ANTES DEL AMANECER


PARTE II


Un nuevo día había iniciado y la cuenta regresiva para la esperada boda no daba tregua. Lisa salió del puente al encuentro de Claudia, imaginaba que la hallaría en el mirador de SDF-1, y no se equivocó.

Claudia se encontraba con la vista perdida en el infinito, Lisa imaginó que era normal que una novia que estaba a horas del gran momento se sentiría nerviosa.

—Con que aquí te escondías—susurró sonriente. Claudia volteó —.No quiero creer que viniste aquí a pensar en lo que harás, pues pienso que si te esfuerzas demasiado llegarás a la conclusión que casarse pudiera ser el peor error en la vida de una mujer.

La moreno rió—Como te conozco solo puedo decir que hay un cierto grado de amargura hablando por ti. ¿Cómo te fue con Rick anoche?

Lisa suspiró—Fui a su casa y Minmei me abrió, como imaginarás esa pobre chica no tenía ningún otro lugar donde hospedarse en esta ciudad.

—¿Saliste corriendo? —Claudia amplió su sonrisa.

—No.

—¿No?

—Minmei me invitó a pasar, bebimos un trago, y después salí corriendo.

Claudia se divertía con lo que le estaban contando, y Lisa hablaba con absoluta naturalidad.

—¿Y Rick?

—No estaba en la casa.

—Entonces no hablaron—afirmó la morena. La expresión de Lisa se ensombreció un instante, como si las cosas ya no fueran tan simples. Para Claudia esa fue seguridad que tras su amiga había una careta. —Déjalo salir.

Lisa sonrió suavemente, dándose cuenta que no era capaz de engañarla. —Nos vimos solo para discutir. Él estaba enojado conmigo, y pues, no quise hablar con él.

—¿Cómo qué no? —dijo Claudia muy sorprendida.

—No, él andaba en su propia nube igual que Minmei. Parece que se pelearon y ambos estaban mal. —bufó enojada— Y luego le baja el repentino deseo de hablar conmigo cuando yo ya no quería, y me lastimó…

—Obviamente tener a Minmei en su casa te lastimó.

—Lo digo de manera literal. Quiso obligarme a la conversación y pues me haló demasiado fuerte del brazo, yo estaba molesta, sentida por ese arrebato…al final le dije que aprovechara el momento para arreglar las cosas con Minmei.

—Me sorprendes—contestó Claudia con ironía —, no puedo creer que semejante estupidez saliera de tu boca.

—Es mejor así Claudia, quiero enterrar la noche pasada y todo lo relacionado.

Lisa se dejó envolver por la brisa fría, de pronto un fugaz y algo borroso recuerdo llegó a su memoria, se vio a sí misma, desnuda y viendo al chico de la fiesta, deleitándose con un físico impresionante. Su mano viajó a su rostro, cubriéndose los ojos.

—Claudia, creo que sí lo hice.

—¿Qué hiciste qué?

—Acostarme con ese hombre—se giró bruscamente a ver su amiga, la cual estaba pálida—. Algo recuerdo, estábamos él y yo no sé dónde. ¡Oh mi Dios!

Lisa se tapó la cara, Claudia la estrechó en un abrazo, conteniéndola contra su pecho. —Tranquila, es normal entre una mujer y un hombre cuando hay atracción. Tú le gustaste desde que llegó, lo vi mirándote, y después de que él decidida hacerte un baile, no sé, gritaste a todo pulmón que te encantaba.

— ¡Esa no fui yo!

—Lo sé, fue el alcohol.

—Pero ya pasó. Por lo menos no me queda duda que el momento que duró tu atracción lo disfrutaste—la apartó un poco para verla y tuvo que retirarle las manos de la cara obligándola a verla a los ojos—Escúchame bien Lisa Hayes, ustedes se gustaron, lo hicieron y se acabó. No tienes que darles más vueltas al asunto.

—Pero siento que traicioné a Rick.

Claudia negó con la cabeza—Ya lo dijiste, él está con Minmei y es por decisión propia, no le debes nada; por el contrario, él te debe por ser un cabeza hueca que nunca ha sido capaz de ver lo que ese tipo fue capaz de ver en ti en tan solo unos minutos.

Lisa se apartó dándole la espalda, estaba tan avergonzada que no podía con ello.

—Déjame sola, por favor.

Sólo una hora después fue capaz de recapacitar y volver a su puesto, llegaba tarde y de muy malhumor. Lo peor del asunto era pararse frente al tac net y encontrarse con Rick.

— ¿Lisa dónde estabas?

