Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: "Realmente quiero bailar, ¡es una boda!" dijo antes de tomarlo para ir a la pista de baile.
Boda
.
Rin se colocó un kimono frente a su cuerpo y observó el espejo de la tienda departamental, era de una tonalidad violeta y distintos diseños de flores.
-¿Luciría bien en él? -le preguntó a Sesshomaru, que le esperaba con calma en la comodidad de un asiento.
Él asintió.
La pelinegra volteó.
-Tu opinión no me parece muy objetiva, pero sé que con esta prenda es demasiado sincera, no sé qué fascinación tienes por el color violeta -le dijo sonriente.
El peli plateado la observó irónico.
-¿En realidad no te has dado cuenta que tienes un gran número de corbatas de ese color?, ¿o que es el único de los colores del arcoíris que hay en algunos adornos de tu casa? -objetó con gracia.
-Sandeces -resopló Sesshomaru.
-Se siente tan bien tener la razón -anunció Rin, pensando brevemente en otro kimono para llevar a la boda.
Una dependienta se acercó.
-Señor, ¿su hermana ha decidido qué comprar? -preguntó al ojidorado, recibiendo una mirada glacial de parte del hombre.
Rin reprimió una carcajada ante la 'inteligente' estrategia de la mujer. La joven era perfectamente consciente de la identidad de su novio y la completa inexistencia de una hermana, pero le aplaudía la valentía de soportar durante más de un minuto la 'mirada' de Sesshomaru.
Avanzó con calma.
-¿Sabes?, me alegra que tú también seas capaz de verlo, mi hermano me sigue a pesar de que murió hace años -comentó con una gran sonrisa. La comisura de la boca de su novio se alzó.
La dependienta tragó y asintió, musitando que estaría esperando tras la caja registradora.
-¿No te pareció adorable? -cuestionó tomando el brazo de Sesshomaru, que se levantaba al ver que escogió el kimono que quería-. Ahora, pagaré y me acompañarás para demostrarle que no tengo resentimientos. YO pagaré -insistió al final, recordando que él pensaba hacerlo.
Como si fuera a aprovecharse de la riqueza de su novio.
Además, era bueno ganarle los argumentos.
.
Sesshomaru mantuvo su mano en su cintura mientras avanzaban dentro del salón en que se llevaba la recepción de la boda de Inuyasha y Kagome, que sorprendentemente habían decidido casarse después de una relación extraña.
Rin pensaba que así era como se querían esos dos.
La ceremonia había sido oriental e íntima, sólo los más allegados a ambas familias se habían congregado en el templo, la fiesta, en cambio, tenía invitados de distintas clases. El hotel era un lugar perfecto para que la gente se reuniera, con su opulencia reflejada en pisos brillantes, candelabros finos, altas columnas con complicado arreglos florales -orquídeas, precisó-, servicio de catering de excelencia.
Sí, era la boda de un Takahashi.
Y precisamente una de esa familia se acercaba mientras se dirigían hacia su mesa.
El brazo de Sesshomaru se tensó al ver a su madre.
-No sé por qué tratas de aparentar que la odias -aseveró a su novio después de hacer un gesto de negación.
-No trato de aparentar nada -dijo el peli plateado.
Su suegra llegó hasta ellos y la abrazó, a su hijo le dio un asentimiento de cabeza mientras rodaba los ojos. El otro realizó el mismo gesto, sólo que si mover sus orbes doradas.
Eran tan parecidos.
-Mi color favorito te sienta bien, Rin -señaló la mujer observando su kimono.
-Gracias, Irasue -regresó sonriente, le podrían criticar que la madre le agradara, pero realmente le recordaba al hijo en algunos aspectos.
-Sólo al medio hermano de mi hijo y su mujer se les ocurre hacer una fiesta a principios de diciembre -Rin sonrió, la madre compartía la misma opinión que el hijo, pero ambos habían aceptado asistir.
-Se podía esperar esa clase de decisiones proviniendo de Kagome e Inuyasha -aseguró sin decir si le agradó o no.
-Lo apropiado sería que ustedes se casen en primavera o verano -comentó Irasue. Rin bajó la cabeza sonrojada durante un momento.
-Madre -masculló Sesshomaru con fastidio.
-¡Por favor! -la mujer movió su mano rechazando la intervención de su hijo-. Querido, es la primera y única novia formal que has tenido, además no se invita a cualquier mujer a una boda, mucho menos si tu hermano es el novio.
La pelinegra no objetó que también Kagome era su amiga, aunque las palabras de la señora eran ciertas. En cambio, rió brevemente.
Los dos pares de ojos dorados le miraron.
-Creo que mejor le aparto a su hijo antes de que él haga algo drástico -e hizo que se alejaran después de ver el asentimiento de la mujer, que rápidamente desapareció de allí.
