(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)

Capitulo 12.

No paso mucho tiempo antes de que la sala de grabación se llenara con entusiastas observadores de lucha. Incluso Ángela había chillado en miedo o repugnancia cada vez que había un golpe asombroso. La única persona incapaz de ser absorbida en la lucha era suya verdaderamente. Así es, yo. La persona que pidió encenderla en el primer lugar.

Y, ¿sabes por que no puedo relajarme y disfrutar? Anthony, ese es el por qué. Anthony y su estúpido brazo que aun no se había molestado en mover. Quiero decir, dejándolo allí era básicamente como ponerlo a mi alrededor. Ya sabes, algo así. Si, fue allí primero, pero…

La estúpida cosa tenía que estar dormida por ahora, así que ¿por qué no lo había movido' ¿Significaba eso que Anthony quería su brazo a mi alrededor? ¿Quería el brazo de Anthony alrededor mío? ¿Qué pensaría Terry sobre esto? Y, ¿Por qué en la Tierra me importa lo que Terry pensara de esto?

Si Ángela tenia razón y Anthony me gustaba, entonces debería estar feliz por eso. ¿No debería? Quiero decir, él es la mejor-más segura-opción. Excepto que Terry no es una opción, es un psicópata. ¿No es así?

Y, de nuevo, ¿Cómo en el mundo Terry consiguió entrar en este debate? Esto se suponía que era sobre Anthony y su estúpido brazo. Salvo que Terry y yo habíamos hablado y era casi normal, así que ahora me sentía completamente curiosa de hablar con él de nuevo.

Ya sabes, sólo ver si podía ser semi-normal dos veces seguidas. No porque me gustara o algo así.

Esta bien, voy a admitir que estaba obsesionándome con esto, pero al menos no fue por mucho tiempo. Solamente habíamos tenido la pelea por tal vez diez minutos, cuando Rachel entro a la sala de grabación y apago la televisión, alegando que la pelea arruinaba la fiesta. Ignoro todas las airadas protestas y giro en algún estúpido remix de baile de alguna, incluso más estúpida, canción pop. Luego, tomo al tipo aceptable más cercano y empezó a bailar con el. Varias de las otras chicas hicieron lo mismo y pronto lo que antes se asemejaba a una noche de pelea ahora parecía más una fiesta de baile. En serio, todo lo que necesitaba era una maquina de humo y una luz estroboscópica.

Ángela se levanto para unirse a la fiesta y Terry se levanto con ella. Creo que iba a invitarme a bailar me miraba directamente a los ojos cuando empezó a tender su mano, pero antes de que pudiera decir algo, Ángela deslizo su brazo por el suyo y dijo-: Vamos, Terry. ¿Por qué no me muestras como bailan en California?

Ese destello familiar de odio barrio el rostro de Terry tan rápido que Ángela se lo perdió. Yo no, sin embargo, así que asentí con la cabeza (alentadoramente, esperaba) y module-: Sólo ve.

Terry no parecía feliz, pero dejo a Ángela lo llevara.

-¿Qué fue todo eso? –pregunto Anthony cuando ya se habían ido.

-Nada –dije-. Ángela sólo metía su nariz donde no le incube y esta vez va a estallar en su rostro si no tiene cuidado.

-¿Ángela entrometida? –Anthony se rió-. ¿En cuales asuntos exactamente?

-Míos, por supuesto, como siempre. Y en los de Terry. Y ahora en los tuyos también.

-¿Míos? –pregunto Anthony-. ¿Cómo está Ángela entrometiéndose en mis…?

La voz de Anthony se fue apagando mientras se daba cuenta de que éramos las únicas dos personas que aun se encontraban sentadas en el sofá y que no estábamos sentados exactamente en extremos opuestos.

-¿Lo captaste todo ahora, Einstein? –bromeé-. Estoy bastante segura de que les dijo a todos su plan, también. ¿Observaste como todos estás convenientemente ignorándonos?

