¡Privet! Ya traigo este capítulo al fin, gracias por esperar. Espero que les haya gustado el anterior y el anterior y el anterior a ese. Sin decir nada más.

¡Comenzamos!

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Una vez terminado su búsqueda, todos los países subieron las escaleras para ir a dormir, o eso intentaron ya que estas seguían empapadas por el incidente con el pequeño español.

-¡Ve! ¿Qué pasó aquí?- Preguntó Italia asustado al ver su casa en ese estado.

-Hubo un accidente en el baño, te íbamos a buscar para arreglarlo pero se nos cruzó algo por el camino. –Holanda dijo tranquilo mientras volteaba a ver a Inglaterra el cual seguía mojado.

-¡¿Cuál es su problema? ¡Les dije en la cocina que no causaran caos en nuestra casa! –Romano estaba sumamente molesto.

-Tranquilo hermanito, mañana lo arreglaremos, ahora lo mejor será ir a dormir.

-Estoy de acuerdo con Italia, ahora no podemos hacer nada. Estamos cansados y es muy tarde. –Dijo Alemania tratando de acomodar a su inconsciente hermano en su hombro.

Iban ya para arriba cuando sonó el timbre de la casa. Alguien estaba afuera. Pero, ¿Quién podría ser a estas horas de la madrugada?

Francia, que estaba más cerca de la puerta puso su mano en la perilla.

-¿Si? –Preguntó mientras abría lentamente.

-¿Francia? Soy yo…Canadá.-Respondió el chico con una sonrisa.

-¡Canadá! ¿Qué haces aquí afuera tan tarde? Pasa, pasa.

-¿Quién? –Preguntaron todos los países desde dentro de la casa, no veían a nadie.

El país y su pequeño entraron a la casa.

-¡Chicos es Canadá! –Gritó Francia poniendo la mano en su hombro, aunque parecía que solo la estaba levantando.

-Ve, Canadá… ¡Oh!, ¡Bienvenido a mi casa? ¿Qué haces aquí a estas horas?

-Lo que pasa es que después de la reunión me separé del grupo y nadie se dio cuenta, quería saber que haría con mi bebé.

-¿Tu igual tienes uno? –Preguntó Alemania acercándose. –En ese caso, tenemos que elegir quién lo cuidará y dónde pasarás la noche.

-Puede quedarse en nuestro cuanto, el hermanito Francia siempre puede hacer lugar para uno más y en especial si se trata de mi pequeño Canadá.

-¡Francia! ¿No recuerdas que nuestro cuarto solo tiene una cama? No vamos a caber… aunque estaría de acuerdo a que duermas en el piso o en pasillo o en la calle.

-Ve, tengo una idea, Francia cuida de Inglaterra e Inglaterra de Francia, ahora que Canadá está aquí puede cuidar a Francia, Francia a Inglaterra e Inglaterra a Canadá.

-A mi me parece bien…-Dijo Canadá escondiendo su cara en su peluche.

-¡No es justo! ¡Yo quería a Canadá! –Lloraba el francés tirado en las escaleras mientras mordía un pañuelo.

-¡Cállate! Lo mejor será dejar de pelear e ir a dormir de una vez por todas. Canadá, ven con nosotros.

¡Vaya! Con que ahora son 22 niños para cuidar.

Los países entraron a sus habitaciones en silencio, no se dirigían la palabra ni entre compañeros y algunas conversaciones iban en un solo sentido, como la de Italia hacia Alemania o la de España hacia el inconsciente Romano.

Y lo último que se escuchó en la casa fue un ¡Buenas noches! De parte del italiano anfitrión.

-zzzz….gatos….zzzz….

Grecia y Turquía se recostaron en las camas y, en el momento en que uno de ellos (ya se imaginarán cual) puso su cabeza sobre su almohada se quedó profundamente dormido, el otro por su parte acomodaba al pequeño griego a su lado.

-Vaya… con este tamaño no puedo creer que me hayas causado tantos problemas… incluso así eres lindo. –susurró Turquía al pequeño que igual estaba dormido.

No pasó mucho tiempo hasta que los cuatro estaban dormidos, digo, no se espera mucho si prácticamente estas solo ya que tu compañero se la pasa durmiendo.

Era una habitación tranquila, lástima que eso no se da en todas, como por ejemplo la de España, Romano y Holanda.

España recostó a Romano en la cama que compartirían por quien sabe cuánto tiempo y a su lado puso al bebé Holanda el cual estaba dormido.

-Jeje, Romano ya deberías reaccionar sino, ¿Quién va a cuidarme? –Susurró el español mientras movía el hombro del chico.

