Disclaimers: Los Personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin ánimo de lucro alguno.
THE HATERS IN LOVE
No podía creer que todo se estuviera volviendo una locura, jamás se había llevado bien con él ¿entonces? ¿Cómo pasó de ser un molesto compañero de su hermano a un constante dolor de cabeza para ella? No compartían clases, no se veían fuera del colegio, no tenían razón para toparse salvo en los pasillos de la escuela y eso rara la vez pasaba, lo único que sabía de él era lo que su hermano y sus dos mejores amigos, Hermione Granger y Harry Potter decían de él, pero jamás le dio mucha importancia a él y su odiosa e insoportable personalidad. Entonces. ¿Cómo pasó?
Draco Malfoy se estaba volviendo un problema constante en su mente.
Lo odiaba y no sabía a ciencia cierta la razón, tal vez se había influenciado por los comentarios de los demás, pero sabía que no le caía bien, porque cada que veía esos ojos grises y ese cabello rubio platino la ponían de un humor tan malo.
Cerró su libro molesta, esa noche no tenía cabeza para nada más, por más que intentaba concentrarse en las palabras escritas en su libro, la historia no iría a ningún lado, así que mejor haría cualquier otra cosa que le quitara ese malhumor que había adquirido esta tarde tras toparse con el insoportable de Draco Malfoy al final de la escalera, dónde le otorgó esa sonrisa torcida y engreída.
Caminó hasta la cocina, sacó un vaso de la estantería y sirvió un poco de jugo.
— ¡Eres un idiota Ronald! –chilló cuando el vaso cayó al suelo rompiéndose en un montón de fragmentos irregulares.
— ¿De nuevo de mal humor? –sonrió su hermano sentado a la mesa, sus pies estaban cruzados por los tobillos sobre la misma.
—Eso no te incumbe.
— ¿Es porque Harry aun no te ha invitado a salir? –interrogó burlón.
—No tienes idea, me estoy muriendo porque me invite –su respuesta hizo que Ron frunciera el ceño.
— ¿Desde cuándo dejó de gustarte Harry? –se inclinó sobre la silla bajando los pies de la mesa y recargándose en sus codos.
— ¿Desde cuándo comenzó a interesarme? –le sonrió.
—Bueno, no dejabas de hablar de él y sus ojos del color de la pizarra, le compusiste una canción en primer año.
— ¿Tenías que recordarlo? –suspiró.
— ¿Dejó de interesarte de la nada?
—No es que dejara de interesarme, es simplemente que algunas chicas no morimos porque el tipo que nos gusta no tiene la suficiente convicción de invitarnos a salir, si no me crees, puedes preguntarle a Hermione.
— ¿Qué? –Ron dio un salto y en pocos pasos llegó hasta la barra para ponerse frente a ella. – ¿quién le gusta a Hermione? –Ginny sonrió, los celos de su hermano eran divertidos.
—Eres un cabeza de chorlito Ronald –caminó hasta la puerta –te toca limpiar todo a ti.
— ¿Por qué yo? –se quejó.
—Si te hubieses anunciado, no hubiese desastre que limpiar –dijo por último y salió.
—Bien, limpiaré –escuchó a su hermano.
Regresó hasta su libro, tal vez le pediría ayuda a su hermano Percy con esta asignatura, si su mente se negaba a poner atención a los estudios, no es como si con que su hermano le ayudara, se obligara a poner atención, pero por lo menos tendría a alguien recitando historia a su alrededor y tal vez inconscientemente aprendería algo de historia, aunque honestamente, lo dudaba.
— ¿Vas a decirme entonces? –Ron se sentó junto a ella.
— ¿Qué? –giró el rostro hasta su hermano.
— ¿Quién es el tipo que Hermione quiere que la invite? –sus ojos brillaron interesados.
—Deberías preguntarle a ella, no a mí.
—Bueno, el problema es que ella no nos ha comentado nada a Harry ni a mí, si tú sabes… digo, podrías decirme, así… podría hablar con él y ayudar a que la invite.
—Seguramente tu harías eso –sonrió –la pobre tiene que salir con chicos a escondidas, puedo jurar que ni su padre se pone tan inestable con el hecho de que ella salga con algún chico y le dé un par de besos.