Anthony miro, sorprendido. Estábamos sentados en el único sofá en una habitación repleta de gente y sorprendentemente nadie nos molestaba. Demasiado sorprendente. Algunos nos observaban mientras trataban de fingir que no. Y luego, estaba Archie, quien no fingía. Hizo gestos sugestivos cuando paso a captar nuestra atención.

-¿Ves? –le dije a Anthony, dándole a Archie una sugerencia con un gesto de la mía-. Todos tratan de averiguar lo que pasa con nosotros y, lamento decir que, tú estas empezando a hacerme preguntar con todo el coqueteo y los mis. En serio, ¿eres para mi o algo así?

La mandíbula de Anthony cayo floja casi al mismo tiempo que se daba cuenta que su brazo aun se encontraba envuelto en el respaldo saco su brazo de vuelta a la seguridad, me eche a reír. –Relájate Brower, sólo estoy bromeando. –Me reía tan duro que lágrimas comenzaron a formarse en mis ojos-. Quiero decir, no es la parte de Ángela tratando de engancharnos, ella esta haciendo eso totalmente. Pero no tengo miedo de que estés tratando de poner los movimientos en mí. Oh, hombre, ¡deberías de ver tu cara ahora!

Le di a la pierna de Anthony una palmadita mientras daba un salto y entonces, me eche a reír todo el camino hacia el patio trasero de Rachel donde podía conseguir un poco de aire.

Tenia la esperanza de un poco de paz y tranquilidad, pero había tanta gente afuera como dentro. A diferencia del lago la semana pasada, donde había todo ese viento que viene de las aguas, todavía seguía realmente caliente afuera esta noche, así que la piscina parecía ser un lugar bastante frecuentado. Al menos, la mayoría de los niños que nadaban parecían a la multitud de Ángela-mis amigos eran más del tipo de futbolito y cheespuffs*-así que aparte de los ocasionales deseos de cumpleaños, me dejaron en paz.

Me siente en el columpio del patio y vi un montón de suspensores tratado de impresionar a las chicas en bikini, haciendo volteretas hacia atrás desde el trampolín.

-¡Ahí estás!

Había tenido tal vez dos minutos de libertad. –Es por eso que no hago fiestas –gemí mientras Travis se sentaba en el columpio a mi lado y me daba un vaso rojo de plástico. Coca cola dietética. Asqueroso-. ¿No te abandone una vez ya?

Travis se echo a reír como si estuviera bromeando-excepto que, si, no lo hacia-y entonces comenzó disertando sobre estupideces sin sentido. Así que fue un pequeño milagro cuando el teléfono celular de mi hermana sonó.

-No me llamaste cuando llegaste allí –me saludo mi papá cuando conteste el teléfono.

-Lo siento, papá. Me distraje un poco. Sabes lo que Ángela me hizo, ¿no?

-Si. Lo siento por eso, nena. Quería darte un mano a mano, pero Ángela y tu madre me habían matado.

Suspire. –Si te hace sentir mejor, hubiera preferido estar en casa viendo la pelea contigo.

-Lo se. –Rio entre dientes mi papá-. Pero no te preocupes. Estoy grabándolo por ti.

-Dulce.

-Bueno, debería dejarte volver a tu fiesta ahora. Sólo quería asegurarme de que estás bien.

-Estoy bien. Sin asesinos en serie presentes. Y, si, antes de que preguntes, los padres de Rachel están en casa. Tampoco hay droga, sin alcohol, y un montón de chicas bonitos aquí que me distraen a todo los chicos, del hecho de que estoy usando un estúpido vestido.

-Muy gracioso. Sólo recuerda: casa antes de la medianoche.

Sentí el impulso de suspirar de nuevo. –Desearía que hubieras dicho diez –me queje, haciendo que mi papá riera otra vez.

-Sobrevivirás. Lo prometo.

-Si, si. Adiós papá.

Me reí para mis adentros mientras colgaba el teléfono, sorprendida de que mi papá me hiciera sentir un poco mejor. La sensación no duro mucho, sin embargo, porque Travis aun se encontraba allí haciendo preguntas tontas como: -Oye, ¿ese es el nuevo iPhone? ¿Puedo verlo?

