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THE HATERS IN LOVE
CAPÍTULO XII
no había muestra en su rostro de que estuviera mintiéndole, además ¿por qué le mentiría Luna al respecto? Si sabía que Draco no era de su agrado, no había forma de que ella le ayudara de alguna manera ¿o sí?
—Hablas en serio ¿verdad? –Preguntó.
—Sobre que se disculpó conmigo o sobre que él planeo lo que pasó en la escuela en parte.
—Ambas, Luna, no entiendo porque él haría algo así, y me dijera a la cara que dejara en paz a su novia.
— ¿En serio me estás preguntando eso? –Se burló la chica –no me imagino a Draco diciéndote que lo perdonaras, que…
—Se disculpó contigo ¿por qué no se disculparía conmigo?
—Porque a ti en ningún momento te agredió, a la que le dijo que su madre…
—Sí, lo sé.
—Además, el querer que Ron lo golpeara, imagino que iba una disculpa implícita en eso, Malfoy jamás bajaría su arrogante personalidad al grado de ser un tierno conejito.
—En eso lo entiendo, pero… simplemente mi cabeza va a explotar.
—Se disculpó conmigo sólo porque él quería que yo no estuviese molesta contigo por su culpa, así que lo hizo por ti, no porque se sintiera culpable por lo que dijo, es un bastardo –se encogió de hombros.
—Pero él no te cae bien, Luna.
—Y sigo pensando que Harry es la mejor opción para ti, pero, bueno, el señorito Malfoy te gusta ahora, y parecías un zombi o algo así por los pasillos de la escuela, no me acerqué a ti en cuanto él se disculpó y me pidió que te volviera a hablar, porque él jamás va a darme ordenes de que hacer y cuando hacer, así que cúlpalo a él, que tardara tanto en hablarte.
—Sigo sin comprender la manera en la que convenciste a Ron y a Harry, me la he pasado pegada a mi hermano porque él se negaba a hablarle a Harry por lo que le dijo de Hermione.
—Tengo mis formas de convencer a tu hermano –sonrió su amiga y cuando Ginny la miró, se puso roja.
—No me digas que te gusta Ronald –suplicó.
— Me encanta tu hermano –se encogió de hombros despreocupada –pero sólo porque es tremendamente sexy, atractivo, genial, el chico perfecto, en algunos aspectos, pero no, jamás me atrevería a competir con Hermione por él, tremenda paliza me daría.
—Cierto, Ronald no tiene ojos para otra chica que para Hermione.
—Lo mismo dicen de ti con Harry, y mira, miras de soslayo al chico patán.
—Yo no soy como Ron, no sé cómo sentirme respecto a eso, o no sé si las cosas no serían de esta forma si Harry no se hubiese pasado tantos años evitándome, tal vez… yo saldría con él, y seríamos una bonita pareja.
—Se casarían y tendrían tres hijos con nombres un poco extraños ¿cierto?
—Tú te estás tejiendo historias en la cabeza, siempre malinterpretando mis palabras.
—Tal vez malentienda tus palabras, Ginny, pero entiendo muy bien tus silencios, mejor que nadie, no por nada soy tu mejor amiga, y como tal, tengo que decirte lo que pienso, no creo que Draco Malfoy sea el chico indicado para ti, es todo un patán, él disfruta con el dolor ajeno, Ginny, sé que se tiene que ser brutalmente honesto en algunas ocasiones, pero… hay ciertas ocasiones también, donde remueves el pasado, y muchas veces, sólo te dedicaste a avanzar lo más rápido que pudiste, porque de otra forma, te hubieses quedado ahí, tirada sobre el suelo, pidiendo morir, y casi lograrlo, porque el vacío no desaparece, y comprendo que no es culpa de Malfoy que las personas tengan tristes y obscuros pasados, pero tampoco es la persona correcta para recordarle eso a las personas, el pasado pertenece a cada uno de nosotros, y considero que somos nosotros los que deberíamos decidir cuándo quitar la gaza de la herida, después de todo, son nuestras propias heridas, sí, infringidas por la pérdida de alguien más, o simplemente por alguien más que decidió alejarse, pero el dolor sólo se puede sentir en primera persona, puedes sufrir, por ver a un ser querido sufrir, pero… sigo considerando que el dolor es completamente diferente, después de todo, el segundo solo ha decidido sufrir, mientras el primero le han arrancado a la fuerza un trozo de sí mismo y fue tomado sin previo aviso, ninguna persona en su sano juicio se haría tremenda atrocidad.
