(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)
Capitulo 3.
Durante el siguiente par de días evite la casa de enfrente. Todavía echaba algún vistazo ocasional por la ventana durante los entrenamientos, pero mis días de espionaje obsesivo se habían acabado. Entonces la noche del sábado, Heather Monroe fue asesinada y las cosas lentamente empezaron a cambiar.
Mi padre y yo veíamos las noticias de las once, esperando el resumen de los deportes cuando dieron la trágica historia sobre la chica. No sabia que Heather Monroe era de Novi, y tristemente, no me sorprendí al oír la historia sobre una chica que había sido encontrada golpeada y apuñalada treinta y siete veces (vivía en el área metropolitana de Detroit). Pero cuando su foto apareció en la pantalla, me sorprendí al ver a una chica de quince años, alta, flaca, rubia y con ojos color esmeralda.
Había algo inquietante en la imagen, y no porque yo tenía quince años y era alta, flaca, rubia y de ojos esmeralda. Era algo más que eso. Heater Monroe podía haber sido mi hermana gemela. Sabia que no era la única pensando eso, porque mi padre apago el televisor inmediatamente, beso la cima de mi cabeza y me dijo lo mucho que me quería. Después de eso se marcho de la habitación.
Esa misma noche soñé con Terry por primera vez. Me encontraba de pie en su garaje y la pared detrás de mi estaba completamente pintada como una diana. Sentía miedo. Necesitaba escapar, pero mis piernas no se movían.
Terry estaba allí, y cuando me miro con esos ojos azules, me perdí en ellos. –Candy –me llamo susurrando mi nombre casi con reverencia.
Entonces empezó a lanzarme cuchillos. No podía moverme. La única cosa que podía hacer fue apretar mis ojos con fuerza y esperar al dolor, pero el dolor no llego. Abrió los ojos de nuevo y los cuchillos habían aterrizado en mi ropa, sujetando mis brazos y piernas a la diana que tenía detrás. Estaba atrapada.
Él camino hacia mí, admirando su objetivo. Mi respiración se hizo menos profunda con cada paso que daba en mi dirección. –Candy –susurro de nuevo mientras llevaba la punta de un cuchillo al lado de mi cara-. Relájate.
Bajó la cuchilla por mi mejilla y después por el costado de mi cuello tan suavemente que podrían haber sido sus dedos acariciándome.
Después dejo caer el cuchillo al suelo. Me estremecí al oír el ruido, y fue entonces cuando me besó. Me besó, y me besó, y me besó hasta que pensé que mi cuerpo se derretía desde la pared hasta convertirse en un pequeño charco suelto.
Alguien empezó a aporrear la puerta del garaje, gritando mi nombre. Sabia que debería pedir ayuda, pero no conseguía hacerlo. No cuando sus besos me hacían sentir tan bien. Los golpes se hicieron más y más fuertes hasta que al final, mi madre entro en mi habitación y me sacudió. Me desperté con un grito ahogado y mi madre se preocupo de inmediato.
-Sólo era un sueño, mamá –le dije, tratando de no ruborizarme porque todavía podía sentir los labios de Terry-. Una pesadilla, creo.
Sonrió compresivamente y después retiro mi pelo hacia atrás para mirar mis puntos-. ¿Cómo está tu cabeza esta mañana?
Lo pensé durante un segundo. –Bastante mejor. El dolor de cabeza se ha ido.
-Me siento mal teniendo que dejarte cada día –dijo mi madre con suspiro-. Debería haber pedido algunos días libres en el trabajo, pero con el crucero tan próximo realmente no tengo tiempo.
-No te preocupes –le dije rápidamente, no queriendo que se sintiese culpable.
Ella y papá se van a un crucero al final del verano por su vigésimo aniversario. Nunca han tenido unas vacaciones reales antes, y no creo que los haya visto tan entusiasmados en su vida. Han sido los padres más fáciles desde que reservaron el viaje. Ni siquiera me castigaron cuando me suspendieron en la escuela el último mes por las lamentaciones de Gabby Reese después de que me llamara lesbiana. No había necesidad de matar sus estados de ánimo por un accidente sin importancia.
-De todas formas duermo la mayor parte del tiempo –le asegure-. Y realmente hoy me siento mucho mejor. Creo que incluso podría ir a hacer skate después. Me muero de ganas de salir de casa un rato.