-Si te callaras –dije y le entregue el celular. No lo hizo.

Eso fue bastante suave con tu papá –dijo, con los ojos pegados al teléfono de Ángela. Estaba tan mal como ella. en serio, no entiendo la obsesión con los teléfonos celulares.

-¿Qué fue suave?

-Lo que dijiste acerca de no chicos prestándote atención cuando realmente ha habido tantos que no creí que tendría la oportunidad de hablar contigo en absoluto.

-No soy tan afortunada –me queje.

Travis se rio de nuevo y me regreso el teléfono de Ángela. –Aquí, programe mi numero allí para ti, así que si te pierdo otra vez, puedes llamarme.

-Si, está bien, seguro.

Una vez más, Travis se perdió mi sarcasmo y siguió diciéndome cuan caliente me veía en mi bonito vestido nuevo.

Estaba tan desesperada por ignorarlo que decidí afrontar la bebida sin azúcar que tenia en la mano, pero mientras llevaba el vaso a mis labios, sentí una mano frotar mi hombro. El toque me puso la piel de gallina, lo que significaba solamente una cosa.

Mire por encima de mi hombro y Terry se encontraba allí. Estaba de espaldas a mi, hablando a un par de chicas, pero estaba segura de que su toque había sido intencional. No era raro, sin embargo, fue como si no quisiera interrumpirme, sólo quería que supiera que estaba allí. Lo extraño era cuan reconfortante me era su presencia.

No estoy segura de cuando sucedió, pero realmente no me sentía asustada de Terry nunca más. Ahora sólo sentía curiosidad. Necesitaba deshacerme de Travis para que pudiera hablar con él de nuevo. –Hombre se esta haciendo tarde –dije con un falso bostezo que se volvió real, esta fiesta me agotaba-. Creo que me voy a buscar a mi hermana.

Empecé a ponerme de pie, pero Travis paso su brazo alrededor de mis hombros. -¿Estás lista para irte? Podría llevarte a casa si lo deseas.

Sí. Como si eso fuera a suceder.

Me siente de nuevo con un suspiro. Travis era como una sanguijuela. Casa vez que me alejaba, se aferrada con más fuerza. –Ahora que lo pienso –dije, tratando una táctica diferente-. Dudo que pueda ir a cualquier parte, cumpleaños de chica y todo. Probablemente hay un montón de velas que se supone que debo soplar en alguna parte. Será mejor ir a averiguar.

El brazo de Travis sobre mi hombro me sujetaba lo suficientemente fuerte para hacer mi cuerpo arder. –Tengo una mejor idea –dijo. Entonces, era demasiado estúpido para tomar mis insultos, pero no demasiado estúpido para reconocer que estaba apunto de ser abandonado de nuevo-. Si necesitas un descanso, estoy seguro de que podemos encontrar un lugar agradable y tranquilo para relajarse hasta que lo necesites. Doy un buen masaje de espalda.

Um, ew.

Solamente tengo tanta paciencia para empezar, y Travis la había utilizado oficialmente toda con esa belleza de comentario. Mi mano se cerró alrededor de mi vaso plástico. Tan pronto como me deshiciera de esta soda, el seriamente iba a conseguirlo.

Lleve el vaso a mis labios para resoplar, pero antes de que pudiera, fue eliminado limpiamente de mi mano y aterrizo por todas partes en Travis. Por supuesto, sabía quien lo había hecho, pero no creí que fuera prudente para Travis averiguar la verdad, así que fingí ser la culpable. -¡Oh, Travis! ¡Lo siento mucho! .jadeé. Mi actuación pudo haber sido un poco por encima-. ¿Estás enojado?

Travis miraba molesto mientras se limpiaba la ropa, pero aun así trataba de sonreír. –Nah, está bien –dijo. Se rió mientras se ponía de pie-. Te diré que. Voy a ver si puedo limpiar un poco, entonces traeré una nueva bebida. Tal vez una RedBull, algo con una patadita en ella.

-Buena idea.

-Regresare. No vayas a ninguna parte.

