella pesadilla con tentáculos la perseguía hasta hacerla atormentar. La oprimía por dentro, era una especie de aviso, una señal de que aquel chico también podía ser una abominación salida de las mentes más perversas.
"No. No debo dejarme llevar por esta sensación. Esta vez no" Eran cuestiones de trabajo. No podía permitirse rechazar la ayuda de su asesor, por mucho que se tratara de un hombre ("un monstruo"). Además, el hecho de que no se encontrara delante de ella ayudaba mucho a paliar aquella sensación.
- ¡Buenos días, Char!- Saludó cuando bajó a desayunar, bien entrada la mañana.
- Buenos días- Respondió alegremente. Se encontraba fregando el suelo, aún vestida con el pijama- ¿Por qué te has despertado tan temprano?-
- Ya sabes que tengo mis días... ¿los demás están fuera?- Se dirigió a la cafetera y utilizó lo que quedaba preparado para hacerse un café.
- Exacto- Acto seguido Charlotte hizo una pausa y se quedó mirando un momento las musarañas antes de preguntar- Oye ¿Tú sabes qué le pasa últimamente a Emil? Lleva un tiempo bastante ojeroso-
- No me había fijado- Los dos primos se movían en franjas horarias distintas, por lo que no tenían mucho tiempo de hablar salvo algún fin de semana.
- Dice que es el estrés del inicio de curso, pero lo conozco demasiado bien, y creo que le está dando vueltas a algo…- Se encogió de hombros y continuó con su labor- Puede deberse a la edad. A veces los jóvenes os obcecáis en cosas cuya respuesta se encuentra delante de vosotros, o no sois capaces simplemente de esperar al momento oportuno- Hizo otra pausa, durante la cual ladeó la cabeza, pensativa- ¿Cómo te va en el trabajo?-
- Bastante bien. Donatello me está ayudando mucho-
- Es la primera vez que te oigo decir tantas cosas buenas de un hombre que no sea ni Emil ni Harold- Comentó con cierta gracia contenida- Puede que sea verdad que ese chico valga la pena. A ver si me lo presentas algún día ¿Eh?- Le sugirió socarronamente mientras le lanzaba una mirada fugaz de ojos negros.
- ¡No me vengas con esas, que simplemente es un compañero de trabajo!- Respondió con aspavientos, pero no pudo evitar sonrojarse ante la posibilidad.
Pese a la réplica, era cierto que empezaba a sentir cierto apego por aquel individuo misterioso. La mayoría de las veces hablaban del trabajo, pero Shirley era alguien que aprendía rápido, y pronto pudieron permitirse abordar otros temas más personales.
"¿Tienes hermanos?"
Extrañamente, la respuesta tardó algo en responder.
"Soy el segundo menor. Somos muy distintos entre nosotros, pero nos llevamos bastante bien (por lo general). A veces se meten conmigo, llamándome "info-freak" o cosas así, pero igualmente aprecian mis invenciones"
"¿Eres inventor? :O"
"…algo así xD"
"Vaya. Nunca había conocido a uno... ¿Podrías enseñarme, cuando tengas tiempo, algún pequeño proyecto que tengas en mente?"
Cinco minutos más tarde recibió un archivo de imagen. Lo abrió y lo primero que vio fue lo que parecía ser un mecanismo hecho con piezas de vertedero.
"¡Increíble! ¡Parece muy complejo! ¿Me lo podrías explicar? :D"
Donatello se tomó media hora para desgranar el funcionamiento de su invención. No podía ver su expresión, pero por cómo escribía parecía muy entusiasmado.
"¿Entonces sería como una especie de catalizador?"
"¡Exacto! ¿Cómo has podido entenderlo a la primera? Nadie a quién se lo he explicado lo ha comprendido así de rápido ^^"
Shirley decidió ir al trabajo dando un paseo por la zona. Aquella mañana el cielo azul parecía increíble. Había visto anoche en el tiempo que las temperaturas subirían un poco antes de sumergirse en la oleada de frío que asolaría la gran ciudad hasta final de año. Aprovecharía para comer en algún restaurante antes de presentarse en la oficina.
"¿Dónde vives?" Le había preguntado en otra ocasión.
"Es un lugar un poco "oscuro", por decirlo de alguna forma. No inspira mucha higiene, pero intentamos tenerlo tan limpio como podemos xD"
"Por cómo lo dices parece que vives en las alcantarillas ;)"
Cogió el periódico que se encontraba doblado en la mesa y lo ojeó rápidamente.
- Más niños desaparecidos…- Murmuró al leer cierta página- ¿Qué es esto?-
Había una foto de una joven en un descampado. Al parecer había sido degollada de una manera un poco cruenta. La periodista, una tal April O´Neil, reflexionaba sobre la posibilidad de encontrarse ante un asesino serial.
