(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)
Capitulo 14.
Dicen que un romance de verano puede hacer parecer todo mágico. Bueno, déjenme decirles que todo aquel que dice eso, tiene toda la razón. Este el más aburrido de todo los veranos, se había convertido en uno casi más aburrido de todo los veranos, se había convertido en uno casi mágico durante la noche porque estaba enamorada. En serio, ¿Cómo había pasado dieciséis años sin tener mi propio auto?
¿He mencionado lo mucho que me gusta mi Jeep nuevo es lo máximo? Ni siquiera lo había tenido una semana completa todavía, pro ya había cambiado mi vida. Me dio libertad.
La semana pasada, no había nada que necesitara más que libertad. Verás, no creo que Ángela haya creído en mi promesa de no ir a ver a Terry. Era eso, o ella pensaba que era completamente suicida sobre lo que paso con Anthony y pensó que necesitaba distracciones.
Desde nuestra escapada de compras el domingo, Ángela se había pagado a mi como una lapa. Me arrastraba con ella y sus amigos. Había invitado a sus amigos a pasar el rato con ella y me consiguió mi primer trabajo no siendo niñera. No es que sea en absoluto fanática de las tiendas de ropa o descuentos, pero el trabajo tenia un cierto atractivo por la razón anteriormente mencionada que me encanta conducir mi automóvil. El trabajo mantendría más gasolina en el que siendo niñera.
De todos modos, después de pasar la semana no siendo arreglada, de acuerdo a Ángela, con la mitad de los chicos que ella conoce, necesitaba desesperadamente un poco de libertad, así que me fui a dar la vuelta. Fue increíble. Gracias al cálido sol de Michigan, el techo extraíble en mi Jeep, y un pequeño grupo conocido como Sublime, mi viernes por la mañana había sido, bueno sublime (nunca mejor dicho).
A la vuelta de la hora del almuerzo, el teléfono de Ángela sonó. La estúpida cosa había estado tranquila durante todo el verano hasta esta semana, cuando por alguna razón empezó a sonar de forma constante. Esto sólo era un poco molesto. Especialmente dado que Ángela tenia su tono de llamada ajustado en una maldita canción de Lady GaGa. Pero, ya que me encontraba en un estado de animo excepcionalmente bueno gracias a mi fantástico Jeep –del cual estoy enamorada, por lo cierto- decidí ver quien había estado llamando toda la semana.
Era un interlocutor misterioso en la otra línea, pero aun así es una buena cosa que lo respondiera, porque era mi hermana, sonaba más bien histérica.
-¡Candy! Estoy tan contenta de que contestaras. Necesito que vengas a recogerme en este momento.
-¿Qué? ¿Dónde estás?
-En un pequeño autoservicio al otro lado de la calle desde ese lugar de sushi elegante nuevo de Livonia.
-¿Estás donde?
-Sabes de que restaurante estoy hablando, ¿verdad?
-Sí, creo que si. ¿Por qué estás en un pequeño autoservicio en Livonia?
-Sólo date prisa, ¿de acuerdo?
-Quince minutos –dije, pero creo que ya había colgado.
De hecho, llegue allí cerca de diez minutos. Al principio no vi a Ángela, pero luego me di cuenta de esta loca en una sudadera con capucha Old Navy, agitando una mano frenéticamente hacia mi a través de la ventana del autoservicio.
-¿Qué demonios, Ángela? –le pregunte cuando llegue dentro-. Me asustaste muchísimo. ¿Me llamas desde un número desconocido diciendo que estás varada en Livonia y luego simplemente me cuelgas? ¿Qué mierda está pasando?
-Perdona por colgar. Llame desde un teléfono publico.
-¿un teléfono publico?
-Lo se, ¿no? –Ángela se río-. No puedo creer que esas cosas de hecho funcionen.
-Um, ¿Por qué estás atrapada en un pequeño autoservicio en Livonia? ¿Cómo es que incluso llegaste hasta aquí? Pensé que estabas en el trabajo.
-Estaba en el trabajo. ¡Candy, no vas a creer lo que paso!
-Estás atrapada en un pequeño autoservicio en Livonia, vestida con una sudadera con una capucha con un clima de treinta y cinco grados centígrados. Creo que voy a creer casi cualquiera cosa en este momento.
-Terry vino a verme al trabajo hoy.
Bien. Eso no es lo que esperaba que ella dijera.