-No lo hare –prometí. Y yo tampoco. No tenia que hacerlo. Tan pronto como se fue, Terry tomo su asiento.

-¿No hay nada en tu vestido nuevo, no? –pregunto, obviamente muy satisfecho consigo mismo.

-No, tu objetivo fue perfecto. Pero no debiste haber hecho eso. Si Travis te hubiera visto, se hubiera ido balístico.

Terry rodo los ojos, claramente no se preocupaba por la idea de tener una pelea con Travis, a pesar de que Travis era más grande que el. –Regla de fiesta numero uno, Candy. Nunca bebas algo que alguien te entrego a menos que lo abras por ti misma.

Terry mágicamente produjo una lata sin abrir de Dr. Pepper, la que acepte con entusiasmo. Me había remontado la mitad de esta antes de darme cuenta de su significado. -¿Crees que Travis puso algo en esa bebida? –pregunte, un poco conmocionada por la sugerencia.

-Nunca se sabe. –Terry se encogió de hombros-. Además, no me gusta ese tipo.

Me resistí a la tentación de sonreír y trate de sonar fuerte cuando dije-: Eso no fue muy amable de tu parte.

-En realidad, pensé que fue extremadamente generoso.

-¿Cómo lo sabias?

-¿Estuviste o no, a punto de darle un puñetazo? –Terry echo una mirada a mi rostro y sonrió-. Le hice al tipo un favor. Salvarlo de la vergüenza de ser golpeado por una chica.

-Todavía. Realmente iba a disfrutar golpeándolo esa herramienta.

Terry y yo nos reímos mucho y cuando nos calmamos me devané los sesos por algo que decir. Temía que si las cosas se tranquilizaban, esto se volvería incomodo. La pasábamos tan bien este momento. No quería arruinar eso. –Buenas noticias –le dije-. Mi papá está grabando las preliminares para mi, así que no nos las perdimos después de todo.

-¿Nos? –Hizo eco Terry, con recelo. Su duda me hizo sonrjar.

-Si, bueno, ya sabes… sólo quería decir…

Terry siguió mirándome, fingiendo que no sabia de lo que hablaba. -¿Sólo querías decir…? –pidió.

Me iba a hacer decirlo. El idiota. Tanto por no dejar que las cosas se vuelvan incomodas. Yo invitándolo a venir y ver la pelea era básicamente como invitarlo, y el lo sabia totalmente.

Nunca en mi vida he llegado cerca siquiera a pedirle a un chico salir y estaría dispuesta a apastar que Terry sabia eso también. Quería cambiar de tema sólo para fastidiarlo, excepto que seria realmente divertido ver las pelas con alguien que está actualmente entrenado con los luchadores. Además, podía ser agradable pasar algún tiempo con Terry que era, en realidad, por elección.

Mire a Terry de nuevo. Sip, aun estaba mirándome. Esperando con mucha paciencia para que, oficialmente lo invite a pasar rato conmigo. Excepto que, a juzgar por la expresión de su rostro, en realidad, no creo que quisiera oírlo con el fin de verme retorcerme. Creo que necesitaba escucharlo para ver si realmente lo quería decir.

Lo pensé muy rápidamente y decidí que lo quería decir. Sólo, no estaba segura de poder sacarlo. No seas una cobarde, Candy. Respire hondo y solté el aire en un bufido. –Realmente me gustaría que vinieras y veas la pelea conmigo mañana, ¿de acuerdo?

Me encogí, esperando que Terry se riera a cuan irritada sonaba. Cosa que hizo inmediatamente. –Hablas en serio, ¿verdad? Quieres salir conmigo.

Sentí el calor subir a mi rostro, así que lo fulmine con la mirada –Todavía me reservo el derecho a cambiar de opinión si te pones psicópata conmigo otra vez.

Se echo a reír. –Bueno, entonces, es una cita.

¿Es una cita? lo había dicho en broma, pero dudaba seriamente que se refiriera de esa manera. Apenas, podía contenerse de tocarme cuando pensaba que lo odiaba. No podía siquiera imaginar lo que seria si pensaba que estaba bien. –Ahora que pienso en ello –dije, mi estomago derrumbándose sobre si mismo-. No creo que sea una buena idea. No importa.

