Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: "¿Le gusta mi blusa? Es un regalo, de un amigo" agregó en voz baja, pero Sesshomaru la escuchó perfectamente.
Seda y terciopelo
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Él no se saldría con la suya.
¡Aquel o aquella que inventara el cuello alto recibía una alabanza en momentos como ése!
La pelinegra rió en voz baja y se colocó la prenda pasando su cabeza en el orificio.
Sonrió al sentir la suavidad del material, un poco delgada pero era por ser verano.
Nadie se extrañaría al ver la ropa que utilizaba, el cuello alto sólo era un estilo que le daba elegancia a la blusa de escote en la espalda.
Capaz de provocar más de una mirada.
Sin parecer excesivo, por supuesto.
Sólo Sesshomaru y ella sabrían del chupete.
No le daría el gusto de tratar de aplicar maquillaje para cubrirlo, sino que aparentaría normalidad, ignorando cualquier mirada burlona que llegara a recibir de él.
La marca roja en la base de su cuello no significaba que fuera de Sesshomaru, en realidad era la prueba que ella tenía importancia para su jefe.
Que -si tenía suerte- dejaría de serlo.
Tener una relación jefe-empleado sonaba interesante -lo prohibido es tentador-, pero se sentía incómoda con la idea de tenerla ocupando el puesto en que se encontraba. Lo cual era un poco tonto, porque como secretaria del presidente de la compañía -sin conocimientos en economía- no podía aspirar a más.
Laboralmente hablando, claro está.
Por otra parte, meterse con él era peligroso. Podría romper su corazón.
Ella, de alguna forma, recibía un trato especial -desconocía si era parte de aquel plan de pertenecerle-, tan diferente a los demás que podría llegar a sentir más que atracción. Pero incluso ya sentía más que eso.
Comenzaba a albergar un sentimiento de cariño por su jefe, una conexión que le hacía buscarle, un apego hacia la protección que él le ofrecía.
No podía llegar a más.
Para él sólo sería un pago por aquel 'café barato'.
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-Buenos días, señor Sesshomaru -saludó Rin con alegría-, tengo una pregunta… -realizó una cara pensativa-. ¿Aceptará mi dimisión?
Él la miró y Rin entendió que su respuesta era 'no'.
-Entonces deje de besarme -declaró-. Es contra las reglas establecer una relación entre empleado y jefe.
Su mirada le decía que él era el jefe y no le importaba. Jaken entró en aquel momento.
-¿Le gusta mi blusa? -preguntó al ver la mirada escrutadora que el pequeño le dirigía a la prenda de diseño floreado-. Es un regalo, de un amigo -agregó en voz baja, pero Sesshomaru la escuchó perfectamente. Sólo no sabía que Rin se refería a un estilista con tendencias homosexuales.
-Hay un código de vestuario -señaló Jaken.
-Lo sé -suspiró-, pero un mosco me ha picado y hoy iré a ver a mi amigo, se enfadaría al ver una marca muy fea. Su opinión es muy importante.
-El señor Sesshomaru debería correrte por tus impertinencias, mocosa -masculló por lo bajo el fiel empleado del peli plateado. No se fijó en la mirada penetrante de su 'amito'.
-Ya le he ofrecido mi dimisión, pero él no la acepta -indicó Rin observando con una sonrisa a su jefe.
-¡¿Qué?! -chilló el pequeño hombre-. ¡¿Pero qué?! ¡¿Cómo?! ¡No te creo!, ¡mocosa mentirosa! Mi amo bonito sólo te tiene lástima, te contrató porque le pareciste paté… -tan ensimismado se encontraba en su discurso que no vio venir la bola de papel a su cabeza-. ¡¿Qué?!
-Jaken -dijo él de ojos dorados, que había lanzado el proyectil.
-¿Sí, señor Sesshomaru? -abrió el papel y lo miró con ojos desorbitados-. ¿Qué estuvo mal? No, no. Siento preguntarle, amito. Sí, lo hice mal, volveré a realizarlo. Perdóneme por mi mal trabajo.
-Jaken.
-Sí, me voy, señor -y salió con rapidez de la oficina. Rin vio todo con ojos divertidos.
-Entonces, ¿mi dimisión? -Sesshomaru le entregó un papel que acababa de imprimir. Lo leyó con rapidez-. Bromea, ¿no es así? Vestir inapropiadamente no me gana horas extra, tengo planes, ¿lo sabe? -esa tarde debía cortarse las puntas de su cabello.
Los ojos de Sesshomaru, nuevamente, le indicaban que no le importaba. Desconocía que él quería evitar que se viera con aquel 'amigo', cuya opinión era de gran importancia y que era capaz de regalarle ropa.
-Además, creo que es una falta más grave besarse con el jefe -se cruzó de brazos.
-No si él así lo quiere, vete a trabajar -el de ojos dorados dio por concluida la 'plática'.
Salió sin percatarse cómo el escote de su espalda atrajo la atención del peli plateado.
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-No si él así lo quiere -repitió Rin observando su reloj, que indicaba veinte minutos para la seis de la tarde. Ella saldría a la hora en que su turno finalizaba, otras veces no le importaba, pero aquella vez sí, era muy difícil obtener la cita en la estética aun siendo amiga del estilista -bastante era conseguir una rebaja por tan buen trabajo-.