Mamá frunció el ceño pero luego suspiro. –Soló se cuidadosa, y recuerda…
-Ponerme los patines siempre después del casco –termine por ella, asintiendo ante mi compresión.
La preocupación de mamá se fundió en una sonrisa. –Ahora tengo que ir al supermercado, ¿quieres algo?
-¿Rocky Road* y Mint Chip*?
Mama rio. –Supongo que realmente te estás sintiendo mejor. –Se levanto de mi cama y se paro en la puerta-. Tómatelo con calma hoy, Gretzky.
-¡Lo he tomado con calma! –le grite antes de que mi madre pudiera decir nada cuando entre en casa más tarde esa noche cubierta de sangre. Me incline en el fregadero de la cocina y empecé a lavar la sangre de mis manos y cara-. Fue sólo un pequeño juego de mancha en el parque, ¡y no he devuelto el golpe!
-¿Qué sucedió? –me pregunto papá desde algún lugar de la sala.
-Me di con un codo en la nariz. No te preocupes, estoy segura de que no está rota. ¿Puede alguien acercarme una maldita toalla?
De repente conseguí lo que había pedido. Más de lo que había pedido. Fui empujada contra un cuerpo y mi cabeza suavemente inclinada hacia atrás hasta que fue apoyada en el hombro de alguien. Después el paño que había pedido fue presionado suavemente en mi palpitante nariz. Grite instintivamente y trate de escapar de mi inesperado captor, pero el brazo alrededor de mi cintura era un tornillo.
-Hay maneras más fáciles de conseguir mi atención que hacerte sangrar continuamente, Candy –susurro el objeto de mi pesadilla. Sus labios rozaron mi oreja, la respiración tan cálida como lo había sido en mi sueño.
Por un instante, pensé que me había quedado K.O durante el juego y que tenía otra pesadilla. Luche para liberarme del brazo para encontrar a Terry mirándome con divertida perversión.
-¿Cuál es el problema contigo?
Terry levanto la toalla ensangrentada con una perfecta máscara de inocencia. –Sólo intentaba ayudar.
Tome la toalla de sus manos con rabia, y di un paso seguro lejos de él mientras intentaba detener la hemorragia nasal por mi misma. -¿Qué estás haciendo aquí?
Ángela entro a la cocina y saco algo de la nevera. –Candy, ¿esta es tu forma de tratar a un invitado? Este es Terry –me informo-. ¿No estás emocionada de conocer finalmente a tu príncipe azul?
-Es bueno conocerte al fin –asintió Terry. La conocedora sonrisa que me dedico envió dos tipos diferentes de escalofríos a través de mí.
-Si –dije sarcásticamente-. Al fin.
Me alegre cuando Ángela rompió el silencio, y más cuando entrelazo su brazo alrededor del de Terry. –La cena está lista –dijo, empujándolo hacia el salón-. Puedes sentarte a mi lado. –Fue un alivio tener esa sonrisa asesina dirigida a alguien más aparte de mí esta vez.
Me retire a la seguridad de mi habitación y tome una respiración profunda cuando la puerta se cerró con seguridad detrás de mí. Mientras cambiaba mi camiseta llena de sangre, pensé en la persona del piso de abajo que esperaba cenar con mi familia. Así que le gustaba lanzar cuchillos a maniquís y no tenia sentido del espacio personal, lo cual no era una verdadera razón para tenerle miedo. Quiero decir que Vince Kowalski no tenia problema en invadir mi espacio personal mientras golpeaba mi cara esta tarde, y no le tuve miedo. De hecho, la siguiente vez que estuviera con Vince en el juego, seria el quien realmente lo sintiera. Pero aun así, había algo inquietante acerca de Terry y me molestaba realmente. Bajé decidida a no dejar que ese chico me intimidara. Después de todo, ningún chico lo había hecho antes.
-¡Aquí estás! –exclamó mi padre con orgullo cuando entré en el comedor-. Esta es nuestra hija menor, Candy.
Mi padre gesticulo hacia mi después y paso su mano por la mujer que había visto conduciendo el BMW. Era aún más sorprendete de cerca, y parecía extremadamente fuera de lugar en nuestra vieja y sucia mesa. –Candy, esta es nuestra vecina Janice Wainwright y, por supuesto, ya conocer a su sobrino, Terry Grandchester.