Sentí esta extraña punzada de decepción en mi estomago. No es que Ángela habría dejado que Terry llegara a ninguna parte cerca de mi, pero el ni siquiera había intentado venir esta semana. No había hablado con el desde mi fiesta de cumpleaños. No desde que me vio besar a Anthony. Me imagine que se sentía un poco decepcionado, pero había sido prácticamente psico acerca de perseguirme hasta ahora. No pensé que un beso le haría renunciar a mi y enviarlo a perseguir a Ángela. Sin embargo, era solo cuestión de tiempo. Debería de haberlo sabido. Siempre van por Ángela.
-¿Qué paso? –pregunte, tratando de sonar tan decepcionada como me sentía.
-Bueno, todavía se veía enojado, así que, ya sabes, al principio pensé que venia a matarme. Pero nunca se acerco lo suficiente a mi para tocarme, así que no tuve que empezar a gritar.
Espere con excepción de que Ángela diera más detalles.
-Vino a pedir disculpas –dijo, como si eso lo explicara todo-. Me dijo que lamentaba haber perdido los estribos el sábado por la noche, y me dijo que está contento de que seas feliz.
-Y ¿Qué le dijiste?
-Bueno, duh. Le dije gracias. Fue muy amable de su parte decir que lo sentía. Quiero decir, realmente me asusto la otra noche.
-¡Ángela! Me refiero a mi. Le dijiste la verdad sobre Anthony y yo, ¿no?
-Por supuesto que no. Le dije que eran más que felices. Le dije que ustedes están geniales juntos y que eso es lo que has estado haciendo toda la semana… saliendo con tu nuevo novio.
-¿Qué?
-Tuve que hacerlo, Candy. Es mucho menos probable que venga en pos de ti, si piensa que estás siempre saliendo con Anthony.
Me di una palmada en mi cara. –Bien –dije, dejando escapar un resoplido de aire… definitivamente tenia que hable con él ahora-. Así que explícame como Terry disculpándose contigo se convirtió en ti varada en Livonia.
-Oh. Cierto. Así que después de que tú y Anthony estaban juntos, Terry empezó a hacerme un montón de preguntas.
-¿Qué tipo de preguntas?
-Todo tipo de preguntas. Si pensaba que Anthony era un buen tipo. Cuanto tiempo lo hemos conocido. Al principio pensé que era en cierto modo lindo, aunque pensaba que Anthony era un buen boxeador, o si podía protegerte. Así que, por supuesto, pensé que tenia la intención de golpear a Anthony para llegar a ti, y dije que Anthony podía más que cuidar de ti, y le pregunte de quien necesitabas protección.
Mi humor se animo un poco antes de eso, aunque creo que no debería haberlo hecho. No debería estar entusiasmada con la posibilidad de Terry queriendo luchar con Anthony de moco que me gane de regreso. Pero nunca había tenido chicos peleándose por mi. Los J habían luchado en favor de mi antes, lo cual era bastante impresionante, pero nunca han luchado por mi. Hay una gran diferencia.
Era romántico, Terry preguntando sobre Anthony y con ganas de darle una paliza.
Además, parecía que todavía seguía en el Equipo de Candy y no siendo uno de los cientos de fieles de Ángela. No importa lo psico que Terry puede ser, todavía obtiene puntos importantes por eso. –Así que ¿Qué dijo cuando le preguntaste de quien necesitaba protección?
-No respondió exactamente. Sólo empezó a hacerme todo tipo de preguntas acerca de ese chico de tu fiesta, aquel musculoso.
-¿Travis? Si el piensa que estoy saliendo con Anthony ahora, ¿Por qué se preocuparía por Travis?
-Lo se, ¿no? Pensé que era un extraño también. Le dije que no te gusta ese tipo en absoluto. Cuando le dije que no lo conocías, y que Travis ni siquiera va a nuestra escuela, Terry enloqueció.
-¿Qué quieres decir con que enloqueció?
-Se puso todo loco como en tu fiesta, me pregunto todo lo que sabia acerca de Travis, y luego se fue. Ni siquiera se despidió ni nada.
-¿Qué demonios?
-Exactamente lo que pensé –dijo Ángela-. Actuaba tan extraño. Cuando se fue pensé que tramaba algo, así que lo seguí.
-Tú… lo… seguiste…
El rostro de Ángela se ilumino con entusiasmo. –No te preocupes, fuimos totalmente sigilosas al respecto.
-¿Fuimos?