-Candy, te prometí que no me pondría sicópata contigo.

-No eres tú quien me preocupa. Bueno, no solamente tú. Si vienes actuando todo obsesionado-enfermo de amor-acosador como lo haces… Terry frunció el ceño ante mi elección de palabras, pero oye, a veces la verdad duele-. Lo siento, pero lo haces –dije-, y en serio, dudo que mi papá pueda manejarlo. Sobre todo en estos momento. Él exactamente no tomo el estúpido cambio de imagen de Ángela con gracia. Casi no me deja salir de la casa a mi propia fiesta de cumpleaños.

Terry se olvido de mi insulto y se rio. –Bueno, no puedo realmente culparte por eso. No te hubiera querido dejar ir tampoco.

Extendió su mano y distraídamente tiro un mechón de mi cabello entre sus dedos. Me sorprendí cuando no me inmute en alejarme de el. –Te ves hermosa esta noche –dijo-. Realmente me gusta como tu cabello cae alrededor de tu rostro, así.

Enrollo mi cabello alrededor de su dedo y luego lo dejo caer contra mi mejilla. Entonces, tomo un momento para mirarme de la cabeza a los pies y frunció el ceño en el pensamiento. –Curiosamente, puedo prescindir del vestido. Luce genial, pero me gustas más cuando estás completamente en tu zona de comodidad, incluso si eso es sólo una camiseta y vaqueros. No hay nada más sexy que tu confianza.

No podía haber ocultado mi conmoción si mi vida hubiera dependido de ello. Nunca nadie dijo la palabra sexy en frente de mi, mucho menos usarla como una forma de describirme.

-En realidad –dijo Terry, sonriendo ante la expresión de mi cara-. Tu inocencia es bastante sexy, también.

Deseaba que hubiera dejado de usar esa palabra. Esto me ponía increíblemente nerviosa, y mis nervios sólo parecían alentar a Terry. Lo cual era lo que pensaba ahora mismo. Se había girado hacia mi, poniendo un brazo en el respaldo del columpio detrás de mi, y estaba oficialmente inclinándose. –Peligrosamente sexy. –Y ahí esa palabra de nuevo-. Me hace querer hacer… cosas…

-Um, ¿cosas? -¿Cosas tipo Acuchillador de los Sábados por la Noche? ¿O cosas tipo chicos adolecentes hormonales?

-Cosas divertidas –me aseguro Terry. Como si es respondiera mi pregunta.

La mirada de Terry se mantuvo revoloteando de ida y vuelta entre mis ojos y mi boca. Está bien, esto es todo, me dije a mí misma. Ahora él va a besarte. Si no quieres, es mejor que lo detengas ahora.

Si, ¿como si hubiera podido hacer algo para detenerlo? Me encontraba congelada y rígida. No podía pensar. No podía moverme. No podía ni respirar. Todo lo que sabia era que, por cada parte de mi que gritaba que huyera de él, habían ya muchas partes de mi que directamente lo querían.

Espere, conteniendo la respiración y temblando lo suficiente que Terry tuvo que haberlo sentido, pero no hizo ningún movimiento, no podía entender. ¿Por qué no sólo lo hace? Era evidente que quería, y yo no emitía ninguna vibra mantente-lejos-de-mi en este momento. Al menos, no lo creo.

De alguna manera, Terry sabia exactamente lo que pensaba. –No ahora, Candy. Aun no estás del todo lista.

Deje escapar el aliento que había estado conteniendo. ¿Alivio? ¿Decepción?

Alivio.

Definitivamente alivio.

Bueno, más alivio que decepción.

-No te preocupes –continuo Terry-. Cuando estés lista, no voy a titubear.

Terry se echo hacia tras, permitiendo que el estado de animo se aligerara de nuevo. Se rio y dijo-: Pero probablemente voy a encerrar a tu hermana en un armario primero. ¿Has notado cómo ha estado en todas partes esta noche?