Intente prepárame a mi misma cuando mire en la dirección que mi padre señalaba, pero no me sirvió de nada. Me encontré con los ojos de Terry y al instante toda mi resolución salió volando por la ventana. Mi corazón se acelero, mi adrenalina se disparo se disparo y juzgando por la forma en la que Terry me miraba (como un depredador acechando a su presa), empezaba a pensar que él podía oler mi miedo.
-Hola –murmure, sentándome en el asiento que me habían guardado, el cual por desgracia se encontraba directamente frente al de Terry. Pegue los ojos en mi plato.
-Candy, ¿dónde están tus modales? –me regaño mamá, algo que hacia muy a menudo.
Levante la vista entonces, pero al menos ahora me sentía molesta en lugar de intimidada. Terry me sonrió y trate de mantener el tono de mi voz cuando dije-: Gracias por ayudarme.
-¿Ayudarte? –repitió Ángela con incredulidad-. Candy, él te rescató. –Luego se giro hacia Terry, brillando de admiración-. Salvaste su vida.
Terry me lanzo otra sonrisa. –Fue un placer.
Rápidamente Ángela trato de recuperar su atención. –No se como pudiste mantener la calma –dijo-. Había mucha sangre. Debes ser realmente valiente.
-O quizá simplemente le gusta la sangre –me queje en voz baja.
-En realidad –hablo la tía de Terry, asustándome. Por un momento me pregunte si me habría escuchado, pero sonreía-, Terry es bueno en la situaciones de emergencias. Está certificado tanto en reanimación cardiopulmonar como en primeros auxilios, y ha sido entrenado en defensa personal.
¿Ser un experto lanzador de cuchillos se considera autodefensa? Quise preguntar.
-¿En serio? –arrulló Ángela, apoyando la mano en su brazo-. ¡Eso es genial!
-Sí, tengo grandes esperanzas de que él sea un buen medico algún día- continuo presumiendo la señora Wainweright.
-¡Un medico! –exclamo Ángela-. Si, después de verte en acción estoy segura d que serás un gran doctor.
-Quizás debería –dijo Terry a la ligera-. Me parece que podría utilizar una parte del personal en esta casa simplemente para Candy.
Todo mundo rió por eso, excepto yo, por supuesto. Para mi horror todo lo que pude hacer fue ruborizarme. Fue mi madre quien finalmente me echo una mano y reclamo la atención fuera de mi. -¿Entonces estás estudiando para eso? –le pregunto a Terry-. Supongo que empezaras la universidad en otoño.
-No, a penas tengo diecisiete. Seré senior en otoño. Lo cual es algo bueno porque no tengo ninguna idea sobre que hacer. Necesito tiempo para pensar en ello.
Mi madre sonrió con simpatía. -¿Cambiar de instituto en tu último curso? Debe ser duro.
La señora Wainwright suspiro. –Me sentí mal por tener que mudarnos, pero él está siendo muy maduro.
Pille a mi padre mirando a Ángela con una sonrisa en su cara, y no pude evitar mi sonrisa tampoco. Ángela iba a ser senior también, y si mi padre nos hubiera cambiado de instituto ese año, ella habría empezado la tercera guerra mundial. Papá me guiño el ojo y luego dirigió su atención de vuelta a la conversación.
-No va a ser tan malo –dijo Terry y me miro de nuevo-. El vecindario ya ha resultado ser mucho más emocionante de lo que esperaba. –Todo el mundo rio de nuevo, y hubo más miradas en mi dirección-. Más ahora que al menos tengo un par de amigas para hacerme compañía durante el verano.
-Oh, ¡más de un par! –Ángela prácticamente rebosaba de emoción-. Puedo presentarte a un montón de gente este verano. De hecho, hay una gran fiesta en la playa este viernes. Sé que no es exactamente el tipo de playa a la que estás acostumbrado en California, pero será divertido. La mitad de la clase senior irá.
-No estoy segura sobre la fiesta, Ángela –interrumpió mi madre con voz cautelosa.
-Oh, no te preocupes, mamá. Los padres de Rachel estarán allí. Es una barbacoa, no un rave.