-Si. Rachel fue para recogerme del trabajo, y Terry no conoce el auto de Rachel, así que cuando se marcho, lo seguimos. Se detuvo en el banco y luego vino hasta aquí.
Eche un vistazo alrededor del autoservicio en el que no encontrábamos. La única persona aquí era el hombre detrás del mostrador mirando a mi hermana como si ella claramente hubiera perdido sus canicas. –No está aquí –dijo Ángela cuando me vio mirando alrededor-. Está en el lugar al otro lado de la calle. ¿Ves?
Mire en el restaurante al otro lado de la calle y apenas pude distinguir al tipo sentado en una mesa detrás de la ventana de cristal que seria Terry. Me pareció como si sólo estuviera comiendo el almuerzo.
-Estás bien –dije-, ¿Dónde esta Rachel?
-Tenia que ir a bailar, así que te he llamado.
Negué con la cabeza, desconcertada. –Están dementes. Ya lo sabes, ¿verdad?
-Lo que sea. Me voy. Si no deseas ser atrapada, te sugiero que vengas conmigo.
-Vamos, Candy, vive un poco. Acecha a tu acosador conmigo.
-Ang, el sujeto sólo esta comiendo su almuerzo. Lo único extraño es que está comiendo sushi, lo cual es totalmente desagradable.
Comencé a caminar hacia la puerta y Ángela me detuvo.
-No estabas allí –dijo, habiéndose puesto cien por ciento seria repentinamente-. Sentí como ci me estuviera interrogando. ¿por favor?
Me quede mirando la mueca de la cara de Angola y luego cedi.
-Bien.
¿Cómo era que no podía decir que no a mi hermana en ese momento?
¿Cuándo ocurrió eso? Nunca me han importado sus sentimientos, y mucho menos he podido decir que no a cualquier demanda ridícula que estuviera haciendo. Olvídense de la ropa, había cosas mucho más extrañas sucediéndome este verano.
En el lado positivo, esta vez sólo me pedía espiar a Terry, lo que es algo que hacemos todo el tiempo de todos modos. Tal vez esa es la razón por la que no pude decir que no, y que en realidad no tenia nada que ver conmigo empezando a agradarme mi hermana. Esperemos.
-Sólo por un rato –dije-. Si el no hace nada extraño, nos vamos a casa.
-Bien, trato hecho. El mejor lugar para verlo es desde el teléfono publico en la esquina que te llame, pero no puedes ir por ahí de esa manera.
Ángela compro un sombrero del camionero del autoservicio y me entrego su sudadera con capucha. –Hu-uh –proteste-. Hace treinta y cinco grados allí afuera y esta es tu estúpida idea. Llevas la sudadera con capucha. Me sale el sombrero.
Ángela sonrió dulcemente, pero no me dio el sombrero. –Sabes que lo haría, Candy, pero…
-No, no lo harías.
-Por supuesto que si –exigió Ángela, fingiendo estar ofendida-. Pero tienes que usar la sudadera con capucha. Terry está obsesionado contigo. Te reconocería el cabello a un kilometro de distancia.
¡Mierda! Ella tenia razón. Me puse la sudadera y me queje sobre ello. –Si muero de un golpe de calor, todo es tu culpa.
-Si te mueres de un golpe de calor, ¿me das tu Jeep?
-No.
Había un banco de cemento al lado del teléfono público, por lo que Ángela y yo compramos un paquete de Twizzlers y fingimos que esperábamos el autobús.
Ángela tenia razón, podía ver a Terry mucho mejor desde mi nuevo puesto en la esquina. Parecía mucho más cómodo que yo en el interior del restaurante con aire acondicionado. Parcia pensativo. Se veía bien.
-Casi me beso la otra noche –dije al azar-. Me asuste completamente en el momento, pero entonces estuve un poco decepcionada al ver que no lo hizo, ¿sabes?
Ángela se volvió muy despacio hacia mi con las cejas levantadas. No podía culparla por haber estado sorprendida. No es que mi confesión hubiera salido de la nada, era que se trataba de eso por completo. Nunca, jamás, en un grande y gordo embrollo había ofrecido información acerca de mi vida a ella por gusto.
Mi rostro se puso rojo remolacha. Me sentí más incomoda de lo que jamás había estado, pero todo con Terry y Anthony me volvía loca, y necesitaba a alguien con quien hablar sobre el tema. Obviamente, no iba a llamar a los J y ser toda-: Así que está este tipo… -Ángela era todo lo que tenia.
