En la vida real, positivo y negativo se atraen, al odio y el amor los dividen con una delgada línea, el blanco y negro combinan, ¿por qué ellos no habrían de encajar entre alguna de esas descripciones?
Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer pertenece a sus respectivos dueños, Inuyasha es de RT. Realizado por simple entretenimiento.
Aclaraciones: AU. Época actual. Puede que un poco de OoC, pero trataré de adaptar sus personalidades a la actualidad. Drabbles, viñetas, mini OneShot's, o posibles OS's concernientes al RinSess. Realizados conforme llegue la inspiración, tengo la intención que formen una historia, ojalá lo logre.
Genre: General, pero tendrá Humor & Romance en la mayor parte.
Summary: A partir de ese momento disfrutaría del panorama frente a sus ojos.
Desde lo alto
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-Es una lástima que a Inuyasha no le atraiga la idea por su miedo a las alturas -dijo Kagome antes de dar un largo suspiro-. Pero sé que tú y Sesshomaru podrán aprovechar la aventura previo a su enlace -completó su amiga pelinegra entregándole el folleto con la información del paracaidismo.
Rin soltó una risa emocionada, cual niña pequeña.
¡Sería como volar!
Abrazó con emoción a Kagome y deseó que fuera sábado para poder dar el gran salto.
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Comprendía que Sesshomaru no fuera muy expresivo, pero podría parecer más entusiasmado por 'sentirse el rey del mundo' en los aires.
Se cruzó de brazos y miró a su prometido frunciendo su ceño.
-¿No te emociona hacer paracaidismo? -preguntó interesada-. ¿Ni siquiera un poco?, ¿el gran Sesshomaru no desea dominar los aires?
-Sandeces -respondió el peliplateado continuando con la lectura del periódico entre sus manos. Rin bufó.
-¿Ya lo has hecho? -interrogó desanimada. Seguramente era otra de las actividades extremas que él había hecho y de las que no tenía conocimiento, obtener información de Sesshomaru podía ser un tanto difícil.
"¡Qué gran descubrimiento!", pensó con sarcasmo.
-No -contestó él escuetamente.
-¿Entonces?, ¿o es que no deseas acompañarme? -deshizo el cruce de brazos y se acomodó en el asiento de la cocina, procediendo a terminar el contenido de su plato.
-Si lo quieres tanto -sonrió al escuchar la respuesta, sin dirigirle una mirada al peliplateado.
De haberlo hecho, habría visto las diminutas arrugas que aparecieron junto a los ojos de Sesshomaru, resultado de la preocupación.
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Rin escuchó atentamente las instrucciones que les daban en tierra, cuya norma principal era nunca desobedecer al instructor, del que irían unidos por medio de los arneses.
Todo que quisiera hacer paracaidismo sin tener certificado, debía de ir sujeto a su respectivo guía experimentado.
El salto tándem no era para ser tomado a la ligera, estar en el aire era una situación seria, la presión, el viento, el mal empleo de los equipos; todo era un factor determinante para cualquier accidente. Era vital seguir las indicaciones que les daban en tierra, donde les preparaban para poder vivir la experiencia de forma segura.
Ascenderían unos 4000 metros de altura que, por sus enormes fallos en medición, no podría comparar con otra cosa. Después daría el salto, claro, cuando su instructor lo indicara -habiendo recibido previamente un comunicado del piloto-. Realizaría una caída libre de segundos y luego recibiría la indicación para abrir el paracaídas.
A partir de ese momento disfrutaría del panorama frente a sus ojos.
Sonrió a Sesshomaru, junto a ella.
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El avión estaba despegando y no podía contener su emoción, era una suerte que su instructor estuviera acostumbrado a diferentes reacciones por parte de los paracaidistas, de lo contrario la estaría viendo raro, mientras su pie golpeaba con impaciencia el suelo alfombrado bajo ellos.
Desvió su vista de la ventana y la enfocó en el ojidorado, definitivamente algo ocurría con él. Era callado, por supuesto, pero usualmente compartía algunas palabras con ella.
Parecía tenso, como si…
Parpadeó con rapidez, que egoísta, pensando en ella no se percató de lo que él podría estar sintiendo.
¿Le temía a las alturas?, ¿era posible?, si podía ascender a una montaña y había hecho viajes al continente americano y europeo. Era demasiado valiente si se enfrentaba a vuelos demasiado largos.
Lentamente acercó su cabeza a Sesshomaru.
-Creo que ya no estoy muy dispuesta a saltar -susurró, buscando la mejor manera de que él le diera la información que quería. Si le preguntaba por su miedo, su lado orgulloso saldría a flote y probablemente sufriría en el transcurso de la actividad.
-Ya estás muy arriba como para arrepentirte -respondió él y Rin no percibió el habitual manejo de emociones. No sabía si Sesshomaru trataba de convencerla a ella o a sí mismo.
-Es que ahora siento miedo -continuó, a pesar de la respuesta obtenida, que no le satisfizo en lo absoluto. Dio una gran bocanada de aire, cada vez notaba que ascendían más.