Ella no podía soportar su reparo. —Aquí soy la única que puede exigir explicaciones Rick Hunter—casi gritó.

— ¡Qué jodido malhumor te traes eh!

—Que te calles, estamos en una línea abierta. Sólo dime qué carajos quieres.

Para colmo de Lisa, Rick cortó la comunicación. Las chicas dieron un salto en sus puestos cuando ella golpeó la consola llevada por la furia del momento.

—Y no voy a aceptar cuchicheos de su parte—dijo dirigiendo una mirada afilada a las conejitas—Si oigo algo, un comentario, un murmullo de mí, de lo que pueda pasar por mi vida, juro que las enviaré al calabozo por falta de respeto a un oficial superior.

—¿Y qué hay de usted, Capitana Hayes? —Kim preguntó sutilmente—Sólo mírese, comprenda que la forma en que trató al Capitán Hunter no es la manera adecuada para alguien en su puesto. Nosotras la respetaremos, pero es indispensable que usted se tranquilice.

—Kim tiene razón—secundó Sammie—, no me importa cubrir su turno, es evidente que no está bien y lo mejor sería que se fuera a su casa.

Lisa levantó la mano, iba a protestar cuando su fuero interno encontró toda la razón a las chicas.

—De acuerdo, lo siento chicas.

Salió del puente sin mucho apuro, fue directo a su casa y se metió a la cama sin quitarse el uniforme, le dolía mucho la cabeza, fue fácil dormirse cuando dejó de pensar en los problemas.

Como era de esperase, despertó de madrugada, tuvo tiempo para hacer muchas cosas y entre ellas preocuparse de una casa que estaba alejada completamente del espíritu navideño. Buscó dentro de algunas cosas, tomó el árbol artificial y lo vistió con algunos adornos; después se preocupó de sacar del closet el vestido que utilizaría durante la tarde, se pasó más de media hora frente al espejo calculando las posibilidades de que ese trapo le quedara como imaginaba. Finalmente lo dejó tendido en la cama, para entonces daban las diez am y se dedicó a preparar el desayuno, se sentaba a comer cuando el teléfono sonó. Era Claudia tras la línea.

—Sólo llamo para despertarte, una mujer preocupada de su aspecto tardaría hora en lucir bien en la ceremonia de matrimonio de su mejor amiga.

Lisa sonrió, el gran momento para ella había llegado en un abrir y cerrar de ojos, lo agradable de todo es que dormir bastante le había hecho bien, ya se sentía bien, con entusiasmo.

—Después de que hablamos ayer me retiré de la base porque no me sentía bien, dormí toda la tarde y pues…desperté hoy de madrugada.

—Entonces debo imaginar que tienes todo en orden.

—Por supuesto—sonrió—Y no me digas que me preocupe de mi aspecto, me aterraría saber que llamo la atención más que la novia misma.

—Se nota que ya estás bien, ahora sólo puedo preocuparme de verme bonita para mi futuro esposo.

—Sí, adiós. Gracias por preocuparte.

A las cinco de la tarde Lisa lucía un ceñido vestido negro con un recatado escote, se daba los últimos retoques en su maquillaje cuando alguien llamó en la puerta.

—¿Rick? —dijo sorprendida de verlo y llevando uniforme cuando faltaba muy poco para la ceremonia y él también era uno de los invitados.

—Te ves impresionante—respondió él viéndola de arriba abajo, deslumbrado por la belleza que resaltaba en ella al verla arreglada.

—Pasa, dudo que tengamos una larga charla porque voy saliendo. —advirtió.

—Me comporté como una bestia y sólo quiero pedirte las disculpas pertinentes.

—Disculpas aceptadas. —respondió con simpleza y llevada por el apuro.

—¿Así de simple?

—El pasado pisado, Rick Hunter.

La sonrisa se le borró de la cara al notar que él estaba rígido y empuñando su mano una vez más, como el anuncio de que se avecinaba una tormenta.

—¿Qué? —cuestionó sin entender —En realidad no tengo tiempo para pelear, mi mejor amiga se casa en una hora.

—Entonces así son las cosas: hacemos algo hoy y mañana olvidamos como si jamás hubiera pasado. —siseó molesto.

—¿Adónde quieres llegar Rick?

—A esa noche, a todo lo que hiciste.

Lisa no se animaba a responder, se puso pálida, por más que lo intentara no podía hilar alguna frase coherente con que defenderse.

—¿No lo recuerdas, verdad? —se acercó más a ella, quedando sus rostros a escasos centímetros, ella sentía que ese reto la quemaba por dentro—Fueron muchas cosas Lisa , y fue una gran revelación para mí, aún estoy aturdido por eso y no sé lo que hago…Quiero encontrar una razón, que tú me lo digas ahora que estás sobria.