-Cuídate tu solo. –Respondió Holanda sentado en su cama mientras arrullaba al bebé italiano para hacerlo dormir. –Madura de una vez.

-¿Madurar? ¡Bah! Eso es para los tomates. Dices cosas extrañas Holanda.

-Tómatelo como quieras, yo ya voy a apagar la luz…

-¡No! Espera, aún no acomodo mi cama, ni a mi bebé ni a Romano.

-Entonces apúrate antes de que acabe mi paciencia. –Holanda aún no se podía sacar de la cabeza lo que había hecho su bebé en el baño con Inglaterra.

-Bueno, bueno… ¡Sujeta esto! –España le dio a su pequeña versión para que lo cargara. Holanda ya tenía dos bebés en brazos, en uno estaba Romano y en el otro estaba España.

-¡Vaya! Te ves como todo un padre de familia con tus hijos. Un bebé puede hacer lindo hasta a alguien como tú. ¿No crees?

-Fingiré que no lo dijiste…ahora haz lo que tengas que hacer para ya poder dormir ¿Sí?

-Claro. –España acomodó la cama, recostó a Romano y tomó a su bebé del brazo de Holanda, se recostó con ambos (España y Holanda), uno a cada lado. No le dejaría alguno al italiano ya que estaba dormido y no podría cuidarlo. Holanda por su parte recostó al pequeño Romano a su lado y apagó la lámpara que iluminaba la habitación.

-Buenas noches Holanda.

-Como sea…

Por otro lado la habitación de los nórdicos no estaba tan tranquila, de hecho era un caos.

-¡¿Cómo que Sverige me dejó inconsciente toda la búsqueda?

-Fu` tu c` lpa por s` r tan d` scuid` do (Fue tu culpa por ser tan descuidado) –Contestó Suecia

-Su-san no quiso hacerlo, lo que pasa es que en verdad, si no lo hubiese atrapado se habría hecho daño.

-¡Aún así no tenías porque hacerlo! ¡Noru! Dile algo.

-Anko, yo estoy de acuerdo con él.

-¡Noru! ¿Por qué te pones de su parte?

-Porque tiene razón, eres muy descuidado, no sabes cuidar niños. –Contestó mientras vendaba las quemaduras de su hermano el cual ya había despertado.

-Es verdad Dinamarca, ¡Auch! Ten cuidado, me duele.

-En serio no puedo entender cómo es que un bebé causó una explosión que te causó tales quemaduras. –Dijo Finlandia que ayudaba a Noruega.

-Yo tampoco.

-¡Waaaaaaaa! ¡No me ignoren! ¡Soy el rey de Europa del Norte! ¡Merezco atención! Y claro que se cuidar niños.

-C`llat` (Cállate)

-¡No me calles! ¡No tienes ningún derech…

-Cállate Anko, vas a despertar a los que ya están durmiendo.

-Tranquilo Dinamarca, ahora mejor acuéstate y descansa sino tu cabeza va a dolerte mañana.

-Está bien Finlandia. –Contestó y se dio la vuelta, pero recordó algo. -¡Mierda! ¡Dejé a Sverige en la sala! –Dinamarca salió corriendo del cuarto y bajo las escaleras para buscar al pequeño, el cual seguía durmiendo en el corral, cundo regresó todos los demás lo miraban acusadoramente.

-¿Qué?

-Qu` b` eno qu` sab` s cuid` r niñ` s (Que bueno que sabes cuidar niños)

-Ya… hasta alguien como yo comete uno que otro error.

-A excepción de que tú los cometes todo el tiempo anko.

-¡Noru! ¿Por qué eres malo conmigo?

-Jeje, mejor vamos a dormir. Yo con Noruega ¿Cierto?

-Si…

-¡Yo no quiero dormir con dos Suecias! De por sí ya tengo que cuidar a uno.

-Anko, eso ya lo habíamos decidido así que mejor hazlo, tengo sueño.

Al final de cuentas Dinamarca no quiso hacer caso y después de algunos golpes terminó durmiendo en el piso, pero no el pequeño sueco ya que ¿Por qué tendría que pagar por las impertinencias de su niñera?

Si la habitación de Francia e Inglaterra ya estaba hecha un caos, ahora imagínense con un compañero extra, tendrían que acomodarse de nuevo.

-¡Ya te dije que no cabemos juntos en la cama!

-Pero si dormimos desnudos…

-¡Que eso tampoco!

-Bueno…yo creo que-Intentó hablar Canadá.

Entonces Francia se acercó al inglés y comenzó a desvestirlo para probar su idea de que la ropa es espacio desperdiciado, ganándose un par de golpes y patadas en la entrepierna.

-¡¿Cómo te atreves a hacer esto? –Preguntó Inglaterra con una mezcla de ira y vergüenza reflejada en el rostro.

