Capítulo 3

Kyle no entendía que le pasaba al universo. Siempre que había algo raro en South Park, se hallaba implicado de algún modo en ello. Casi siempre las cosas más estúpidas del mundo le pasaban a él. No entendía eso, pero así era. Realmente le era difícil comprender porque todo le pasaba a él.

Y ahora, sentado en una sala de color rosada con estrellas doradas esparcidas por toda la pared sin un orden especifico, en un sillón de color azul coral, a la que McLovin llamo "Oficina para niños problemáticos"; y al lado de la persona más imbécil del mundo al que consideraba alguien inhumano; sabía que ya no había escapatoria, aunque cada parte de su cuerpo le pidiera a gritos mantener una esperanza, pensando ingenuamente que todo se solucionaría, no podía tenerlas. Simplemente, había vivido en ese pueblo por toda su vida, viviendo desventuras sin sentido o lógica, por lo que no encontraba algo que mantuviera esas esperanzas firmes.

Suspiro, finalmente cediendo a esos impulsos ingenuos. Tranquilizándose, seguramente su madre entraría furiosa porque tuviera que compartir con Cartman esa estúpida terapia. Tal vez, alguien evitaría eso. O al menos así quería creerlo, porque, mirando como McLovin sonreía, sabía que no pasaría como en las películas del señor de los anillos; Obviamente Gandalf El Gris no se aparecería diciendo que él era el Hobit elegido y debían de sacarlo rápidamente de ahí, alegando que Cartman y McLovin eran los secuaces de los Orcos. Ni que fuera Kim Kardashan

Cartman, mientras tanto, estaba mucho peor de lo que el pelirrojo a su lado se encontraba. No sabía quiénes eran esas personas que parecían sacadas de una mala comedia estadounidense, no sabía porque mierda recordaba esas comedias, no sabía porque le habían dejado en esa habitación llena de mariconadas con esas personas; no sabía ni un carajo. Y eso no le ayudaba a detener el impulso de espetar a los cuatro vientos maldiciones sin sentido contra Dios.

Bufo, estirándose en el sillón de niñitas en el que lo habían obligado a sentarse. El chico a su lado rodo los ojos, mientras cruzaba sus brazos y el marica del oficial, quien estaba muy ocupado mirando al de a lado para notar que le había sacado el dedo del medio, aunque no sabía porque pero conocía que era una seña obscena, más de seis veces. El reloj de una gatita animada sin boca pegado en la pared le dijo que ya habían estado ahí, sin hablar, por más de media hora.

Comenzaba a impacientarse. Quería respuestas, y las quería ahora. No podía dejar de darle vueltas al asunto de su pérdida de memoria repentina. ¿Quién es? ¿Quiénes son estos imbéciles? ¿El de la gorra azul que dice"#SoyGrandioso" será pedófilo? ¿Violador? No sabía nada de nada. Y eso le molestaba, pues sentía que en cualquier momento saldrían por esa puerta millones de policías para arrestarlos, y él no sabría porque.

— ¿Qué mierda están esperando? —dijo Cartman, mientras se reacomodaba en el sillón por enésima vez.

Le miro con el ceño fruncido, tratando de no hablarle, porque seguramente saldrían unas disculpas de sus labios, y eso, no lo podía permitir por nada del mundo. Aún sentía la culpa carcomiéndole el cerebro con rapidez, mientras sentía una vocecita chillona canturreando "Discúlpate" como si fuera un mantra.

—A que llegue mi oficial encargado, para cambiar el turno—explico McLovin—Debo irme en veinte minutos para alcanzar a ver mi telenovela.

— ¿Es enserio? ¿Telenovela?—El gordo frunció la cara—. Adivinare, vives con tu madre aun ¿Cierto?

— ¿Y eso que tiene de malo? Muchas personas viven con su madre. ¡La mayoría lo hace!

— ¿Cuántos años me dijiste que tenías? —Cartman hizo como si tratara de recordar algo—. ¿40? ¿45?

— ¡Tengo 38!

—Eso es patético…—okey, había hablado por fin, pero ese extraño fracasado de McLovin lo ameritaba—. Eres patético.

— ¡Dejen de juzgarme! Además, estoy completamente seguro que los patéticos son ustedes— McLovin se reclino en la silla de color morado en la que estaba sentado, cruzando sus manos atrás de la nuca y subiendo los pies a la mesa de madera clara—. Te recuerdo, Broflovsky, que mañana inicias la terapia de la que te había hablado. Y, aprovechando que Henry aún no ha llegado, ¿Qué tal si iniciamos con la primera parte justo ahora?