-No es eso cariño, confió en los padres de Rachel. Pero ¿después de lo que les ha sucedido a esas chicas? Simplemente no sé si es una buena idea estar fuera hasta tan tarde los fines de semana ahora mismo.
-¿Qué chicas? –preguntamos al unísono Ángela, Terry y yo.
-¿Te refieres a las dos victimas apuñaladas? –pregunto la tía de Terry y mi madre asintió.
-¿Recuerdas la chica que vimos en las noticias la semana pasada? –me pregunto papá de repente-. La que…
La voz de papá de fue apagando y me estremecí. –Heather Monroe –dije.
-No fue la única. Hubo otra chica el fin de semana anterior. Apuñalada en Farmington Hills. Encajaba en el mismo perfil.
Me estremecí de nuevo. Podría decir por la mirada que tenia mi padre en la cara que con "el mismo perfil" se refería a una copia en carbón de mi misma. Paso un momento entre nosotros, el cual Ángela interrumpió con un impulsivo-: ¿Estás diciendo que un asesino en serie anda suelto ahora mismo?
Mi rostro palideció y mi padre rápidamente nos aseguro que no era así. –No pareces muy convencido –le dije, porque él no lo estaba.
-Los asesinos pueden estar conectados –dijo Terry de la nada-. Pero no se pueden considerar asesinatos en serie a menos que haya tres o más.
La señora Wainwright debió de ver la mirada que le echaba a su sobrino, porque dijo-: No, el tiene razón. Estuve vendo un informe especial sobre ello la otra noche. De hecho la policía está bastante segura de que las muertes son coincidencia.
-¿Están seguros? –pregunto mi madre.
La señora Wainwright se encogió de hombros. –Parecen bastante seguros.
Mamá miro de nuevo a Ángela. -¿Cuándo es la fiesta?
-El viernes.
-¿Y los padres de Rachel estarán allí?
Ángela asintió. –Y algunos de sus amigos también.
Mamá miro a papá y luego otra vez a Ángela. Finalmente suspiro.
-No puedes ir por tu cuenta, y espero que estés en casa para tu toque de queda habitual.
-Ahí lo tienes –dijo Ángela dirigiéndose a Terry-. Tienes que venir conmigo porque no puedo ir sola.
Terry frunció el ceño confuso. -¿No irá Candy también?
Ángela resoplo, lo que hizo que Terry estuviera aún más confuso hasta que vio la mirada de disgusto en mi cara.
-Prefiero enfrentarme con el asesino en serie.
-¡Candy! –mi madre. Otra vez con la reprimenda.
Por un momento, todo el mundo recordó que había comida en la mesa. Me alegre por el silencio, pero podía sentir los ojos de Terry en mi. Lo desafié con un vistazo, y después deseé no haberlo hecho porque me miraba con la misma intensa –y- divertida mirada que ya le había visto varias veces, y me recordó a mi sueño.
Cuando el teléfono sonó devolviendo la vida a la cocina fue como un pequeño milagro de la vida. Ángela salto, pero antes de que pudiera dar dos pasos, mi madre grito-: ¡Siéntate, Ángela?
-Pero mamá…
-Pero nada. Estamos en medio de una agradable cena con compañía.
-¡Pero me has quitado mi teléfono! ¡Ni siquiera tengo mensajería de voz ahora!
-Tenemos contestador automático.
-Pero…
Mamá finalmente silencio las protestas de Ángela con una mirada, y yo reí.
Ángela es adicta a su teléfono móvil, pero el mes pasado tuvo una factura de unos doscientos dólares de más, y mis padres se lo confiscaron. Tendría que estar con los pies en la tierra durante todo el verano. Yo no tengo uno, simplemente porque nunca lo he necesitado. Sólo tengo que hablar con los J y están a punto de regresar. La mayoría del tiempo ni siquiera se molestan en llamar a la puerta antes de entrar. Aun así, cuando mis padres me ofrecieron dejarme usar el móvil de Ángela durante el verano después de que se lo confiscaran, lo tome solo para fastidiarla. Está enterrado en algún lugar del caos que es mi armario.