— ¿Para qué inicias una plática que al final no querrás terminar? –gruñó molesto.
—Bueno, yo sólo hice un comentario, tu iniciaste todo, no yo.
Ron se recargó, jaló un mechón de cabello de su hermana haciendo que su cabeza quedara sobre su hombro y la abrazó, no entendía por qué si Ronald estaba tan tontamente enamorado de Hermione, no la invitaba a salir, tanto él como Harry deberían armarse de valor y si no se sentían con el suficiente atractivo, deberían salir en una cita doble, así, si las cosas salían mal para alguno, había mediadores que evitaran un derramamiento de sangre innecesario.
—Tengo que estudiar historia –le dijo bostezando a causa de que Ron rascaba su cabeza.
—La historia es aburrida –respondió –son un montón de gente muerta inventando civilizaciones como si fuera lo más interesante que hubiesen podido hacer.
— ¿Qué era más interesante? –levantó la vista y vio a su hermano sonreír.
—Fútbol, por ejemplo –se encogió de hombros.
—Claro, sabía que sería un excelente comentario el tuyo –sonrió –en serio tengo que estudiar y a menos que tu sepas mucho sobre los hombres muertos que no tenían nada más interesante que hacer que inventar civilizaciones y ayudar a que el mundo tenga la estructura que ahora tiene, no eres de ayuda.
— ¿Me dirás quien le gusta? –preguntó.
—No Ron, no te diré, porque a Hermione no sólo le gusta –sonrió divertida –puedo jurar mi mano izquierda y derecha que ella está locamente enamorada de ese chico, que no es por nada, pero… creo que tiene un buen gusto, no pudo elegir mejor –se burló al ver a su hermano fruncir el ceño.
—Iré a mi cuarto –se puso de pie.
—Deberías preguntarle –le sugirió.
— ¿Para qué? –Comenzó a subir las escaleras –si ella quisiera que supiéramos que está enamorada no lo hubiese dicho.
—Algo me dice que Harry lo sabe –lo observó –deberías preguntarle.
—Harry no le preguntó ¿cierto? –Inquirió disgustado –mejor estudia, tal vez te dirá cuando se les ocurrió vivir en una cueva con murciélagos.
—Y arañas –soltó una risa divertida al ver a su hermano entrecerrar los ojos.
—Mejor me voy –subió las escaleras con un poco de pereza.
Ginny se acomodó en el sillón cuando escuchó las voces de los gemelos susurrando y riendo lo más bajo, tenía que abrir los ojos antes de que le hicieran algo malo, porque la venganza no sería buena.
— ¿Se supone que despiertes siempre que tenemos planeado algo? –entrecerró los ojos Fred.
—No voy a dejar que hagan sus divertidas actividades en mi o conmigo –murmuró.
—Deberías, ya que eres la única mujer –reprochó George.
—Por lo mismo, ustedes deberían comportarse conmigo, soy la única mujer aparte de mamá.
—A diferencia, es que mamá aprendió a golpear más fuerte que un mazo –sonrió Fred.
—Con ustedes, eso era necesario –se sentó y los gemelos ocuparon un lugar a cada lado de ella.
— ¿Te aburrió la historia? –preguntó Ron sentándose en el sillón de enfrente.
— ¿Qué no estabas arriba? –preguntó.
—Te perdiste el round Granger vs Weasley –sonrió George –tuvimos que ir a rescatar a Ron, Hermione casi lo mata de una sola mirada.
— ¿Por qué? –preguntó Ginny sin entender.
—Le pregunté –contestó Ron encogiéndose de hombros.
—Sí, y luego le dijo que estaba enamorada de Harry –intervino Fred guiñándole un ojo a Ginny.
—Eres un desastre Ronald –se puso de pie y comenzó a subir a su cuarto.
Alguien tenía que darle un mapa y ponerle un letrero enorme dándole indicaciones cada dos pasos para que no se perdiera, era tan obvia la respuesta, pero él era un cabeza de chorlito, que incluso si le decía que era él, no lo deduciría en los próximos 50 años. Se dejó caer sobre su cama y se cubrió la cara con la almohada y suspiró.
—Sal de mi cabeza –rugió enfadada.
