Capítulo 4
…
—Esto es una mierda— dijo Cartman, sentado frente al televisor.
Kyle suspiro, esta vez estando de acuerdo con el más gordo. La casa era hermosa, o al menos mejor que la de muchos en el pueblo, con televisores en todas las habitaciones las cuales eran tres y en la sala, además, contaba con una cocina integrada totalmente, como si ellos fueran chefs en miniatura que merecían salir en el próximo Junior Master Chef*, cosa que claramente no eran: Él apenas sabia cocinar. Eso no había sido lo peor, lo único que le había sacado de lo que acostumbraba, era que no había camas en las habitaciones, y tampoco cable en ninguna televisión, mucho menos tenían internet. Lo único que tenían para divertirse, o distraerse de pelear con el otro, era una colección entera de las películas más cursis de la vida entera: Nada peor que películas de comedia romántica.
En ese momento estaban en un sillón, frente a la televisión, sin nada que hacer más que ver "Como si fuera cierto"** y comer frituras bajas en grasa pues el codo de McLovin no pudo conseguir nada mejor al lado de una oficial de policía que claramente no sabía que era las buenas producciones de cine. La oficial Henry miraba embobada la pantalla, con los ojos fijos sin parpadear en la televisión.
—Esto es una mierda— volvió a repetir Cartman.
—Eso ya lo dijiste —dijo entre dientes, mientras miraba hacia otro lado de manera aburrida.
—Carajo, ¿Es que no podemos hacer nada divertido?
—Esto es divertido —murmuro Henry, aun con la vista fija en la pantalla— . Pero si gustan, pueden irse a su habitación y conversar de lo que sea que conversen las niñas hoy en día.
—¡Somos hombres! —replicaron ambos varones al unísono.
—¿En serio? Porque conozco muchas mujeres que son más valientes que ustedes dos.
—¿Y la valentía que tiene que ver?— dijo Kyle, levantando una ceja.
—Sin la valentía, queridos amigos, todos gritaríamos como niñitas —dijo solemnemente Henry— . Es mi filosofía personal.
—Tienes que aceptar que es un buen punto —dijo McLovin, entrando por la puerta —. Bien Henry, es hora de irnos. Debemos dejar a este par de revoltosos solos.
Henry sonrió, mirando a los chicos.
—Bueno chicos, es hora de irme —se levantó de un salto, dejando ver cuán alta era, y Kyle estuvo seguro de no volver a ver a una mujer que parezca tan hombre como Henry —. Nos vemos luego, chuletas de cerdo.
La oficial salió por la puerta, tan rápido que Cartman estuvo seguro de que ella no querría verlos nunca más… o se perdería la telenovela que sintonizaba, pues si era amiga de McLovin, debía de ser tan rara como él ¿Cierto? McLovin les miro con una mueca de aburrimiento.
—¿Por qué nos llamó Chuletas de cerdo?— pregunto Kyle.
—Porque eso es —explico el oficial —. Chuletas de cerdo es como Henry le llama a la carne que está a punto de ser comida por el tiburón que quiere casar.
—En pocas palabras…
—Son puramente carnada para ella.
—Eso no es justo—dijo Cartman—. Me tratan como miembro de un ganado.
—Para mí eso eres, cerebro de alcornoque—McLovin se dirigió hacia la puerta con un andar totalmente gay a la perspectiva de Cartman—. Nos vemos mañana. Descansen.
Kyle iba a replicar algo, pero McLovin cerró la puerta con un portazo, y automáticamente las cerraduras, las cuales eran cuatro, se cerraron. Pensó que los tachaban de delincuentes juveniles, pues ni siquiera cuando los habían metido a la cárcel—por error, claro está— cuando Kenny asalto sin querer la tienda de víveres, y eso que McKormick había roto todo el edificio. Imagino que se debía al supuesto intento de asesinato que todo mundo pensaba que había hecho, cosa totalmente estúpida.