Ángela me pillo riéndome de ella y me lanzo una mirada asesina. Comencé a sacarle la lengua en venganza, pero entonces el contestador cogió la llamada en la cocina. Cuando escuche tres voces muy desagradables gritar "Whiteeeeeeeeeee!" me olvide de molestar a mi hermana y salí disparada de mi silla.
-¡Candy! –me llamo mi madre en un tono de advertencia.
-¡Mamá! ¡Están en el campamento! ¡No puedo devolverles la llamada!
Mi padre, bendita su calva cabeza, razono con mi madre y atendí con la esperanza de pillar a mis mejores amigos antes de que colgaran. -¿Qué pasa perdedores? –dije sin aliento.
Por un momento todo lo que pude oír fue un caos, y luego alguien dando un puñetazo a alguien más. Aparentemente Jesse ganó la pelea por el control sobre el teléfono porque dijo-: ¡Nunca lo adivinaras!
La emoción en su voz me hizo olvidar a los demás en la otra habitación.
-¿Qué?
-¡Llegamos al partido de escaramuza con "Las alas"!
-¿Los Alas Rojas de Detroit? ¿En serio están jugando con ellos?
-Frazen, Zetterberg, Howard… -dijo Jesse, y Josh grito en el fondo-. ¡Todos ellos!
-¡DE NINGUNA JODIDA MANERA! ¡APESTÁN CHICOS!
-¡Candy! –grito mamá desde el comedor-. ¡Ese lenguaje!
Eché un vistazo en su dirección e inmediatamente vi a Terry mirándome. Algo en la expresión de su rostro me molesto. –Discúlpenme –llamé a mamá-. Lo cogeré en la oficina.
-Seguimos teniendo compañía –me respondió, ligeramente molesta.
-¡Cinco minutos!
Tomé el teléfono inalámbrico más allá del baño de la planta baja, y me deje caer en la silla del escritorio de mi padre mientras que los J se turnaban para enganchar el teléfono del uno al otro y contarme todo sobre el increíble verano que tenían sin mí.
Fue Josh quien eventualmente dijo-: ¿Así que estuviste en el hospital por una lesión en la cabeza? ¿Qué pasa con eso? ¿No puedes sostenerte a ti misma en la cancha sin nosotros?
-Por favor –resople-, tuve que recurrir a jugar en el parque hoy, y batí a esos chicos a pesar de que Vince Kowalski reventaba mi cara.
-¿Kowalski te aplasto la cara? –dijo Jack en el fondo (debían de tenerme en altavoz)-. ¡Bien! Siempre quise tener una razón para encararlo.
-Lo siento, Jack. Él estará muerto mucho antes de que lo cojas.
-¡Rómpele unos de sus dientes por mí!
-Será un placer –le prometí.
-Ahora en serio White –dijo Josh otra vez-. ¿Por qué estuviste en el hospital?
-Fue muy estúpido. Mi primera conmoción cerebral y ni siquiera fue en un partido. Bruno salió de su patio. Salto sobre mi sin que llevara puesto mi casco- casi me desangro hasta la muerte por el camino. Hay una enorme mancha allí ahora.
-Fantástico.
-Si, también voy a tener una cicatriz bastante desagradable.
-Entonces, ¿Quién fue la herramienta? –quiso saber Jesse.
-¿Qué herramienta?
-Llamamos la semana pasada y un chico respondió. Dijo que no podías hablar porque acababas de regresar del hospital y dormías.
-¿Él contesto al teléfono? –casi grite. Por alguna razón, la idea de Terry hablando con los J era horrible.
-¿Quién es?
-Sólo un chico. Él y su tía se han mudado a la casa de la muerta señora Cromsfield cruzando la calle.
-¿Juega a algo?
Reí –No a ningún juego que sería beneficioso para ti a menos que estés pensando en cambiarte a otro equipo, si entiendes lo que digo.
-¿Es gay? –jadeó Jack. Oí un montón de risitas al fondo.
-Es lo suficientemente guapo como para ser gay –dije-. Es como la versión masculina de Ángela. Vestido como un modelo de JCrew, pelo a la moda, probablemente tienes legiones de chicas zombies a su entera disposición. Ang ha estado babeando por él desde que apareció.
-Suena como una mala película de terror –dijo Jack al mis o tiempo que Ángela aparecía en la puerta de la oficina.
Una mala película de terror era la descripción exacta para ella.
