Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: "...sé que es pedir mucho pero, ¿podrías dejar ese juego de querer poseerme?, por favor" dirigió su mirada achocolatada a la dorada de él, todo el discurso que había preparado quedó olvidado.
¿Con o sin tregua?
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¡Ese beso había sido diferente!
¡Ese beso había sido muy diferente!
¡Ese beso había sido completamente diferente!
-¡Ese beso había… ¡No! -exclamó Rin en la comodidad de su habitación, levantándose de su cama para ir a la ventana y observar las lluvias que comenzaban con septiembre. Agradeció que Jaken hubiera aparecido cuando ella y Sesshomaru acabaron de besarse porque le permitió escapar de él.
Se comportó como una cobarde, pero le había atemorizado que él surgiera con eso de que nada más quería un buen rato con ella.
Lo admitía.
En algún momento se había enamorado de Sesshomaru -por increíble que eso pareciera-.
Y sería mucho más vulnerable a lo que él quisiera hacer con ella.
No quería eso.
Claro que no quería ser un juguete para Sesshomaru, no sólo por su dignidad, sino por lo que pudiera afectarle emocionalmente.
¡No era justo!
Un hombre tan callado, serio, poco afectivo, demasiado trabajador y exigente no parecía bueno para ella.
-Pero es que no lo demuestra todo el tiempo conmigo -susurró.
Suspiró.
Escuchó un sonido peculiar en la quietud de su apartamento.
Volteó y se dirigió fuera de su dormitorio hasta llegar a la fuente de aquel sonido.
Sus ojos se abrieron con enojo.
-¡Rin cómo pudiste haber olvidado que se debían hacer los arreglos en el techo! -se reclamó con disgusto.
Otra gotita de agua cayó para burlarse de ella.
¿Qué hacía cuando se debía pagar para hacerlos?
Se encogió de hombros, no lo recordaría.
Fue por uno de sus muchos jarrones para las flores y lo colocó bajo el lugar.
Suspiró.
Su techo ya había resentido las lluvias de junio.
¡Y empezaría la temporada de tifones!
El año anterior Kagome le había dicho que lo compusiera, pero también olvidó pagarlo.
Era una suerte que su amiga ya no fuera su vecina y viviera con Inuyasha, porque definitivamente le hubiera dicho 'Te lo dije'.
Era una de las desventajas de no vivir en zonas residenciales.
Y resonó otro ploc.
En una parte distinta.
Resopló y tomó otro de sus jarrones.
Luego otro, y nuevamente realizó la tarea.
Esperó quince minutos y nada.
¡Sólo tres!
Ya luego pensaría cómo resolverlo, debía dormir, ya que con las lluvias llegar a alguna parte resultaba más tardado.
.
Por la mañana revisó y se encontró con dos goteras más.
Quiso llorar.
No era un buen preludio que ocurriera.
A ese paso su apartamento terminaría inundado.
Le recorrió un escalofrío e hizo nota mental de comprar plástico para proteger sus muebles.
.
El señor Sesshomaru no estaba contento, fue lo primero que se percató al llegar a la oficina.
Rin observó su reloj y comprobó la hora, aunque sabía que se hacía la ingenua.
Él estaba enfadado porque se había escabullido el día anterior -principalmente cuando eran más de las siete de la noche, su jefe siempre le llevaba a casa cuando salía más tarde-.
Lo miró fijamente y la mirada de él reflejaba una advertencia a no escapar nuevamente.
-¿La reunión que está programada en quince minutos? -preguntó Rin, buscando una excusa momentánea.
-Cancélala -ordenó él.
-Pero me había advertido que bajo ningún… -él la interrumpió.
-No me importa -dijo.
-Pero... -comenzó de nuevo.
Él abrió la boca, mas una voz estridente le llamó.
-¡Señor Sesshomaru! Los empresarios de China han llegado -anunció la mano derecha del peli plateado, que mostró abiertamente su irritación y dirigió sus ojos furiosos a Jaken antes de dirigirse al ascensor.
La pelinegra suspiró, por lo menos podría preparar lo que fuera a decirle.
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Y tuvo tres días más, afortunadamente.
En los que aumentaba su sufrimiento por su vivienda.
Lamentablemente, como era viernes -y todos los que habían mantenido ocupado a Sesshomaru se habían ido-, tenía la certeza que ese día ella no podría evitar nada.
Pero ya había pensado qué hacer.
-Entra -indicó Sesshomaru apoyándose en la puerta de su oficina. No creía mucho en las palabras que había planeado.
Con pasos lentos Rin avanzó al momento que esperaba definiera el tonto juego de Sesshomaru, que cerró la puerta cuando ella pasó, dirigiéndola a un sofá de cuero ubicado en una parte de la oficina.
-¿Qué pretende? -cuestionó Rin antes de sentarse, él permaneció de pie-. Por favor, siéntese -pidió en un susurro y su jefe pareció hacerle caso, ubicándose a su lado derecho.
-¿Qué te hace pensar que puedes desafiarme? -fueron las palabras que salieron de su boca.
-No estoy tratando de desafiarle -dijo la pelinegra con sinceridad, suspiró-. Ya no. Señor Sesshomaru…
-Utiliza mi nombre -interrumpió él.
-Sesshomaru, sé que es pedir mucho pero, ¿podrías dejar ese juego de querer poseerme?, por favor -dirigió su mirada achocolatada a la dorada de él, todo el discurso que había preparado quedó olvidado.
-¿Por qué crees que te haría caso? -interrogó con voz arrogante.
Rin sonrió con tristeza.