Ginny sonrió al llegar a la escuela, lo primero que vio al llegar fue a Luna caminando hacia la puerta, su rara amiga sonrió en cuanto la ubicó, esta vez vestía un pantalón ajustado de colores poco discretos haciendo líneas dimensionales a través de todo el pantalón, por un momento, Ginny pudo jurar que las líneas tomaban vida propia moviéndose a su placer, la playera verde limón a juego con sus gafas redondas, no importaba lo que vistiera Luna, todo mundo la observaría, así vistiera unos jeans negros, botas y una playera de tirantes blanca y una gorra como lo que llevaba puesto Ginny, todo mundo la vería como si hubiese asistido desnuda.
—Ahí estás –sonrió la rubia.
—Es bueno verte Luna –sonrió y la abrazó.
—Falto dos días y me abrazas como si no hubiese estado los pasados ocho años –se burló.
—Tienes razón –admitió –te ves increíble.
—Lo sé, pero no tienes que mentir, vi tu cara de terror en cuanto viste mi atuendo, no es mi culpa que sólo hubiese este modelo de zapatos en anaranjado Halloween –se encogió de hombros.
—Tienes razón –ocultó su sonrisa.
— ¿Y qué tal? –Interrogó – ¿el señor popularidad ya te invitó a salir? –la observó por encima de sus gafas y después giró la vista hasta Harry que hablaba con una muy enojada Hermione.
—No, aun no –suspiró –pero no voy a pasarme toda la vida esperando una invitación de Harry –admitió.
—Hola Luna –saludó Ron recargándose en los casilleros junto al de su hermana.
— ¿Qué haces aquí Ronald? –interrogó sin entender.
—Bueno, Hermione no quiere verme por el momento.
—Me pregunto por qué –comentó con sarcasmo.
—Fue sólo una pregunta.
—No, fue una acusación –rió divertida –pero Hermione debería estar acostumbrada a tus tonterías.
— ¿Se puede saber qué es lo que ocurre aquí? –Luna los observó a los dos.
—Le dije que algunas chicas como Hermione y yo no nos morimos porque el chico que nos gusta no nos invite a salir, y mi hermano es un cabeza de chorlito que acusó a Hermione de estar enamorada de Harry –sonrió.
— ¿Cómo es que no te das cuenta? –lo observó incrédula.
—Bueno, esto es el colmo –se quejó –si hasta Luna sabe quién es ese idiota.
—Coincidimos en algo –suspiró Luna –sólo Hermione pudo fijarse en un idiota como ese.
—Basta –dijo Ginny divertida.
—Haremos algo Ron, yo te digo quien es el chico que trae loca a Hermione si tú haces que el inadaptado de tu amigo el Sr. Popularidad invite a Ginny a salir.
— ¿Esto es en serio? –Frunció el ceño –me interesa saber lo de Hermione, pero… bueno, realmente no estoy seguro que quiera esa información cuando Harry tendrá sus tentáculos sobre mi hermana.
—Sé cuidarme sola Ronald, tal vez mejor que tú –gruñó –y no Luna, no voy a aceptar que mi hermano me ayude a salir con Harry, puedo lograrlo yo sola.
—No creo que componerle otra canción te funcione Ginny –soltó Luna y Ron se rió.
—Lo sé –cerró el casillero molesta –pero puedo conseguir lo que quiero mejor que Ron –sonrió victoriosa –y yo sin ayuda.
Se alejó de su hermano y su amiga, caminó por el pasillo logrando por fin que Harry la siguiera con la mirada, le dijo algo a Hermione y se alejó corriendo para alcanzarla.
—Ginny –le habló –Ginny... Ginny, espera por favor –la tomó del brazo.
— ¿Qué ocurre? –preguntó girando hasta Harry.
—Hermione me estaba contando sobre lo que pasó ayer en tu casa –contestó –y bueno, tomando en cuenta que eres la más cuerda de esa casa, quería saber si Hermione no exageró por el enojo.
—Lo lamento Harry –se encogió de hombros –yo estaba dormida, según los gemelos las cosas se pusieron bastante feas, pero no sabría que decirte.
— ¿Sabes quién le dio esa estúpida idea de que ella está enamorada de mí? –frunció el ceño y se llevó una mano a su cabello desordenado.