-Eso sólo que…
Ángela espero pacientemente a que continuara. Estuve agradecida de que no interrumpiera… esta cosa de ser abierta era más difícil de lo que había previsto.
-Terry fue el primer hombre que alguna vez…
Me detuve, incapaz de hacer que más palabras salieran.
-Sé que estás decepcionada por Terry –me dijo Ángela-. Pero es realmente lo mejor.
-Es más que eso, sin embargo.
Estudie mis pies, totalmente incapaz de mirar a mi hermana, hasta que dijo mi nombre en una voz más amable de lo que pensaba que era capaz de hacer. Cuando levante la vista, sonrió alentadoramente, pareciendo entender exactamente lo difícil que era para mi. Me ayudo.
-No le gusto a los chicos –dije-. No en la forma que a Terry. Fijae en Anthony. La otra noche me dijo que le gustaba la idea de tener una novia que fuera como yo, pero luego me beso y solo fue… nada. o los J. los conozco desde siempre y apuesto a que el pensamiento nunca se les ha ocurrido a ninguno de ellos. Siempre soy sólo una de los chicos. Creo que nunca me di cuenta de lo que mucho que me molestaba hasta ahora.
-No creo que alguna vez te ha molestado antes –dijo Ángela. Una vez más, sorprendiéndome con su sinceridad-. El hecho de que lo hace ahora es lo que te hace cambiar. Candy, Terry es sólo el comienzo. Confía en mi, ahora que ya no eres tan ignorante del asunto, va a haber un montón de otros chicos. Aquellos que no estén locos. ¿Te acuerdas de mi amigo Marcus que vino el miércoles? Él te recordaba de la fiesta de en la playa y en realidad me pregunto si íbamos a estar allí cuando él se acercara.
¿Alguien en la multitud de Ángela preguntaba por mi? Esto fue suficiente para hacer que mi mandíbula cayera floja y Ángela finalmente se echara a reír. -¿Por qué crees que te obligue a pasar el rato conmigo toda la semana? –Ángela me empujo con el hombro-. Puede que seas de un florecimiento tardío, pero sigues siendo una White. Confía en mi, no necesitas a Terry.
Mire de nuevo al otro lado de la calle y recordé como me sentí en la noche del sábado. Un suspiro escapo ates de que pudiera detenerlo. –Aún así, apuesto a que es aun besador realmente bueno.
Ángela miro a Terry, también, y asintió vigorosamente ente. -¡Oh, por supuesto! ¿Cómo si no crees que consiga que sus victimas vayan con el? Es tan caliente, lo seguiría a un callejón oscuro si pensara que tuviera una oportunidad de hacerlo con él.
Me eche a reír, y luego tire del cuello de la sudadera que llevaba puesta. –Hablando de estar caliente, creo que vamos a tener que dejarlo todo en cuanto a las cosas de espionaje. No está haciendo nada, y realmente me voy a morir de un golpe de calor.
Ángela suspiro, sabiendo que tenia razón. Empezó a levantarse, pero se congelo entonces. –A menos que…
Me volví para ver lo que miraba cuando un sedan negro tintado se detuvo frente al lugar de sushi. Un hombre con un traje oscuro salió con rigidez del auto. No era un policía estándar, pero era definitivamente algo.
-Se ve como un agente secreto –dijo Ángela.
-Estoy segura de que es una coincidencia. Probablemente sólo este buscando algo para llevar.
-Si –concorde Ángela-. Pero vamos a ver sólo por un minuto. Si Terry es un asesino, ¿no se podría nervioso en torno a los policías?
-Buen punto.
Me siente de nuevo y observe con asombro completo cuando el policía entro en el restaurante y se sentó a la mesa de Terry. Los dos hablaron durante un segundo, y luego el policía deslizo una carpeta llena de papeles sobre la mesa para Terry.
-¿Qué dem…?
Ángela y yo nos miramos entre si. -¿Crees que eso fue ilegal? –pregunto Ángela cuando el policía se marcho. Todo el momento había durado alrededor de tres minutos.
-Oh, si. Los policías no sólo dan información a las personas. –No lo podía creer.
-Apuesto a que son los expedientes de los casos de los asesinatos de los sábados por la noche. Apuesto a que están en esto juntos. ¿de que otra forma podía irse dejar evidencia detrás?
No tenia ni idea de que pensar. Sinceramente, no pensaba que Terry fuera un asesino, ¿pero que demonios? No sabia que había en ese archivo o por que lo quería. O incluso cómo podría conocer policías corruptos. Pero si se una cosa. Dondequeiera que iba a continuación, sin duda lo seguiría.
