(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)
Capitulo 6.
Mi cabeza latía con fuerza cuando me desperté a la mañana siguiente. Probablemente porque después de la fiesta, soñé toda la noche. Algunos de los sueños fueron pesadillas, pero algunos de ellos… bueno… digamos que me acorde de como los labios de Terry se sentían en mi cuello y como sus dedos podrían elevar la piel de gallina en mi piel un poco demasiado bien.
Las pesadillas eran reconfortantes porque eran muy sencillas, pero los buenos sueños me confundían. Non sabía que pensar de Terry, pero una cosa era cierta: no había manera en el infierno en la que fuera a pesar el día a solas con él. Mi coche tendría que esperar.
Baje las escaleras para tratar de explicar la mala noticia a mi madre, pero me detuve en el pasillo cuando la oí a ella y a Ángela hablando de mi.
-No lo entiendo- dijo Ángela.
-Estaban hablando de Terry era tan dulce. Entonces Candy enloqueció y nos hizo salir. No dijo ni una sola palabra de camino a casa.
-Bueno Ang, cariño-pude escuchar la simpatía en la voz de mamá, así como asombro-, probablemente se asusto.
¡Gracias! Me alivio tanto que alguien entendiera cómo de espeluznante era Terry. Pero entonces mamá dijo-: Candy no está acostumbrada a los chicos como tú.
-¡Lo único que hace es salir con chicos!
-Pero ninguno de ellos le ha prestado esa clase de atención antes. Los J, son buenos chicos, pero tratan bien a Candy como a uno de ellos. ¿Puedes ver a alguno de ellos pidiéndole, o tratándole de darle un beso?
Ángela resoplo. –Ew.
No podía creer que mamá y mi hermana estuviesen teniendo esta conversación acerca de mi, pero al menos Ángela y yo nos hallábamos en la misma pagina con ese pensamiento. ¿Salir con los J? Ew, ew y ¡ew!
Mamá continuo-: Así que si a Candy le gusta Terry, ¿no puedes entender lo confundida que puede estar en este momento? La pubertad es una cosa muy difícil. No todo el mundo se adapta a él tan naturalmente como tú lo hiciste.
-Asco, mamá, no puedo creer que hayas dicho la palabra pubertad.
-Bueno, ¿De que otra forma se supone que le llame?
-Um, nada. Esta conversación está tan terminada. ¿Y sabes que? Tal vez no deberías decirle nada a Candy. Voy a ayudarla con Terry.
Al oír una silla deslizarse de la mesa, empecé a arrástrame escaleras arriba, pero todavía oí la respuesta estoica de mi madre. -¿Ángela?
-¿Qué?
-Deja a tu hermana en paz.
-Pero mamá, no la viste. Necesita ayuda.
-¡Aléjate de ella! –dijo mamá de nuevo-. Estoy segura de que ella pedirá tu ayuda cuando esté preparada para ello.
¡Ha! Y los monos podrían volar fuera de mi culo, también.
Espere en mi cuarto hasta que oí a Ángela encender la ducha en el baño y luego baje a enfrentar a mamá. Afortunadamente, no dijo nada cuando entre a la cocina. Tomo un sorbo de café mientas que cogí un plato de Cocoa Puffs. Cuando por fin hablo, no dijo ni una palabra acerca de la fiesta.
-Así que, ¿alguna idea del tipo de coche que quieres?
-Dudo que tenga muchas opciones con solo cuatro mil dólares para trabajar –le dije, encontrando la transición perfecta para cancelar mis planes del día sin tener que recurrir a Terry-. Tal vez debería esperar hasta el final del verano, cuando ahorre un poco más.
-Te sorprenderás, Candy. ¿Recuerdas a Genevieve del hotel? Su esposo Frank maneja un concesionario Ford Livonia y me dijo que tenia unas pocas grandes ofertas en este momento. Le dije lo mucho que has estado ahorrando y está muy emocionada por ti para que vayas hoy.
¡Demonios! No es que no estuviese agradecida por el intento de mi madre de conseguirme un acuerdo pese a la falta de conexiones con vehículos de nuestra familia –mamá no trabajaba para una compañía de autos tampoco, útil como eso resultaría ahora. Es la gerente de recepción del hotel Marriot en Dearborn, pero ¿cómo se supone que vaya a librarme ahora?
-Oye, ¿mamá? Si conoces a este chico, ¿Por qué no vas conmigo hoy?