Esto me hizo reír, y me sentía más que feliz de tener la tensión lejos. –Por supuesto que si –dije-. Estás haciendo un gran esfuerzo por mantenerte lejos de mi.

-¿Por qué? Pensé que ella estaba de mi lado.

-Antes –le asegure.

-¿Antes?

Asentí con la cabeza. –Ella está sobre ti. No lo tomes como algo personal. Ángela es muy voluble. Además se canso de mi peleando con ella por ti y ha pasado a alguien que piensa que no voy a resistir tanto.

Muchacho era la cosa incorrecta que jamás debía decir. Los ojos de Terry se estrecharon fuertemente. -¡Está tratando de instalarte con Señor-somo-sólo-amigos-incluso-aunque-voy-a-dejarlo-ir-a-casa-y-abrazarnos-en-el-sofa-juntos! –acuso, indignado.

-Algunas personas lo llaman Anthony –solté, molesta con su actitud-. Y no nos abrazamos.

Los ojos de Terry rodaron hasta la cima. –Por favor. Te sentaste en su regazo.

-¡Me empujaron! Y eso fue tu culpa de todas partes. Fueron tus estúpidos celos en el restaurante lo que le dio a Ángela la idea en primer lugar.

-Eso fue completamente justificado –argumento Terry-. Compartías las papas del tipo cuando se suponía que fuera conmigo.

De acuerdo, eso era cierto y fue completamente grosero de mi parte, eso es algo por lo que lo había hecho. –Lo que sea –dije, moviendo la mano con desdén-. ¿Por qué discutimos por eso de todos modos?

La ira de Terry se desvaneció y fue sustituida por una extraña desesperación. –Porque te vas a enamorar de él, Candy. Los he visto a los dos juntos y Ángela tiene razón. Si está realmente intentándolo engancharte chicos, él no va a necesitar mucho convencimiento y no te le resistirás.

Terry parecía tan preocupado de que Anthony me fuera a robar de él que casi me echo a reír. Era una especia de adorable. Deje caer mi actitud y bromeé-: Te resisto bastante bien, ¿no?

-Por ahora. Pero no puedes mantenerlo por siempre,

Eso sonaba un poco como una amenaza, por lo que en un intento de mantener la luz del estado de animo, dije-: A menos que, como dices, Ángela convenza a Anthony de que me gusta y me barra los pies antes de que lo manejes.

-¡Anthony no puede tenerte! –exploto Terry, su temperamento finalmente consiguiéndolo lo mejor de el-. ¡No lo permitiré!

Tomo ese rastro sico-acosador de nuevo, así que me escabullí de el tan lejos como pude. -¿Estás bien, Terry? Tal vez deberíamos mantener las conversaciones cortas por ahora. Trabajar nuestro camino hasta ser amigos.

-Candy, ¡espera! –Terry agarro mi muleca antes de que pudiera irme-. Lo siento. –Tomó una respiración profunda, dispuesto a calmarse-. Lo siento –dijo de nuevo. Se veía tan frustrado que le tomo un tiempo difícil encontrar las palabras-. Yo… es que Anthony… tú no… si él necesita a Ángela para señalarle cuan especial eres, entonces no te merece.

No sabia que decir. Probablemente era la mejor cosa que nadie había dicho nunca de mi. Definitivamente la más romántica. Me sonroje y ni siquiera me importaba.

Terry soltó mi muñeca y en su lugar puso una de mis manos entre las suyas. –Candy, no creo que entiendas lo mucho…

-¡Candy! –gritó Ángela, apareciendo de la nada-. ¿Estás tratando de ser el peor invitado-de-honor?

Anthony se encontraba con mi hermana. La dejo que hablara y sólo se conformo con mirarme con curiosidad. Su mirada se deslizo a Terry y paso de cuidado a sospecha.

Volví a mirar a Terry justo a tiempo para verlo hundirse de nuevo en la derrota. Miro sus manos vacías y me di cuenta de que había arrancado la mía al segundo que había escuchado la voz de mi hermana. La decepción de Terry me hizo desear que hubiera alguna forma en que pudiera ponerla de vuelta. Por no hablar, ahora no tenia ni idea de que había estado a punto de decir. Y quería saberlo. Quería saber más. Muchas gracias, Ángela.