Abrió los ojos, sorprendido. Había olvidado a lo que habían ido, y todas sus falsas esperanzas sobre salir corriendo gaymente por la puerta. Cartman a su lado, estaba confundido, arqueando las cejas hacia arriba con la boca ligeramente puesta en una mueca incrédula.

— ¿De qué mierda hablas, hippie? —se sorprendió levemente, pues la frase le había salido de una manera muy natural, sin siquiera pensarla. Eso es extraño, pensó… hasta que recordó que había perdido la memoria. Kyle también se mostró sorprendido, pero lo disimulo rápidamente.

—Ah, ¿Broflovsky no te lo había comentado? —Sonrió maliciosamente—. Que mal amigo eres, Broflovsky. Veras gordito, por comportamiento inaceptable en la escuela y atentado de homicidio por parte de este chico—apunto a Kyle, mirándole burlonamente—, tendrán que pasar por una pequeña e insignificante terapia. Tú y Broflovsky serán supervisados de cerca mientras hacen esa terapia grupal. La primera parte de ella llevaran cámaras todo el tiempo, mientras conviven en una casa a las afueras del pueblo, sin tecnología o contacto con el mundo exterior por una semana. Mientras tienen una sesión de una hora con un psicólogo profesional.

— ¡Eso es una mierda! —Exploto el de cabello castaño, levantándose del sillón— ¡Con un carajo! ¿Él trato matarme? ¿Cuándo? ¿Por qué? Y más importante aún, ¿En serio serán tan pendejos como para dejarme con un asesino en potencia, sin ningún teléfono celular a las afueras de un pueblo? Puede que haya perdido la memoria, pero eso no quiera decir que sé que esa no es la idea más inteligente del mundo.

—Lamento decirte que no tienes opción.

— ¡¿Cómo que no tengo opción?! ¿Te das cuenta de las pendejadas que estás diciendo? ¡Puede llegar a asesinarme! ¿Qué tal si me asesina? ¿Qué tal si me viola mientras duermo?

— ¡Oh por todos los cielos! Eso sería completamente asqueroso—grito el pelirrojo, ya cansado de tanta palabrería sin sentido, sintiendo nauseas de solamente pensar en las posibilidades que había llegado a deducir el culón.

— ¡Cállate, que ya vi cómo me miras! ¡Además, Jesús se compadecería de ti si llegaras a hacerlo! ¡Te dejaría como mierda pegada en el piso!

—Soy judío

Los ojos de Cartman se abrieron, horrorizados. No sabía porque, pero sintió una enorme aberración de esa palabra que había pronunciado el de gorrito verde. Mientras, Kyle ya sospechaba la batalla de Troya que armaría el gordo.

— ¡lo ve! —le apunto con el índice, mientras miraba con horror al oficial McLovin, quien por cierto, se divertía de lo lindo —. No puede dejarme con él… ¡Es un judío! ¡Una asquerosa rata judía! ¡Me venderá al mercado negro por oro!

Kyle suspiro. Sí, ese era Eric Cartman.

—Perdón, pero no hay nada que pueda hacer—dijo falsamente el oficial—. ¿Por qué no iniciamos de una buena vez antes de que haya alguien herido?

—…—le miro encogiéndose de hombros— Sí así esta pesadilla, por mi esta bien.

— ¡No seas imbécil! Ya dije que yo no voy a hacer nada con este cabrón, y mucho menos una estúpida terapia de retrasados mentales y pendejos.

—Se razonable, culón. Si accedemos a la primera, más rápido terminaremos esta sesión y ya no veré más la cara de imbécil de McLovin.

—Sí—asintió con la cabeza el oficial, mientras procesaba el insulto—. ¡Oye!, Tu cara se parece a un culo de anciano y yo no me meto con ella ¿O sí?

— ¡¿Pero cómo demonios voy a ser parte de una terapia grupal, si ni siquiera se mi nombre?! —exclamo Cartman, mientras veía como Kyle abría el hocico para replicar.

—Demasiado fácil—sonrió McLovin—. Tú eres Juanito Pérez.

— ¡Cállate que lo confundes más, imbécil! —espeto el pelirrojo, maldiciendo la estupidez de McLovin en su mente. Ya poco le importaba que le castigaran por agredir a un policía. Miro al gordo, mientras este le miraba con el ceño fruncido—. Tu nombre es Eric Theodore Cartman. Eres la persona más hipócrita, controladora, manipuladora, nazista, xenófobo, racista, imbécil e insensible de todo South Park. Ahora que sabes quién eres, ¿Podemos comenzar de una buena vez?

