(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)
Capitulo 8.
Mi mamá no me pregunto sobre eso cuando la llame desde el concesionario de autos y le pedí que viniera a recogerme, pero estoy segura de que mi cara dijo suficiente. Cuando llego, simplemente le dije que no encontré nada que me gustara y nos dirigimos a casa en completo silencio. Después de eso, agarré un montón de bocadillos y luego me encerré en mi habitación por el resto del día.
Estoy segura de que mi mamá y Ángela probablemente piensen que Terry y yo nos habíamos metido en una gran rencilla amorosa o algo así, pero no me importaba. No quería hablar de Terry con ellas. No es como si me escucharan o me creyeran so les dijera la verdad. No. Sólo seria la pobre, pequeña, inocente y nerviosa Candy porque realmente le gusta a un chico.
Cuando los J me llamaron más tarde esa noche no podía dejar de pensar en lo que Terry dijo, así que cuando Josh finalmente contesto el teléfono, le pregunte si era verdad. Bueno, algo así-: Oye, ¿Es de mala calidad mi colección de video juegos?
La respuesta de Josh vino tan rápido que fácilmente me sobresalto. –Claro. ¿Por qué?
-No. En serio.
-Si en serio, White. Es muy defectuoso. No siquiera tienes Call of Duty o algo.
-¿Así que no te gusta Skateboard Pro 2000?
-Ugh, es el peor. Desearía poder eliminar ese estúpido deporte por existir y forzarnos a ser objeto de tal debilidad.
Agarre el auricular con tanta fuerza con mi mano que casi esperaba que se destrozara en pedazos. Sólo porque Josh odiaba Skateboard Pro 2000 no significaba que Terry tuviera razón. Simplemente quiere decir que necesitaba ampliar mis horizontes en la X-box.
-Si mi colección de juegos apesta tan mal, ¿Por qué siempre vienes a pasar el rato a mí casa?
-Oigan, chicos –llamo Josh-. Candy quiero saber por qué pasamos tanto rato en su casa.
Estuve quieta por un segundo, y luego Jesse y Jack cantaron al unísono-: ¡Ángela!
-¿Mi hermana?
-Duh –dijo Josh-. Puede ser miserable, pero eso no quiere decir que no pienso en verla salir de la dicha a en estos días.
-Eres enfermo –bromeé, pero me sentí mucho mejor. Claramente Terry se equivoco acerca de los J. Y si se equivoco con eso, quizás también significaba que estaba equivocado con los asesinatos.
-De todos modos, tenemos que irnos –dijo Josh-. Desearía que estuvieras aquí, White. De verdad te encantaría.
-¡Si! –grito Jesse desde el fondo.
-¡Vamos a tener que encontrar una manera de que crezcas un par para el verano que viene!
Bueno. Pueden haber sido un grupo de egoístas, pero por lo menos eran consecuentes.
Esa pequeña normalidad me hizo relajar un poco, pero seguía teniendo un ojo abierto en la casa cruzando la calle. El auto de Terry aun seguía desaparecido. El había esperado de mal humor en el concesionario antes de que mi mamá llegara, pero no nos siguió a casa y no ha regresado todavía,
Cuando Terry no había llegado a casa por la medianoche, comencé a sentirme mal. No había sido agradable con el y obviamente se molesto por ello. Espere toda la noche, no podía dormir. Incluso deje de mirar a escondidas por la ventana después de un tiempo, y escale hacia el techo necesitando un poco de aire.
Alrededor de las 4:30 a.m. un par de faros venían brillando por la calle y me sumergí de nuevo a mi habitación. Apague mi televisor y cubrí el despertador, así toda mi habitación quedo negra. Entonces, con un pequeño agujero en mi persiana, mire a Terry salir de su auto. Él hizo exactamente lo mismo que hacia cuando entraba. La luz encendida en su habitación unos minutos después y luego se apago. Nada que ver. Ningún comportamiento extraño. Y ahora que se encontraba en casa, me di cuenta que era casi el amanecer y que finalmente podría dormir.