Mi mamá me estudio de una forma en la que nunca me había visto antes. Le tomo mucho tiempo para responder. –Oh, cariño –dijo suspirando-. Eso va a tomar todo el día y tengo toda una lista de cosas por hacer.
-Pero solo soy una niña. ¿No crees que debería tener un adulto conmigo para algo como comprar un coche?
-Estás pagando en efectivo, por lo que no será necesario que firme ningún documento y sabes más sobre coches que yo.
-Pero…
-Estás a punto de cumplir dieciséis años. Es hora de que comiences a tomar un poco de responsabilidad adulta. Especialmente si vas a ser dueña de tu propio auto. –Hizo una pausa para sonreírme por encima de su taza de café-. Confió en ti para tomar una buena decisión.
Ugh, ella fue por todo el viaje a la culpabilidad. Había estado dándome discursos sobre la responsabilidad de tener mi propio auto por semanas. Si le decía que no podía manejar esto por mi cuenta, probablemente me diría que no podía conseguir uno.
Bueno, si ella podía ir a por el sentimiento de culpa, también podría yo. -¿No quieres ir conmigo, mamá? Es para mis dulces dieciséis. Podríamos ir las dos. Podríamos pasar el día juntas. ¿Ir a por algo de comer? No lo hacemos muy a menudo.
La verdad es que ofrecerle algo de tiempo de calidad de chicas sólo para nosotras dos era bastante solapada de mi parte. Mamá es mucho más parecida a Ángela, y no es ningún secreto que soy hija de mi padre. Me sentí un poco mal manipulada, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.
Mamá se quedo muy tranquila, mientras dejaba su taza de café. ¡La tenia iba a ceder, pude verlo en sus ojos. Cuando por fin hablo, espere a que dijera bien, pero lo que salió de su boca fue-: Lo siento, cariño. Es que no puedo hoy.
Fue entonces cuando me di cuenta de lo que hacia. -¡Ella te tiene totalmente! –acuse.
-¿Qué? –Mamá parecía asustada.
-¡La voy a matar!
-¿Matar a quien?
-¡Ángela! –grite con la parte superior de mis pulmones-. Esa pequeña perr… -Me contuve a tiempo ates de llagar a ser castigada-. ¡Mocosa!
-¡Candy! ¿Qué es lo te pasa?
No pude evitar enojarme con mamá -¡Me está mandando a volar porque quieres que tenga que ir con Terry!
Mamá no pudo encontrar una respuesta, di justo en el clavo.
-¡Eres tan mala como ella! –le grite.
-Candy, deja de gritar –dijo mamá, con la voz cada vez más dura-. Terry fue muy agradable al ofrecerse para ayudarte. Es nuevo en la ciudad y sólo quiere pasar tiempo con la única gente de su edad que conoce. Seria muy grosero de tu parte cancelarle.
-Oh, por favor. No te importa ofender a nadie. Solo quieres que tu hija, la bicho raro, se parezca más a la que es perfecta.
-¡Candice Eleanor White!
Había cruzado una línea con eso, pero no lo retiraría. Cruce los brazos tercamente, cayendo en una pelea de miradas con mamá. Espere a que empezara conmigo, me diera un sermón y el castigo que merecía, y me sorprendo realmente cuando llego a la compasión. –Ángela no es perfecta, cariño, y no eres un bicho raro.
Mi madre se inclino sobre la mesa y puso su mano en mi brazo. Tenia esa mirada orgullosa de todo padre en sus ojos. –Eres una criatura inteligente, una mujer fuerte y una hermosa joven, Candy –dijo- era solo cuestión de tiempo que los chicos comenzaran a darse cuenta de eso. Y ahora que lo hacen, vas a tener que aprender a lidiar con eso.
-¡Oh, caramba! –Me hundí de nuevo en la silla incomoda de lo que jamás había estado en mi vida. Este no era el sermón que había estado esperando.
-Lo digo en serio, Candy.
-Yo también. Esperare por papá para conseguir el coche.
-Sabes lo mal que tu padre se sentía por tener que salir este fin de semana. Se sentiría aun peor si no tienes tu coche antes de tu cumpleaños. El sabe lo mucho que has estado desenado que llegue.
-Va a estar bien, mamá. Una semana no me va a matar.
-Es más que eso, Candy. Tu padre y yo sabemos que estas hecha polvo sobre tus amigos que se han ido este verano y se perderán tu cumpleaños.
-Le voy a hacer una fiestas –dijo Ángela, entrando en la cocina-. El cuatro es este viernes, lo que no me deja mucho tiempo, pero apuesto que puedo lograrlo.