—Pues…

—Tomaremos eso como un sí—interrumpió McLovin. Se bajó de la silla, agachándose hasta que todo su cuerpo quedara debajo del escritorio, para salir sin su gorra, con el cabello lamido hacia atrás, un chaleco tejido de color café y unos lentes de marco rojo grueso. En su mano llevaba un portapapeles de Bob esponja, y se aclaraba la garganta de manera profesional—. Bienvenidos a la terapia de grupo—su voz se volvió más gangosa—. Soy el Doctor McLovin Mojama, y espero que nos llevemos bien. Para comenzar, preséntense con el grupo, por favor.

— ¿Qué grupo? —pregunto Cartman.

—Ese—apunto unos peluches, que casualmente y por arte de magia aparecieron en medio de la habitación, sentados en un círculo—. Y aprovechando, intégrense—apunto esta vez, unas sillas plegables de color azul que estaban desocupadas al lado de un rinoceronte verde y un hipopótamo rosa.

—¿Estás seguro que no tienes problemas mentales? —pregunto el de gorrito turquesa, arqueando una ceja.

— ¡Solo siéntense!

Bufando, Kyle se dirigió a la silla al lado del hipopótamo rosa, Cartman le siguió después, sentándose en la silla continua.

—Ahora preséntense al grupo.

— ¿Es necesario? —pregunto Kyle, mirando extrañado a McLovin.

—Totalmente.

Suspiro cansado, mirando a todos los peluches, y al policía, que resulta que era un prestigioso psicólogo también.

—Me llamo Kyle…

—Ponte de pie, cariño. No seas tímido. Y di también tu familia, el lugar donde vives y porque estás aquí.

Se puso de pie, sonrojándose por lo estúpido que se vería.

—Me llamo Kyle Broflovsky. Vivo en South Park, con mi familia. Mis padres son Gerald Broflovsky y Sheila Broflovsky; tengo un hermano adoptivo llamado Ike, es canadiense. Y estoy aquí porque el imbécil más imbécil del mundo me dijo que debía de hacer esta estúpida terapia—se sentó después de eso.

— ¿Seguro que ese imbécil no es la persona más inteligente del mundo?

—No.

—Por lo menos es guapo, ¿Cierto?

—Como el trasero de un camello anciano después de tirar excremento.

—Bueno, vas tu tesoro—Cartman se apuntó así mismo—. Sí, tú.

Se puso de pie, mirando a todos los peluches como el mismo lo había hecho.

—Me llamo…—se cayó de repente, mirando horrorizado a McLovin.

— ¿Qué sucede, cielo?

—Ese cocodrilo del monóculo me está mirando feo—apunto el castaño.

Miro hacia donde apuntaba. Un cocodrilo con moño rojo y monóculo estaba orientado hacia Cartman, dándole el aspecto de mirarle directamente.

—Solamente te está prestando atención…

—No. Estoy completamente seguro que no es así.

—Créeme que es así. El solo quiere escuchar todo lo que dices.

— ¡¿Y quién me dice que no es un roba chicos?!

—Esa es la cosa más patética que he escuchado—suspiro el pelirrojo—… sin incluir los gritos lastimeros de McLovin cuando abolle su auto.

— ¡Gertrudis también tenía sentimientos, pendejo! —Espeto el susodicho oficial, mientras se aclaraba la garganta de nuevo—. Prosigue con tu presentación.

— ¡Que el cocodrilo me acosa!

—¡¿Y qué mierda quieres que haga?! —exploto, por fin, el hawaiano.

—¿Girar al cocodrilo, tal vez? —sugirió el judío.

McLovin le saco el dedo del medio, mientras se acercaba y tomaba al cocodrilo por las solapas del moño y lo arrojaba hacia el bote de basura. Se aclaró la garganta de nuevo, mirando con lastima al "grupo"

—Parece que nos ha abandonado un miembro de la familia. Bueno, ignorando que el Señor Rumbattle nos ha abandonado por un trágico accidente que incluye un bote de basura clavado en la cabeza, puedes presentarte completamente bien, tesoro.

—¿Esta seguro que el Señor Rumbattle no volverá y me violara?

—Completamente seguro, mi amor.

—Me llamo Eric Theodore Cartman y estoy aquí porque perdí la memoria, y tengo que vivir con un judío—McLovin ahogo un grito—. ¿Qué sucede?

—Es que vivir con esas asquerosas ratas es… inhumano.

— ¡Al fin alguien me entiende! El estúpido de mi oficial me quería dejar en una casa encerrado con él.

—Estoy seguro que ese oficial tan guapo e inteligente tiene sus razones.

—Lo dudo mucho—tomo asiento, mientras miraba distraídamente sus nudillos.

