(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)

Capitulo 5.

Angla hizo la entrada con Terry en el remolque. Y quiero decir literalmente a cuestas. No dije ni una palabra durante todo el camino, no importa cuanto Terry trato de involucrarme en una conversación, por la que, a la mitad del camino se dio por vencido y empezó a ser demasiado atento con Ángela de nuevo. Ella se lo trago, más tarde cuando salieron del coche, se aferro a él con tanta rapidez que podrías creer que era un bolso de diseñador de seis millones de dólares.

Las presentaciones comenzaron con la mejor amiga de mi hermana, y la anfitriona de la fiesta, Rachel. En cuestión de segundos una multitud de chicas interesadas desfilaban. Di un paso atrás, deseosa de escapar, pero entonces unas de las otras amigas de Ángela, Brooke, me agarro del brazo.

-¿Y quien es esta? –le pregunto a Ángela. Me miro preguntando-: ¿Eres nueva también? –Luego se giro hacia Terry antes de que yo pudiera responder-.¿Es esta tu hermana?

La mayoría de los amigos de Ángela no son exactamente material de la Ivy League, pero ese comentario era cruel, incluso para Brooke. No sólo era una de las mejores amigas de mi hermana, si no que se sentó detrás de mi en economía del hogar durante todo el año pasado.

Ángela y yo intercambiamos una mirada y Ángela fue la primera en decir.

-Brooke, esa es Candy.

Brooke me miro sorprendida. Antes de que pudiera decir nada, algo como que no sé que decir, dijo-: ¿Quién es Candy?

-¡Mi hermana! –espeto Ángela, frustrada.

El chico me sonrió de una manera que me sorprendió.

-Puedo ver porque la ha mantenido encerrada.

No quede impresionada con ese comentario, sólo aturdida. Fue un alivio cuando este tipo Anthony, quien juega hockey en algunas ocasiones, pasó adelante y dijo-: ¿White?

Incluso se encontraba de pie junto a Vince Kowalski y me miraba como se me hubiera crecido un tercer ojo.

-¿Qué pasa, Anthony? –le dije, tratando de asentir casualmente.

-Yo ¿eso qué? –Anthony me miro de arriba abajo con una lentitud exagerada y luego dijo-: Maldita chica.

Le di un golpe pero ellos se reían entre ellos y luego Vince resoplo.

-Todo este tiempo White y nunca supe que eras una chica.

-Es divertido –le dije, pensativa-. Siempre supe que lo eras.

Cuando Vince dio un paso hacia mi, Anthony lo detuvo y me dijo-: ¿Estás en fútbol Frisbee?

Asentí con la cabeza. –Claro, desde hace tiempo. Le debo a Kowalski una fractura en la nariz.

Vince se agarro así mismo con rudeza y me moví de un tirón, también, pero esta vez no se reía.

Me gire y todo el grupo de los populares amigos de Ángela me miraban. Cuando los desafié con una mirada, los ojos de Terry ardían con diversión malvada. Hacia todo lo posible para no reír.

-Déjame saber cuando es hora de irse –me queje con Ángela y luego me marche a buscar una soda. Agarre un Mr. Pepper y un perro caliente, luego encontré un lugar para sentarme desde podía vigilar a mi hermana sin ser molestada.

Terry se pego como una lapa a Ángela por un rato, tocándola a su manera o burlándose de ella innecesariamente, pero me di cuenta cuando se aburrió de Ángela. Aparentemente, no tenia ninguna intención de hacerle daño o tomar ventaja. Sólo jugaba conmigo. Sabía que yo sólo había venido por él al igual que sabia que vigilaba todos sus movimientos.

Me había estado manipulando desde el momento en que Ángela nos encontró en la calle, totalmente actuaba como un idiota. Cuando esto se hizo evidente, me enoje conmigo misma por haberle permitido llegar a mí. Me negué a seguirle la corriente un segundo más.