-Candy, sigues viva, ¿cierto?
Me desperté con el sonido de la voz de Ángela, que siempre es desagradable, pero no estaba antagónica como de costumbre. Gemí algo que sanaba cerca a-: Vete.
-No podemos, hermanita. Mamá me dijo que no te moleste, pero si te quedas mucho tiempo en tu habitación, vendrá, y confía en mí no quieres que ella venga. Sigue usando la palabra pubertad.
Gruñí algo completamente ininteligible esta vez.
-Si te ayuda, te traje el desayuno, doble pedazo de caramelo hecho de azúcar y mantequilla.
Me senté y Ángela se sentó en mi cama sosteniendo dos bolitas de helado y dos cucharas. Cuando intente tomar uno, lo escondió detrás de su espalda. –Esto no viene sin un precio –dijo-. Me vas a decir exactamente lo que ocurrió ayer.
Rodé mis ojos y arrebate el helado de las manos de mi hermana. Suspiro y le dio un mordisco a su propio helado y luego pregunto-: En serio Candy, ¿Qué ocurre? Porque a Terry le gustas. Realmente, realmente le gustas. Viene más de tres veces al día a preguntar por ti. Incluso te ha traído nuevas rosas porque olvidaste ponerlas en agua y se marchitaron. Mira, ¿ves? –Ángela señalo a ramo en mi tocador-. Esas vinieron ya en un florero.
-¿Viene más de tres veces al día? ¿A que hora?
-Casi a la una. Intente preguntarle qué paso pero no me lo dijo. Candy, parecía alterado.
-¿Alterado-enojado? –pregunte.
-Más bien alterado-frustrado –dijo Ángela-. No creo que Terry se enoje.
-¡Ja! Ángela no entiendes. El no es el mismo a tu alrededor que a mi alrededor. Tiene problemas. Está seriamente loco. La forma en que me mira, y me toca todo el tiempo… -Sentí que mi cara se calentaba. El sonrojo definitivamente no iba a ayudarme en mi caso-. Es como si estuviera conteniéndose de amarrarme como un cerdo y arrastrarme hacia los bosques.
-Vamos, Candy, eso es un poco duro, ¿no crees? Sólo es un chico. Simplemente nunca has tenido un chico interesado en ti antes.
-No, ¡eso no es todo! Escucha, cuando estábamos en el concesionario de autos, comenzó a hablar de todas esas chicas. Pero no sólo hablaba de ellas. Es como si estuviera obsesionado. Como si entendiera que paso porque su cerebro funciona de la misma manera.
-¿Qué chicas?
-Esas dos chicas que murieron. De las que mamá hablo con la tía de él en la cena.
-Oh ellas. En realidad son tres chicas ahora. Y dicen que sin duda es un asesino en serie.
-¿Qué?
-Ha estado en las noticias hoy –dijo Ángela.
Cuando prendí la televisión, Ángela frunció el ceño. –Espera. ¿Estás diciendo que piensas que el cerebro de Terry funciona como una chica de quince años? –pregunto.
-No, estoy diciendo que el piensa como un asesino en serie.
Contuve mi respiración cuando cambie el canal para ver CNN y vi que el nuevo asesino en serie de Detroit había salido en las noticias nacionales. Olivia Harvey de dieciséis años de edad, de South Lyon fue encontrada en el parque esta mañana, golpeada y apuñalada 41 veces.
-Por lo menos, no luce tan parecida a ti. –La voz de Ángela me sorprendió tan mal que salte-. ¿Has visto la ultima? Esa chicas parecía que podría ser tu gemela.
-Gracias, Ángela. Porque eso me hace sentir mucho mejor. –Silencie el televisor, pero no podía apartar los ojos de la pantalla-. ¿Así que dictaminaron a todos los asesinos en serie?
-Tuvieron que hacerlo. El asesino dejó Polaroids con el cuerpo de las primeras dos chicas.