Cartman pensaba eso también, pues noto como los miraba McLovin—y no de la forma burlona—, si no, que había una frase oculta en ese "Nos vemos mañana. Descansen" tan marica que había dicho. Ese policía Hawaiano sabía que había una mínima posibilidad de que uno de ellos no despertara vivo en la mañana, y eso lo decía tan solo con sus acciones. Cartman no era tonto—y si lo había sido en un pasado valía una mierda en este momento—, por lo que había hecho cientos de preguntas a la oficial Henry y a McLovin cuando Kyle se fue con la excusa de ir al baño en la sala de terapias, como había decidido llamar a esa extraña habitación con peluches, y descubrió que Kyle trato de "Matarlo" arrojándole de unas gradas. Sabia, no tenía idea de porqué, que cuando una persona trata de matar, no se va por la opción más obvia, o al menos él no lo haría, y por lo que había escuchado Kyle había actuado en una zona llena de estudiantes. Cualquier persona inteligente, o al menos que se considerase así, sabría que la mejor manera de asesinar, o la única, y no tener riesgos a ser encarcelado de por vida, era matar a la víctima en cuestión en un lugar en donde no había personas, sin testigos ni evidencia, era cuestión de minutos para que la policía considerase eso un suicidio. También sabía que una persona no podía tratar de matar a otra tirándole a una distancia de 3 metros del suelo.
Conclusión, la estupidez más grande del mundo sería pensar que Kyle trato de matarle. Además, estaba seguro que, aunque tuviera motivos, no podría hacerlo: él era demasiado bello para tener enemigos, y de seguro había sido bastante carismático y simpático como para que alguien no le atacase por envidia.
¡Bingo! Grito su cabeza, y se atrevió a sonreír. Ese era el motivo por el cual los había encerrado de esa manera: McLovin se sentía inferior estando en una habitación con él, y después de ese atentado contra su integridad física, los medios de comunicación estarían dando vueltas por todos lados para saber que le paso al ser más glorioso y asombroso de todos los seres asombrosos de la tierra. McLovin estaba tan celoso de él, que ni siquiera permitió que la casa estuviera conectada con el mundo para que no se enterase de que todas las personas del mundo estaban tan preocupadas por su ídolo, para que fuera dejado de serlo y pasar a ser una leyenda urbana. Oh, pero el malvado de McLovin no sabía que él estaba al tanto de todo ese plan, y tenía un celular guardado en su chaqueta por si acaso.
— ¿No estás preocupado?— dijo Kyle, tratando de romper un silencio incomodo que había quedado cuando McLovin se fue de la casa—. Quiero decir, no es como si te fuera a hacer algo, pero creo que estas muy silencioso.
Cartman no le contesto, y en vez de eso sonrió con malicia.
—Oye, estas actuando extraño. ¿Qué demonios paneas culo gordo?
Aun nada.
—¡Cartman, contesta con un carajo!
—No me molestes, judío—reacciono al fin el castaño, mientras se daba la vuelta dándole la espalda, saco algo de su abrigo que no identifico.
Trato de ver que tenía entre las manos, pero no pudo ver nada más allá del abrigo rojo.
—Déjame ver que traes entre manos…—dijo Kyle, tratando de mover la espalda del culón.
No molestes, idiota.
En serio. Que me dejes ver.
¡Que no quiero! judío estúpido.
¡Tú eres el que actúa como un idiota! Déjame ver trato de voltearlo, pero el resultado fue el mismo.
Frunció el ceño, mientras miraba hacia la cabeza del culón con furia en los ojos. Maldición, se suponía que estaban juntos en esto ¿No? ¿Qué era tan importante que Cartman no quería mostrárselo? ¿Realmente… era tan malo como para que el no pudiera verlo, o todo era exageración del culo gordo? ¿Otro truco de manipulación? Suspiro con resignación, mientras esperaba que viendo esa muestra de rendición, Cartman dejara de tener la guardia en alto. Funciono como había esperado. Cartman dejo de estar tenso y aprovecho eso a su favor, echándosele encima.