-¿Ves lo que hacen las bodas? -le cuestionó a su novio mientras llegaban a sus asientos. Él apartó su silla.
-No, ésa es mi madre -rió ante la mirada asombrada de los otros ocupantes de la mesa, pocos escuchaban hablar -realmente- a Sesshomaru. Al parecer no muchos eran merecedores siquiera de cruzarse en su camino.
Sin embargo, su mesa era ocupada por gente muy cercana a la familia.
Les sonrió amable.
Lo sentía por ellos.
.
Mientras Sesshomaru hablaba con su padre, ella se acercó a felicitar a sus dos amigos, con los que platicaba sonriente en aquellos momentos.
Un hombre llegó a donde ellos, era de estatura promedio, cabellos y ojos oscuros, usaba aretes en las orejas y vestía un traje azul.
-¡Vaya amigo!, pensé que nunca te casarías con la señorita Kagome -saludó amigable.
-¡Bah!, me gustaría saber cuándo te decidirás a establecerte con Sango, hasta Sesshomaru tiene pareja -respondió Inuyasha. Kagome y ella rieron.
El hombre le miró y se acercó más hacia ella, tomó su mano y la besó.
-¿Quién es esta bella señorita? -cuestionó seductor.
-Ella es Rin Sato, Miroku -presentó la novia negando-. Rin, él es…
Miroku interrumpió.
-Miroku Ishikawa, linda señorita, ¿tendría a mis herederos? -preguntó al final y Rin sintió una mano en su ¿trasero?, que rápidamente apartó con un manotazo.
-¡¿Acaba de… -quiso saber, escandalizada. Inuyasha asintió.
"Un momento", pensó rápidamente, abriendo los ojos.
-Miroku, ¿te he mencionado que Rin es mi cuñada? -reveló el ojidorado al mismo momento que la pelinegra volteó y observó a su novio acercarse con rapidez.
Miroku abrió los ojos con temor.
-Bueno, fue un placer conocerles, iré a declararle mi amor a Sanguito antes de morir -y desapareció, momentos antes de que el mayor de los hermanos llegara.
Sus ojos coléricos.
Rin estiró su mano y apretó el brazo de su novio.
Con fuerza.
Él colocó su mano sobre la de ella, apartándola con delicadeza. Sus ojos dorados buscaban al culpable.
Posó ambas manos el brazo de Sesshomaru y musitó un 'Traidores', al ver que los felices novios se alejaban, sin importarles el posible asesinato durante su fiesta.
-Suéltame -pidió el peli plateado, su voz reflejaba enojo. Volvió su cara hacia ella.
-Tranquilízate -dijo mirando los ojos de su novio, que si pudieran ser rojos en aquel momento, lo serían.
-Rin -masculló él.
-Él ya se fue, Sesshomaru -utilizaba el tono más calmado posible.
-Lo encontraré -devolvió el ojidorado.
¡Estúpido Miroku!
Quizá sí se merecía los golpes que él quería propinarle.
-¿Por qué no mejor me acompañas en un baile?, ¿o vamos por una bebida? -sugirió, formulando miles de excusas.
-Nadie se mete con… -interrumpió las palabras del peli plateado. Quiso gritar de alegría al encontrar el argumento.
-Mejor piensa esto, ni todo tu poder te podrá librar de prisión, así que si lo matas irás allá -él alzó una ceja por la obviedad, Rin sonrió-. ¿Te imaginas cuántos no tratarían de acercarse a mí?
Él gruñó y ella observó que se debatía entre sus futuras acciones.
¡¿Dónde quedaba el hombre controlado que se supone era?!
Detalló su indecisión y lo soltó, se colocó en puntas y pasó sus brazos alrededor del cuello de él para besarlo con brevedad.
Reprimió una sonrisa cuando sintió que él tomaba su cintura.
-Realmente quiero bailar, ¡es una boda! -dijo antes de tomarlo para ir a la pista de baile.
Momentos más tarde, estando entre sus brazos, Sesshomaru susurró en su oído: -Sus conocidos dejarán de pagar sus comodidades.
-Me parece justo -dijo ella, sonriente, después de todo no pudo darle su cachetada.
El peli plateado no era el único vengativo.
Él le hizo moverse al ritmo de la lenta música.
Mejor disfrutaban de la fiesta.
¡Hola, hola!
¿Cómo están?, bueno, no se vio la boda -ni fue entre ellos dos-, pero fue la palabra que me dio la inspiración principal para lo anterior :3
He observado que muchos han agregado la historia a su fav's/follows, ¡gracias a todos!, también a quienes leen y a los que comentan. Traen una sonrisa a mi cara.
¡Les deseo una buena semana!, nos vemos en el siguiente.
¡Cuídense mucho!
HoeLittleDuck