Carrie específicamente me vino a la mente (al final, cuando se vuelve psicópata y acaba con todos en la fiesta de graduación). -¡Candy! –dijo entre dientes-. ¡Terry está en el baño! ¡Probablemente puede oír casa palabra que estás diciendo!
-Bueno, no es como si fuera evidente –espete, irritada porque ella hubiera estado escuchando mi conversación. Con mi mejor voz de cabeza hueca dije-: Oh, Terry, ¡Eres tan valiente! ¡Me gustaría jugar todo el tempo al doctor contigo! –Rodé los ojos, volviendo a mi voz normal-. Creo que en realidad un poco de su saliva cayó en el plato de él.
Los chicos reían a carcajadas a través del teléfono. A Ángela le salía una terrorífica sombra roja, más enfurecida de lo que había visto nunca, y Terry eligió ese preciso momento para pasearse por la oficina. Pensé que las rodillas de Ángela iban a fallarle, pero de alguna manera de las arreglo para largarse de la habitación.
Terry la miro marcharse durante un instante, pero rápidamente volvió su atención hacia mi. –Te echamos de menos en la cena –dijo con una sonrisa-. Tu madre me mandó para arrastrarte de vuelta. –Cuando no le respondí, añadió-: Estoy dispuesto a utilizar la fuerza si es necesario.
Con los J al teléfono, me sentí como si estuvieran de pie aquí conmigo. Tomé un poco de valor de ellos, finalmente capaz de responder a Terry apropiadamente en el lugar de fundirme en un gran charco de gallina. Rodé mis ojos hacia él, y suspire en el teléfono. –Tengo que irme. Mi madre está exagerando porque estamos cenando. Ustedes, apestan, espero que al menos consigan algunos autógrafos.
Dije adiós, y cuando termine la llamada Terry todavía seguía ahí parado. Se encontraba apoyado contra la puerta, mirándome, con los brazos cruzados sobre el pecho.
-¿Qué? –espeté.
-Eres muy interesante cuando estás en tu zona de control –dijo pensativo.
-¿Se supone que eso sea un cumplido?
-Más que ser lo suficientemente guapo para ser gay, estoy seguro.
Mi estomago me dio un vuelco. Había escuchado lo que dije. Me armé de valor, negándome a dejar que me intimidara de nuevo. –Si no te gusta lo que estas escuchando, no espíes la próxima vez.
Intente pasarlo para salir de la oficina, y su mano salió disparada, bloqueando mi salida. –Una parte me gusto –dijo-. Me gustó la parte donde dijiste que querías jugar al doctor conmigo.
No estoy segura de cómo tu estomago puede derrumbarse sobre si mismo y tu corazón puede dar un tirón en tu pecho al mismo tiempo, pero el resultado final cuando me sucedió, hizo que mi pie cayera hacia al de Terry y lo mas fuerte de lo que fui capaz. Se tambaleo hacia atrás sorprendido, y escape rápidamente.
Cuando volví a sentarme, Ángela me miraba airadamente desde el otro lado de la mesa. ¿Alguien sabia que nunca encontraría su presencia tranquilizadora?
¿Dónde está Terry? –pregunto la señora Wainwright de pronto. Levante la vista, dándome cuenta de que no me había seguido. Bien, pensé. Me encogí de hombros y llene mi boca con enchiladas.
-Eleanor, no seas tan grosera –dijo mi madre.
-¿Qué? No se donde se ha ido. Me dijo que volviera aquí, y eso he hecho.
-¿Eleanor? –pregunto Wainwright-. ¿Cómo en Roosevelt?
-¡Exactamente! –dijo mi madre, olvidándose de mi actitud. Siempre se emociona cuando alguien muestra interés por mi nombre. Probablemente porque no suele suceder-. Es exactamente por lo que la llamamos así, porque es nuestra pequeña patriota. Nacida el cuatro de julio. Está a punto de cumplir sus dulces dieciséis en unas pocas semanas.
-¡Oh! ¡Feliz cumpleaños! Cumplir años el cuatro de julio tiene que ser divertido.
-Oh, si, es una verdadera explosión. –intente no ser demasiado sarcástica, pero creo que no funciono muy bien-. Es en mitad de verano, y en vacaciones, así que ninguno de tus amigos está por aquí. Además de que consigues fantásticos nombres patrióticos como Eleanor.