—&—
—Espero que se estén reconciliando –comentó Ron llevándose las manos a la nuca.
—Supongo están en la reconciliación, sino, una de las dos ya hubiese gritado –sugirió Harry.
—Ambas son demasiado inteligentes para sus propios beneficios, y demasiado locas como para cometer homicidio y que la casa permanezca en perfecto silencio.
—Alguien debería volver a la realidad –sentenció Hermione cruzándose de brazos mientras le otorgaba una mirada molesta a Ron.
—Supongo que seguirás molesta –suspiró el chico.
—No encuentro una forma en la que me llames cualquiera y no me moleste por ello.
—Pues no lo eres, entonces no tendría que haber molestia.
—Supongo, por eso supongo que tú no te molestas cuando te dicen idiota, porque te están diciendo la verdad.
—Necesitarás algo más elaborado para poder insultarme, Hermione –le sonrió y sus ojos brillaron con diversión.
—Tienes razón, creo que hablaré con mi amigo Viktor Krum, él es mejor que yo en eso de burlarse de la gente, después de todo, tú me informaste que sigo en contacto con él, cuando yo ni siquiera lo sabía; imagino que tú eres quien le escribe las cartas declarándole tu amor y pidiendo algo más que una bonita amistad.
—Yo no perdería mi tiempo con ese maldito pelón odioso –gruñó.
—Eso sería un poco raro, entonces.
—No van a pelear –se quejó Harry –se supone que veníamos a festejar que por fin, alguien le dio a Malfoy lo que merece, esto es un festejo, no un cuadrilátero.
—Ya lo ves –se quejó Ron.
—También lo digo por ti, Ron.
Ron frunció el ceño, pero ya no dijo nada más, se limitó a observar a sus amigos hablar, no comprendía como era que Hermione le había perdonado a Harry que confundiera a Ron respecto a ella, si él había sido grosero con ella, era por culpa de Harry, era su amigo, sí, pero a veces, actuaba más como su enemigo, en todos los años que tenían de conocerse, había hecho más por los gemelos que por él, que se suponía, era su mejor amigo, incluso Hermione, se preocupaba más por Harry que por él, y luego preguntaba porque la gente pensaba que le gustaba el chico de gafas y no el pelirrojo torpe.
—No frunzas el ceño, se te quedará una línea perpetua en la frente –Ginny alisó la frente de su hermano.
—No era consciente de que estaba frunciendo el ceño –se encogió de hombros.
—Sí, lo imagino –se burló Luna.
—Ustedes ya se arreglaron ¿cierto? –interrumpió Harry.
— ¿Te preocupaba que eso no pasara? –se burló Luna.
—Es un poco raro verlas a cada una por lados opuestos.
—Eso es porque yo soy Jedi y Ginny un Sith.
—No la imagino como un Sith –sonrió Harry.
—Todo puede ser posible, lo mismo pensaban de Anakin, y terminó siendo Darth Vader.
—Aun así, Ginny es demasiado buena como para unirse al lado oscuro ¿cierto? –le sonrió.
—No si el Lord Sith es Draco Malfoy –susurró Luna el nombre de Draco para que sólo su amiga escuchara.
—Tonta –le dio un codazo suave y no pudo disimular la sonrisa en su rostro.
Pasaron toda la tarde en casa de los Weasley, cenaron y después de eso, Ginny y Ron acompañaron a Hermione y a Luna a casa, por orden de su madre, ya que era bastante tarde.
—No creo que debas dejar a Ginny sola –habló Hermione.
—Ella produce más miedo que yo, a mí pueden golpearme hasta el cansancio pero ella los golpearía a ellos hasta el cansancio.
—Aprendió bien de los gemelos, en ese caso.
—Quieres decir que los gemelos le aprendieron bien ¿no? –Hermione sonrió.
—Sí, supongo, en ese caso, aunque me niego a creer que Ginny sea la mente maestra detrás de todos ustedes, digo ¿dónde quedó su propia inteligencia?