Ángela no noto que el aliento se me escapo. Siguió hablando.
-Mamá estuvo viendo las noticias esta mañana y dice que tienen algunos perfiles expertos. El dijo que el asesino reclamaba sus victimas.
-¡Dijo que pasaría! –susurre-. Ángela, ¡el lo sabia!
-¿De que estás hablando? –pregunto, finalmente tomando atención.
-¡Terry! ¡El sabia! Ayer me dijo que otra chica iba a morir, y no sólo eventualmente. Dijo que iba a morir anoche. ¡Incluso me lo prometió!
-Bueno, eso no es una cosa muy importante. Quiero decir, las dos murieron los dos sábados pasados. Es por eso que lo apodaron el Acuchillador de los Sábados por la Noche.
-También me dijo que el asesino dejaría un mensaje, así podrían conectar los asesinatos.
-No es suerte.
-¿Cómo podría no ser suerte?
Mi mente daba vueltas con un millón de diferentes pensamientos. La sensación de malestar que tenia en mi estomago el día anterior volvió. Tanto así que tuve que dejar mi helado. –No lo se, pero el sabia. Te juro que Terry lo sabia.
Ángela me miro como si yo fuera la que estaba loca y luego se rio. -¿Te das cuenta de los estás diciendo?
-¿Qué exactamente digo?
-Candy, estás acusando a Terry de matar a tres chicas, o ¡de ser un asesino en serie!
Ángela comenzó a reírse de nuevo, e intente reírme con ella, pero no pude. Cuando vi que mi cara, se controlo. –No puedes hablar en serio –dijo-. ¿Un asesino en serie? De verdad crees que Terry, el chico sexy de diecisiete años cruzando la calle, quien te trae rosas, en realidad ¿podría matar a alguien?
Tuve que pensar en ello, ¿lo pensaba? ¿De verdad creía que Terry podría hacerlo? Me encontré asintiendo la cabeza.
Ángela rodo sus ojos. –Bueno, tengo que decir que te asusto un poco ayer, pero ahora eres tú la que está loca. Así que el es un poco adelantado, lo que, seré sincera, me encanaría si el viniera a mi así pero eso no lo hace un psicópata.
Ángela me llamaba loca, pero mientras más pensaba en ello, se me hacia más fácil de creer. –Piensa sobre ello –dije-. Los asesinatos comenzaron después de que Terry se mundo a Michigan. Y dices que a el realmente le gusto ¿no? ¡Y las chicas muertas lucen igual que yo! Además, el asesino está obsesionado con apuñalar a sus victimas y no hay duda de que Terry sabe como manejar un cuchillo.
-Si tú lo dices.
-¡Se lo que vi! Y ayer hablo sobre conocer los puntos vulnerables del cuerpo humano en orden para poder apuñalarlos la mayor de veces posibles antes de que mueran. Su tía dijo que el sabe primeros auxilios y esas cosas. Y sabes lo fuerte que es.
-Sacar buenas notas en biología y saber defensa personal no es un crimen.
-¡Me atacó en la calle el otro día!
-¿Te atacó?
-¡Si! ¡Me atacó! Solo para asustarme. Solo para mostrarme que puede.
Ángela seguía obviamente sin convencerse.
-Es inteligente. Como, muy inteligente. Sabe cosas de mi que no debería, entra a mi habitación, el…
-¿Entro a tu habitación?
-Más de una vez. Mira lo que le hizo a mi videojuego.
Encendí Skateboard Pro 2000, pero no tuvo el efecto deseado. Ángela leyó la lista de puntuaciones y chillo-: Oh mi Dios, Candy, ¡eso es tan dulce! ¿No moriste cuando viste eso?
-Pero, ¿Cómo lo hizo? ¿Y cuando? No es como si lo invitara. Además, no llego a su casa anoche. Lo se, porque me pase toda lo noche esperándolo.