"A continuación" paso a ser el parque en Garden City, donde se encontró el cuerpo de Crystal Chamber el sábado pasado. –De ninguna maldita forma –susurre mientras veíamos a Terry dirigirse directamente hacia el rincón más alejado del parque. La chica fue encontrada en la mañana del domingo, y ahora era viernes, por lo que la cinta amarilla había desaparecido hacia tiempo, pero estoy segura de que se encontraba de pie en lo que tenia que ser la escena del crimen.
-Asco –dijo Ángela cuando Terry se sentó debajo de un árbol. Ella hablaba en voz baja, también, a pesar de que estábamos claramente lejos al otro lado del parque de Terry y él no podría habernos escuchado ni en una millón de años-. ¿Crees que está sentado en el lugar exacto donde…?
-Tiene que haber una explicación racional. –Quiero decir, sólo tenía que haberla.
-Si, se llama que es un psicópata que matas a chicas y luego regresa más tarde para disfrutar de su karma de muerte.
-¿Karma de muerte? –repetí secamente.
-Lo que sea. –Ángela se estremeció-. Ya he terminado. Esto ya no es divertido. Salgamos de aquí antes de que nos vea y decida a venir por nosotras mientras dormimos.
Coincidía con Ángela de que era hora de irse. De ninguna manera quería tener que explicarse a Terry que hacíamos siguiendo por toda la ciudad. Pero no porque tuviera miedo de que me fuera a cortar a la primera oportunidad que tuviera. Por lo menos no pensaba que lo haría.
Ángela parloteo durante todo el camino a casa sobre como Terry era el asesino. Me hizo jurar y otra vez que no iría a ninguna parte cerca de el, pero los acontecimientos del día no me habían convencido de que fuera un asesino. Ya sabía que tenia una fijación al crimen. Tiene todas esas novelas en su habitación, y la forma en que hablo a la concesionaria de automóviles ese día, quería decir que obviamente hizo un gran trabajo investigando sobre el tema. Pero eso no significaba que alguna vez lastimaría a alguien.
Por lo que sabia, Terry tenia un sexto sentido y trabajaba con la policía para resolver crímenes como la chica en ese programa de televisión. O tal vez era un médium. Oye, cosas más extrañas han sucedido… sólo me limitaba a tener una charla sincera con mi hermana mayor.
-Tal vez deberíamos llamar a la policía –dijo Ángela a medida que nos deteníamos en nuestro camino de entrada.
-¿Qué?
-O por lo menos a mamá y papá.
-¿Decirles que? ¿Qué Terry es un asesino en serie? Papá sólo se reiría de ti y mamá probablemente te castigaría y no te dejaría ver películas de terror o algo así.
-Pero podríamos hablarles de lo loco que es.
-Claro, ¿sólo decirle a papá que el chico al otro lado de la calle está acechando a su hija? Si supieran la mitad de las cosas que Terry ha hecho, nos mudaría al otro lado del país para escapar de el. ¿Quieres pasar tu último año en Kansas o en alguna otra parte?
Tenia razón y Ángela lo sabia, a pesar de que claramente no le gustaba. –Bien, de acuerdo –cedió-. Pero prométeme que permanecerás lejos de el, Candy. Promételo.
-Si –dije-. Claro, lo que sea. –No.
Voy a ir al infierno por las mentiras que digo.
Decidí quedarme afuera por un rato y salir por una buena patinada. Había estado tan ocupada con Ángela esta semana que apenas había tenido tiempo para mi misma. Además, después de llevar esa capucha ya me encontraba bastante sudorosa. ¿Qué mejor momento para entrar en entrenamiento?
Acaba de terminar de atar mi primer patín cuando una sombra cayó sobre mi. – Llegas tarde, White. El juego fue el lunes. –Levante la mirada y Anthony me sonrió tan amable como siempre-. Y miércoles –agrego.
Me encogí de hombros y seguí atándome el otro patín. No se lo que quería decir. El sabia exactamente por que había evitado el parque esta semana.
Era evidente que vino aquí para tratar de suavizar las cosas entre nosotros. Sólo esperaba que hiciera la típica cosa de los hombres y no realmente, ya sabes, lo dijera. Entiendo que las chicas suponen que tratan de expresar sus sentimientos, pero estoy totalmente a favor de la evitación.
Cuando mis patines estuvieron en su lugar, deje que Anthony me ayudara a ponerme de pie y logre un muy genial-: ¿Qué hay de nuevo?