-Tengo la certeza que no eres tan malo como aparentas ser, yo no quiero ser un pasatiempo para alguien, quiero algo duradero con una persona que quiera estar en esa clase de relación conmigo… -calló el 'y ya que tú no lo piensas'-. Ya que no me permites renunciar, considera dejar de besarme y permitirme tener una buena relación laboral contigo, no puedo encontrar la relación que quiero con alguien porque me sentiría mal teniendo esa clase de intercambios contigo. No mentiré diciendo que no me atraes, pero no estás verdaderamente interesado en mí, así que consigue otra forma de imponer un castigo para mí -su tono reflejando que no tenía por qué recibirlo-. ¿Podemos declarar una tregua en esa intención que me reveló?
No había dejado de mirarlo en todo su discurso y él no había apartado su mirada. Sesshomaru la observó un instante más y apartó la cara hacia otra dirección.
Que, de no haberlo realizado, le hubiera permitido a Rin ver que la comisura derecha de su labio se alzó en un gesto que hubiera espantado a Jaken.
El peli plateado asintió.
-¿Realmente lo aceptas? -preguntó escéptica Rin, sin siquiera pensar en posibles planes que él tuviera escondidos.
Él asintió de nuevo.
-Gracias, señ… -él negó-. Sesshomaru.
La pelinegra abandonó su lugar con lentitud con intenciones de dejar el lugar e irse a casa, sin percatarse que el peli plateado se había levantado y avanzaba tras de ella.
Sesshomaru la tomó del brazo y le dio una vuelta con suavidad.
-¿Qué ocurre? -cuestionó Rin sin entender, observándolo.
-Serás mi pareja -contestó él antes de besarla de una forma lenta y sensual, delineando sus labios para introducir su lengua en su boca. Ella siguió su ritmo, aunque estaba pasmada por las palabras de su jefe.
¿Su pareja?
Se separaron, sin que se hubiera percatado del momento en que él pasó sus brazos alrededor de su cintura y ella llevado sus manos a su cuello.
-No entiendo -dijo la pelinegra comenzando a bajar las manos del cuello, aunque las dejó en el pecho de él.
Y miró con asombro que, por primera vez, él sonrió.
Una minúscula sonrisa, por supuesto, pero le sonreía.
A ella.
-Acepté tu tregua respecto a mis intenciones de llevarte a la cama simplemente -le comunicó él.
-¿Entonces? -ahora era ella la que hablaba poco.
-Nunca dije que no dejaría de besarte.
-¿Qué? -fue lo único que pudo decir Rin, temiendo que él decidiera no dar más explicaciones.
-Rin, considérate la futura esposa de Sesshomaru Takahashi -y él se apartó a buscar sus pertenencias.
Ella se quedó en su sitio con los ojos abiertos.
Seguramente seguía dormida o su dormitorio se había inundado y ella se había ahogado.
Se pellizcaría al salir de ahí.
-Vamos -le dijo Sesshomaru-. La reservación es a las siete.
Y apoyó su mano en su espalda, invitador.
Rin parpadeó y, aunque sus facciones no reflejaron algo, sus ojos dorados le tranquilizaron.
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Sorprendentemente aquella cena no fue a un lugar tan extravagante sino uno que se ajustaba perfectamente a los gustos de Rin, que había sido la principal conversadora aunque Sesshomaru hizo indicadas participaciones que la pelinegra no había creído posibles.
Él sabía mantener buenas conversaciones, se dio cuenta. Sólo decidía no darlas a quien no quisiera.
Ya no fue principalmente responder a sus preguntas, más bien Sesshomaru compartió información sobre él como no parecería que lo haría con otra persona.
Pero llegaba el momento de terminar con la noche.
Por tal motivo ella se encontraba colocando la llave en su cerradura con él esperando a su lado hasta verla dentro -porque no aceptó las palabras de ella de que no pasaría nada desde las puertas del edificio hasta su apartamento-.
Sólo que Rin olvidó lo que encontraría en su hogar.
El ploc, ploc resonando sin cesar y el escenario lleno de jarrones casi repletos de agua.
La lluvia dificultaba que se pudiera reparar y los encargados de hacer tal actividad le habían dado una cita muy lejana.
Tragó saliva al escuchar gruñir al hombre a su lado.
-Toma tus cosas, Rin, y no discutas -pidió el peli plateado observando el interior de su apartamento.
-He estado bien.
-Enfermarás -manifestó él.
-Puedo irme a un hotel -sugirió, sabiendo que no lo haría. Kagura no le daría alojamiento aunque ella mendigara frente a sus puertas.
Él giró su cara y le mostró una ceja enarcada.
-Kagome…
-Sé que ella ya no vive aquí -interpuso el peli plateado-. Ya has estado en mi Penthouse.
Aunque sabía que él no mintió antes no podía culparla por tener dudas con respecto a lo que quería.
-Te llevaré a la fuerza si es necesario -dijo Sesshomaru e identificó que él se refrenaría con respecto a otros aspectos.
La pelinegra comenzó a reír.
-No puedes culparme por intentar salirme con la mía -declaró entre risas y él esbozó una minúscula sonrisa al observarla-. Acomódate, entonces.
Y él entró a su verdadero espacio personal.
Rin no sabía si estar feliz a que la tregua no se la hubiera dado el agua.
Y era la que tenía mayores posibilidades.
¡Hola, hola!
No sé ni cómo llegó a esto, admito que quise hacer que llegaran a algo más concreto, pero tenía ese pequeño detalle concerniente a la personalidad de Sesshomaru. Si hasta me debatí entre hacerlo sonreír o no XD.
Ya saben, disculpen cualquier error, tal vez algún día llegue a corregir ;)
Por cierto, no olviden que es meramente ficción jajaja
Les mando un gran saludo, ahora me dedicaré a reviews.
HoeLittleDuck