Eso hizo que Ángela hiciera una pausa. -¿Acechas mucho, Candy? –dijo con una sonrisa.
-¡Lo digo en serio!
-Puedo verlo. –Ángela finalmente perdió la paciencia conmigo-. Eres un bicho raro. Recuérdame que nunca tendré una conversación de chicas contigo otra vez.
-Nadie te lo pidió en primer lugar.
Ángela comenzó a salir y se detuvo en la puerta para mirarme. –Terry es dulce, divertido, y completamente maravilloso. Y por alguna razón, le gustas. ¡Eres una idiota! No te dejare arruinar esto porque eres una maldita mojigata.
-Muérdeme. –Fue mi brillante respuesta.
-Como sea. Voy a hablar con Terry –se quejo Ángela.
-¡Espero que deje tu cuerpo en el parque! –dije después de ella.
Finalmente salí de mi habitación, pero solo anduve dentro de la casa. No había razón, fue un alivio que mi papá volviera a casa esta noche. Pasamos la arde viendo cualquier canal de televisión que no tuviera noticias, y hablamos sobre los tipos de autos que podrían gustarme. Él tampoco me pregunto por Terry, pero a diferencia de mi madre, no parecía importarle mucho, y era agradable.
Cuando me fui a la cama, me encontré una nota en mi almohada junto con una flor sacada del florero de mi tocador. En una fuerte escritura decía:
Lo que queda detrás de nosotros, y lo que queda delante, es poca cosa comparada con lo que queda dentro de nosotros.
-Ralp Waldo Emerson-
La nota no fue firmada, pero yo sabía que era de Terry. Trate de decirme a mi misma que se la dio a Ángela para que me la diera a mí, pero Ángela me la hubiera entregado, me habría mirado leerla, y luego haría un gran alboroto. No hay manera que hubiera sido capaz de simplemente ponerlo en la almohada para que lo encontrara más tarde, incluso si Terry le hubiera dado instrucciones exactas.
Fui a mi ventana, suspirando cuando la encontré cerrada y luego volví mi atención a la nota. Sabia que quería decir con la cita, pero no estaba exactamente segura lo que Terry me intentaba decir. ¿Me pedía que mirara dentro de él? Porque cuando lo hice, todo lo que vi fue un posible homicida maniaco.
¿o es que el "nosotros" se refiere a él y a mí? Lo que hay detrás de nosotros podría ser ayer, y lo que está delante podría ser… me estremezo al pensar. De cualquier manera no hay definitivamente nada dentro de nosotros o entre nosotros o a nuestro alrededor o en cualquier parte porque no hay un nosotros.
Quería arrugar la nota y tirarla lejos, pero no pude. Había algo en ella. al igual que había algo en el florero con rosas en mi tocador que no podía arrojarle blanqueador sin importar cuantas veces había pensado en hacerlo.
Tomé la rosa de mi almohada y la pude de nuevo con las demás después de aspirar su aroma. Luego con cinta adhesiva peque la nota en el espejo de mi tocador e intente no pensar en ello cuando me fui a dormir.
Mis sueños esa noche fueron los peores que tuve en todo el verano.
Después de todo con Terry, las cosas de asesino en serie, y los sueños, tenia una insalubre cantidad de tensión acumulada dentro de mi. Así que pude haber estado actuando un poco loca a las 07:00 a.m. Irrumpí en la habitación de mi hermana y comencé a hurgar en sus cajones. No intentaba exactamente ser graciosa y tampoco Ángela cuando me dio una cantidad de insultos cuando despertó. –Perdona –masculle-. Pero hay un juego en el parque a las 7:30 a.m. y quiero llegar antes de que escojan los equipos.
-¿Y estás saqueando mi tocador porque…?
-Porque cuando jugué futbol fisbee la otra noche en la fiesta era un millón de veces más fácil moverse en un blusa y unos shorts que en unos pantalones sueltos y un suéter. Por no mencionar que tenia codazos en los pechos.