-¿Ibas en algún lugar en particular? Me debes un juego de uno contra uno.
Había dicho las palabras mágica. Cualquier tensión que quedara entre nosotros dos había desaparecido. Sonreí. -¿Supongo que estás de humor para una buena paliza?
Arrastre mis redes a la calle y procedí a probar que hablaba en serio. Una hora más tarde había humillado a Anthony lo suficientemente cuando Terry finalmente llego a casa.
-¡Gol! –grite mientras lanzaba la pelota a través de la res de Anthony. Una vez más-. ¡Y creo que así es como se juega, perdedor!
-Amigo, me distraje por ese auto.
-¿Y cual es tu excusa para todos los nueve goles? –pregunte mientras arrastrábamos nuestras redes a la acera para dejar pasar el auto. No me di cuenta que el auto era de Terry hasta que se deslizo y se detuvo frente a su casa.
Anthony patino a mi lado y dio un silbido por lo bajo. -¿Un BMW? –pregunto con curiosidad.
Suspire, y con un movimiento triste de mi cabeza respondí-: Lo se. Es vergonzoso.
De repente me di cuenta que esta era la oportunidad perfecta para hablar con Terry. Había querido hacerlo toda la semana, y ahora esperaba poder ser capaz de conseguir algún tipo de explicación acerca de lo que había estado haciendo hoy.
Justo ahora era mi oportunidad. Era de día y nos encontrábamos en publico, y Anthony estaba allí para evitar que las cosas se salgan de las manos.
Porque, si, creo que todavía había una pequeña posibilidad de que Terry sea un asesino psicópata… sólo que uno muy dulce. Además, Ángela estaba dentro. No había manera de que pudiera salir aquí para detenerme a tiempo.
Con eso, tome la determinación. Terry se había encontrado brevemente con mi mirada cuando había pasado, pero después de ver a Anthony a mi lado, hacia todo lo posible para fingir que no estábamos allí. No siquiera miro en mi dirección cuando salir de su auto, así que tuve que gritar-: ¡Oye, Terry! –Para llamar su atención. Y vaya que lo hizo.
Terry prácticamente tropezó con sus propios pies, se detuvo tan repentino. Entonces, cuando le sonreí y le di un gesto amistoso, ni siquiera pudo decir hola de vuelta. Sólo me miro como si me hubiera vuelto loca. Realmente no podía culparlo. No es que había iniciado una conversación con el antes. Por lo general, corría hacia las colinas con el rabo entre las piernas.
-¡Hola! –le dije de nuevo a medida que patinaba hacia el, remolcando a Anthony conmigo.
Terry tuvo que arrastrar su mirada lejos de Anthony para mirarme. Me miraba con ojos sospechosos, el costado de su boca curvada hacia arriba en una sonrisa dura. No entendía la broma.
No dejes que te intimide, Candy. Ningún miedo. Me arme de valor y e sonreí aun más dulce. –No te he visto en toda la semana.
-Si. He notado que has estado muy ocupada esta semana –dijo, con una expresión completamente neutral. Sin embargo, no pudo evitar la forma en que sus ojos centellaron en Anthony de nuevo.
Me imagine que era un momento tan bueno como cualquier otro para hacer presentaciones. –Sé que se vieron en la fiesta del sábado, pero creo que no han sido presentados técnicamente.
Anthony le tendió la mano, y Terry me sorprendió sonriéndole a Anthony cuando se la estrecho.
-Anthony, este es Terry. El acaba de mudarse de California. Terry, este es mi amigo Anthony.
Ambos chicos levantaron una ceja ante mi énfasis en la palabra amigo.
-Bueno, ¡alguien tiene que parar todos esos rumores de que comenzamos a salir la semana pasada! –espete, mucho más molesta de lo que me hubiera gustado estar.
La expresión tranquila de Terry nunca vacilo y dijo-: Desde donde yo se estaba, parecía que ustedes empezaron ese rumor juntos.
Anthony estallo con una gran carcajada, pero no podía decir si a Terry le importaba una mierda o si se sentía celoso de verdad. De cualquier manera, no lo necesitaba. Si se iba a comportar así, entonces no me esforzaría en ser amable con el.
Con un gemido, me di la vuelta para ir a quitarme mis patines y Anthony me dijo-: Alégrate, White. –Pero fue Terry quien me agarro de la muñeca para que no me fuera. La reacción fue instantánea. Mi brazo se tenso bajo su agarre para evitar que un estremecimiento estallara a través de todo mi cuerpo. Trate de ignorar el sentimiento.
