(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)

Capitulo 13.

Joe Louis Arena, dese de los Detroit Red Wings, es el hielo que nunca he tenido el privilegio de bordear. Así es como supe que estaba soñando. De como que cuando una figura oscura en un jersey rojo y blanco con una mascara de portero apareció, esperaba que fuera Chris Osgood* o alguien viniendo a darme algunos consejos.

A medida que la figura se acercaba, me di cuenta de que no estaba teniendo un sueño. Esta era una pesadilla, y el hombre que venia a mi era el Acuchillador de los Sábados por la noche. Trate de escapar, pero de repente me encontraba atada al palo de mi red. El Acuchillador levanto su cuchillo a mi cara y lo deslizo hasta mi garganta. Rio con una risa profunda y amenazante cuando empecé a gritar, pero en lugar de cortar a través de mi piel dejo caer su cuchillo y empezó a besarme. Cuando se aparto la mascara de hockey se había ido y miraba a los ojos risueños de Anthony Brower.

-Guau, White –dijo-. Realmente apestas besando. Parece que vas a necesitar mucha práctica.

Detrás de Anthony se formaba una larga fila de Acuchilladores de los Sábados por la Noche, cada uno esperando su turno para torturarme con besos. Empecé a gritar y golpear, pero no podía escapar y el Acuchillador Anthony me beso una y otra vez.

La tortura no termino hasta que lo golpeé tan fuerte que me desperté en el suelo enredada en un montón de sabanas. Apenas tuve tiempo de averiguar donde estaba antes de que mi padre irrumpiera en mi dormitorio en calzoncillos, agarrando un hierro número nueve. Ángela y mi mamá vagaban detrás de el, pareciendo igualmente asustadas. –Lo siento –dije levantándome del suelo-. Fue sólo un sueño.

-Un sueño bastante intenso –se quejo Ángela.

Mi madre bostezo, pero sonrió con simpatía. -¿quieres hablar de ello?

Um, no. Definitivamente no quiera hablar de un sueño en el que la principal forma de tortura era besar. Sobre todo con no con mi madre.

-Estoy bien –dije, rogando que no me ruborizara-. Vuelvan a la cama. Lamento haber asustado a todo el mundo.

Mamá logro decir un "buenas noches" a través de un pesado bostezo, y papá comprobó doblemente la seguridad de la ventana de mi habitación sin decir una palabra. No sabia que la había estado bloqueando desde el día en que me di cuenta que Terry podría entrar a través de ella. -¿Todo a prueba de asesino en serie? –pregunte, pero mi broma cayo palana cuando mi padre no pudo reunir una sonrisa.

La mirada en el rostro de mi papá me dijo que tenia un montón de sus propias pesadillas sobre el Acuchillador de los Sábados por la Noche. Y estaba bastante segura de que las suyas no terminaban en un beso.

-Estoy bien –le asegure cuando parecía a punto de acampar el resto de la noche a los pies de mi cama-. Vuelve a dormir, papá.

-Te quiero, nena –susurro, besando mi frente.

Las declaraciones de amor definitivamente no son lo mío pero de todos modos me atragante con un-: Yo también, papá.

Tan pronto como mis padres se había ido mire a Ángela, preguntándome que hacia todavía en mi habitación.

-¿De que trataba tu sueño? –pregunto.

-De nada –le dije rápidamente. De ninguna manera quería entrar en esto con Ángela.

-¿Se trataba de Terry?

-Dame un descanso, Ángela. No voy a hablar contigo ahora mismo. Son las cuatro y media de la mañana. Vuelve a la cama.

-No puedo dormir –dijo, ignorando mi molestia-. No eres la única que tiene pesadillas acerca de Terry esta noche.

-No soñé con Terry. –Por una vez-. Espera. ¿Por qué tenías pesadillas con Terry?

Ángela miro por la ventana al otro lado de la calle y luego se hundió en mi cama. –Lo siento, no te escuche antes, cuando trataste de decirme que Terry estaba loco.

-Terry no está loco, ¿y no te disculpaste ya conmigo realmente? ¿Qué demonios ha pasado?

-Esta noche, después de que te vio con Anthony juntos, se enloqueció tanto.

Ángela puede ser tan tonta. –Por supuesto que si.

-Golpeo su puño a través de la pared de la sala de estar de Rachel.

-Gran cosa. –Me encogí de hombros-. He golpeado con mi puño la pared de la cocina y la pared de la sala de estar. ¿y recuerdas esa vez que pateé la puerta de mi dormitorio?

