Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: Se daba cuenta que Rin le quería a él y así sería mucho más sencillo que no presentara réplica alguna. Ella sería una esposa adecuada, admitió.
Sentimientos
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Sesshomaru observó cómo Rin cargaba al bebé de la vecina del piso inferior al Penthouse, la niñera del pequeño había tenido que salir unos momentos atrás y no quiso exponer al menor a las bajas temperaturas de enero.
Como si la propia madre se hubiera preocupado por eso, fue lo único que llegó a la mente del peli plateado cuando escuchó las palabras de la niñera.
La mujer no se habría asomado a su puerta si no hubiera sabido que ya no era ocupada solamente por él, concluyó sin algún esfuerzo de su parte. Rin tenía esa facilidad de agradarle a la gente y en cuanto se había cruzado con la anciana niñera ambas se habían aceptado mutuamente.
Escuchó al bebé gorjear con satisfacción ante las cosquillas que la pelinegra le hacía.
Negó.
-Eres muy lindo, Shippo, ¿verdad que sí? -preguntó Rin en tono dulce, provocando que el menor sonriera y estirara sus pequeñas manos para alcanzar el cabello negro de la joven.
Escuchó la risa de ella.
-También eres juguetón pequeñito, tu niñera Kaede tenía mucha razón -le dijo Rin al bebé, que aplaudió al escuchar el nombre de la mujer con quien pasaba mucho tiempo.
Los ojos verde azulado del menor se dirigieron a él, que se encontraba sentado en el otro extremo del sofá. El pequeño estiró sus manos y la pelinegra rió.
-¿Lo ves?, un bebé no te tiene miedo, ¿te gustaría cargarlo? -cuestionó Rin con la diversión brillando en sus ojos color marrón.
-No -los hijos de otras personas no le interesaban. Shippo comenzó a llorar y ella lo acunó en sus brazos, haciendo sonidos para tranquilizarlo.
-Lo siento, Shippo -susurró la joven-. Me tendrás sólo para ti, yo te cargaré todo lo que desees.
El niño desvió la mirada de Rin y si hubiera sido mayor le habría mostrado su lengua a Sesshomaru, en cambio le sonrió.
-¿Qué te parece una canción, Shippo? -musitó la joven sonriente, dándole un beso sobre la cabellera marrón.
Así que Sesshomaru la escuchó cantar otra vez, algunas veces la oía mientras estaba en la cocina o se arreglaba por las mañanas, pero esta vez era semejante a cuando la escuchó en su oficina; transmitía sentimiento con su voz y no sólo tenía embelesado al bebé, que la observaba con detenimiento, sino a él.
La melodía era una simple canción de cuna que ella podría cantarle a sus propios hijos, que se sentirían completamente queridos con una madre como ella.
Rin fácilmente podría desarrollar ese rol, aun cuando pasó largo tiempo huérfana.
Aunque lo único que bastaría sería esa sonrisa que le caracterizaba.
Ahí mismo le demostró que no tenía que retrasar mucho hacer formal su relación -también tenía la seguridad que ella no se opondría, por supuesto-.
Se daba cuenta que Rin le quería a él y así sería mucho más sencillo que no presentara réplica alguna. Ella sería una esposa adecuada, admitió con arrogancia.
El único problema sería que ella pediría ser correspondida en sus sentimientos y eso era algo que no podía darle.
Para él no tenían importancia cosas como esa; había alcanzado un gran poder mayor al de su padre, conseguido una pareja que fuera aceptable para su persona y pronto tendría el heredero que quería.
¿Sentimientos amorosos?
¿Para qué?, estaba bien con tener a Rin junto a él, su presencia no le atosigaba y eran compatibles en diferentes aspectos. Sería tratada con respeto y ella portaría con orgullo su apellido.
Su futuro hijo recibiría el mismo trato que ella, además de que le enseñaría todo lo indispensable para continuar sus pasos.
Los protegería a ambos y no les dejaría desamparados, no podrían quejarse de él. Las muestras de afecto eran cosa de Rin, no de Sesshomaru Takahashi.
El sonido de la puerta atrajo su atención, la pelinegra fue a abrir para entregar al bebé en brazos de la niñera.
Volvió sonriente.
El peli plateado habría podido sonreír también.
Sí, ya tenía su futuro planeado.
.
El ojidorado la sintió cuando se sentó a su lado en el sofá, observó de reojo y le vio enfrascada en una de esas novelas románticas que le gustaba leer cuando tenía tiempo.
Rodó los ojos ante la costumbre de la pelinegra, leer esa clase de cosas no le hacía algún bien, sólo alimentaba pensamientos rosas que no servían en la vida real.
Sesshomaru escuchó reír a Rin y se percató que había llegado al final de libro, le sorprendía cómo podía demorar con otras lecturas pero no con las de ese tipo.
-Deja de criticar mis gustos, Sesshomaru -le dijo ella sonriente, percatándose que él había detenido lo que estaba escribiendo en su computador portátil.
-Hay mejores cosas por leer -masculló mientras seguía haciendo ajustes en el archivo.
Rin se aproximó a él.
-No te pido que lo apoyes, sólo no seas tan escéptico a los sentimientos -manifestó la pelinegra.
Ignoró el comentario.
-¿Te das cuenta que lo eres? -pronunció ella con lentitud.
Siguió ignorándola.
-Lo gracioso es que me escuchas -siguió, cómo si pudiera no escuchar lo que decía, fingir ignorarla no significaba que lo hiciera realmente. Nunca era sordo o ciego a lo que Rin se refería.
Con respecto a lo que ella decía, suficiente era con que aceptara participar en las festividades que se hacían en 'pareja', sólo para que Rin estuviera contenta.
No mostrar su descontento no quería decir que le agradaran.
-Te quiero -murmuró la joven.
Él asintió y ella rió sin molestia, ambos lo sabían de cualquier manera.
Pero al peli plateado sí le molestaba que ella creyera él tenía sentimientos.
.
Rin no esperaba que Sesshomaru dijera algo a sus palabras, ya le conocía y había demostrado que él guardaba fuertes sentimientos para con ella, aunque fuera demasiado orgulloso para decírselo. Por eso no insistiría repitiéndoselo.
-No has sido tan escéptico a lo que yo siento -respondió con calma volviendo a abrir el libro en el último capítulo, para releerlo.
Sin embargo, nada le preparó para su respuesta.
-Que tú digas sentir amor por mí no significa que yo le dé importancia a los sentimientos como para tenerlos -agregó él, impasible.
¡Bonitos momentos como ése, en que usaba oraciones largas!
Alzó las cejas.
"Orgulloso", se recordó en su mente.
Ya se encargaría de que él aceptara que la quería -aunque no lo dijera en voz alta-.
Luego se le ocurriría cómo.
Debía leer otra vez el final de la novela.
¡Hola!
Tal vez un poco confuso, pero me quedé con eso de que en uno de los anteriores Sess pensó que no consideraba importante los sentimientos, así que me llegó la inspiración para el siguiente -que subo al mismo tiempo-, sólo que no quería incluir todo lo que escribí aquí.
En el siguiente he sido un poco cruel con Sess, pero me influyó el epi9 de Kanketsu-Hen :D
HoeLittleDuck