¡¿Qué carajo…
Fue la queja del más robusto al sentir un peso de más sobre su espalda, eventualmente cayó al suelo con un quejido. Logro caer de espaldas afortunadamente, mientras sentía que el judío estúpido encima de él trataba de tomar lo que escondía en el bolsillo de su abrigo rojo. Él también comenzó a batallar para librarse de los manotazos que lanzaba de vez en cuando el pelirrojo. Mientras tanto, pro la mente de Kyle pasaban miles de cosas, como por ejemplo, todas las veces que el maldito racista, homofóbico, y antisemita de Cartman les había traicionado de una manera horrible e inmoral, entre todas ellas, sabía que Cartman con algo que ocultar no era buena señal. Para nada lo era. Solamente con conocer lo suficiente a Eric-Culón-Cartman sabias perfectamente que no podías confiar en él por nada del mundo, y debía de hacer algo antes de que le diera una apuñalada en la espalda. Claro que esta manera no era la más sensata de cómo hacerlo pero ese solo era un detallito diminuto e insignificante pues era una manera condenadamente gay.
Estaba sentado a horcadas en la cintura del castaño, mientras trataba de tomar la cosa que escondía en su abrigo sospechaba que podía ser droga, armas, una bomba atómica o algo parecido y tiraba manotazos a la mano izquierda de Cartman, la que estaba libre, pues intentaba empujarlo y alejarlo de él como pudiera. Pero estaba equivocado si pensaba que lo dejaría.
Maldición, déjame ver... gruñía colérico al no poder ni siquiera acercarse al bolsillo.
Cartman hizo un movimiento son sus rodillas, haciendo que las piernas de Kyle que colgaban a los extremos de sus costados se resbalaran en el piso recién pulido o al menos, eso dijo McLovin , y su cabeza cayera de lleno en su pecho. El pelirrojo bufo, y trato de pararse, en un renovado intento por quitarle el celular al castaño, pero al hacerlo, se topó con la cara de Cartman a no menos de 10 centímetros de distancia. Se sonrojo por inercia y giro la cabeza a un lado.
Sabía que eras marica, judío dijo Cartman, con la voz temblorosa y una cara de absoluto nervios. Hasta tenía un pequeño tic en el ojo que le recordaba vagamente a Tweek . Mira que ahora me intentas seducir para que te de él estúpido teléfono.
Kyle se sonrojo aún más si era posible, pero de rabia. Maldito desgraciado…
¡Eres un imbécil, pendejo de mierda! Si tenías un estúpido teléfono… ¿Por qué carajos no llamas al policía de verdad y le dices que hemos sido secuestrados por un homosexual? grito a todo pulmón.
¡No pensé que fuera importante para ti! grito de igual modo el castaño.
Le arrebato el celular como pudo, ignorando de nuevo que estaban demasiado cerca… cómodamente demasiado cerca.
¿Y que estabas haciendo si no llamaste a la policía? dijo Kyle, mientras revisaba la pantalla del celular.
Facebook.
Un tic se instaló en su ojo derecho, mientras comenzaba a dudar seriamente si Eric Cartman tendría vida al despertar por la mañana. Muy seriamente.
…
McLovin miraba todo detenidamente desde una pantalla, sonriendo con diversión casi irracional. Esos chicos eran divertidos y gay . Y si así había sido uno de los días que pasaron así, no podía esperar como seria en la noche.
*Junior master chef es un programa que sintonizan en Discovery Home&Helath. No es de mi propiedad. Supuestamente son unos niños supertalentosos para cocinar.
**Como si fuera cierto es una película de romance comico. Demaciada empalagosa para mi gusto, pero es una de las que le encantan ver a mi hermana así que, BAH! Se las recomiendo si les gusta las comedias románticas.
Nini: bueno, al fin actualizo. Muchísimas gracias por sus reviews, lamentablemente, no poder contestarlos en este capítulo, pero les aseguro que lo hare en el siguiente. Espero que les haya gustado el episodio de su serie en este caso, fanfic favorita "Tiene que ser una broma". Nos leemos más tarde porque ya es de madrugada y necesito descansar jajaja.
REVIEWS?