-Sesshomaru -llamó con una voz extremadamente baja-, ¿le temes a las alturas? -no servía tratar de utilizar un gran tacto, él no parecía captar su indirecta o simplemente la ignoraba deliberadamente.
Sus ojos dorados la miraron intensamente y, de no haberlo conocido, habría resultado engañada.
-Sesshomaru Takahashi no siente miedo -dijo calmado.
Habría respondido y rodado los ojos de haber podido, pero justamente aquél fue el momento en que los instructores les dijeron que era momento de prepararse.
Asintió y miró subrepticiamente a su prometido, mientras se hacían los últimos ajustes y se unía de hombros y cintura al instructor.
Decidió que lo mejor sería que ella saltara primero, así que se aproximó a la puerta; tal vez verla caer impulsaría al peliplateado.
Colocó sus manos sobre su pecho e impulsó su cabeza hacia atrás mientras recibía la ráfaga de viento de la puerta, que acababa de ser abierta, de no tener sus protectores, no habría podido ser capaz de tener ojos después de lo que haría.
El instructor le dijo que se preparara antes de que él diera el salto.
Y luego cayó.
Cayó.
Gritó.
Experimentó una sensación inexplicable en todo su cuerpo, el choque contra el viento, un cosquilleo o una constante molestia sobre las terminaciones nerviosas bajo su piel.
No lo sabía.
Sólo sabía que caía y gritaba.
Y de pronto terminó, sintió el freno provocado por el paracaídas y pudo apreciar todo en el silencio.
Era maravilloso.
El verde de los campos bajo de ella era lo único en que reparó al principio, luego se permitió ver la periferia; las pequeñas cabañas de madera alrededor del campo, que cada vez aumentaban su tamaño -parecían de juguete-; miró el lago, brillaba por el reflejo de los rayos del sol, provocando se formara un arcoíris completamente bello; vio las manchas de unos animales a lo lejos y un pozo de piedra muy cerca de ellos. Eran caballos, si mal no recordaba el camino hasta el centro de paracaidismo. Siguió su recorrido y distinguió lo que parecían grupos humanos.
Las personitas eran apenas visibles, pero las saludó de cualquier forma.
¿En qué momento abrió los brazos?
Supuso que inconscientemente registró la instrucción del hombre tras de ella.
Rió, no importaba.
Giró su cabeza y agitó sus brazos a la cámara, el momento quedaría perfectamente recordado. Volteó hacia el lado contrario y alzó sus pulgares a Sesshomaru, que miraba pasmado el panorama.
Más tarde recordaría su miedo.
Por el momento se dedicaría a disfrutar como ella, según el instructor, había quienes tenían pavor a las alturas y lo hacían, mucho después era cuando reparaban en lo hecho.
Envió un beso a su prometido y sonrió, mientras disfrutaba de la experiencia de estar arriba.
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Tras caer de pie, el instructor la liberó de sus 'cadenas' y no pudo más que tratar de equilibrarse en tierra. Dio dos pasos con lentitud y miró al cielo, sin creer que unos minutos atrás estuvo arriba.
Rió como una loca.
Se acercó a Sesshomaru, que trataba inútilmente de mantener su dignidad. Si antes era pálido, ahora no podía describirlo.
Abrió sus brazos y envolvió su cintura. Escuchó los acelerados latidos de su corazón.
Cretino orgulloso, de no haber sido por ella y no querer mostrarse débil, no se habría lanzado del avión.
Se alzó en puntas y rodeó su cuello, él inclinó su cabeza y se fundieron en un beso.
La adrenalina no había abandonado por completo su cuerpo, así que no fue una caricia, sino un beso intenso, plagado de sentimientos. Sus labios jugueteaban como otras veces, recibiendo mordidas insistentes de los de Sesshomaru, que volvía a la realidad con el contacto entre sus bocas.
La intensidad disminuyó y lentamente se separaron, sintió que su labio inferior se encontraba inflamado, era con el que él normalmente se entretenía, así que estaba acostumbrada a la sensación.
De reojo captó el brillo de la lente de la cámara.
Ocultó su rostro en el pecho de Sesshomaru, el beso había quedado registrado.
Trató de ignorarlo por el momento y sólo se concentró en la experiencia que acababa de vivir.
Una locura antes de casarse.
¡Hola!
¿Qué tal?
Es un tanto curioso, yo tenía la idea casi desde el comienzo y nunca me decidí a hacerla, hasta que me encontré con dos fics en que apareció el famoso 'Skydiving'.
Bueno, tal como dice al final, el próximo es su ceremonia de casamiento. Siendo sincera, tendré que romper mi regla de no investigar, mi idea sobre lo que hacen en Japón es completamente nula, así que me veo obligada a buscar información o ideármelas para obviar la ceremonia y concentrarme en algo después, lo decidiré en unos días xD
Fue cortito el OS, pero realmente me llego a alargar cuando hago mis búsquedas :3
¡un enorme saludo!, les mando un abrazo...
HoeLittleDuck
PD: Si son paisanos, disfruten de las fiestas patrias, ustedes sabrán a lo que me refiero.