Con la esperanza de que ignorándolo por completo lo hiciera enojar, fui a entrar en el juego de fútbol frisbee que seguía en marcha. Cuando me acerque, me recibieron con unos pocos silbidos, todos provenientes de los chicos con los que había jugado en contra de los J.

-Puedo estar en traje de baño –gruñí-. Pero los haré polvo si no cierran su boca ahora mismo.

-Necesitamos uno más acá –dijo alguien. Era el tipo que me había alimentado con una línea de pick-up antes. No podía creer que me miraba como si realmente estuviera interesado en mí. Un hombre, aparte de mi vecino psicópata, nadie nunca había mostrado ningún interés en mí. En especial, no alguien parecido a el.

El tipo tenía el pelo corto rubio arenoso y ojos grises. Era un poco muy musculoso para mi gusto, pero aun así, era bastante caliente. Yo no sabia si agradecerle a Ángela por hacerme aparecer semidesnuda o molestarme. Hice todo lo que estuvo en mi alcance para no ruborizarme cuando fui a posicionarme a su lado, pero fui capaz de perder en el juego con bastante rapidez.

Era solo un juego divertido, amistoso de fútbol todos jugaban a excepción de Vince Kowalski, que al parecer pensaba que era la NFL. Y también pensé que era un maniquí. Trato de golpearme varias veces y fallo, pero la tercera vez no lo vi venir y me empujo hacia un grupo de chicas que observan al margen.

En la colisión, mi boca choco con una dura sandalia de plástico y alrededor de cuatro vasos de Coca-Cola Light. Después de recuperar mi orientación, sentí mis labios sangrando. Sangraba donde la sandalia me había golpeado.

-¡Oh eso es todo! –le grite.

Anthony me ofreció una mano y tan pronto como me encontraba en mis pies, cerré mi mano en un puño y le di a Vince con todo lo que tenía dentro de mi. Le pegue tan fuerte que voló de vuelta al hombre detrás de él. Mis nudillos gritaron de protesta, pero valió la pena, ya que la sangre brotaba de la cara de Vince como una cascada.

-Ahora estamos a mano –le dije y fui a buscar un poco de hielo para mi mano.

En mi camino a la nevera, me quite la fastidiosa camiseta empapada de tirante. Odiaba estar desfilando en bañador, pro la camisa no sólo se encontraba empapada con manchas oscuras, era pegajosa. Mojada es una cosa, pero pegajosa es desagradable. Además, necesitaba la camisa.

Trataba de atar la parte superior de mi top con una sola mano cuando alguien se acerco detrás de mi y dijo:

-¿Necesitas ayuda con eso?

Le sonreí tímidamente al tipo que parecía ser mi nuevo admirador y le dejé tomas mi mano. La toma y comienza a examinar mis nudillos por un minuto.

-Eso te va a doler durante un par de días –dijo, y coloco suavemente el hielo en la parte superior de mi mano.

Me lleva a la cubierta del lago de la casa de Rachel e hizo mover a algún para que pudiera sentarme en uno de los sofás. –Soy Travis. –dijo mientras se sentaba a mi lado.

-Candy.

-Es lo que he escuchado. –Travis se echo a reír. Miro hacia el grupo de chicos que seguían de pie en la playa. El juego se había terminado-. Eres el principal tema de conversación en estos momentos. Creo que rompiste la nariz de ese tipo.

Me encogí de hombros. –Se lo merecía.

Travis se rio de nuevo y dijo-. Entonces, ¿Cómo es que nunca te he visto en ningún partido antes?

-Los partidos no son lo mío.

-Eso es muy malo. ¿Estás segura de saber cómo animar?

Sonreír un poco en eso, pero no sabía qué decir. Después de un momento, Travis rompió el silencio. -¿Quieres ir a nadar? ya lo hice y el agua está realmente agradable.

Arrugue la nariz. –El agua no es lo mío.

-¿Qué hay de las motos de agua, entonces? Soy un conductor decente. Podría llevarte a dar una vuelta sin abandonar el lago.

