¡Privet! Traigo este capítulo por fin, espero que les haya gustado el anterior, por cierto, muchas gracias por sus comentarios y por el vodka… (¡Glorioso vodka!) Ambos me dieron mucha inspiración para seguir con esto… entonces, sin decir otra cosa,
¡Comenzamos!
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El centro comercial ahora era como un safari, si un safari con 22 animales salvajes sueltos dispuestos a hacer caos, es especial por cierta "awesome" asociación que ahora estaba quién sabe en dónde haciendo quién sabe qué.
Austria caminaba solo en un pasillo dónde había pequeñas tiendas de todo tipo; de ropa, de dulces y una que llamó se atención, era una tienda de instrumentos musicales.
-Oh… con que igual tienen cosas así en un lugar como este, bueno, no me hará daño entrar a ver y menos sabiendo que estoy solo. –Austria acomodó al pequeño Prusia en sus brazos y entró a la tienda, aunque el pequeño trataba de huir.
Austria miraba los instrumentos, habían muchos que sabía tocar bastante bien y otros que sólo había escuchado, sin embargo al ser alguien tan artístico podía apreciar toda clase de música.
-Ahora que lo pienso… ¿Habrá un piano en la casa de Italia? Bueno, en caso que no haya… -Austria tomó una flauta y fue al mostrador a pagarla, si no podía tocar el piano, por lo menos tendría otro modo de crear bella música. Volteó y vio al niño bastante tranquilo sentado en el piso mientras miraba la tienda de enfrente, una de dulces.
-Muchas gracias por su compra señor, vuelva pronto.
-Muchas gracias a usted. –Austria tomó la caja dónde estaba su nueva flauta y se acercó al niño. -¿Qué es lo que miras? –Prusia volteó y señaló la tienda de dulces enseguida sus ojos emitieron un brillo muy especial, pareciera que trataba de decir algo.
-Ahhh… está bien, supongo que te has comportado bien, pero no sé si deba darte azúcar, digo… eres Prusia después de todo. –Austria cargó al niño y camino para ir a la tienda de dulces y comprar un regalo para el pequeño, a fin de cuentas, que entrara a una tienda con objetos tan delicados y no causara un holocausto era algo para aplaudirse.
China y HongKong buscaban a Japón, no sabían exactamente en qué momento se había separado pero tenían que encontrarlo.
-¡Aiyaaaaaaa! ¡¿Dónde se habrá metido Japón- aru? ¡No lo veo por ningún lado- aru!
-Yo tampoco, o algo así….
-Bueno… Japón es responsable y fuerte, seguro que estará bien- aru, entonces ahora lo mejor es ir a hacer algo- aru.
-Podemos ir a buscar al resto, o algo así….
-¡Aiya! No quiero hacer eso- aru, por fin puedo descansar de Inglaterra, Estados Unidos y Rusia- aru. Vamos a hacer otra cosa.
-Entonces vamos a comprar algo, o algo así…
-¡Me parece muy bien HongKong- aru!
-Gracias, o algo así…
China y HongKong caminaron y entraron a varias tiendas hasta que llegaron a esa tienda de cosas para bebés.
-¡Waaaa! ¡¿Qué pasó aquí- aru? –Gritó China al ver como el lugar estaba todo desordenado.
-Unos chicos con bebés entraron a la tienda y todas las mujeres que estaban comprando salieron corriendo detrás de uno con cabello castaño y ojos verdes. –Dijo una de las vendedoras mientras levantaba la ropa que estaba tirada.
-Ya veo- aru…. –China ya se había imaginado que pasó sin siquiera estar allí, pero en lugar de seguir mortificándose fue a ver qué cositas encontraba por allí.
Veía los pasillos y cada cosa le parecía incluso más linda que la anterior, hace mucho tiempo que no tenía algo así entre sus manos. Extrañaba la época en que cuidaba a Japón, Taiwan, Corea y HongKong… bueno, a él lo debe seguir cuidando de que no queme nada.
-¡Tengo que comprar este- aru! Seguro te veras adorable… -Gritaba mientras sostenía un vestido ¡Sí! Un vestido rojo que incluía un moñito para el cabello y un par de zapatitos de goma.
-Supongo que está bien, o algo así… -Contestó sin mirar la linda prenda mientras él buscaba otra diferente, entonces sacó dos baberos. -¿Cuál es mejor? ¿Este rosa o este morado? –Preguntó.
-¡Me gusta el rosa! ¡A Japón se le verá precioso- aru!
-Tienes razón, o algo así. –HongKong se acercó a la caja para pagar el babero que enseguida puso en el pequeño.
China igual pagó el vestido, ansioso por ver como lo luciría.
Estados Unidos, Prusia y Dinamarca entraron a la tienda de comestibles corriendo, tomaron un carrito y… ¡Hora de el Equipo genial!
Estados Unidos tomó el carrito, Dinamarca se metió junto con los tres bebés y Prusía se subió en la parte de enfrente.