-Claro –concordó con un bufido-. Eso es porque los Neandertales con los que siempre juegas finalmente se dieron cuenta de tus pechos.
-¿Vas a ayudarme a encontrar algo o no? –espeté, tirando de un montón de ropa al suelo.
-Bien, bien. Jesús. ¿Te importa?
Ángela actuó como si fuera una prueba enorme salir de la cama, pero me di cuenta de su sonrisa se deslizaba en la puerta abierta del armario. -¿Tienes un sujetador deportivo?
-Por supuesto.
-Entonces toma. –Ángela me tiro una blusa blanca-. Úsala y toma los pantalones Adidas rosados. Segundo cajón, lado izquierdo. Vas a tener que llevarlos más debajo de tus caderas, porque tienes las piernas más largas que las mías, pero tiene un cordón ajustable. Obtienes una gota de sangre sobre ellos y me tendrás que comprar otros nuevos.
-Como sea.
Ángela suspiro finalmente y sonrió. –Trabajo de diez a cuatro hoy. –Ángela trabaja en Old Navy-. Ven a verme y te ayudare a recoger algunas cosas. Incluso te conseguiré mi descuento de empleado.
-Quizás, si tuviera alguna forma de llegar ahí –me queje, todavía molesta por abandonarme el sábado.
-Estoy segura de que Terry estaría más que feliz de darte un paseo.
-Un viaje al infierno en el Expreso Acuchillador de los Sábados por la Noche.
-¡Ni siquiera es sábado, fenómeno! –grito después de que me encerró la puerta.
-¡Ella tira, ella anota! –grito Anthony, dándome un máximo de cinco-. Y esto es juego, ¡perdedores!
Me sentí realmente, realmente bien soltar toda la tensión, ira y frustración dentro de mi, y como resultado, he matado en la esta mañana. Seguro cuando me mostré en con la ropa de entrenamiento de Ángela los chicos me dieron una mierda por no estar disponible para jugar ahora porque era una chica, pero había estado por ahí por tres horas y no había estado en el equipo perdedor ni una vez.
Mi teoría acerca de la ropa de Ángela era correcta también. Me sentía mucho más fresca, más cómoda y mi pecho sólo había sido asaltado una vez esta mañana. Cuando me golpearon, incluso pararon el juego por un minuto para asegurarse de que estaba bien. No necesitaba eso, pero definitivamente necesitaba tomar la oferta de Ángela en ayudarme a comprar.
Me caí de un banco, me quite el casco y limpie el sudor de mi cara mientras capturaba mi aliento. Cuando drené un botella de agua, este chico Stear, que acababa de marcar el gol de la victoria, se sentó a mi lado. .Puedes parecer una chica ahora White, pero todavía tienes el juego.
-Claro que lo hago –bromeé-, y si no fuera tan fácil anotar podría llegar a utilizarlo algunas veces. Este fue apenas un entrenamiento.
La sonrisa de Stear creció tanto como su cara. –Chica, si buscabas a alguien para anotar, todo lo que tenias que hacer era decirlo. No tienes idea de lo fácil que pude ser.
Gemí por centésima vez en el día, las insinuaciones no paraban. Golpe a Stear en el brazo y grite, no sólo a Stear, si no a todos lo presentes-: ¿Realmente voy a tener que escuchar esta mierda cada vez que juguemos a partir de ahora? ¡Son como un grupo de perros salvajes!
Entre risas alguien grito-: ¡Un cachorro bullmastiff! ¡O un pitbull!
-¡Deséalo, Archie! –dijo otra persona.
Otro chico agrego-: ¡Más como un chihuahua!
Gemí de nuevo y una sombra cayó sobre mí. Levante la vista para ver a Anthony sonriéndome. –Admítelo White. Te gusta jugar con nosotros más que con los J.
-¡Nunca! –Me reí-. Sólo me gusta jugar con ustedes porque significa que tienen que ganar de vez en cuando.