Odio tener que admitirlo, pero me acobardo su oferta. No es que sea una cobarde total, pero no podía creer lo que sucedía. Este hombre me pedía estar con él. Era casi como si me estuviera invitando a salir en una cita. Me emocionaba, pero… la idea de tener que estar en la misma moto de agua con él, aferrándome a él y todo.

-Gracias –le dije-. Pero creo que hay que tomarlo con calma por un rato y tal vez encontrar un antiinflamatorio para mi mano.

-Oh, bueno, eso también funciona. Estoy de que tienen en la casa y entonces podemos encontrar un lugar agradable y tranquilo para llegar a conocernos mejor.

Travis se levanto y me ofreció una mano. Me impulso para ponerme de pie y no soltó mis dedos mientras me conducía hacia la puerta trasera. Cuando llegamos allí, Terry se inclino casualmente contra el marco, bloqueando la entrada.

-¿Van a alguna parte? –pregunto.

-¿Qué pasa, amigo? –pregunto Travis, tomando inmediatamente la defensiva.

No iba a dejar que Terry iniciara una pelea con este tipo, sabia lo que trataba de hacer. Así que en vez de decirle a Terry que se perdiera, le explique.

-Sólo voy a conseguir algunos analgésicos.

-¿Te refieres a estos? –pregunto Terry, sacando una pequeña botella de Motrin de su bolsillo.

-¿Siempre llevas Motrin contigo? –pregunte tomando la botella.

-Desde que empecé a salir contigo –dijo-. Nunca se sabe cuando vas a necesitarlo. Ese es el que utilizas ¿verdad?

-¿Cómo sabias que yo…?

-Y para lavar –continuo, dándome una Lata de Dr. Pepper-. Se que s tu favorito.

Odiaba a mi misma que no le permitiría llegar a mi. Tome la lata y suspire.

-Gracias, Terry.

Le sonreí a Travis quien miraba a Terry de forma, digamos no muy amistosa. Le apreté la mano para tranquilizarlo.

-Parece que nos ahorramos un viaje –le dije, tirando de él hacia el mueble.

Travis me detuvo antes de que pudiera sentarme. Miro a Terry, que seguía apoyado en el marco de la puerta mirándonos y dijo-: Esta un poco lleno aquí ¿Por qué no vamos a dar un paseo por la orilla del lago?

Trague saliva ¿un paseo romántico a la orilla del algo con un chico que apenas acababa de conocer? –Um…

-Es casi de noche –señalo Terry, invitándose a si mismo a nuestra conversación.

Travis se giro hacia Terry. -¿Cuál es tu problema hermano?

Travis era más grande que Terry, pero Terry ni se inmuto. –Mi problema es que vino aquí conmigo. No voy a dejarla vagando en la oscuridad con otro hombre.

Travis volvió su ira contra mí. -¿Has venido aquí con una cita? ¿Planeabas mencionar esto?

Fue fácil para mí enfurecerme. Ninguno de estos tipos me poseía.

-¡Vine aquí con mi hermana! –solté y me volví para irme.

Travis me agarro de la muñeca. -¿A dónde vas?

-¡Suéltala! –dijo Terry, con los ojos brillando en la luz mortecina. Pero su advertencia era innecesaria porque ya había arrancado mi brazo de su agarre.

Alguien inicio una hoguera y me deje caer delante de ella. El sol se había puesto. Todavía seguía enojada, así que cuando sentí una mano caer sobre mi hombro casi la golpeo, pero cuando me di cuenta de que era mi hermana, me retuve.

-Lo siento –murmure, pero Ángela se encontraba demasiado entusiasmada con algo como para preocuparse.

-¡No puedo creer lo que acaba de sucede! –exclamo.

-¿Qué paso?

-Estoy casi por conseguirlo ahora.

-¿Qué estás diciendo? ¿Y por que hablas conmigo? Estamos en público.

-Candy ¡le gustas a Terry!

Si, le gustaba atormentarme.

-Quiero decir, había algo que pasaba esta tarde cuando él te coqueteaba. Ahora tiene mucho sentido ¡Trataba de darte celos! Y eso totalmente funciono, porque has venido esta noche.

