Como imanes


En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?

Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.

Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.

Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.


Summary: Ella tenía experiencia conociéndolo.


Hay que aprender a conocer a la pareja

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Rin miró el objeto en sus manos.

¡Dos rayitas!

-No, no, no -murmuró.

¡¿Cómo se lo diría?!

¡No podía pasar justamente en ese momento!

Alzó la cabeza y observó el techo.

-Piensa, Rin, piensa -sonrió.

¡Faltaba una semana para el cumpleaños de Sesshomaru!

Devolvió la mirada al objeto en sus manos y observó a los lados.

-Lo siento, Sesshomaru, pero tendré que utilizar el teléfono de la oficina -musitó en voz baja, después de mirar las dos rayitas de la batería su móvil.

¡Dos rayitas no le servirían para hablar con su suegra!

Marcó el número de Irasue y se colocó el teléfono junto a su oreja, no había podido comunicarse con ella porque se había ido a 'vacacionar' después del incidente de San Valentín.

Había hecho nota mental de no estar en la lista negra de la mujer.

Trató de marcarle el día quince pero recibió la información de que se había ido a un lugar donde no podía localizársele. Era por eso que el peli plateado no estaba muy atento si tenía contacto con su madre.

Con la que estaba furioso.

Mucho más si se enteraba que momentos atrás le envió un mensaje comunicándole que había regresado.

Escuchó el sonido de la línea y miró furtivamente la puerta de la oficina de su novio.

-¿Renacuajo? -preguntaron del otro lado. La pelinegra rió-. ¡Oh, Rin, eres tú querida!, ¿cómo te encuentras?, asumo estarás perfectamente. Mis empleados me han informado que mi hijo estaba esperando que llegara a casa, seguramente en este momento recibe el dato.

-Irasue, lo que hizo no fue muy amable -respondió tras dar un suspiro.

-Pero funcionó -le dijo su suegra y Rin no pudo evitar sonrojarse.

-Sí, pero es su hijo, Irasue -devolvió.

-No hables con mi madre -ordenó la voz de Sesshomaru.

Rin abrió los ojos y dirigió su mirada hacia él, apoyado en el marco de la puerta.

¡¿En qué momento salió?!

"Sí que es silencioso", pensó.

Se encontró con los ojos dorados de su novio y analizó sus posibilidades con una rapidez envidiable.

-Pero si… -comenzó.

-Rin -interrumpió el peli plateado.

-No -pidió en voz baja-, me gusta hablar con ella, mi madre murió hace años, la tuya me agrada, además me trata como a una hija -explicó con sinceridad.

"Pero no como a ti", concluyó en su mente y seguramente él lo pensó también.

Sesshomaru suspiró. La pelinegra supo que podría seguir hablando con su suegra.

-No hables en horas de trabajo -indicó su novio antes de entrar nuevamente a su oficina.

Rin negó y recordó a su interlocutora.

-¡Así se hace! -felicitó Irasue.

-Ya escuchó, Irasue. En dos horas es mi almuerzo, me comunicaré con usted -pronunció antes de colgar. Debía preguntar a alguien si tenía el mismo cargador que ella, era mucho mejor hablar con su teléfono móvil.

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-¿Realmente cree que sea buena idea? -cuestionó a Irasue tiempo después, hablando en la tranquilidad de los sanitarios.

-Me habría divertido saber que le organizabas una fiesta sorpresa, pero eso último bastará. ¿Cuánto tiempo dedicaste a descartar opciones? -quiso saber la mujer del otro lado de la línea.

-Tres días, fue poco. Nada de aglomeraciones, sorpresas, demostraciones públicas de afecto, reuniones innecesarias, globos, regalos, discursos.

-Ese hijo mío, nunca pude celebrar su cumpleaños después de que cumpliera cinco, ¡es un ingrato!, una que se preocupa por él -comentó su suegra, lamentándose dramáticamente.

Rin dejó escapar una pequeña risa.

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-Espero que no estés organizándome una fiesta de cumpleaños -le dijo Sesshomaru tres días antes de la fecha, alzando la vista de los documentos sobre su regazo.