-No lo entiendes. Me sentí muy mal por él porque le gustas, y Anthony en cierto modo te gano y…

-Oye, oye, Anthony no gano nada. Te dije que sólo…

-…y parecía tan molesto, así que fui a hablar con el y el-el-el me agarro fuerte y me atrapo contra la pared. Se veía tan enojado. Y tenías razón acerca de el. Es realmente el asesino y ahora tú eres la próxima en su lisa y todo es mi culpa.

-Guau. Así que así es como soné cuando acuse a Terry de ser un asesino en serie. Tienes razón. Estaba loca.

-Candy, sus palabras exactas fueron: "tu egoísmo acaba de matar a tu hermana"

Quería decirle a Ángela que estaba loca, pero encontré a mi misma sonriendo en su lugar. ¿Cómo sabia Terry? ¿Cómo sabia que me enoje tanto esta noche? Porque él me conoce, pensé. Ángela me sacudió, literalmente me sacudió por los hombros, de mis pensamientos. –Candy, admitió justo delante, así que va a venir tras de ti.

Era difícil no reírse de ella. –Voy a volver a dormir. Habla conmigo mañana, cuando estés siendo menos estúpida –le dije, aunque había estado pensando ese tipo de cosas exactamente hace apenas unos días.

Me dormí, ya que no tenía ganas de ir al parque después de que todos los chicos fueran testigo de Ángela lavando el cerebro de Anthony anoche. Por no hablar de que me canse de haber estado acostada despierta durante unas horas preocupada por Terry después de que Ángela me dijera lo enojado que había estado.

Ángela se encontraba sentada en mi cama con los prismáticos de mi papá, mirando la casa al otro lado de la calle, cuando me desperté. Mire el reloj y me sorprendí al ver que eran ya las nueve y media. Salte de la cama a mi ventana y empuje a Ángela fuera del camino para echar un vistazo por mi cuenta. Perderme el partido de hockey era una cosa, ¿pero perderme el entrenamiento de Terry? Dime acerca de arruinar mi día.

-No te molestas –me dijo Ángela-. Ya entró en la casa.

Eche un vistazo al reloj. –Pero nunca trabaja por menos de una hora.

Ángela se encaramo de vuelta a mi lado, mirando a través de los primaticos. – Eso es porque probablemente se rompió la mano.

-¿Qué?

-Deberías haberlo visto esta mañana. Es como dijiste… estaba totalmente desquiciado. Golpeo la bolsa hasta que sangraba. ¡Mira!

Ángela empujo los prismáticos hacia mi y cuando di una hojeada, efectivamente, había brillantes manchas rojas en el saco de boxeo. Pero las manchas no me perturbaron de la manera que lo hicieron en Ángela –Terry no seria el primer boxeador en hacer sangrar sus nudillos- pero me hicieron sentir lastima por el. Terry debió sentirse peor de lo que pesaba. Tenia que arreglar las cosas. Tenia que ir allá y explicarme.

-¿Qué estas haciendo? –me pregunto Ángela cuando me levante y me puse algo de ropa.

-¿Qué te parece? Voy a ir allí.

-¿Qué? –exclamo Ángela-. ¿Por qué?

-Um, ¿tal vez para disculparme?

-¿Disculparte? ¿Con Terry? ¿Por qué?

-¿Tal vez por romper su corazón? ¡Sabes que le gusto a Terry! Estaba tratando muy duro anoche y tu incitaste a Anthony, un tipo al que odia con todas sus ganas, en mi dirección. Pensándolo bien, no voy a pedirle disculpas. Tú lo harás.

Agarre a Ángela por el cuello y comencé a arrastrarla hacia la puerta.

-¡No! –grito con tanta fuerza que la solté-. Candy, no puedes ir allí. Tenias razón. Esta loco.

-Tiene mal genio –concordé-. Y es un poco torpe socialmente. Pero no está loco. En realidad, tenias razón esta vez, por mucho que me duela admitirlo.

-¡No! ¡Candy, no! Nunca me escuchas acerca de algo en tu vida. Nunca. ¿pr que empezar ahora?

-Debido a que no es un asesino.

Empecé a arrastrar a Ángela de nuevo, pero se defendió y trato de empujarme a mi ventana. -¡Lo vi! –dijo.

-¿Viste a Terry matar a alguien?

-Lo vi hacer la cosa del cuchillo. ¿Ves el gabinete de metal? Está lleno de cuchillos. Él-el-fue tan rápido. Lamento no haberte creído antes.