—Mamá no liberó inteligencia en la gestación de nosotros, sólo en Ginny, después de todo, siempre deseó tener una niña, mi nombre real es Ronalda –se encogió de hombros.
La chica observó a su amigo aun con esa sonrisa en la cara, por más que intentara molestarse con él, le era imposible, siempre se las arreglaba para hacerla sonreír, o para hacerla llorar, pero hasta el momento, podía decir que la única razón de sus lágrimas era él, ni Harry podía lastimarla tanto emocionalmente como para hacerla llorar, ese era el don que tenía Ron.
—Ronalda suena mejor –argumentó.
—Lo sé, pero las faldas aunque son cómodas, no son recomendables para mí, sería una mujerzuela cada que me pusiera una falda, suelo olvidar que la uso.
—Jamás has usado falda, Ronald.
—Lo sé, pero de usarla, lo sería, créeme –ella sonrió, podía imaginarlo con falda, y olvidando lo que llevaba puesto.
—No tengas pensamientos pervertidos sobre mí en falda –comentó cuando las mejillas de la chica se pusieron rojas como tomate.
—Yo no estoy teniendo pensamientos pervertidos sobre ti en falda –frunció el ceño.
Mentía, en realidad, imaginarlo así, y olvidando que llevaba una falda puesta, podía imaginar más que eso, verlo sentado con las piernas normalmente separadas, y no comprendía el porqué, había imaginado que no usaba ropa interior, bueno, no es como si supiera que el usaba o no ropa interior aun usando pantalones.
—De acuerdo, puedes pensar en mí pervertidamente, no es como si me incomodara –se encogió de hombros.
—Imagino que eso incrementaría tu ego ¿no es cierto? Que las chicas pensaran en ti en una forma pervertida.
—Herms –depositó un mechón de cabello castaño detrás de la oreja de la chica y acercó su rostro al de ella –las chicas no suelen pensar en mí de ninguna forma –contestó en su oído –pero supongo que no tengo que recordarte eso, ni siquiera tú, piensas en mí de esa manera ¿o sí?
Se alejó cuando ella no contestó, no tenía mejillas rojas ni nada, estaba seria, confirmando que en realidad, Hermione no pensaba en él de esa forma, cosa que lo decepcionó.
—Creo que es un poco tarde como para que Ginny esté en la calle.
— ¿Te preocupas por mi hermana y no por mí? –la comisura de su labio se elevó.
—No conozco a chicas que anden a altas horas de la noche asaltando y maltratando chicos, por el contrario.
—Tienes razón –observó el cielo –tampoco es como si quisiera arriesgar la propia seguridad de mi hermana, por muy consciente que esté de que ella puede defenderse completamente sola.
—Regresen con cuidado.
Ron bajó un escalón para quedar a la altura de Hermione, la observó con atención un segundo, y cuando la notó lo suficiente distraída, su mano se colocó en su cuello y la acercó tanto a su rostro, que sus labios se unieron de forma brusca, la sintió tensarse en cuanto sus labios se pusieron en contacto, pero no le importó, la acercó aún más a él, ¿Qué tan peligrosa podía ser Hermione en los golpes? A menos que le atinara a su entrepierna, él tenía más fuerza que ella para someterla aunque se retorciera incómoda en sus brazos.
No la soltó hasta que sus pulmones reclamaban aire, muy a su pesar se alejó de ella, a veces respirar resultaba un tanto incómodo, cuando tenía que perder el contacto con los labios suaves y perfectos de Hermione Granger, pasó su dedo pulgar sobre los labios hinchados de la chica y depositó otro beso suave al cual ella no se negó, su mirada era un tanto oscura, comparada con todas las miradas que ella le había otorgado a lo largo de los años que tenían de conocerse, no sabía a qué se debía, tal vez, el enojo y la rabia.
—Te veré mañana en la escuela –su pulgar rozó la mejilla de la chica que contuvo el aliento.
Se alejó y bajó los restantes tres escalones hasta llegar al camino, Ginny estaba esperándolo, su vista estaba hacia el otro lado de la calle, posiblemente le había parecido incómodo y asqueroso el beso entre él y Hermione, no la culpaba, a él le parecía asqueroso verla besándose con los chicos, rodeo los hombros de su hermana con su brazo y comenzaron a caminar.
