Como imanes
En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: Él le entregó la caja de malvaviscos blancos que tenía en su otra mano.
Blanco
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Rin estornudó de nuevo y tomó el pañuelo desechable para sacudir su roja nariz.
En navidad no había enfermado ni el fin de semana anterior, cuando fue el cumpleaños de su novio.
¡Pero su sistema inmune decidió que el mejor momento para tener gripe era durante el día blanco!
No sabía si sus ojos llorosos se debían a sus lamentaciones o al resfriado.
De cualquier forma parpadeó.
-¿Qué… mal… habré… hecho? -susurró entrecortadamente llevando su mano derecha a su garganta.
Tosió y se levantó con pesadez para ir en la búsqueda del medicamento recetado por el doctor al que Sesshomaru le obligó visitar el día anterior.
Abrió el pequeño frasco y observó la 'diminuta' píldora blanca que debía tragar.
"Eres un mentiroso, Sesshomaru Takahashi, esta pastilla tiene el largo de la mitad de mi pulgar", reclamó en su mente.
Aunque exageraba un poco, medía una octava parte del dedo, pero ¡debía tragarla!
Pensó unos momentos en no ingerirla.
Su teléfono sonó indicando un mensaje.
No necesitó leerlo para saber que era Sesshomaru, sin embargo abrió el icono y leyó el contenido:
Come antes.
Claro que él sabía que trataría de evitar el medicamento, era su advertencia de que averiguaría si lo había ingerido o no.
"Te odio", espetó en su mente mirando la medicina, decirlo en voz alta no habría tenido gran efecto.
La colocó nuevamente en el frasco y se dispuso a calentar un poco de arroz.
.
Después de lavarse los dientes comenzó su duelo con el comprimido.
Rin le taladraba con la mirada, esperando que se desintegrara y mágicamente ella se aliviara de su padecimiento.
Pero parecía que el agua y la píldora confabulaban en su contra. Ambos estaban frente a ella.
El comprimido y el vaso con agua.
Burlándose.
Se decidió de una buena vez.
Cada una de sus manos sujetó uno de los objetos y llevó el recipiente con agua a sus labios para suavizar su lengua.
Masajeó el comprimido con sus dedos y volvió a beber agua.
Tragó.
Llevó la píldora blanca a su lengua y la colocó lo más cerca de su garganta.
Reprimió las ganas de toser.
Volvió a beber agua, alzando la cabeza hacia el cielo.
Tragó y tragó.
Y tragó.
Rin tosió, fue mucha agua.
¡Pero había tragado la píldora!
Sonrió antes de recordar un hecho: ¡En ocho horas tendría que pasar por lo mismo!
Y seguramente Sesshomaru estaría presente.
.
La pelinegra abrió los ojos al escuchar el ruido de la cerradura, miró el reloj de la pared y se percató que había dormido suficientes horas.
Aunque no lo hubiera querido el medicamento estaba haciendo un poco de efecto.
Sesshomaru apareció en la estancia y ella se acomodó en el sofá hasta quedar debidamente sentada.
-Ho…la -susurró tallando sus ojos.
-¿Te has sentido muy mal? -quiso saber su novio. Asintió y le vio introducir su mano en el portafolio antes de acercarse a ella.
Sesshomaru apartó unos cabellos de su cara y colocó su mano en sus mejillas, percatándose que su temperatura era menor a la de la mañana, cuando él salió a trabajar.
La cara de Rin no estaba arrebolada como entonces.
Él le entregó la caja de malvaviscos blancos que tenía en su otra mano.
Rin sonrió y asintió en agradecimiento.
También servirían para suavizar su garganta.
Su novio se colocó a su lado y ella apoyó su cuerpo al de él, al mismo tiempo que abría el paquete. Saboreó uno mientras el ojidorado acariciaba su cabello negro, que había alcanzado la misma altura que cuando lo conoció.
Sesshomaru tomó su mano y le colocó el anillo que ella había rechazado un mes atrás. La joven rió en voz baja, asintiendo.
Sintió cómo él besó su cabeza.
Bueno, había sido un día blanco distinto.
Aquí sigo -espero hayan leído el anterior-, con estas dos actualizaciones se concluye oficialmente mi período vacacional T-T, por lo que no sé cómo me tratará el futuro, así que no hago promesas o algo por el estilo, ya el tiempo decidirá -diré sólo tiempo, ya los otros factores los incluyo allí-. Lo único bueno es que no me dedico a investigar para hacer todo esto porque eso me haría perder momentos para escribir.
De cualquier forma, les mando un gran saludo y un abrazo,
¡Cuídense mucho y sonrían!
HoeLittleDuck