-¿Listos? –Preguntó Estados Unidos tomando impulso a lo que los otro dos asintieron. –Entonces ¡Aquí vamos! –El chico comenzó a correr por el pasillo lo más rápido que pudo y cuando el carro ya estaba encarrerado subió sus pies para dejarse llevar.
-¡Kesesesese! ¡Háganse a un lado! ¡El awesome yo va a pasar! –Gritó el albino mientras apuntaba hacia el frente.
-¡Hahahahaha! ¡Esto es muy divertido! Cuando iba al supermercado con Sverige o Noru nunca pude hacerlo y cuando lo intenté me ataron, me metieron en un bote y me lanzaron por una colina.
-¡Wow! ¡Eso en verdad suena genial!
-¡Lo fue! Aunque pasé un par de días en el hospital por una contusión en la cabeza y una costilla fracturada. (Enserio, ¿Qué tan largo era el pasillo?)
-¡Estados Unidos! ¡Frena! –Gritó Prusia al notar cada vez más cerca el extremo del pasillo además de a un encargado que seguro los regañaría, entonces este bajó ambos pies e hizo un movimiento para detener el carro durante el cual Dinamarca y Prusia salieron del carro dejando dentro a los pequeños. Entonces ¿Cuál fue el resultado?
-¿Entonces que debemos comprar? –Preguntó Estados Unidos mientras empujaba lentamente el carrito con los tres pequeños dentro, detrás venían Dinamarca y Prusia caminando al parejo del carrito, toda una escena de decencia y respeto a los demás.
-Pues me parece que cosas para la comida de los bebés ¿No? –Preguntó Dinamarca levantando la mano, casi se veía la aureola de ángel sobre su cabeza.
-¡Kesesesese! Entonces vamos… -Prusia tomó el control del carrito y esperó a que el encargado desapareciera entre los anaqueles.
-¿Listos de nuevo? –Preguntó Estados Unidos.
-¡Claro! ¡Vamos Equipo Genial!
Finlandia y los otros buscaban a Islandia por todos lados tratando de no ser vistos por Dinamarca.
-Ahh… no veo a Is por ningún lado.
-Aún así tenemos que encontrarlo antes de que le pase algo.
-Isl` nd` a es ` n ad` lto, no cr` o qu` le p` se alg` (Islandia es un adulto, no creo que le pase algo)
-Su- san tiene razón, es solo cuestión de esperar, de todos modos Is es muy maduro.
Noruega asintió con la cabeza rezando a todos los dioses que Finlandia tuviese razón.
-¿Por qué no mejor vamos a comer algo?
-Supongo que no es mala idea… -Noruega siguió a Finlandia hacia la zona de los restaurantes esperando salir del centro comercial de una sola pieza.
Italia iba junto con Alemania por el departamento de aunque no lo crean, pasta. Italia escogía lo que llevaría y lo echaba al carrito el cual era empujado por Alemania.
-Ve… esta pasta es muy buena, ¡Oh! Esta también. –Decía ruidosamente mientras ponía muchos paquetes de pasta en el carrito.
-¿Italia? ¿No crees que sea mucha pasta? Debemos llevar otras cosas ¿No?
-¡Tienes razón! Espera aquí, iré por otro carrito. –Italia corrió hacia dónde estaban los carritos para llevar todo lo que no fuese pasta y regresó hacia dónde estaba Alemania esperando.
-No tardaste casi nada…
-Ve… mira, podemos meter a los pequeños dentro del carrito y ya no tendremos que cargarlos, será más fácil movernos y acabaremos más rápido.
-Buena idea Italia… -Alemania estaba a punto de meter al pequeño Austria al carrito cuando sintió varias miradas detrás.
-Estábamos buscando al adorable chico castaño pero ¿Acaso esta pareja no es adorable? –Gritó una de las chicas que perseguían a España, todas ellas traían una camiseta que decía "Jefe"
-¡Kyaaaaaa! ¡Claro que lo es!
-¡El pequeño es tan lindo! ¡Igual los dos bebés del carrito!
Las chicas estaban amontonadas como fangirls alrededor de su estrella favorita… o más bien como fujoshis viendo un anime Yaoi.
-¡Grazie! Si… los dos son adorables ¿Verdad Alemania? –Dijo el italiano sacando a uno del carrito.
-S- si…claro Italia. –Entonces el chico se acercó y abrazó al alemán como colegiala enamorada, entre ellos estaba el bebé apretujado.
Esa escena causó más de un grito, chillido, sonrojo o hemorragia nasal entre la multitud de chicas.
Rusia caminaba con un carrito dentro del cual estaba el pequeño Estadounidense además de otras cosas que pensaba necesitar como azúcar, vendajes, aspirinas, un paquete de veneno para ratas y una caja de balas… ¡Vaya en esa tienda venden de todo!
-Esta tienda es muy grande… seguro la fila para pagar es enorme. –Rusia divagaba pasando por los aparadores cuando llegó al que robó su atención en un segundo.
-¿Vodka italiano? Nunca creí que hubiese algo así… ha de ser bueno. –Rusia esbozó una sonrisa la cual se borró enseguida cuando recordó que mientras cuidaran a los pequeños no podían beber alcohol. Volteó a ver a Estados Unidos el cual soltó un bostezo. -¿Estas aburrido? Si… yo también, no me gusta venir de compras, por lo menos no cuando vengo solo. Ojalá no nos hubiésemos separado, sería divertido estar juntos.