-Así que lanza cuchillos –dije-. Es un pasatiempo. Uno extraño, es cierto. Pero ya hemos establecido que es un poco extraño. Voy a ir allí. ¿Vienes o no?

Me hallaba casi en la puerta cuando de repente Ángela jadeo. -¡Espera un minuto! Alto ahí, señorita.

Me detuve ante la sospecha en la voz de mi hermana. Cuando volví a mirarla daba golpecitos con el pie con los brazos cruzados con fuerza sobre el pecho.

-¿Desde cuando te importan los sentimientos de Terry?

-No lo hago –dije rápidamente, pero el enrojecimiento de repente en mis mejillas probablemente le dijo a mi hermana que estaba mintiendo.

-¡Mentirosa!

¿Ven?

-¿Qué paso entre ustedes dos anoche? –exigió Ángela saber. Parecía a punto de luchar conmigo en el suelo en busca de respuestas.

-Nada.

-Tonterías. Cada vez que te vi, ustedes estaban juntos.

-No es mi culpa. Ya sabes como es Terry. No podía deshacerme de él más de lo podía deshacerme de ti o Travis.

Los ojos de Ángela se estrecharon mientras trataba de decidir si creerme o no. Bueno, no iba a permanecer rodando hasta que decidiera hacerme sangrar todos mis secretos –es bastante mala, no me extrañaría que lo hiciera- así que opte por usar el momento para distraerla de una vez por todas.

-¿Podemos olvidarnos de Terry? Me voy a llevar mi jeep nuevo afuera para un largo y agradable viaje y encontrar esas tan llamadas galerías comerciales que dijiste. Iba a preguntarte si querías venir y ayudarme a comparar pero si prefieres sentarte aquí y espiar a los vecinos está bien.

-¿Qué? –Ángela se animo, exactamente como pensé que lo haría-. ¿Realmente me dejaras ayudarte a elegir algo de ropa?

Me encogí de hombros. Iba a causarme dolor físico el admitir mi próxima oración. –En cierto modo me gusto la forma en que me veía anoche. –Bueno, eso lo hizo. La mandíbula de Ángela cayó al suelo-. No es que voy a dejarte comprarme un montón de vestidos –dije rápidamente-, pero ambas sabemos que no puedo escoger un nuevo vestuario por mi cuenta, y realmente no creo que tenga más opciones. En cierto modo, le he mencionado tal vez comprar algo de ropa nueva a mamá y ella me hizo tomar esto.

Me acerque a la cómoda y saque un fajo de billetes enrollados de mi cajón de calcetines. Los ojos de Ángela se abrieron de entusiasmo. –Creo que tenia miedo de que me gastara todo mi dinero en un auto nuevo y luego continuar por ai vistiendo con… bueno, la ropa que tengo ahora.

¿Terry quien? ¿El Acuchillador de los Sábados por la Noche que? Ángela es simplemente demasiado fácil de distraer.

-¡No tienes ni idea de cuanto tiempo he querido hacer esto! –grito ella. Prácticamente me arrastro por las escaleras-. ¿Sabes lo bonita que eres en realidad? Te voy a mostrar, Candy. Y te prometo que te va a gustar. No tenemos que exagerar ni nada. Tu aspecto es más de una sutil belleza. No va a ser malo, te lo prometo. Y cuando haya terminado, tendrás a todos esos chicos con los que te pasas con espuma en la boca.

-Uh, la mayoría de ellos lo hacen de todos modos. No es exactamente muy atractivo.

-Pero ahora va a estar babeando por ti.

Me eche a reír. –Si, claro.

Ángela siguió divagando sobre como durante años hasta ahora quería hacerme darme cuenta de mi potencial como chica y bla, bla, lo que sea, todo el camino hasta la galería comercial. Pero estaba feliz, y lo crean o no, yo estaba más o menos divirtiéndome.

-Lo veto –dije mientras Ángela sacaba una camisa morada de un gancho. Por lo menos, creo que era una camisa… difícil de decir con todos esos volantes. Mire a mi alrededor en toda la ropa con volantes brillantes, y arrugue la nariz-. De hecho, vamos a ahorrarnos un poco de tiempo y veto esta tienda entera.

-No puedes vetar una tienda entera, Candy.

-Oh, si puedo.

-Eso es totalmente abuso de poder.

-Y trata de hacer compras en esta tienda es abuso del tuyo. Estuvimos de acuerdo en que no íbamos a exagerar.