—Miriya…—susurró Lisa débilmente pensando que después de todo ella había abierto la boca y ahora él conocía todos los detalles de la fiesta de despedida de soltera.

—No sé qué partido toma ella aquí.

—Es que no sé qué decir, yo…—fue a la puerta y le abrió—Vete Rick, no quiero hablar de eso, fue un gran error que me agrada no recordar.

—¿Un error?

—Sí, eso.

Rick la miró bastante aturdido, impresionado por alguien que ahora solo pretendía dar vuelta la página y simular que nada había sucedido.

—Pues no me voy.

Lisa cogió un abrigo del perchero y se lo colocó. —Bien, esta es tu casa. Haz lo que quieras, yo me voy—dijo dejando atrás un fuerte portazo.

Después de quedar literalmente sin palabras, Rick advirtió que Lisa tenía un abrigo elegante en el colgador, y la cartera se había quedado abandonada en el sillón. Se sentó y se pasó las manos por el rostro, seguía sin las explicaciones que sentía merecer.

o0o0o

Lisa corría por las calles cuando las alarma de ataque se desataron y como como cualquier otro civil fue conducida a un refugio. Por la radio llegaban noticias de las afueras, se hablaba de un desastre de proporciones, de incendios múltiples en varios sectores de la ciudad y los escuadrones varitech habían sido asignados a controlar los focos en vez de perseguir a Khyron y sus tropas. Sabía que Sammie obró tal como lo hubiera hecho ella y se alegraba por su decisión.

Finalmente cuando salió del refugio, cuando llegó al lugar elegido para la ceremonia, un espacio dentro del SDF-1 que Gloval prestó a Claudia, ya no quedaba nadie. Ella era la madrina y se lo había perdido. Giró en su puesto con algo de desolación y no tenía idea de cuán mal se sentía su amiga al sentirse abandonada. Unas lágrimas escapaban de sus ojos por la impotencia cuando unos pasos retumbaron en su dirección; era Claudia, y se veía sonriente.

—No te perdiste nada, aquí no ha pasado nada.

—¿Y tu boda? ¿No deberías estar en la fiesta? —secándose las lágrimas.

—Considerando que hubiese sido arruinada por los ataques de Khyron…—se detuvo a solo unos pasos de Lisa, suspirando. —Me preocupaba lo que tú dirías al momento de dejar plantado a Jack.

"Es increíble" Pensó Lisa— ¿Lo plantaste así de fácil?

—Hablamos antes de —se sentó en uno de los asientos de los invitados—. Le expresé lo que sentía, mis temores, le dije que me había acostumbrada a estar sola, que después de la muerte seguía amando a Roy…Y él me escuchó, me dijo que me comprendía, y que me iba a ayudar.

—Y entonces.

—Cuando el juez le preguntó si me aceptaba por esposa, él dijo no—riendo—. Besó mi frente, y sólo pudo decirme que si lo deseaba, algún día podríamos estar juntos. Y eso será nunca, porque no tengo contemplado olvidar a Roy.

—Oh, Claudia—se sentó a su lado y la abrazó.

—Mejor sola que mal acompañada.

—Y pensar que me vestí así solo para esto.

La morena rompió el abrazo, la idea de mejorar el ánimo de ambas era decirle algo que sabía y que estaba guardando en secreto. —No es oficial, pero he oído por ahí que el SDF-2 comenzará un viaje muy pronto, serán unos cuantos años.

—¿Acaso irías conmigo en un viaje tan largo?

—No sé si podré soportarte por tanto tiempo, pero estoy dispuesta a arriesgarme.

Ambas sonrieron y se dieron un abrazo.

Salían del SDF-1 cuando Lisa preguntó— ¿A quién se le ocurre casarse en vísperas de navidad?

O0o0o

Dos días después Lisa recibía la asignación más importante de su carrera y tenía que contárselo a Rick. Tocó a su puerta varias veces y nadie respondió; optó por hacer uso de su llave, todo estaba tranquilo y daba la impresión que Rick no estaba.

En una hoja de papel garabateo una nota, no era lo más adecuado, pero todo estaba listo para partir y no tenía tiempo que perder; luego dejó la nota en la mesa, sobre ella posó la llave.

—Adiós Rick.

Iba saliendo cuando torpemente se topó con una maleta que no vio a su ingreso, el ruido estruendoso despertó a quien dormía en la habitación. Un adormilado Rick se asomó en la puerta.