Rusia siguió caminando hasta llegar al extremo de un pasillo, entonces se preparó para algo. Solo bastaba una conducta infantil para hacerlo ver como todo un niño.
-¿Estás pensando lo mismo que yo? Ufuu, esto será divertido. Sujétate bien. –El ruso comenzó a correr por el pasillo empujando el carrito, tal y como estaba haciendo Estados Unidos y cuando el impulso era suficiente subió sus pies. Cuando estaba a punto de terminar el pasillo, a diferencia de los otros que tuvieron que frenar, éste bajo un pie e izo girar el carrito para entrar al siguiente pasillo.
-¡Waaaaaaaaaaaa! –Gritó el pequeño obviamente emocionado por la velocidad y el movimiento.
-¡Te dije que sería diver… ¿Eh? -Rusia frenó de golpe al ver a Estados Unidos, Dinamarca y Prusia del otro lado del pasillo al que estaba a punto de entrar.
-¡Maldito comunista! ¿Qué haces aquí? –Gritó el americano furioso.
-¿No puedo entrar al supermercado? Y se supone que tu filosofía es de la libertad… que tonto… ¿O qué? ¿Sigues molesto porque no te dejaron condicir?
-¡Cállate! Casi nos matas, además yo soy mucho mejor conductor que tú.
-Entonces demués… ahh… no puedes, yo tengo las llaves. –Se burló Rusia con una sonrisita.
-¡Ya verás! –Estados Unidos tomo el carrito y corrió hacia el ruso a toda velocidad a lo que este respondió extendiendo su brazo y mostrándole la palma de la mano.
-Espera… Vas a lastimar a los bebés que están en tu carrito. Primero bájalos y arreglemos esto de otra forma ¿da?
Estados Unidos y Rusia bajaron a los cuatro niños y se los dejaron a Dinamarca y a Prusia, los cuales estaban sentados en el piso como espectadores de la sangrienta guerra que se iba a desatar en el pasillo.
-¿Listo?
-¡Un héroe siempre está listo! –Entonces ambos corrieron con el carrito enfrente, preparados para el seguro impacto. Parece que esa no fue buena idea.
-Señoritas, debemos irnos. –Decía Alemania mientras jaloneaba a Italia de los brazos de las chicas, pero no fue necesario nada más ya que de repente se escuchó un estruendo en todo el supermercado.
-¿Qué fue eso? –Preguntó Noruega levantándose de la silla.
-No lo sé, pero parece serio… mejor vamos a ver. –Finlandia igual se levanto junto con Suecia y los tres corrieron hacia la fuente del ruido.
-¿Lovino? ¿Escuchaste eso? –Preguntó España escondido detrás de un bote de basura.
-Si bastardo, vamos a ver qué pasó. Seguro los causantes fueron algunos imbéciles que venían con nosotros. –Así que España, Holanda y Romano corrieron igual.
Lo mismo pasó con China y HongKong, Austria, Grecia y Japón, todos escucharon el ruido como de explosión y fueron lo más rápido posible al origen. Se encontraron todos en el supermercado, exactamente entre dos anaqueles derrumbados, el piso estaba lleno de escombros y los productos tirados por todos lados.
-¡¿Qué pasó aquí? –Gritó Alemania.
-W- west… -una mano salió entre los escombros como si se tratara de un zombie.
-¡Bruder! –Alemania e Italia corrieron hacia él y quitaron los escombros para sacarlos.
Los bebés, sorpresivamente estaban a salvo, solo tenían algunos raspones pero no se podía decir lo mismo de los demás. Prusia estaba sangrando por un golpe en la cabeza, Dinamarca tenía la ropa rota y al parecer un brazo fracturado, Estados Unidos tenía un tobillo torcido y Rusia se abraza a sí mismo, como si tuviera una costilla rota. Sí, la forma de arreglar como hombres era definitivamente una guerra de gladiadores con carritos de supermercado.
-Me… duele todo… mi hermoso cuerpo…kesesese…
-Mi… tobillo… ahhh… no es la muerte pero se siente igual…
-Estupido… yankee…. Kol…kol…
Los demás ayudaron a levantarlos del suelo y al parecer ahora la prioridad era llevarlos a un hospital. Yo me lo esperaba…
-Italia, ¿Dónde está el hospital más cercano? ¡Vamos ahora!
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Bueno, espero que les haya gustado… Causaron todo un alboroto ¿Verdad? No se puede esperar más del Big Ego Trío ni de Rusia y menos cuando hacen algo así… aún así suena muy divertido hacer una pelea con carritos. Pobres niños, por suerte no les pasó nada.
Bueno, espero sus comentarios y sugerencias con los brazos abiertos, claro que si quieren enviar otra cosa… (El vodka ya se me terminó…) no lo rechazaré. Nos vemos en el próximo capítulo.
¡Do svidanya! ^J^