Mi madre, que estaba sentada a mi lado, me pellizco por debajo de la mesa muy sutilmente. –Lo siento –me queje. Entonces realmente trate de ser sincera. No se que es lo que iba mal conmigo. Normalmente no era tan gruñona-. Prefiero Candy –le dije a la tía de Terry.
Entonces regreso Terry, sonriendo amablemente a todos. -¿Qué me he perdido?
La señora Winwright estuvo más feliz de explicárselo. –Eleanor… perdona, Candy, nació en el día de la independencia. Esta a punto de cumplir…
-Los dulces dieciséis –termino Terry por ella. me miro entonces como si nada hubiera pasado entre nosotros. Como si yo no me hubiera estado riendo de él con mis amigos y le hubiera pisoteado el pie cuando me impidió el paso-. ¿Vas a hacer algo especial? ¿Alguna fiesta? ¿Una gran cita con tu novio?
Sabia que quería hacerme pasar un mal rato, pues él ya sabia que yo no tenia novio, pero Ángela rio tan fuerte que se atragantó con la comida y tuvo un ataque de tos. Terry, me di cuenta, no parecía tener ninguna prisa por ir en su rescate.
-Voy a comprarme un coche –dije, contestando indirectamente a las preguntas de Terry, porque de hecho tenía exactamente cero planes para mi cumpleaños-. He estado ahorrando. Mi padre va a venir conmigo este sábado para elegir uno.
-Oh, Candy, cariño –Mi padre aclaro su garganta y me miro con pesar-. ¿No te lo dije? No puedo ir este fin de semana. Último minuto en feria de comercio Des Moins.
-¡Pero papá! ¡Lo prometiste!
-Lo se, niña, pero tengo que ir. Iremos tan pronto como pueda. No te morirás si esperas a una semana después de cumplir los dieciséis, ¿no?
Mi corazón se hundió. Mi padre era una de las pocas personas en esta ciudad que no trabajaba para Ford, Chevy, o GM. Es e director de ventas del medio oeste de una compañía que fabrica equipos médicos como maquinas de resonancia magnética. Siempre tiene que pasar un día o dos de aquí para allí.
No pude evitar deslizarme en mi silla y malhumorarme. Era oficial. Ese era el peor verano de mi vida. Dulces dieciséis, para algunos.
-Si usted quiere –dijo Terry después de un minuto-, pudo llevar a Candy en su lugar el sábado.
Levante la vista sorprendida, pero Terry le hablaba a mi padre. Desgraciadamente pareció que a mi padre le gustaba su sugerencia. -¿Sabes mucho sobre coches? –le pregunto a Terry.
-Lo suficiente. Pro soy reamente bueno con los vendedores.
-Eso es cierto –dijo su tía, tiendo-. Este chico puede regatear incluso el mejor y bajar los peniques del dólar.
Gemí interiormente. Habiendo sido un vendedor la mayor parte de su vida, mi padre miraba ahora a Terry con una mezcla de orgullo y desafío. -¿Entonces? –pregunto, echándose hacia atrás en su silla, cruzando los brazos. Miro a mi madre interrogativamente y ella asintió con entusiasmo.
-No veo ningún problema –dijo mamá-. Candy ha estado muy emocionada con esto. Probablemente prefiera ir con alguien cercano a su edad de todas formas. –Después me miro-. ¿Qué opinas, Candy? ¿Puede Terry sustituir a tu padre en ese momento?
-Lo haré por ti, cariño –añadió papá. Parecía que realmente se sentía mal.
Suspire. Si decía que no justo entonces, dañaría los sentimientos de papá y mamá probablemente se enfadaría. Conociéndola, conseguiría mi coche cuando Ángela consiguiera su teléfono móvil de nuevo.
-Bien, supongo. –Y después, sólo porque sabia que mi madre esperaba, murmure-: Gracias. –A Terry. No levante la vista pro de todas formas vi la sonrisa en su rostro.
Continuara...
*Rocky Road: el helado sabor Rocky Road, es una variante del helado sabor chocolate creado en 1929 y considerado muy popular en los Estados Unidos.
*Mint Chip: Min Chip es un helado sabor menta con chispas de chocolate.
Gracias por leer.