-Pero esto se vería tan lindo en ti. Vas a probártelo.

-Voy a conseguir un batido –dije sobre mi hombro y saliendo de la tienda y de nuevo en el centro comercial-. Alcánzame cuando hayas vuelto a la realidad.

Cuando Ángela me encontró, estaba sentada en una mea en la feria de comidas sorbiendo lo ultimo de un batido de chocolate. –Te tomo bastante tiempo.

-Para tu información, me detuve en el puesto de periódicos en el camino.

Levante las cejas ante la bolsa que colgaba de su muñeca que no había estado allí antes. Estaba segura de que contenía una horrible cosa-vestido-camisa purpura con volantes. –Bueno, alguien tenia que probárselo –mustio Ángela-. Era fabuloso y con cuarenta por ciento de descuento.

-¿El quiosco de prensa? –Me reí-. Lo dudo. Como si alguna vez iba a creer que te detendrías en un puesto de periódicos, incluso si no estuvieses en un centro comercial.

Ángela frunció el ceño y luego arrojo el periódico sobre la mesa delante de mi. No me importaba que acabara de comerme las palabras. Estaba ya sorbiendo la historia principal en la primera pagina.

-¿El alcalde de Detroit implementa toque de queda en toda la ciudad? –Empecé a leer la historia-. El cuerpo de quince años de esas de Crystal Chambers fue descubierto en Maplewood Park en Garden City esta mañana, aumentando el numero de muertos en la cadena de asesinatos en serie a cuatro. Sin nuevas pistas, los funcionarios estatales, así como las fuerzas del orden están instando a los ciudadanos a tomar precauciones adicionales de seguridad.

-A ninguna persona menor de dieciocho años se les permite salir sin supervisión de un adulto después de las 10 pm los fines de semana –se quejo Ángela-. El alcalde está instando a todas las ciudades de los alrededores para hacer lo mismo. Canton ya es en cierto modo patético. Apuesto a que vamos a estar bajo llave al final del día.

-Creo que es inteligente.

-Pero ninguno de los cuerpos fueron encontrados en Detroit.

-Eso no significa que las chicas no fueron tomadas de allí.

-Lo se –suspiro Ángela-. Es sólo que ¿el toque de queda en toda la ciudad podría extenderse a la totalidad del área metropolitana? Eso significa que es grave. No tienen ninguna pista. Simplemente no pueden encontrar a este sujeto, y no saben cómo mantener a la gente segura.

Seguía leyendo el resto del artículo; por suerte había una foto del alcalde de Detroit, y no de la más reciente victima. No necesitaba otra cara para atormentarme. Levante la mirada cuando Ángela dijo-: Tengo miedo por ti, Candy.

-Voy a estar bien, Ángela –dije en serio-. No es como si fuera a ir a buscar problemas. Quiero decir, ¿Cuáles son las probabilidades? Hay más de cinco millones de personas que viven en el área metropolitana de Detroit. Siempre y cuando no esté pasando el rato en cualquiera de los callejones oscuros o estacionamientos 7/11, el Acuchillador de los Sábados por la Noche nunca siquiera sabrá que existo.

-A no ser que viva al otro lado de la cale.

-¿Así que estamos de vuelta a esto? –dije, con un suspiro-. Lamento haber alguna vez sacado el tema. Ang, Terry no es el Acuchillador de los Sábados por la Noche. Sólo lo dije porque me molestaba que me estuvieras tratando de hacer salir con el.

-¿Pero que si tenias razón? El tipo es un poco escalofriante, ¿no? –Cuando no pude negarlo, Ángela prosiguió-. Piensa en ello. Se mudo a Michigan justo antes de que los asesinatos comenzaran a suceder. Tiene una cosa por los cuchillos. Está obsesionado contigo y te ves igual que todas las chicas muertas. Además, no volvió a casa hasta casi las seis de la mañana. Lo sé, porque después de que nos despertaras a todos anoche me di cuenta de que él no se encontraba en casa, así que lo espere.

-Y me llamas una acosadora –me queje. Creo que habíamos tenido esta conversación exacta antes, sólo que ahora nos habíamos cambiado los puntos de vista-. Si no lo has notado, Terry nunca llega a casa antes del amanecer los fines de semana, y si tuvieras padres que te permitieran salirte con la tuya, sabes que harías lo mismo.

-¿Cómo puedes pasar por alto las coincidencias? Se lo mucho que Terry te asusta. Tienes pesadillas con él tan horribles que te hacen caer de la cama.