-¿Por qué estás escondiéndote aquí? –pregunto Ángela.

-No me estoy escondiendo de nadie. ¿Me ves escondida? Aunque, probablemente debería estar escondida de Travis.

-Bueno, deja de hacerlo de todos modos. Es hora del pastel. Tienes que venir a soplar las velas.

Gemí. –Ugh. ¿Pueden sólo hacerlo sin mi? A todo el mundo que le importa que esté en esta fiesta.

Ángela levanto las manos en el aire. –En serio. ¿Por qué me molesto? –Lanzo una mirada desesperada a Anthony-. ¿Un poco de ayuda aquí?

Anthony se echo a reír y me extendió su mano. –Absórbelo, White. Quince minutos más. Soplas algunas velas, comes un trozo de pastel y luego, te llevare a casa.

Deje que Anthony me pusiera de pie y Terry inmediatamente hizo lo mismo. Le di una mirada de "¿Qué puedes hacer?" y luego me dirigí hacia el interior. Conseguí más de un metro antes de que Anthony me jalara para detenerme. –Espera un minuto.

Terry se detuvo al sonido de la voz de Anthony, pero antes de que cualquiera de nosotros pudiera preguntar que pasaba, Ángela enlazo su brazo en el de Terry. –Vamos, puedes ayudarme a encender las velas –le dijo. Un poco demasiado entusiasta.

Terry me miro mientras Ángela lo arrastraba adentro. Me retaba a que detuviera mi hermana, salvarlo e incluso reclamarlo, pero no podía. También fui arrojada por el hecho de que Anthony me detenía por alguna razón. Incluso más extraño, no me había agarrado por el hombro o la coleta o algo-había agarrado mi mano. Y aun la sostenía.

-¿Cuál es el problema? –pregunte, quitando mi mano.

-No hay problema, exactamente.

Anthony estaba totalmente en algo. Miro hacia la casa donde todo el mundo se reunía justo al otro lado de la puerta corredera de cristal. Espere con expectación, y cuando se giro hacia mi, dijo-: Relájate como por dos minutos, White.

-Amigo. Realmente no creo que pueda manejar más sorpresas esta noche, así que si están haciendo algo ahí, sólo llévame a casa ahora.

-Nah, no es nada de eso. Sólo quería hablar contigo. –Anthony se encogió de hombros torpemente-. Hable con Ángela.

-¿Si? –Solté una carcajada-. ¿Te hizo más estúpido? Porque tiene ese efecto en la gente.

No entendí la sonrisa de Anthony me dio por eso, ero sonrió, luego dijo-: Creo que estamos a punto de averiguarlo.

Y entonces, de repente, Anthony Brower me besaba.

¡Anthony Brower!

¡Besando!

¡A MÍ!

No estaba segura de como sucedió, o por qué, pero sus labios estaban más que definitivamente en los mis. Al principio, me confundió tanto que no podía moverme. Pero entonces, Anthony empujo mi labio superior con el suyo, instando a mis labios a abrirse, y mi cuerpo se encontraba en tal estado de conmoción que no podía hacer nada sino seguir ordenes.

Puede que haya estado haciendo mal, pero le devolví el beso. ¡Anthony! Mi primer beso fue con Anthony Brower. Hacia que mi cabeza diera vueltas. Pero no en la forma en que los primeros besos se supone que hacen girar la cabeza, estoy bastante segura. De otra manera besar estaría muy sobrevalorado.

No tengo ni idea de cuanto tiempo estuvimos allí besándonos, pero después de que había terminado, sentí como una eternidad antes de que nadie dijera nada. Anthony se aparto y me miro con una expresión cuidadosa, esperando por algún tipo de respuesta-cualquier tipo de respuesta-de mi. No la recibió. Sólo podía estar de pie, boquiabierta ante el.

Eventualmente, arrugo la nariz y dijo-: Extraño, ¿cierto?