—Debiste decirle que planeas salir con Lavander –gruñó Ginny.
—No voy a salir con Lavander –sonrió –bueno, sí le dije que saliera conmigo, pero… después de ese beso, no sé qué signifique, claro, pero después del beso de esta noche, no pienso salir con Lavander a ningún lado.
—Me alegra, Hermione no merece algo así por tu parte, y te lo advierto, Ronald Weasley, si se te ocurre herir a Hermione, no podrás dormir bien el resto de vida, ni siquiera comer.
—De acuerdo, pero se supone que debes estar de mi lado ¿no?
—Jamás voy a estar del lado de alguien que sea capaz de herir el corazón de una chica, y menos si la chica no lo merece en absoluto.
— ¿Y si es ella quien me rompe el corazón?
—A estas alturas, definitivamente dudo que ella te rompa el corazón, Ron, Hermione es incapaz de algo así.
—Pero consideras que yo soy capaz de romperle el corazón.
—Los hombres son capaces de cualquier cosa cuando creen que su orgullo está de por medio, ahí tienes a Malfoy –comparó.
—Odio que ese idiota salga a flote, Ginny, si no fuera delito, lo asesinaría lentamente –gruñó.
—Aun no entiendo cual es en realidad su problema con él.
—Todo, ha dedicado una vida a insultar a Herms, cuando ella jamás le ha hecho nada ¿no te parece suficiente como para odiarlo?
— ¿La verdad? –Observó a su hermano –no.
—Así que no odias a Malfoy por la forma en la que trata a Harry –sonrió Ron.
—Hermione no odia a Draco por la forma en la que la trata, así que es tonto que tú lo odies por ello.
—Hermione es demasiado buena como para tener ese tipo de sentimientos hacia alguien.
—Tal vez ella no le dedica un minuto de su tiempo a personas que no lo merecen ¿no lo crees?
—Admites que él no merece esta pequeña charla ¿no?
—Lo admito.
Cuando llegaron a su casa, cada uno se fue a su habitación, Ginny se dejó caer sobre su cama, aún tenía metida en la cabeza la confesión de Luna, Draco haciendo todo un lío para dejarse golpear por Ron, parecía algo increíble y que realmente no sonaba a él, porque… de ser así, significaba que Malfoy era capaz de hacer cosas por ella, muy a su manera, no es como si esperara que Draco Malfoy hablara por la bocina de la escuela pidiéndole disculpas a Ron, Hermione y Harry por ser un completo idiota durante tanto tiempo con ellos, él hacía las cosas a su manera, siendo completamente congruente con su forma de ser, y su forma de pensar, pero… sería todo en forma cierta y no en forma de una trampa para hacerla caer y después burlarse de ella frente a toda la escuela. Ella era algo real para Draco Malfoy, o sólo una apuesta como lo había mencionado Ron.
Volvió a girarse sobre la cama, eran las 3:49 de la madrugada, no podía dormir, las palabras de Luna seguían dando vueltas en su cabeza, bueno, más que nada, sus dudas sobre Draco seguían dando vueltas por su cabeza, él no iba a cambiar años en días, era imposible, bueno, quería que fuera imposible, porque realmente lo estaba logrando, y no tenía idea de cómo, incluso ahora, dudaba que él tuviese noches de insomnio por culpa de ella, él tenía que dormir bastante bien por las noches, como si su maldad interna no lo perturbara nunca.
Se levantó a las seis de la mañana, tomó una ducha más larga, y tardó un poco para vestirse, no tenía ánimo y eso que sus diferencias con Luna habían tenido fin la noche anterior.
Los gemelos y Ron ya estaban desayunando cuando ella bajó apresurada, su madre le sirvió pan tostado con huevo revuelto y un vaso de jugo de naranja, desayunó lo más rápido que pudo cuando Ron se levantó de la mesa para irse a la escuela.
—Veinte a que el jugo le sale por la nariz de la prisa que lleva –sonrió Fred al verla.
—Veinte –confirmó George estrechando la mano de su hermano.
Su madre negó y siguió en lo suyo, mientras el jugo se escurría por la comisura de la boca de Ginny que intentó decir algo inteligente sobre su ridícula apuesta.