-Hablas mucho de palizas para ser alguien usando una cola de caballo –dijo Anthony, ofreciéndome una mano-. Tú y yo, uno-a-uno en algún momento. Vamos a ver quien queda llorando.
-Acepto.
Cuando recogía mis cosas me di cuenta de una familiar figura delgada, alta apoyada contra un brillante BMW cerca del borde del parque. Cuando me llamó la atención, levanto su dedo índice e indico que vaya hacia él. Si claro.
Rápidamente mira hacia otro lado, pero sabia que en el minuto que estuviera sola, Terry vendría por mi, así que hice algo que nunc antes había hecho en mi vida.
-Oye Anthony, ¿Vas a casa?
-Sí, ¿qué pasa?
Le di a Anthony una sonrisa mucha más confidente de lo que me sentía. -¿Te importaría tomar el camino más largo? ¿Caminar con una chica a casa?
-Uh… -Anthony miro confundido y muy sorprendido, pero por lo menos no parecía disgustado-. Sí –dijo un poco inseguro-. Por supuesto.
Nos dirigimos hacia el otro lado del parque, hacia la dirección de mi casa. E hice todo lo posible para no mirar detrás de mi, donde sabia que se encontraba Terry, probablemente seguía mirando, completamente furioso.
-Gracias –dije para romper el incomodo silencio que había entre Anthony y yo.
-No hay problema. ¿Qué pasa?
-Es estúpido en realidad. –Me rei nerviosamente-. ¿Has oído todo el asunto del asesino en serie suelto?
-Sí, he escuchado sobre eso. –Anthony me miro con curiosidad-. ¿Te tiene asustada?
-Algo así. En cierto modo encajo en el perfil de las chicas muertas, ¿sabes? Mi papá está un poco loco por eso. Me hizo prometer que no saldría a ninguna parte sola. También estoy bastante segura que estaré atrapada los sábados por la noche hasta que el tipo esté atrapado.
-Creo que tu papá nunca ha visto tu gancho de derecha.
Sonreí ante eso. Al menos alguien pensaba que podía manejarlo. –Podría ser peor, creo –dije, encogiéndome de hombros-. Podía haberme encerrado en mi habitación y clavar las ventanas.
Anthony se rio y luego cambio completamente de tema. –Así que… ¿Quién era el tipo con quien fuiste al restaurante el otro día'
Bufe y negué con la cabeza. Chicos.
-¿Qué?
-Nada. Es exactamente lo mismo que él me pregunto.
-¿Ah, sí?
-Tan pronto como nos sentamos. Pensó que tú y yo nos veíamos amistosos. –Hice un gesto de comillas con los dedos.
Anthony se veía divertido con eso, pero no lo dijo. En cambio, repitió la pregunta-: Así que, ¿Quién es? No me di cuenta que estabas viendo a alguien.
-Su nombre es Terry –explique cuando mi cara se puso devastadoramente roja-. Se mudo a la casa de enfrente a la mira. Y, uh, si, no lo estoy viendo.
-¿Estás segura? Porque te miraba como si fueran… amistosos.
-¡Oh por dios!
Anthony se rio. –Cálmate, White. Simplemente te estoy molestando.
-Tú y todos los demás durante toda la maldita semana pasada.
-¿Realmente puedes culpar a la gente?
-No es como si ustedes nunca hubieran visto una chica antes.
-Vamos, sabes que eres diferente. La gente va a hablar.
-¿Diferente? –pregunte sobresaltada-. No soy diferente.
Anthony me miro de arriba a abajo con una ceja levantada.
-Sigo siendo la misma persona –dije. Sólo paso esto –hice un gesto a mi ropa-, es sorprendentemente cómodo y mucho más fácil para jugar.
-Seguro –dijo Anthony, reprimiendo una risa-. Pero es algo más que la ropa. No creo que te haya visto antes sin alguno de los J presente. Te estás diversificando.
-Pura necesidad. Los J estás en el campamento. Tú intentas pasar todo el verano con nada más que un Xbox y i hermana para que te haga compañía.