-Lo que sea –le dije, y sople algunos de los mechones de mi cabello fuera de mi rostro. En un intento de cambiar de tema mire a Terry-. ¿Aun quieres aprender a jugar al hockey? Anthony y yo estábamos jugando un poco de uno contra uno. Podemos enseñarte si lo deseas.
Eche un vistazo a Anthony para una confirmación y me horrorice al ver que el miraba a la mano de Terry. Debido a que Terry seguía aferrándose a mi muñeca.
-En realidad, me tengo que ir –dijo Anthony de una manera que me hizo sonrojar. Sonrió de nuevo a Terry y agrego-: no me necesitas para enseñarte, de todos modos. Candy realmente es la mejor en el vecindario. Si te das cuenta de eso, acompáñala al parque por la mañana. El juego empieza a las siete y media. –Si dirigió a mi de nuevo-. No te molestes en desaparecer esta vez.
Puse los ojos en blanco, pero dije-: Voy a estar allí.
En el momento que Anthony se volvió para irse, lo que, por supuesto, me dejaba sola con Terry, Ángela convenientemente vago afuera. Si, no nos había estado mirando por la ventana ni nada así. Terry me miro, curioso del suspiro decepcionado que se me escapo cuando Ángela se acerco a nosotros.
-¿Están teniendo una fiesta aquí afuera y nadie pensó en invitarme? –dijo alegremente.
Sólo Anthony se rio ante la patética broma. Oh, chico. –Cinco dólares a que Anthony ya no tiene que irse –murmure por lo bajo de modo que sólo Terry escuchara.
Terry se rio entre dientes y deslizo su agarre hasta mi mano, entrelazando mis dedos en los suyos. La acción no paso exactamente desapercibido para nadie. Mi rostro palideció un poco, pero no aparte mi mano, y, uh, si, eso no paso desapercibido, tampoco.
-Podríamos hacer una fiesta –ofreció Terry de pronto al grupo-. Podríamos tener una doble esta noche. Ir a cenar. Tal vez ver una película o algo después.
¿Un doble? ¿Al igual que en una cita doble? ¿Estoy siendo invitada a salir en una cita real?
Obviamente, otra primera vez para mi. Pero, ¿podría hacerlo? ¿Puedo ir a una cita con Terry después de verlo tomar los archivos de policías corruptos y desplazarse alrededor de escenas de asesinato?
Sentí a Terry apretar mi mano, y cuando levante la vista, dijo-: ¿Qué dices? –Con esa sonrisa suya. Y esos ojos..
-Um… -Mierda sus labios se veían muy besables-. ¿Qué?
-Me parece bien –dijo Anthony con una expresión esperanzada. El pobre tipo. Podría ser capaz de enganchar la mitad de las personas de últimos año en la escuela, pero estoy bastante segura de que Ángela White no se hallaba en esa mitad.
-De acuerdo –dije finalmente.
Ángela me fulmino con la mirada cuando estuve de acuerdo con la cita. le di una mirada de que-se-supone-que-haga, pero no importaba. Me iba a rasgar al momento en que estuviéramos solas.
-Oh –dijo ella, volviendo su sonrisa falsa sobre Terry y Anthony. Me aparto de Terry y enlazo su brazo con el mío-. Eso suena muy divertido, pero Candy y yo no podemos ir. Ya tenemos planes.
-¿De qué estás hablando? Yo no tengo ningún plan. –Ahora realmente iba a matarme, pero no lo podía evitar.
-¿No te acuerdas, Candy? ¿La fiesta de pijamas en casa de Brooke?
-Ooooooooh. Cierto. La fiesta de pijamas. ¿Cómo podría olvidarlo?
Ángela me dio un codazo, pero no importaba cuan sarcástica era. Tanto Terry como Anthony sabían que ella lo invento de todos modos. Parecía que Terry iba a intervenir, salvo que Lady GaGa comenzó a cantar Póker Face y Ángela se puso ansiosa. -¿Es mi teléfono?
Me reí de la nostalgia en su voz. –La maldita cosa ha estado sonando durante una semana.
-Bueno, ¿has pensado alguna vez en contestarlo?
-¿Por qué había de hacerlo? Ninguno de mis amigos tiene el numero. Ni siquiera se me el numero.