Mi madre me miro con esperanza y suspiro cuando negué con la cabeza. –Es tu decimosexto cumpleaños –dijo- ¡Debe ser especial!
Esto tocaba una fibra sensible, no importa lo mucho que intentaba no permitirlo. –Bueno, no hay manera de que una estúpida fiesta llena de amigos de Ángela sea algo especial –espeté.
-Ingrata –murmuro Ángela. La fulmine con la mirada.
-Olvídalo, solo es un cumpleaños estúpido.
-Candy –dijo mi mamá, frunciendo el ceño.
La pena en su voz tiro mi temperamento sobre el borde. -¡No quiero una fiesta! –le grite- ¡Y no voy a ir hoy!
-¿Qué quieres decir con que no vas a ir hoy? –exclamo Ángela en estado de pánico-. ¡Tienes que hacerlo! Candy, esto es básicamente como una cita. Incluso llame a Raquel y a Brooke para que vinieran a ayudarte a prepárate. Estarán aquí en como quince minutos.
-No es una cita.
-Ya oíste a Terry la ultima noche de camino a casa. Está muy entusiasmado con hoy. No le puedes cancelar, le romperías el corazón.
-Estoy segura que lo haría. No voy a ninguna parte sola con Terry.
-Entonces lleva a tu hermana contigo –sugirió mamá rápidamente.
-¿En su cita? –pregunto Ángela, horrorizada.
Pero mamá tenia un punto. Tal vez había una posibilidad de que pudiera conseguir mi coche hoy. Cuando Ángela se encontraba allí, Terry hacia un trabajo decente controlando su factor de rareza.
-No es una cita –repetí-. Y si no vas, no voy.
Ángela me miro con incredulidad. –Eres un monstruo.
-Está bien. Creo que no voy –le dije, volviendo a salir de la habitación.
Llegue a mitad de camino por las escaleras antes de que Ángela llegara pisando fuerte hasta detrás de mi diciendo-: está bien, voy a ir. Tú, bebé grande.
Me encerré en el cuarto de baño antes de que pudiera empezar a darme consejos de armario.
Por suerte, Rachel y Brooke no aparecieron para darme un cambio de la primera cita, pero había un conjunto tendido en mi cama cuando salí de la ducha. No quiera darle la satisfacción de haber ganado, pero no quería pelear con ella tampoco. Necesitaba estar en un buen estado de animo para mantener a Terry distraído.
Me di cuenta de que trataba de ser razonable. Había traído un par de pantalones vaqueros míos, probablemente solo por que soy demasiado alta para usar cualquiera de los suyos, así que me puse la camiseta sin discutir demasiado a pesar de que era de color rosa, tenia una correa alrededor de la parte trasera de mi cuello en lugar de mangas, y parecía haber perdido la parte posterior.
Baje las escaleras esperando que se quejara de mi cola de caballo, pero se limito a mirarme en una especie de sobresalto y dijo-: Guau. Te ves realmente linda. Hombre, soy muy buena.
-¿Es esto realmente necesario? –le pregunte, señalando la camisa. Mira la camiseta que llevaba puesta y fruncí el ceño-. ¿Cómo es que tu si usas mangas?
-Candy, si vas a hacerme acompañarte a tu cita, entonces por lo menos tiene que parecer que trataste de verte mas linda que yo.
-¿Le darías un descanso ya! ¡Eso no es una cita! –pero dos segundos mas tarde, sonó el timbre y contestamos para encontrar a Terry de pie con rosas en la mano. ¡Rosas! Ángela me dio una mirada muy puntiaguda. La ignore.
Los ojos de Terry pasaron por encima de mi, de la cabeza a los pies, demorándose curiosamente en la camisa que llevaba puesta. Cuando su mirada finalmente cayó de nuevo en mi cara, se rio de mi ceño y tendió las flores. –Para la chica del casi cumpleaños.
No me di cuenta de que estaba allí de pie como una idiota boquiabierta mirando las flores hasta que Ángela me dio un codazo. Terry tenia que tomar realmente mi mano y poner las flores en ella.
-Um, gracias –dije, pero por alguna razón sonó como una pregunta.
Terry extendió su brazo hacia mi y me pregunto-: ¿Estás lista para irnos?
Baje la mirada al brazo expectante y luego a Ángela. Me daba una mirada suplicante, pidiendo que fuera sin ella. –Lista –le dije, sin apartar los ojos de mi hermana-. ¿Estás lista, Ang?