Rin abrió los ojos y fingió demencia.

-¡¿Tu cumpleaños?! Si tu cumpleaños es… es… -llevó una mano a su boca, él alzó su ceja-. ¡En tres días!

Le vio rodar los ojos. Ella se acomodó con tranquilidad en el sofá, tras regar las flores de la mesa central.

-Bien, si te estoy organizando una fiesta mañana aparezco muerta -prometió con una sonrisa.

-No bromees con eso -espetó el peli plateado, mirándole fijamente.

-¿Qué otra forma habría para asegurarte que no te estoy haciendo una fiesta?, ¿acaso no me conoces? -preguntó con inocencia.

Sesshomaru exhaló levemente.

-¿No quieres saber que estoy haciendo? -Rin se acercó y apartó los papeles con su mano izquierda. Él le tomó de la muñeca y los acomodó antes de dejarlos en el portafolio junto a sus pies.

-¿Debería preocuparme? -interrogó su novio, buscando signos en su cara.

La pelinegra le colocó en sus manos el folleto que ocultaba tras su espalda.

-No puedes decir que no, ya tengo todo organizado. No hay nada como el frío para tu personalidad, no habrán muchas personas, podrás hacer un deporte extremo, me enseñarás cómo esquiar -él gruñó-. Me debes enseñar a esquiar, o tendré que pasar tiempo con algún instructor -sonrió de lado y le vio apartar el folleto antes de inclinarse a besarla.

Rodeó con sus manos su cuello y él hizo lo mismo con su cintura.

Alguno de los dos profundizó el beso, provocando que sus lenguas se encontraran con lentitud. Después su espalda tocó la superficie del cojín mientras él repartía besos en su cuello.

Claro que Rin sabía que le había agradado la idea.

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La joven observó el blanco panorama de la montaña y colocó sus manos bajo sus brazos para mantenerse caliente.

Ella no era una especial amante del frío, bueno, no de esa clase de frío -porque su novio entraba en otra categoría-; pero era el cumpleaños de Sesshomaru y había que lograr que lo 'festejara' por primera vez siendo adulto.

¿Por qué, teniendo la oportunidad para no asistir, pasaría su cumpleaños encerrado en su oficina?

Se encogió de hombros, tratar de encontrar explicaciones para la actitud del peli plateado no le llevaría a alguna parte. Rió en voz baja y el aire de su boca fue visible gracias al frío.

Debió haber permanecido en la cabaña después de 'tratar' de esquiar, pero simplemente no podía dejar de ver a su novio practicando la actividad.

-Tenías que ser un completo perfeccionista -musitó observando a la figura descender rápidamente, con elegantes movimientos admirables para los que lo presenciaban. Era curioso cómo un hombre con visibles ocupaciones tomaba tiempo para aprender a hacer otras cosas. No todas le agradaban, por supuesto.

Pero se notaba que Sesshomaru disfrutaba esquiar.

No sonreía -¿cuándo lo hacía realmente?- ni lo decía en voz alta, mas Rin lo sabía perfectamente. Tenía la ventaja de conocerlo.

Admiró la figura de su novio mientras se acercaba al pie de la montaña, cerca de donde ella estaba. Se lo imaginó con cabello largo y sacudió la cabeza.

"Aunque lo habría lucido muy bien", pensó.

Sonrió cuando el peli plateado se aproximó a ella y se retiró el protector, sus ojos dorados se mostraron divertidos al ver la posición en que ella se encontraba en la banca.

Sus rodillas juntas, sus manos bajo sus axilas y su cuerpo ligeramente encorvado.

Él sabía que ella pudo haber estado dentro tomando un chocolate, pero Rin prefirió mirar su espectáculo.

-Mejor vamos dentro -le dijo el ojidorado ayudándole a levantarse. Él colocó su brazo alrededor de su hombro para darle calor.

Rin sonrió.

¿En qué momento se le había ocurrido a Sesshomaru que no la quería?

Ella tenía experiencia conociéndolo.


¡Hola!

Este y el siguiente los he hecho hace unos momentos, después de regresar del cine, no sé, creo que ahora los hago por pares XD