-¿Eso crees? –jadeé-. ¿Por qué hiciste eso?

-No lo sé. Parecía una buena idea en ese momento.

-Felicidades. Ángela te hizo más estúpido.

-Lo que sea. Eres la que lo saco antes. Te culpo. –Anthony se rio-. Ni siquiera había pensado en ello antes.

-Te dije que mi hermana trataba de engancharnos y, ¿pensaste que era una buena idea?

-Bueno, no. No al principio. Pero luego hable con Ángela, y no lo se. Ella le dio sentido. Algo así como la idea de una novia que pueda sostenerla como propia en un juego de uno-contra-uno que le encantaría ver una pelea conmigo. Pensé que no podía doler darle una oportunidad.

Excepto que había dolido. Anthony Brower había robado mi primer beso. Robado y arruinado-no es que pareció darse cuenta de ello.

Nunca pensé que hubiera sido el tipo de chica que se preocuparía por algo como eso, pero me sentía sorprendidamente molesta. No iba a permitir a Anthony ver como me sentía, sin embargo, así que negué con la cabeza, casi con lastima, y murmure-: Vamos, idiota. Necesito algo de pastel.

Entre a la casa de Rachel con la esperanza de encontrar a Terry, pero no pude conseguir pasar el muro de gente boquiabierta ante Anthony y yo. Le di a Anthony una mirada de esto-es-tu-culpa-preocúpate, pero al eneldo* le encanta torturarme, así que todo lo que hizo fue tirar de mi brazo alrededor mío, sonreír a nuestra audiencia, y decir-: ¿Alguien dijo que había pastel?

Rápidamente apague mis velas, corte un pedazo de pastel, y luego hice que Anthony me llevara a casa. Todavía quedaban veinte minutos antes del toque de queda, así que supuse que Ángela haría un escandalo, pero en realidad no lo hizo. De hecho, estaba tan dispuesta a acogerme que no podía dejar de ser sospechoso.

La encontré sentada en las mismas escaleras en que Terry casi me había besado más temprano. Cuando me vio, salto sobre sus pies y dijo-: ¿Lista para irnos? –Antes de que incluso tuviera que preguntar. Entonces, se dio por vencida como escopeta automática y no dijo una palabra de camino a casa excepto para agradecer a Anthony por su ayuda. Se abalanzo sobre mi en cuanto llegue a la casa, sin embargo. Empezó a decir algo supongo que sobre Anthony-pero entonces mi mamá entro a la habitación emocionada de escuchar detalles sobre la fiesta.

-¿Por qué no le dijiste, ya que mi vida es más tu negocio que el mío, de todos modos? –susurre a Ángela. Sorprendí a todos nosotros con cuan venenosa soné, supongo que aun me sentía un poco molesta-. Me voy a la cama.

No se por que, pero casi esperaba que fuera a encontrar a Terry en mi habitación cuando legue allí y estuve defraudada cuando no lo vi. Cerré mi puerta como una advertencia para que Ángela se mantuviera alejada y, luego fui a mi ventana. El auto de Terry no había regresado todavía.

Suspire. Terry había desaparecido de la fiesta antes de que tuviera la oportunidad de encontrarlo y sabia que tenia que estar loco. Espere por un rato, deseando que hubiera llegado a casa y pudiera explicar. Quería que él supiera que no había nada entre Anthony y yo. Más que eso, necesitaba que supiera la verdad.

No se por que, pero he herido constantemente sus sentimientos desde que lo conocí-a veces intencionalmente-pero esta vez no podía soportar la idea de que le había hecho daño. No había forma de que hubiera visto lo que paso. Y después de que había dicho que Anthony no me merecía, ver ese beso tuvo que doler. Especialmente cuando él puedo haberme besado primero y de contuvo.

Espere por más de una hora, pero Terry nunca llego a casa y cai en un sueño tranquilo.

Continuara…

*Cheespuffs: especie de bocadillo hecho a base de maíz inflado y cubierto con una mezcla de queso.

Eneldo: especia de planta, hierba aromática que sirve como condimento para las comida..