—Idiotas –pronunció cuando se limpió el jugo y salió corriendo para alcanzar a Ron.
Caminaron en silencio, su hermano parecía más relajado que nunca, caminaba despacio y sus brazos estaban estirados detrás de su cabeza, sonrió, le agradaba verlo contento, y todo gracias a ese beso que le dio a Hermione la noche anterior, ¿habría podido dormir después de eso?
—Vas bastante feliz –se burló.
—Lo estoy –sonrió todavía más.
—Hermione sí que te pone de buen humor –se puso roja cuando su hermano la miró de soslayo y elevó una ceja –eres un pervertido.
—Yo no fui quien lo dijo –rió divertido.
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Las clases de Draco no fueron las mejores, las primeras dos tuvo que soportar a Ron, sonriéndole engreídamente por el golpe que le había atinado, las cosas hubiesen sido completamente diferente si realmente no lo hubiese tomado distraído, porque… aunque él sonriera así, él podía tener la tranquilidad de que lo había dejado golpearlo, pero no, el desgraciado había tenido mucha suerte de que Potter lo distrajera lo suficiente como para no tener alerta los reflejos.
Aunque en realidad quería ir hasta él y preguntarle si Lovegood había hablado con Ginny, si le había dicho que a pesar de que hubiese preferido tomar una botella llena de veneno, se disculpó con ella, con el fin de que perdonara a Ginevra. ¿Cuándo había perdido toda o al menos parte de su dignidad por una Weasley?
—Si le incomoda tanto mi clase, puede salir, Sr. Malfoy –la mirada del profesor Snape fue severa, cuando lo miraba así, sabía que en cualquier momento le lanzaría algún tipo de maldición.
—Para nada –sentenció con un tono bastante frío y superficial, tan común en él, bueno, al menos no se había vuelto todo amable y risueño por ella.
—Entonces deje de hacer ruidos molestos –respondió y giró molesto hasta el resto de la clase.
La buscó entre cada clase, pero tampoco tuvo tanta suerte, cuando recién sucedió lo de Lovegood se la encontraba entre cada cambio de clase, y se maldecía por dentro por no poder observarla con la libertad que había adquirido después de lo que había pasado en su mansión, la miraba a escondidas y se golpeaba internamente por no poder acercarse a ella y molestarla, se veía tan hermosa cuando sus ojos color chocolate brillaban por el enojo, y su lengua vivaz, no sólo en los besos, se movía para contestarle cosas inteligentes que por más que intentaran ser un insulto, le gustaban, le gustaba como ella pretendía insultarlo.
La encontró en el descanso, estaba afuera, sentada con leyendo un libro que distinguió, siempre lo ponían en clases, parecía que el profesor prefería morir antes de tener una nueva lista de libros que poner a leer, él odiaba ese libro, en realidad no le gustaba la autora, pero de sus obras, la que menos podía ver era la de Emma, tendría que haberse atrasado en la lectura, porque no era normal verla leyendo y haciendo notas de vez en cuando, por lo regular, cuando Ginevra leía, disfrutaba lo que leía.
—Te encontré –sonrió Pansy y se colgó de su cuello.
—Ya veo –gruñó, con ella cerca, no iba a poder acercarse a Ginny.
—Planeas que pasemos aquí el descanso ¿o por qué viniste?
—No te interesa porque vine –gruñó de nuevo molesto.
No es como si fuera a decirle que buscaba desesperadamente a la pelirroja sentada a unos cuatro metros a lo lejos, y tal como si la hubiese llamando en voz alta, elevó la vista para toparse con su mirada, no pudo sonreírle, Pansy lo hubiese notado.
Volvió su vista al libro cuando su novia lo besó, pero aun así, no logró que Draco se enfocara en ella, más bien, se enfocó en los labios apretados de Ginevra, moría por volver a besar esos labios.
¡Hola de nuevo! Bueno, pues una vez más, muchisimas gracias por sus reviews, espero que el capítulo sea de su entero agrado, y la historia en sí, gracias: Meno, Hibari-sempai (Espero que estés mejor, por eso del Hospital), cris, R0llercoster, VremyaLuny y Crquet.