"Podría tratarse de una coincidencia, pero este incidente se lleva repitiendo desde hace seis meses con el mismo patrón: Edad, tiempo de desaparición, día del mes… los más sensacionalistas lo llaman "El Jason de NY", en alusión al día en el que se ha encontrado el cadáver en todos y cada uno de los casos"
Cuando llegó al trabajo y saludó a la siempre siniestra Juno BlackLane no tardó en encontrarse con su otro "querido" compañero.
- ¡Pero si es nuestra adorada Shirley!- Exclamó Corthés desde la puerta de su despacho.
- Creo recordar que no le he permitido que me llame por mi nombre- Replicó con toda la moderación que pudo. El hombre pensaba que era alguien cortés y divertido, pero para ella no era más que un pesado que no paraba de violar las distancias interpersonales con toda fémina que se cruzaba en su camino (salvo Juno BlackLane, según tenía entendido). "Intenta parecer diferente, pero en el fondo sigue siendo un hombre. Un hombre que quiere un par de pechos que manosear y morder como un perro. Nada más"
- Venga, no seas tan borde- Le replicó con una media sonrisa mientras se inclinaba sobre ella y apoyaba el brazo en la pared, de forma que sus caras quedaran a una distancia peligrosa- Mira- Rebuscó en sus bolsillos y sacó lo que parecía ser dos entradas de cine- Dentro de cuatro días estrenan la película "Back to the Sewer", y me estaba preguntando si cierta persona tendría una noche libre por ahí…-
Otra vez aquella sensación. Sentía esa mirada ávida que alternaba su atención en sus ojos verdes y en sus pechos. Su presencia la asfixiaba hasta tal punto de querer defenderse a bofetadas de aquel monstruo con piel de hombre.
- Pues mucha suerte con la búsqueda. Ahora, si no le importa, me voy a trabajar- Pasó por debajo de aquel brazo tan grueso como su cuello y no había dado cuatro pasos hacia su puerta cuando Corthés habló de nuevo, de espaldas a ella y en un tono más grave.
- Por lo visto eres tan rara como tu asesor ¿No?-
La mujer se paró en seco. Parecía que se había convertido en una estatua cuando se dio la vuelta y recorrió la distancia que los separaba en dos zancadas.
- Donatello es diferente a ti. Es sensible, educado e inteligente. Tú crees que eres igual, pero conozco muy bien a los hombres como tú. Con unas palabras y una sonrisita falsa piensas que te llevas a cualquier mujer a la cama para follar como más te place. Normalmente me mantendría callada, pero no voy a permitir que pretendas compararte con alguien como él-
- Vaya, vaya, vaya ¿En serio lo conoces tan bien como dices?- Volvió a arremeter mientras se daba la vuelta. Aunque aquella sonrisa irritante seguía presente, Shirley pudo notar cómo su expresión se endurecía y por aquellos ojos cruzaba una sombra de ira contenida- Supongo entonces que te habrás encontrado con él en persona y habréis experimentado juntos…-
- ¡No pienso de esa manera respecto a él! Y ahora, si no le importa, ya sabe donde encontrarme- Dicho esto se volvió bruscamente y reemprendió el camino a su despacho.
Ya sentada tras su escritorio de madera, aún despersonalizado, se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos con fuerza.
Tardó cinco minutos en tranquilizarse. Había estado demasiado cerca, peligrosamente cerca. Podía notar su respiración ensalzada con lujuria, como si saboreara en secreto su cuerpo de mujer.
"Lo odio. Lo odio. Lo odio con toda mi alma" Odiaba su hipocresía, ese deseo por poseer su cuerpo, de controlarla, de hacerla suyo…
Sacudió la cabeza. Algo que también la había impactado era lo último que le había dicho.
Supongo entonces que te habrás encontrado con él en persona…
"¿Cómo puedo defender con tanto ímpetu a alguien a quien todavía ni le he visto la cara?" Se preguntó, sin parecer tener respuesta.
Sin embargo, en el fondo la sabía. Además, era algo que se había repetido una y otra vez desde que lo conoció.
"Él es distinto. Tiene que serlo" Admiraba su amabilidad, su inteligencia, sus aficiones…definitivamente, no era alguien superficial. Era cierto, no le había visto la cara, pero hasta ahora la relación de amistad que habían mantenido se sustentaba en pilares con cierto grado de fundamento.
"Hasta que se demuestre lo contrario" Pensó, concesiva: No podía dar mucho pie a la reflexión. Tenía trabajo, y cualquier distracción era intolerable.
La tarde pasó demasiado rápido. Ocurrió algo un poco extraño: Donatello no se conectó hasta bien entrada la noche, cuando el turno de Shirley estaba a punto de terminar.
