Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: ¡¿Qué le podía dar a Sesshomaru en navidad?! Miró el calendario, sería el primer año, después de muchos, en que celebraría esa fecha.
Muestras de afecto
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Decidió no golpear su cabeza contra la pared.
¡¿Qué le podía dar a Sesshomaru en navidad?!
¡Esa fecha no podía pasar desapercibida!
Pero era toda proeza regalarle algo a su novio que; una, no apreciaba las cosas que él no hacía -aunque sí lo de ella, un punto a su favor-; dos, era rico; tres, tenía todo lo que él quería; cuatro, ¡¿para qué seguía enumerando?!
-Mejor dedícate a pensar en qué regalarle -se reprochó Rin sentada en el sofá de su apartamento, contando que faltaban quince días para la fecha y no avanzaba en la tarea de encontrar una respuesta a su inquietud.
Ella quería un regalo hecho por ella, sabía que si le daba un reloj él lo usaría -por mucho que valiera una miseria al lado del bonito que cargaba en su muñeca-, si le obsequiaba chocolates parecería algo normal -aunque sí lo contempló y tomó en cuenta, pero no como regalo principal-, si conseguía otra de las piezas de colección de la época feudal quedaría endeudada y él se enfadaría.
Llevó una mano a su cabeza y abrió su computador portátil, tal vez adelantando su siguiente escrito obtendría su inspiración.
Tronó los dedos.
Él no tenía acceso a eso.
Sería el libro que él esperaba.
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La pelinegra agradeció haber aprendido a tejer en el orfanato mientras veía la forma que tomaba el abrigo que le daría a Sesshomaru.
-Así estarás obligado a resguardarte del frío -musitó en voz baja, riendo.
El abrigo azul oscuro estaba siendo hecho por ella, por lo que él no se negaría a usarlo en las épocas en que la temperatura bajaba y, además, cumplía su propósito de no comprar el regalo.
El libro ya lo había obtenido, con una gran advertencia de su editora de no mostrárselo a nadie antes de que fuera publicado -era una ventaja pertenecer a la misma casa editorial y, por supuesto, haberse tropezado el primer día con el autor-.
Miró el calendario, sería el primer año, después de muchos, en que celebraría esa fecha.
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Rin observó el movimiento en la plaza comercial, mientras caminaba abrazada a Sesshomaru.
Sí, abrazada.
Era una mala influencia para ese hombre.
Realmente no iban de cariñosos como las demás parejas, pero era demasiado de parte del peli plateado que le dejara posar su brazo tras su espalda en público y que él hiciera un gesto parecido. Comúnmente, frente a otros, el de ojos dorados colocaba su mano en su cintura, sólo que esta vez la rodeaba mientras recorrían el lugar.
Ella no tenía por qué quejarse, claro.
Miró con asombro el despampanante árbol ubicado en el centro de la plaza y le sintió reír en voz baja.
Le mostró su lengua.
-Todos los años lo hago, no te preocupes -espetó con una sonrisa divertida. Él negó-. Mejor vamos al parque, quiero sentir la nieve en mi cabeza.
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Extendió sus brazos y dejó que los copos de nieve cayeran sobre ella. Sabía que tenía la mirada atenta de su novio pero no le importó.
Era un poco infantil, pero le gustaba disfrutar de aquella estación.
Se quitó su gorro de la cabeza sólo para sentir cómo lo perdía de sus manos y volvía a su posición original.
-Me quitas la diversión -le dijo a Sesshomaru, cruzándose de brazos.
-Te vas a resfriar -manifestó él.
Rin le observó de pies a cabeza, desde sus pantalones negros, su camisa gris y chaqueta delgada negra. Ella iba mucho más abrigada que él incluso llevando vestido.
-Pero habré disfrutado de la nieve -argumentó sonriente-. Además, tú no usas gorro -se acercó y colocó en puntas.
Estiró su mano y con esfuerzo revolvió el cabello lleno de nieve.
-Es la desventaja de no usar tacones -murmuró ella dirigiendo una mirada a sus botas. Él detuvo sus acciones y bajó su mano.
-Ya es tiempo de ir a cenar -anunció el peli plateado, la joven asintió.
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Aunque podrían haber ido a un restaurante extravagante, fue una mejor decisión reservar en uno tranquilo y agradable, para no sentir incomodidad precisamente ese día. Los demás comensales estaban más entretenidos con ellos mismos que en la gente que entraba o salía, quizá observaban los adornos navideños en el establecimiento, pero no le daban mayor importancia que a sus respectivos acompañantes.
La joven mesera les sonrió a ambos y se retiró después de dejarles sus platillos, consistentes de pollo.
-¿Cuáles son tus planes para Año Nuevo? -preguntó Sesshomaru después de que hubieran comido un poco y ella se asombró, luego se encogió de hombros.