Me di cuenta de que el teléfono estaba a punto de ir al correo de voz porque Ángela pareció estar lista para abordarme. –Contesta tú –le dije, pasándole el teléfono.
Chillo a medida que me lo arrebataba y se iba por el césped por un poco de intimidad. Rápidamente me volví hacia los chicos. –Me disculpo por mi hermana. Estoy bastante segura de que cayo sobre su cabeza cuando niña.
Mucho.
-¡Candy! –grito Ángela detrás de mi.
-¿Qué? –pregunte a la defensiva, pero ella no había oído mi insulto, me entrego el teléfono.
-Es para ti.
-No puede ser. Ya te dije que no…
-Él está preguntando por ti.
-¿Él? –pregunto Terry mientras que Anthony dijo:
-¿Cuántos novios tienes, White?
Fulmine con la mirada a Anthony mientras contestaba el teléfono. Ángela, Terry y Anthony me mirado como si fuera la cosa más interesante que jamás había hecho.
-¿Hola?
-¡Candy, ahí estas?! He estado tratando de localizarte toda la semana.
-¿Quién es?
-Travis.
-¿Travis?
-¿Derramaste sobre mi Coca Cola en tu fiesta la semana pasada?
-Sé quien eres. ¿Cómo conseguiste este número?
-Me lo diste.
-No, no lo hice.
-Claro que lo hiciste. Escucha, nunca tuvimos la oportunidad de establecer una cita la semana. ¿Quieres salir mañana por la noche?
-No puedo, amigo. Lo siento. No pudo salir en las noches de los sábados en estos momentos. Un asesino en serie anda suelto y todo eso.
-Eso es bueno –dijo Travis-. No tenemos que salir. Podemos simplemente pasar el rato en mi casa. Mis padres no estarán en casa, así que seremos capaces de relajarnos.
Me eche a reír. –Si, estoy segura. Lo siento. En realidad estoy de niñera, por lo que incluso siquiera, no puedo.
-Está bien. Bueno, tengo que trabajar esta noche, pero podemos pasar el rato en algún momento esta semana. ¿Cuando estás libre?
Ugh. Algunas personas son demasiados densas para su propio bien.
-Uh, ¿Travis? Aprende a captar una pista. Eres un tonto, y no vamos a salir. Nunca. Ve a beber un batido de proteínas o algo así.
Cuando colgué, Anthony se rio tanto que lloro. -¿Ve a beber un batido de proteínas? Amigo, eso fue duro.
Sólo me encogí de hombros. –Trate de hacérselo fácil.
-¿Realmente no le diste tu numero de teléfono? –pregunto Terry. A diferencia de Anthony, el no se reía.
-Ya lo dije. No se me ni el numero de este teléfono. Tiene que haber preguntado por ahí o algo así.
-¿Quería que salieran mañana en la noche? –pregunto Terry otra vez, cada vez más y más irritado por el segundo. Empecé a comprender lo que Ángela quiso decir antes cuando dijo que él la haba interrogado.
-Si mañana, pero no la parte de salir. Quería que yo fuera a si casa, porque sus padres no iban a estar allí.
-Asco –dijo Ángela-. ¿Realmente dijo eso? Podría haber al menos fingido que no trataba de meterse entre tus pantalones.
-Concuerdo –dijo Anthony-. El tipo es un tonto. ¿Por qué andas con el?
-No lo hago. Me encontré con el por primera vez ese día en la casa de playa de Rachel. Ahora no me deja en paz.
-No me gusta –dijo Terry.
-Bueno, por supuesto que no –se quejo Ángela.
Me sorprendí al ver que la mirada desagradable que le dio a Terry. Creo que sorprendió a Anthony y Terry, también. Terry la miro de vuelta y luego se fue a su casa sin decir una palabra más, cerrando la puerta de golpe detrás de el.
-¿Qué? –me espeto Ángela a mi, a pesar de que Anthony era el que la miraba inquisitivamente-. Es muy posesivo contigo. Ni siquiera están saliendo.
-Si estás tan preocupada por eso, ¿de verdad crees que es inteligente molestarlo?
-No lo haría si dejaras de hacerlo todo peor. ¿Dejarlo tomar tu mano y acordar salir con el? ¿En que pensabas?
-Um, me voy a ir ahora –dijo Anthony, alejándose poco a poco de nuestra pelea-. Nos vemos mañana por la mañana Candy.
-Si, nos vemos –dije, y luego lleve la pelea con mi hermana a la casa, donde Terry no nos oyera.
Continuara…