Esta conversación ya me molestaba, pero cuando me acorde de mi sueño me enoje. –Ese sueño de anoche no se trataba de Terry… ¡era sobre Anthony!

-¿Anthony? –Ángela, su cerebro cableado para el chisme, dejo el otro tema por completo-. ¿Por qué tendrías pesadillas con Anthony?

-Nada. no hay razón. ¿No se supone que estamos de compras? –Volé de mi asiento y salí de la feria de la comida.

-¿Por qué te beso? –exigió Ángela, alcanzándome y aferrándose en mi modo que no pudiera escapar-. Oh Dios mío, ¿fue tan malo? Fue malo, ¿no? ¿Qué tan malo fue?

-¿Quieres que le dé a la brillante tienda otra oportunidad? –pregunte. Lamentaba tener que sacarlo a relucir.

-¿Así de mal? –Hablando de espuma en la boca-. ¡Deee-talles! –se quejo-. Hablamos sobre Anthony Brower. Es, como, la fantasía de todas las chicas de tu año.

-Oh, si, estoy segura de que cada chica sueña con ser besada sólo para tener al tipo apartándose y diciéndote que fue extraño.

-¿El hizo que? –Para su crédito se veía muy molesta en mi nombre.

-Bueno, fue extraño –dije-. Te dije que éramos sólo amigos. Deberías haberte quedado fuera de esto.

Es una buena cosa que pasamos a un tipo en traje de perrito caliente gigante en ese momento, y que el chico totalmente se riera de mi, porque estoy segura de que todo el relleno en su traje amortiguo el golpe cuando le di un puñetazo y me sentí realmente mucho mejor después de golpear a alguien.

Ángela miro al perrito caliente gigante a nuestros pies. Estaba atrapado ahora en su espalda agitando los brazos en el aire. –Caray, Candy, no hay necesidad de que saques el manejo de la ira en perdedores del centro comercial. Fue sólo un beso.

-¡Oye! –protesto el hombre en el suelo.

-No fue sólo un beso. Fue mi primer beso.

Sabia que eso haría que Ángela se sintiese mal. Si bien yo no era necesariamente el tipo de chica que fantasea acerca de mi primer beso, Ángela lo era totalmente. Se tapo la boca con la mano, jadeando de horror como si hubiera sin ayuda arruinado mi vida.

-Si –le dije, más o menos echando sal en la herida a propósito. Suponía que estaba todavía muy molesta con ella-. Así que, uh, gracias por arruinarlo.

El hombre atrapado en el suelo volvió a reír. –Amigo –dije, y le di una patada. Lastima que no le doliera, maldito estúpido traje de espuma-. Estás haciendo salario mínimo vestido como una salchicha gigante. Tengo serias dudas de que estés recibiendo ninguna acción tampoco.

Chico Oscar Mayer murmuro algo entre dientes. Estoy bastante segura de que no me decía que tenia una picazón, pero antes de que pudiera golpearlo hasta quedar sin sentido, se ahogara en Coca-Cola Light. –Así se hace, Ang –dije, más impresionada con mi hermana de lo que nunca había estado en mi vida. No sabia que pudiera ser tan genial.

-Nadie habla con mi hermanita así –le dijo al perdedor estúpido en el suelo.

-Um, en realidad, un montón de gente me habla de esa manera.

-Cállate, Candy –dijo Ángela, enganchando su brazo con el mío-. Estás arruinando nuestra salida dramática.

-Nos vemos, chico salchicha. Espero que el traje te dé una erupción –le dije mientras Ángela me alejaba antes de que seguridad pudiera echarnos o algo así.

Una vez que volvimos a nuestras compras, Ángela se disculpo por arruinar mi primer beso, y luego no descanso hasta que tuviera todos los detalles. Después de que obtuvo toda la historia empezó a hacer una lista de los posibles tipos que lo "remplazarían".

Sorprendentemente, tuve un montón de diversión comprando con mi hermana ese día. Seguí vetando la mayor parte de su ropa mientras parloteaba sobre como tenia que pasar mi mala experiencia y no dejar que me impidiera que me gustasen los chicos. De hecho, le preste atención a algunos de sus consejos de citas, porque tenía intención de "seguir adelante" como había sugerido. Simplemente no tenía intención de hacerlo con cualquiera de los chicos en su lista de tipos aceptables.

Continuara…

*Chris Osgood: es el ex portero de los Detroit Red Wings.