-En realidad no lo había pensado -dijo pensativa, lo olvidó por completo-, el año pasado no estuve aquí por un trabajo y el anterior a ése la tía de Kagura estaba viva, ella siempre me tomaba en cuenta. Supongo que…
-Ven a casa de mi familia -interrumpió él.
-No creo que parezca lo más adecuado -aunque supo desde el comienzo que el ojidorado le iba a proponer algo parecido-, es mejor que lo disfrutes con tu familia.
Él bufó.
-No pasarás sola Año Nuevo -arguyó Sesshomaru, ella rió.
-No tengo problema con eso -admitió con sinceridad, llevando un poco más de comida a su boca.
-Vendrás conmigo -manifestó el peli plateado con la calma que le caracterizaba.
-Pero…
-Es mi familia y yo decido a quien llevar, no ellos -objetó él, dando por zanjado el asunto. Rin suspiró, tal vez en otro momento -y otro día- le convencería.
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Algún tiempo más tarde, en el Penthouse de Sesshomaru, ella se sentó en el sofá y colocó la caja de regalo a su lado, la había dejado en el automóvil de él hasta que decidió podía dárselo.
No se le ocurrió pensar que el de ojos color ámbar pudiera verse muy atosigado por sus regalos, probablemente él le hubiera comprado algunos pendientes o un collar y no le importaba porque eso significaba que Sesshomaru tuvo la intención de hacer un intercambio.
Y no se equivocó.
Él colocó una pequeña cajita en su regazo y le instó a abrirla, encontrando una pulsera de oro con diseño de flores. Tragó saliva, era muy bonito, llevarlo en la calle sería un riesgo, pero gran parte de su tiempo estaba acompañada por él.
-Gracias -expresó sonriente mientras Sesshomaru se lo colocaba en su mano izquierda.
Él asintió.
Rin tomó la caja a su derecha y se la dio al peli plateado, que la abrió con la lentitud y calma que le caracterizaba. Extrajo los chocolates, que provocaron una mueca irónica en su cara, el libro que recibió una mirada de asombro…
-No ha llegado al mercado y está firmado por el autor, un conocido, es el último de la saga, es la misma editorial que publicó el mío -él realizó un asentimiento en comprensión, imaginándose lo que ella habría hecho.
Por último, sacó el abrigo azul, que provocó una pequeña risa en él.
-Estás obligado a usarlo, lo hice yo -explicó sonriéndole, antes de que el peli plateado la acercara a él.
Rin abrazó su cintura.
-Gracias -musitó él, aunque realmente no hubiera parecido que lo dijo.
-Feliz navidad -deseó ella.
Sesshomaru asintió.
Lo vio meter su mano izquierda en el bolso de su pantalón, tomó su mano derecha y le colocó un objeto de peso leve.
La pelinegra abrió su palma y observó un llavero en forma de rosa con una llave plateado colgando. Miró interrogante a Sesshomaru.
-Sólo nada de rosa -pidió su novio.
-El rosa no me gusta de todas maneras -susurró, comprendiendo que era la llave del Penthouse-. Gracias.
Él bajó la cabeza y comenzó a besarla.
Incluso la llave cayó.
Dejaría para otro momento los pensamientos sobre las flores que adornarían algunas habitaciones.
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El último día del año, Rin entró junto a Sesshomaru a la mansión que pertenecía al Takahashi principal, el padre. Ya había estado allí una vez para una reunión, pero esa era la primera en que el evento resultaba ser más íntimo.
Dejaron sus abrigos en la entrada de la casa y él la guió hasta la sala de estar, donde estaban el señor Takahashi y su esposa Izayoi, la señora Irasue y su pareja, la madre de Kagome, su hermano Souta y, por supuesto, su amiga e Inuyasha.
Los presentes les recibieron con una sonrisa, pero la mirada de Irasue indicaba un 'Te dije que sabía ella era especial' mientras tomaba un poco de la copa que llevaba en su mano.
Conversaron durante unos momentos antes de pasar a degustar sus alimentos.
Para Rin era increíble que haber conocido a Sesshomaru siete meses atrás le hubiera traído buenas experiencias, llevaban sólo cuatro saliendo, pero su normalmente inexpresivo novio le había demostrado que las conclusiones de su madre eran ciertas.
Después de una agradable cena familiar y observar los fuegos artificiales abrazada a Sesshomaru, agradeció por el año que llegó a su fin.
No sé por qué, pero quise hacer un poquito de fluff :D, tengo una debilidad por hacerlos en algunos momentos, pero juro que tratar de mantener la personalida de Sess es lo que me detiene XD
Les dejo, un gran saludo,
HoeLittleDuck