-En realidad –dijo Anthony, considerando la posibilidad-. No me importaría…
-Ugh. Ahórrame el sentimiento de ver a Ángela, ¿de acuerdo?
-Me parece bien. pero aun así. El ir a las fiestas…
-Larga historia.
-Salir con chicos.
-Te dije que no estoy saliendo.
-Coquetear con chicos que te acompañen a casa…
Mi mandíbula casi cayó de mi cara. –Yo no… eso no es… -Mi voz se fue apagando. No tenia idea de cómo acabar la oración. Iré alrededor frenéticamente y estuve aliviada al ver que casi llegábamos a mi casa.
Anthony se rio y le golpe el brazo con tanta fuerza que estuvo a punto de tropezar en sus patines.
-¿Quieres cortar eso? –grite-. Toda la cosa de molestar a Candy es realmente molesta.
Anthony continuo riéndose hasta que llegamos a mi entrada. –Oye –se detuvo y puso sus manos arriba en derrota-, nunca dije que ser diferente era una cosa mala. Lo que sea tu acuerdo, te queda bien.
Oh hombre, iba a sonrojarme de nuevo, podía sentirlo. Que vergüenza.
Entonces Anthony me golpeo de vuelta, más en broma de lo que yo lo había golpeado pero aun lo suficiente fuerte para casi botarme. –Sólo para que no te tomes el juego tan fácil –dijo-. Ninguno te mostrara algo de piedad sólo por que te estás volviendo un poco sexy.
Ahora sólo rodé mis ojos. –Ahora puedes irte. –Apunte a mi casa-. Ya no tienes ninguna utilidad para mí.
Me sorprendí al no notar el BMW estacionado en el frente cuando patinaba por la calle. Y definitivamente no me gustaba el hecho de que cada vez que ignoraba a Terry, el sentía la necesidad de golpear algo.
Anthony miro a Terry por un minuto, luego me miro más serio que en la mañana. –Se cuidadosa con ese tipo –dijo. No podía ocultar la sorpresa por la advertencia de Anthony-. Lo vi en X-treme la noche del sábado. Sólo digamos que no es tímido con las mujeres.
-Oh, no tengo duda de eso –dije secamente.
Así que se enojo conmigo, fue a un club y estuvo con tantas chicas como le fue posible. No es realmente sorprendente.
-De todos modos, ¿Cómo entraste a X-treme? –pregunte-. No tienes dieciocho años.
Anthony guiño. –Tengo mis maneras.
-¿ID falso?
-Deberías invertir en uno y venir con nosotros alguna vez. Ya sabes, desde que estás diversificando en todo. Eres alta. Puedes pasar por dieciocho años.
-¿Bailar? ¿Estás bromeando? Creo que me quedo con el hockey.
-Bueno, entonces te veo el miércoles por la mañana.
-Sí –Entonces algo ocurrió en mi-. Oye ¿Anthony? Por curiosidad, ¿algunas de las chicas con las que Terry engancho era rubia?
-En realidad, si.
Y Ángela piensa que estoy loca. ¿y si esa rubia era Olivia de South Lyon?
Anthony me saco de mis pensamientos cuando dijo-: Después de verlos en el restaurante, asumí que eras tú. Casi lo golpeo cuando e di cuenta que no era así. –Anthony miro hacia atrás otra vez, sonde Terry seguía golpeando viciosamente-. Como que me alegro de no hacerlo.
-Fue una opción más sabia de lo que piensas. –Me reí-. Sin embargo gracias por la reflexión, y gracias por traerme casa.
-No hay problema. Nos vemos mas tarde, Candy.
Por un instante, mire con asombro cuando Anthony se fue patinando lejos. Creo que es la primera vez que me llama por mi nombre. Tal vez algo diferente en mi. –Estás pasando mucho tiempo con Ángela –me susurre a mi misma y luego me apresure a mi casa antes de que Terry pudiera detenerme.
Continuara…