"Qué raro" pensó "Él siempre se mantiene conectado por si tengo cualquier duda" aunque últimamente ya apenas la necesitara. "¿Le habrá pasado algo?"
"Heyy" Aquella vez decidió tomar la iniciativa "¿Qué te ha pasado? ¡Se te ha olvidado nuestra cita diaria! ;)"
"Lo siento, Shirley. Tenía unos asuntos que atender. No estoy de humor para nada"
"¿Y eso? ¿Problemas personales?"
…
"Sí"
La joven chasqueó la lengua.
"Si quieres puedes hablar conmigo. No sé si podré ofrecerte algún consejo, pero con el simple hecho de hablar las cosas uno se siente mejor ¿No? ;P"
"No quiero atosigarte con mis problemas, de verdad. Es una tontería".
"Puedes pensar que es así, pero puede que en realidad no lo sea. En serio, Don, puedes contar conmigo ^^"
No hubo respuesta inmediata. Su corazón pareció detenerse durante unos instantes cuando se dio cuenta de que le había hablado con el nombre abreviado.
"¿Se habrá ofendido? ¿Estará pensando ahora que me estoy tomando demasiadas confianzas? ¡Ay, dios mío!" Se lamentó en una oleada creciente de paranoia.
Justo cuando se temía lo peor la respuesta llegó. Fue una frase. Una simple frase.
"Me gusta una chica."
Parpadeo. Parpadeo.
No. Aquello no era una ilusión. Las palabras estaban ahí escritas.
Intentó teclear algo, una respuesta. Pero sus dedos no respondían. Su mente se encontraba inexplicablemente en blanco. Por mucho que intentara reaccionar sus músculos no se movían ni un ápice.
Donatello tomó aquel silencio como una señal para continuar.
"Es una mujer preciosa, no creo que la conozcas. Es periodista, y puedes hablar con ella de cualquier tema. También es muy culta. Te gustaría conocerla"
Parpadeo.
"El problema es que está con alguien que resulta ser un amigo mío. Normalmente lo tengo controlado, pero hay ocasiones en las que me cuesta controlar este… deseo"
Deseo. Deseo. Deseo. Deseo. Deseo.
Sentía una silueta que se acercaba hacia ella, oculta en las sombras.
"No puedo controlarlo, Shirley. Este deseo me está matando por dentro, pero es tan reconfortante…sobre todo cuando te oigo gritar suplicando que pare"
"…sé que debería de alegrarme por ella, pero me gustaría poder ser yo el que está a su lado. Sin embargo, tan sólo me ve como un amigo…"
"…una hija, pero me da igual. Ahora, si no quieres que te pegue más ponte de rodillas y date la vuelta. Quiero verlo todo"
"En el fondo todos los hombres sois iguales"
"¿Qué?"
"No hacéis más que sucumbir a vuestros deseos de lujuria y celos. Deseáis a las mujeres, con tanta fuerza que seríais capaces de hacer cualquier cosa con tal de conseguirlas. Seguro que no dudarías en hacerla tuya si surgiera la ocasión."
Él era el mortero. Ella el recipiente para el mortero.
"…¿Cómo? Yo nunca he dicho que…"
"¡Mentiras! ¡Todo mentiras! Yo pensaba que eras distinto, que eras un hombre sensible que tenía estas cosas perfectamente superadas. Pero en el fondo eres un monstruo como los peores"
Gritaba. Gritaba con todas las fuerzas que le permitían sus pulmones. Pero nunca llegaría nadie a rescatarla. Lo único que quedaba eran esos brazos que la sujetaban con fuerza mientras la mancillaban por dentro, una y otra vez. Y la sangre, la sangre…
"Adiós, Donatello. Que tengas una buena noche"
- Shirley se ha desconectado –
...
PD: ¡Hey! ¿Qué os ha parecido el capítulo? Creo que ya empezamos a comprender la misantropía de Shirley... Como siempre, acepto todo tipo de reviews (menos críticas destructivas) :3. Para la semana que viene tengo una sorpresa, y es que... ¡El siguiente capítulo será narrado desde el punto de vista de una de las tortugas! Han ido apareciendo de forma colateral en la mayoría de los capítulos hasta ahora, pero he considerado que es hora de volver a enfocar mi atención en ellos (como es lógico) ¿Alguien se atrevería a decir a cuál de los cuatro hermanos tomaré como referencia?
¡Ya me contaréis!
Me gustaría daros las gracias una vez más por leer mi historia... ya se me ocurren a un par de nombres que mencionar, pero me los reservaré para el final, cuando termine la primera parte. Hasta entonces, lo vuelvo a decir: ¡Muchas gracias a todos!
Un abrazo muy fuerte.
¡Nos vemos en la siguiente publicación!
Con cariño.
Jomagaher.