-He venido esta noche porque Terry es un psicópata y no confiaba en él a solas contigo.

Ángela pus los ojos. –Está bien admitir que te gusta.

La fulmino con la mirada, pero ella lo rechaza. –En realidad –dijo-. Estoy muy contenta por ti. Siempre he querido una hermana.

Fruncí el ceño. –Siempre has tenido una hermana.

-Sabes lo que quiero decir –dijo Ángela, agitando su mano de nuevo-. Una verdadera hermana. Una que se vista como una chica y aplaste a los chicos.

-No voy aplastando…

-Estoy tan orgullosa de ti, Candy. Vienes a tu primera fiesta esta noche y a pesar de que dejaste a un chico ensangrentado, lo cual, para que lo sepas, no es muy genial, no fuiste socialmente rechazada como pensé. Incluso habían dos chicos peleándose por ti ¡Chicos Calientes!

-Ángela.

-Eso fue brillante, irse con ese tipo. Pensé que Terry iba a matar a alguien de lo celoso que se encontraba.

-Probablemente sólo quería matar a alguien –señale, pero Ángela no me escuchaba.

-Y luego caminar lejos de ellos ¿Cómo lo hiciste? Probablemente ahora están enloqueciendo. Ahora solo tenemos que averiguar con cual quieres ir.

-Ángela.

-Pero aun así, es un bombón, y si realmente te gusta…

-¡Ángela! –finalmente escuchó.

-¿Qué?

-No quiero ir con ninguno de los dos.

-Necesitas un novio Candy. No podemos perder esta milagrosa oportunidad. Nunca tendrías otra oportunidad como esta.

-Ángela, te estoy diciendo que Terry está demente.

-Bueno, si –coincidió Ángela, frunciendo el ceño-. Tiene un enamoramiento contigo, eso me hace preguntarme su capacidad mental. Pero, oye, un monstruo para un monstruo ¡Es perfecto! Sólo tenemos que hacer un plan. Apuesto a que podría ser tu novio para el final de la noche.

-Ángela. Voy a hablarte despacio para que puedas entender. No quiero un novio como Terry. El tipo está desquiciado.

-Hmm –dijo Ángela, pensando demasiado duro en la materia-. ¿Así que quieres al otro tipo?

Suspire. Ángela se había enloquecido igual que Terry a su propia manera.

-¿Quién era él de todos modos? –me pregunto.

-¿Quién?

-El otro tipo.

-No lo se. Algún senior, supongo. Esta es tu fiesta. Tus amigos. ¿No sabes quien es?

-No creo que lo haya visto antes ¿Cuál es su nombre?

-Travis –le dije.

-Travis ¿Qué?

-No lo sé, sólo Travis.

Rodé mis ojos. –Terry llegó antes de que pudiera preguntarle algo.

-¿Y no crees que sea romántico? –pregunto Ángela, con un suspiro de ensueño.

-¿Estás segura d que no quiere ir por Terry?

La fulmine con la mirada.

-Está bien. Travis. Voy a ver si puedo investigar más sobre él. Quédate aquí y sigue siendo sociable. Si puedes coquetear con alguien más, mejor.

Dejé escapar un suspiro de alivio cuando por fin se fue, pero yo sabia que volvería. De alguna manera había desatado un monstruo.

Anthony y un par de otros chicos se encontraban sentados al otro lado del fuego. Pensé en la solicitud de Ángela de ser sociable, pero decidí quedarme. Elegí un lugar junto a las otras bebidas del Dr. Pepper y saboreé el hecho de que me hallaba sola.

Sólo pude disfrutar de mi paz por unos diez minutos entes de que pudiera sentir a alguien acechando mi espalda.

-Vete –le advertí.

-Candy. –Terry ignoro mi petición y se sentó a mi lado-. Se que estás enojada, pero no lo entiendo. ¿Tienes alguna idea de lo que ese tipo trataba de hacer?

-¿Hablar conmigo? –espeté.