—Bueno, déjenme presentarles a la familia. La hipopótamo rosa es Kenia, el rinoceronte verde es el Duque de Calabazalandia, el Tomate es el señor Antonio, la perrita morada es Puf, el unicornio blanco es Arthur, el alíen de color gris es Tony y para finalizar, el dragón de color verde es Queso.

Kyle pensaba que esta estúpida terapia de grupo era la cosa más pendeja que se le pudo ocurrir a McLovin para tratar de mejorar su relación con Cartman. El oficial-psicólogo hawaiano les dijo que debían sonreírle a los peluches, y solo logro formar una mueca aterradora, sin poder sonreír. Cartman les miro con el ceño fruncido. El sonido de la puerta abrirse llamo su atención. Por ella, se asomaba a una persona delgada, con los cabellos castaños desordenados largos hasta las orejas, bajo una gorra de policía; a él le pareció que tenía una cara alargada y aniñada para su edad, los ojos naranjas les miraban detrás de unas gafas de marco cuadrado de color negro. Les miro con una ceja arqueada.

—Wow. Sabía que eras raro, Mojama, pero no pensé que tanto—McLovin rio nervioso, sonrojándose, viendo como su compañera ingresaba en la habitación y levantaba unos documentos del escritorio—. Venía a suplantarte, pero veo que ya estas ocupado. Nos vemos mañana—y con eso, salió de la habitación tan rápido como pudo.

— ¿Quién era él? —pregunto confundido el culón.

—Es un ella, pendejo—rodo los ojos el hawaiano—Mi oficial encargado. Se suponía que no debía de verme así. Perderá todo el respeto que me tiene.

— ¿Te tiene algún tipo de respeto?/ ¿Ella es Henry? —hablaron al unisonó Cartman y Kyle, respectivamente.

— ¡Termino la sesión!—grito McLovin, saliendo corriendo por la puerta gritando "Me perderé la novela", dejándoles solos.

Nini: (se esconde detrás de un "fuerte" creado de cajas bacías de cereal) ¡Hallo! Cadete Nini reportándose a sus servicios desde el fuerte;) ¡Muchas gracias por sus Reviews! Me alegra que les esté gustando la historia, jejejejeje. Hare algo que casi nunca acostumbro, pero bueno, ¿Qué más queda, cierto? Bueno, sin más presentaciones, dejo a Marc a cargo (sale corriendo como una madre al ver descuento en detergentes)

Marc: ¿Ah? ¡¿Me has dejado a cargo, escritora de pacotilla que no sabe hacer otra cosa más que huir por su intento estúpido de comedia?! (Grita furioso, mientras se le ve a Nini asentir desde lo lejos. Marc suelta un suspiro) Bueno, para comenzar, lamentamos el intento patético y descabellado de humor que nuestra "linda" escritora nos ha dejado en el capítulo. Tenía la cabeza seca y muy pocas veces me da control del teclado cuando se trata de actualizaciones u.u En otros asuntos, a responder Reviews!

Coyote Smith: ¡Hola! jejeje, McLovin es referente a la película Súper Bad, aquí conocida como Súper Cool. No sé si se dé cuenta, pero el segundo nombre de McLovin es Mojama, que también es un nombre que sale en esa película xD Lo que nos deja la crisis de imaginación… maldita crisis. ¡Gracias! A nosotros también nos alegra que agradezcas que actualicemos, pues últimamente no hemos tenido internet, y nos tenemos que trasladar a la casa de mi abuela. Espero que el capítulo sea de tu agrado.

Luis Carlos: ¡Hola! Jajajaja, no me sorprende que no comprendieras a lo que se refería, con la manera de escribir de esta chiquilla come chocolate -.- … ¡Por supuesto que comentaremos tus historias! Pero, como ya he comentado, no tenemos internet, por lo que, se nos hara medio complicado tomar seguimiento de tus historias, pero trataremos de publicar reviews en cuanto tengamos internet ;)

Kaito Scarlet: ¡Hola! Nos alegra enormemente como no tienes una idea que te guste tanto la historia, y la verdad, espero que, si bien no fue a inicio de semana, te haya gustado el capítulo de hoy. Juro que el otro comenzare inmediatamente, pero no prometo subirlo a tiempo para la próxima semana. Tal vez lo suba a finales de la próxima, porque no tengo internet y los padres de Nini nos odian u.u

6symphknot: ¡Hallo! Espero que te haya gustado el capítulo de hoy, nos alegra que te haya gustado el Fic. Jajaja, Gracias por el seguimiento!

Marc: ¡Sin nada más que agregar, nos despedimos por hoy!

Auf Wiedersehen!

¿REVIEWS?