Ángela puso los ojos en blanco. Con un suspiro irritado, dijo-: Sólo tengo que ir por mi bolso. –Y se dirigió hacia las escaleras.
-¿Tu hermana viene?
Volví a mirar a Terry y me encogí de hombros.
La cara de Terry lucia cuidadosa. –Pensé que solo íbamos a ser nosotros –dijo de manera uniforme.
-Ella quería venir –mentí.
Terry me estudio por un momento, su mirada intensa. –Podrías haberle dicho que no.
-Está bien, estoy lista –dijo Ángela, aplicando brillos a sus labios cuando se detuvo frente a nosotros.
-Genial-dijo Terry con una gran sonrisa en su dirección. Pero mientras caminaba hacia la puerta apunto a su cara y dijo-: Te untaste un poco.
Cuando me dirigí a la parte trasera del coche de Terry, me agarro por los hombros y me condujo alrededor del coche, y me dejo caer en el asiento delantero. –Quédate –me ordeno y luego se apresuro a deslizarse detrás del volante.
Después de abrochar el cinturón de seguridad, Terry paso los dedos a lo largo de mi brazo y mi mano quedo en la suya. Baje la mirada, un poco desconcertada por como había entrelazado sus dedos con los míos –jamás me había tomado de la mano con un chico antes.
-Entonces –su voz me sobresalto. Alce la vista y me encontré con una sonrisa tan cálida que no pude tirar de mi mano-, pensé que podría…
-Es una lastima que no estés viniendo a casa con un coche como este hoy, Candy –interrumpió Ángela, quien finalmente había dejado de quejarse sobre sus labios, cuando se metió en el asiento trasero. Ante el sonido de su voz arranque la mano de la de Terry.
Terry arranco el coche, enviándole una sonrisa paciente a Ángela por el espejo retrovisor. -¿Te gusta? –el pregunte.
Todavía podía sentir el calor de la mano de Terry en la mía. Mi piel se estremeció cuando él la había sujetado como si ansiara más. ¿Por qué el primer chico que me ha gustado alguna vez tenia que estar loco? Y sabia que estaba loco porque mientras hablaba con mi hermana acerca de las ventajas de conducir un BMW, su voz era de lo mas amable, pero agarraba el volante con los nudillos blancos.
-¿Candy?
Levante la mirada. Terry y Ángela esperaban que yo dijera algo?
-¿Qué te parece? –pregunto Ángela de nuevo.
-No compraría una de estas cosas, incluso si tuviera un trillón de dólares.
-Eso no es de lo que hablábamos –dijo Ángela-. Y no seas grosera.
-¿Demasiado rico para tu sangre? –me pregunto Terry con curiosidad.
-Trata muy extranjero. Esto es Detroit. ¿Motor City? ¿Ford, Chevrolet, GM?
Terry se encogió de hombros. –Por lo menos con ese coche no tendrías que reemplazar la transmisión cada tres años.
¡Oh!
Ángela vio mis ojos entrecerrados y rápidamente dio un paso al frente. –Candy, hablábamos de Patty's.
-¿Qué?
-¿Quieres ir a Patty's antes de empezar a buscar coches? Le decía a Terry lo mucho que te encanta.
Patty's es este comedor de vieja escuela donde tienes los mejores mateadas del planeta. No tenia ganas de prolongar el día de hoy mas de lo necesario, pero algunas cosas valían la pena. –Bien –me queje.
-¿Ves? –Ángela sonrió triunfalmente a Terry-. Te dije que nunca puede resistirse a Patty's.
Terry visiblemente se relajo en su silla. ¿A que otras cosas no puede resistirse? –le pregunto a Ángela, sonriéndole diabólicamente.
-Boletos para un juego de los Red Wings –dijo Ángela automáticamente-. Y chicos que tocan la guitarra.
Di un grito ahogado. -¡Ángela! ¡Cállate! –No me di cuenta que sabia eso sobre mi.
-¿En serio? –Se rio Terry y yo me volví un tono muy profundo de rojo-. Los músicos, ¿eh?
-¿Tocas? –pregunto Ángela a Terry esperanzada.
Ore porque Terry no se diera cuenta de que Ángela trataba de hacer de casamentera, pero también sospeche que no había mucho que Terry pasara por alto.
-Puedo aprender –dijo.
Continuara…
Las mejores bendiciones para todas ustedes y su familia en estás bonitas épocas!
¡Feliz Año!