-Candy –dijo de nuevo. Su voz era un susurro tan suave que hizo que mi corazón se agitara. Levante la mirada sin pensar y lo mire a los ojos. Gran error. Se las arreglo para atraparme en una especia de hechizo, y cuando llego y acaricio con el dorso de su mano mi rostro, lo permití. Mis ojos se cerraron revoloteando.

-Eres tan inocente.

Me estremecí, y no creo que fuera por el frio.

-Me necesitas.

Mis ojos se abrieron de golpe, sus palabras despejando la niebla en mi cerebro.

-¿No te quédate a ver lo que le hice a Kowalski? –le pregunte-. No soy impotente.

Terry retiro su mano. –Nunca dude de tu capacidad para lanzar un golpe –dijo entre risas.

-Estoy seguro de que puedes más que darle su merecido a alguien. Pero ¿tipos como tu amigo de antes? Estás jugando un juego completamente diferente. No tienes las más mínima idea de como jugar.

Tuve que girar mi rostro para que no notara el sonrojo de mis mejillas a pesar de la oscuridad.

-Confía en mí –continúo Terry sucesivamente-. Ese tipo ¿Travis? Era un profesional. Te habría sacado de paseo, estarías sola y no habrías sido capaz de hacer nada al respecto. Si cree que antes tenías miedo…

-Para –le dije, todavía incapaz de mirarlo-. Sólo detente. Lo entiendo. –Y lo hacia. Odiaba cuanta razón tenía-. Puede que sea inocente, pero no soy estúpida. Voy a averiguarlo.

-Yo podría ayudarte.

-No quiero tu ayuda.

-No te enojes.

-Vete.

Aleje mi cuerpo aún mas de él y nos sentamos en silencio hasta que un aleve brisa se levanto y me estremecí de nuevo. Sentí la mano de Terry descendiendo ligeramente por mi hombro. Paso los dedos por la longitud de mi brazo, sintiendo la piel de gallina en mi piel.

-Tienes frio –dijo.

Me encogí de hombros lejos de su toque. –Estoy bien.

Terry me dio algo. Después de bajar la mirada, me volví para había quitado el sweater que había estado usando y ahora se quedó en una camiseta blanca.

-No necesito tu camisa.

La empujo hacia mí de nuevo, rodando los ojos. –Sólo tómala.

No quería tomarla, pero realmente tenia frio, y yo estaba muy, muy cansada de sentirme desnuda. Enrolle las mangas en mi mano, forcejeé un rato con los botones, pero agradecería estar cubierta.

Iba a darle las gracias cuando Terry dejó escapar un profundo suspiro.

-Candy, Candy, Candy –suspiro y sacudió la cabeza lentamente-. ¿Qué voy a hacer contigo?

-¿Qué? –le pregunte, acercando mis rodillas a mi pecho con timidez.

-Nada –dijo-. Es sólo que… -Extendió la mano para arreglar mi cuello. Sus manos se demoraron más tiempo del necesario. Me aparté un poco y sonrió-. Por mucho que quiere matar a ese chico Travis, realmente no puedo culparlo. Verte llevando mi camiseta me da ganas de llevarte a dar un paseo por una playa desierta.

Me puse de pie y arranque la camisa por encima de mi cabeza y se la lancé a Terry. Esperaba que cayera arena en su rostro mientras me marcho.

-Ángela –grite.

Ángela no andaba muy lejos.

-Oh, Dios mío, Candy, te vi hablando con Terry. ¡Tendrían que haberse visto! No me importa lo que digas, están destinados a estar juntos.

Rachel y Bokke a su lado asentían vigorosamente.

-Eres muy afortunada –dijo Brooke.

-Es tan hermoso.

-¿Y le dio su camisa? –grito Rachel-. ¡Que romántico!

Todo lo que dije fue-: Estoy lista para irme.

Ángela frunció el ceño. –Todavía tenemos media hora antes de irnos. Pensé que tenías un buen momento.

-¡Ahora!

Continuara…