-Mon amour, eso no era necesario…

-¡Si lo era! Ahora, vamos a ordenarnos enserio. Parece que esta noche alguien dormirá en la sala.

-¡Yo pido la cama con Canadá! –Y antes de que Inglaterra pudiese reclamar, Francia ya estaba en la cama abrazando al canadiense y sus respectivos niños.

-Ah…lo haré esta noche sólo porque ya no quiero discutir. –Inglaterra tomó una manta, una almohada, al pequeño Canadá y salió del cuarto rumbo a la sala para dormir en un sillón.

Una vez acostado se dio cuenta de que el pequeño no cabía a su lado así que lo recostó sobre su pecho y cubrió a ambos.

-Vaya, ya no recuerdo bien cuando eras de este tamaño, en serio nadie puede negar que eres gemelo del idiota de Estados Unidos…

Inglaterra se quedó dormido a los pocos minutos y el pequeño igual… ¡Que tierna escena!

En la habitación de Alemania todo parecía estar bien, a excepción de cierto increíble pruso que se negaba a dormir con Austria.

-¡No es justo! ¡Yo quería dormir con Ita- chan! West, siempre te quedas con lo mejor para ti.

-Bruder, tú tienes al bebé, no te quejes.

-Ve…Prusia tranquilo, solo es por la noche además, Austria no es tan malo.

-Italia tiene razón bruder, ya duérmete.

-Sólo si puedo quedarme con mini- west y con Ita- chan. –Dijo Prusia haciendo un puchero.

-Ahhh… bueno, pero duérmete ya.-Austria ya estaba muy fastidiado.

-Ve, ¿Seguro que puedes quedarte con los dos? ¿No estarás incómodo?

-¡Claro que no! ¡Ore- sama puede con lo que sea! –Entonces Prusia se lanzó a la cama con ambos niños en brazos y una enorme sonrisa en el rostro, una sonrisa de un niño que consigue lo que quiere.

Una vez acomodado el bebé y sus dos pequeños…digo, Prusia y los dos pequeños, los demás también se acostaron, eso era mucho más fácil.

-Ve… buenas noches Alemania.

-Sí, buenas noches.

-zzzz…..zzzzzzz…. soy genial….kesesesese….

-¿Alguien puede hacer que deje de roncar? –Preguntó Austria tapándose los oídos con una almohada.

Entonces Alemania dio un golpe con la almohada en la cara de Prusia haciendo que dejara de roncar…tal vez incluso de respirar…

Por otro lado, en la habitación de Rusia y Estados Unidos.

-¡Nunca dije que podías acaparar toda la cama! ¡Bájate maldito comunista!

-Ya no soy comunista…. –Contestó el ruso mientras leía un libro con ambos bebés, uno a cada lado, ambos durmiendo.

-¡No importa! Tengo sueño, hazme espacio.

-Ah… está bien, pero ya no grites, los vas a despertar.

-¡Soy un héroe! ¡Nunca despierto bebés dormidos! ¡Hahahahahaha! –Parece que se contradijo ya que gracias a su estruendosa risa, no solo despertó a sus dos pequeños, sino que a muchos otros.

-Cerdo capitalista, ya los despertaste…-Dijo sin perder su sonrisa mientras trataba de arrullarlos para dormirlos de nuevo.

-¡No fue mi culpa! –Estados Unidos se defendió mientras tomaba a uno de los niños para arrullarlo.

-Sí, claro e Italia es valiente. Mejor cállate y trata de dormirlo, mañana tenemos mucho que hacer y aún no podemos descansar. Aaaahhhh… (Eso fue un bostezo)

-¡Hahahahaha! El enorme Rusia tiene sueño como un bebé, no creí que alguien como tú…

Rusia le quitó al niño antes de darle un golpe con lo primero que vio, en este caso era el libro de 1500 páginas acerca de 1500 razones para odiar a los americanos que estaba leyendo, ¡Muy útil! Ahora estaba durmiendo en el suelo con una contusión en la cabeza.

-A ver si así te callas. –Rusia apagó la luz y se recostó en la cama con ambos niños… pero al poco rato sintió lastima por su compañero y le tiro una manta encima para que no muriera de hipotermia.

Si… una noche bastante tranquila, considerando que 22 locos estaban en la misma casa y que solo 2 estaban noqueados y que uno dormía en la sala, era un saldo muy bajo…. ¡Qué aburrido! Seguro mañana será mejor…

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Bueno, aquí termina este capítulo, espero que les haya gustado, como siempre, comentarios, críticas y sugerencias las espero con los brazos abiertos ¿Da?

¡Do svidanya!