—Nadie –suspiró –Harry, eres su mejor amigo, tú mejor que nadie sabe que él saca conclusiones de una parte de su cerebro que carece de lógica y todo lo demás, el tergiversa las palabras conforme esa parte del cerebro está de humor.
— ¿Y sólo se le ocurrió? –la miró.
—En realidad no –sonrió divertida.
— ¿Tú le dijiste?
—Técnicamente no, yo sólo le comenté que algunas chicas como Hermione y yo no nos moríamos porque el chico que nos gusta no nos invite a salir, él preguntó que quien era ese chico, pero honestamente, decirle que ese chico es él, no me corresponde, le insistí a que le preguntara y bueno, su cerebro diminuto como un acaro ocasionó esto, yo sólo hice un comentario.
—Así que él no sabe nada.
—No, pero como le dije que hasta tu sabías quien era ese chico, tal vez pensó que lo sabías porque eres tú, últimamente pasan mucho tiempo juntos, eso no le agrada mucho.
—Bueno, ella y yo… estamos tratando un tema un poco complicado, necesito ayuda con asignaturas y ella es la mejor en eso de las materias.
—No necesitas darme explicaciones Harry, es sólo que si en verdad eres amigo de Ron, y no te interesa Hermione, deberías persuadirlo para que la invite a salir.
—No es tan fácil, Ron es igual de testarudo que tú –Ginny lo observó haciendo que Harry se pusiera un poco rojo –lo siento, no intentaba ofenderte.
—Tengo que ir a clases, pero piénsalo, sería mejor verlos saliendo que siendo el único en campo neutral.
—Tienes razón –sonrió –gracias, veré que puedo hacer.
Reanudó su camino hasta su primera clase, la del segundo periodo era Historia y realmente no había estudiado nada para el examen, rogaba porque el profesor se quedara dormido dentro de una jaula con gorilas enojados.
—Mi padre dijo que no había problema por la fiesta –dijo la voz de Draco Malfoy junto a ella.
— ¿En serio? –preguntó Crabbe.
—Por supuesto –serpenteo con la voz en un casi susurro –él no tiene problemas con mostrar al mundo lo magnifica que es la familia Malfoy, y menos a un montón de apestosos estudiantes, tanto, que no tendremos padres molestando mientras ésta transcurre.
—Tus padres sí que confían en ti Draco –señaló Pansy.
—Lo sé, tiene sus ventajas ser hijo único –murmuró y sonrió cuando los ojos de Ginny se encontraron con los suyos.
— ¿Qué haces aquí Weasley? –gruñó Pansy al verla.
—Tranquila Pansy –habló Draco tranquilo –lo más probable es que quiera escuchar sobre la fiesta, después de todo, es lo más cerca que estará –todos rieron.
— ¿En serio? –Elevó una ceja –vaya ¿es lo único que tienes para insultar Malfoy? –él sonrió –cierto, posiblemente necesites que tu papá te haga una lista de palabrotas para que puedas insultar a la gente.
— ¿Eso crees Weasley? –se alejó de sus amigos y la encaró.
—No, no lo creo, lo puedo apostar, tu papi tiene que aprobar hasta los calzones que puedes usar, y apuesto que cuando lo desobedeces te tira sobre sus rodillas y te da nalgadas hasta que lloriqueas suplicando perdón y que no volverás a hacerlo –Draco se agachó un poco más hasta ella.
—De seguro eres tú la que quieres estar sobre mis rodillas ¿no Weasley? –susurró lo suficientemente bajo para que sólo ella lo escuchara.
—Ni en mis peores pesadillas –gruñó.
—Continúa diciéndote eso –la sujetó de la barbilla pero Ginny aventó su mano provocando una sonrisa en los labios de Draco.
Ginny entró a su aula y tomó asiento, Draco Malfoy era un idiota, el más grande idiota sobre Londres ¿pero que decía? Sobre la faz de la tierra, posiblemente el universo no tenía un mayor idiota como él, era la única criatura y tal vez deberían preservarlo a salvo. Sacudió la cabeza, sus pensamientos tomaban un ritmo anormal cuando se lo topaba.
Ahhm...bueno, soy nueva en esto de publicar aquí, espero que funcione y que les guste el fic.