—Lisa…

—Ya me tengo que ir—señaló la mesa—dejé algo allí y me gustaría que lo vieras después de que me haya ido. Fue un gusto conocerte, espero que Minmei y tú sean muy felices.

Apenas Lisa huyó prácticamente de su casa Rick vio la nota y salió corriendo tras ella. Le dio alcance rápidamente y la encaró.

—¿Cómo es eso que te asignaron una misión y que te vas? ¡ Y tienes tal descaro de contármelo en una nota!

—Lo siento Rick, no puedo darte explicaciones, mi tripulación me espera.

Él no se había dado cuenta que la estaba sosteniendo con fuerza, y como la otra vez, supuso que la lastimaba. Cedió en su agarre, con un sonido ahogado por sus emociones se atrevió a seguir hablando.

—¿Tanto daño te hice en todo este tiempo?

Lisa cedió en su idea de escapar inmediatamente, se dio cuenta que Rick temblaba como una hoja, y ella, bueno ella no entendía el porqué de la pregunta.

—No sé de qué estás hablando.

—Me di cuenta que te amo Lisa, y ahora que decides irte sólo sé que no quiero perderte.

—Rick yo, he…—sus ideas se enredaban, pero llegaba la hora de ser sincera—.No soy la mujer para ti, aunque me ames, aunque te ame…Ni siquiera tengo el derecho de hablar de esa forma, porque el día de la despedida de Claudia, bueno yo…a pesar del amor que siento por ti, me acosté con otro. Lo siento, es mejor que me aleje.

El frío silencio los envolvió, Rick no parecía nada sorprendido por la revelación; y ante lo que Lisa pudiera esperar le ofreció la mano.

—Dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad—sonrió.

—No estás procesando lo que dices.

—Llegaste a mi casa ese día a contarme que estuviste a punto de acostarte con alguien más porque estabas herida y querías desquitarte conmigo ya que nunca me fijé en ti. Me gritaste que me amabas y que si yo no era capaz de darme cuenta de lo valiosa que eras, simplemente era un gran idiota. —Lisa abrió su boca y la cerró instintivamente. —Te dije que debías decírmelo cuando estuvieras sobria, pero al otro día no recordabas nada. Y yo estaba molesto, por tu incapacidad de sincerarte conmigo…pero más rabia tenía contra mí, por ser un real tonto, siempre deseando tener a una mujer que en realidad nunca estuvo conmigo mientras a ti siempre te tuve a mi lado, en mis mejores y peores momentos…Te amo, sé que es un poco tarde pero no puedo dejarte ir sin que lo sepas.

—Rick, yo…

Ella no pudo seguir hablando, de pronto el entorno fue preso de una lluvia de misiles que los arrojó al suelo. Él sólo atinó a protegerla. Cuando todo pasó ella estaba un poco aturdida.

—Debo regresar al puente.

Rick asintió con la cabeza algo preocupado por su estado, corrieron juntos a la base y luego se separaron.

Para Lisa lo que vino sucedió muy rápido, primero destruían el SDF-2, después supo que el SDF-1 aún podía volar…Entonces en un acto descontrolado la nave de Khyron iba hacia ellos en colisión directa.

La cápsula de escape era su salvación y sin embargo dejaba en el puente a muchos de los que quería, sus amigas, el capitán Gloval. Lo último que le dijo Claudia es que una vida plena le estaba esperando, y tuvo que dejarla ir, sin poder contener su llanto.

Terminó a orillas del lago, todo estaba destruido. Luego vio aparecer a Rick, y se entregaron en un abrazo.

—Pensé que te había perdido justo cuando descubrí lo que significabas para mí.

—Rick, lo de esa noche…

—El pasado pisado. —sonrió para darle tranquilidad—Te amo.

—Pero Minmei…

—El día que visitaste mi casa le pedí que se marchara de mi vida, le dije que amaba a otra persona y supuso que eras tú.

—No me dijo nada, incluso me invitó a una copa.

—Minmei es una gran mujer y se fue tranquila, ahora solo falta que le envíe de regreso una de sus maletas.

—Pero nuestros sueños, el SDF-2 ha sido destruido.

—Construiremos el SDF-3 e iremos a las estrellas y más allá.

Lisa correspondió de nuevo al abrazo, sin saber por qué siempre llevaba consigo el papel que le dejó ese chico esa noche, lo buscó entre sus ropas y arrugó completamente.

—Te amo, Rick.

—Y yo a ti, Lisa Hayes.


FIN


Nota de Autora: Tal vez a más de uno le pareció un poco simple, pero a mí me gustó el resultado. Gracias por leer.