Además, seguir la instrucción de Sesshomaru por la ropa era tonto, si él no seguía las reglas, ¿para qué lo haría ella?
Ignoró la voz de su conciencia que le decía 'Él es el jefe'.
Y de pronto, su cabeza se iluminó.
Las palabras 'No si él así lo quiere', cobraron un sentido mayor.
Así que los besos no estaban mal, pues bien, ella conseguiría su venganza por el chupete que ocultaba la blusa de material suave.
Se volvería mosco.
Programó la alarma de su teléfono y entró a la oficina de su jefe, encontrándolo con los ojos cerrados en pose relajada. Él abrió uno de ellos y volvió a cerrarlo al ver que era ella. Normalmente le habría dejado en paz, pero la comezón en su cuello le hizo avanzar.
Se colocó tras el asiento de Sesshomaru y comenzó a masajearle los hombros, con caricias suaves que al principio trajeron mayor tensión al hombre, para después provocarle un suspiro. Rin sonrió involuntariamente.
Se inclinó y besó la mandíbula del peli plateado, sintiendo el olor a sándalo de su loción de afeitar. Susurró un: -Dijo que así lo quería, señor.
Extrañamente, él se dejó hacer y ella siguió con el masaje pero no volvió a besarle más que una vez, tan ensimismada se encontraba que olvidó su intención de ser mosco.
Sonó la alarma, distrayéndoles a ambos.
Rin se sintió decepcionada, pero tenía una cita con el estilista.
Siquiera le daría algún toque final.
Tomó la distancia suficiente para no distraerse, aproximándose a la puerta y abriéndola despacio, él había vuelto a cerrar los ojos, aunque su postura era de alerta. Pocas veces la perdía, el momento de quietud había pasado.
Ideó una frase que parecería muy atrevida, pero todavía tenía en su cabeza las palabras en las que decía le pertenecería y después sería de cualquiera. Tal vez él seguiría su indicación al pie de la letra o la ignoraría, pero ella no se quedaría callada ante lo de ser un juguete que usaría y botaría cuando se hubiera cansado. Sesshomaru era un oponente peligroso para enfrentarlo de una forma drástica, pero había demostrado que a ella no le haría daño verdadero, así que una pequeña frase estaría bien -sólo se divertiría, no creía en sus futuras palabras-.
En el peor de los casos, la correría por sus atrevimientos -se sintió un poco triste al pensarlo, ¿quién la entendía?, ¿quería irse o no?-.
-Señor Sesshomaru -él abrió los ojos y se colocó los lentes para seguir leyendo-. Espero que se apresure el proceso de ser suya, porque entre más rápido lo sea, menos tiempo tardaré en estar con quien quiera -dijo en el tono más dulce e inocente que pudo elaborar.
No vio los ojos coléricos de su jefe, que respiró antes de salir de la oficina completamente enojado y hacerle daño. Rin, perteneciendo a otro, le hacía rabiar. En ese instante Sesshomaru se juró que ella no sería de nadie más sino sólo suya.
Sólo suya.
Y se lo dejaría claro. Habían cambiado las reglas de su propio juego, abandonarla en el futuro ya no era una opción. Ningún otro recibiría esas sonrisas o el encanto de la pelinegra.
Sólo él sería el receptor de ellos. Incluso consideraba dejar la soltería, cosa que no había pensado con nadie. La joven debía convencerse que no habría nadie más, suspiró, para ninguno.
Sin embargo, cuando el de ojos dorados decidió salir, Rin ya no estaba. Había ignorado las horas extras indicadas.
Para desconocimiento del peli plateado -que no quería imaginarla con otro-, ella se encontraba perdiendo doce centímetros de cabellera.
Suave y brillante como el terciopelo.
¡Hola!
Ahora, un poco confuso, pero estoy tratando de darle continuidad con los anteriores y no logré encontrar la forma en que se uniera bien. Trataré de arreglarlo en el siguiente. Lo importante: Rin ya comienza a sentir más por él y viceversa. Y también de alguna forma Sess se convenció que no puede apartar a la pelinegra.
Sin embargo, Rin pensó en renunciar porque no le agrada la idea de que él juegue con ella y Sess no lo aceptó porque no quiere que ella se aparte, ¿qué más? Ella también quería dejarle una marca, pero lo olvidó por la cercanía y lo que hizo fue dejar un comentario para divertirse a costa de las intenciones del peli plateado. Y con lo del comentario que la blusa era regalo de un amigo, no lo hizo con mala intención sino porque la blusa era cara y le avergonzaba decir que gastó en ella.
¿El título? Originalmente seda por la blusa y terciopelo por el cabello, pero luego me dije que también la seda podía compararla con Rin: el costo, cuidado y delicadeza que supone ella para Sesshomaru. Costo, porque pretende dejar la soltería, cuidado para no hacerle daño y la delicadeza que en ella ve. Y el terciopelo con Sess, pero el de lujo, que se asocia con el poder, la riqueza y prestigio. Un poco pretencioso de mi parte XD. ¡Pero ambos se llevan muy bien! -también sé que el terc. se puede obtener de la seda-. Aunque pensar en la blusa y el cabello está bien :3
Saludos, abrazos,
HoeLittleDuck
