(La historia no me pertenece es propiedad de Kelly Oram y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)

Capitulo 17.

Terry mantuvo su promesa. Cuando llegaron las nueve de la mañana y Ángela irrumpió en mi habitación como siempre, Terry estaba justo donde se suponía que debía estar: entrenando en su garaje.

Ángela levanto la corina hasta arriba de manera desagradable para anunciar su presencia.

-¿Te dormiste tarde? –espeto cuando gruñí y eche las mantas sobre mi cabeza.

-Como puedes ver –refunfuñe.

Como no había posibilidad de que se fuer, me uní a ella en mi ventana para espiar a mi novio mientras entrena. Mi novio. Sonaba raro. Y todavía no se sentía real. Por un segundo me pregunte si era real. ¿Contaba si simplemente me había dicho que ahora era su novia? ¿O tenía que concordar con él, de hecho, para que fuera real? Después de pensarlo, sin embargo, estaba bastante segura de que había concordado con él, incluso aunque no lo hubiera dicho con palabras.

Mi novio.

-¡Hola! -¿Cuándo comenzó a aplaudir sus manos en mi cara?-. ¡Tierra llamando a Candy!

-¿Huh?

-Escúpelo. Ahora mismo.

-¿Qué?

-Estas sonriendo como mamá en un concierto de los New Kids On The Block.

-¡No lo estoy!

-Y ahora te estas sonrojando. ¡Dime lo que está pasando!

Terry ahora es mi novio. Mi novio de babear. Y, ¿Cómo estuvo tu noche?

-No pasa nada.

No podía decirle a Ángela acerca de Terry. Me mataría. Aunque dudaba que Terry fuera a dejarme mantenerlo en secreto por mucho tiempo más. Probablemente iba a saltar a través de la puerta de entrada cantándoselo a mis padres en cuanto terminara de ejercitarse. Caray. Eso iba a ser incomodo.

Como sea. No iba a decir una palabra.

-Mentirosa, mentirosa. ¡Pantalones! ¡Prendidos! ¡Fuego!* ¡Lo vi!

-¡Que fenómeno, Ángela, cállate! –dije entre dientes, corriendo a través de la habitación para cerrar la puerta de un portazo-. ¡Si mamá y papá descubren que paso la noche aquí, estoy muerta!

Los ojos de Ángela se abrieron como platos.

-¿PASO LA NOCHE AQUÍ? –grito. Afortunadamente lo grito en un susurro-. Sólo lo había visto acompañarte a casa cuando volvías a de hacer de niñera. ¿A que te refieres con que paso la noche aquí?

¡Mierda!

-¿Dije que paso la noche aquí? Me refería a que me acompaño a casa anoche.

-Dímelo todo ahora o le diré a papá.

-No delatarías a tu propia hermana.

-¡Si no dejas de pasar la noche con Terry no tendré una hermana!

-¿Podrías tranquilizarte? No es como si hubiéramos hecho algo.

-Oh por Dios, ¡te estás sonroja do otra vez! ¿Qué hicieron?

-¡Nada!

Ángela parecía como si le fuera a salir vapor por las orejas y yo me sentía como si todo se derrumbara en mi cara. La conversación entera había sido a través de susurros, pero nos gritábamos con tanta fuerza la una a la otra que íbamos a terminar luchando violentamente.

Fui la primera en rendirme. Me hundí en la cama y me tranquilice lo suficiente para hablar en voz normal.

-Me beso. Ahora soy su novia. Pero no paso nada más. Sólo dormimos.

Ángela no siguió mi ejemplo de calmarse. Parecía enojarse incluso más.

-El bicho raro recibe información de policías corruptos y acecha escenas del crimen y ¿tú decides ser su novia?

-No –dije indignada. Guau. Ahora sonaba como una niña de cinco años-. Él sólo me dijo que lo era. Dijo que no tenía opción.

-¿Y tú no pensaste que eso fue un poco espeluznante.

En realidad era bastante ardiente.

-¡CANDY! –grito Ángela, horrorizada. Grito de verdad esta vez.

Mierda. Realmente tengo que arreglar el estúpido filtro de mi boca.

-Sí, realmente lo haces.

¡MIERDA!

-Dame un respiro, Ángela. No llevaba puesta la camiseta. ¿Cómo me podía resistir? Tú misma lo has dicho, que dejarías que te arrastrara a un callejón oscuro con tal de besuquearte con él.

-¿A que te refieres con que no llevaba puestas la camisa? Dijiste que sólo se besaron.

-De donde lo… -Ángela se puso un poco verde y se dejo caer en la cama-. Comienza desde el principio –exigió-. Y que no se te ocurra dejar nada afuera.

Suspire.

-Bien, veía Delta Forece…

Le conté todo. Absolutamente todo. Y ella era bastante buena no interrumpiendo. Bueno, bien por Ángela. Lo que significa que me dejo terminar la historia sin hacerse cargo y crear su propia versión basada en lo que quería que pasara. Pero eso fue todo.

-Entonces –dije una vez que llegue a la parte donde me desperté con ella abriendo la corina-. ¿Ahora ves que nos equivocamos completamente acerca de él, y que es totalmente dulce y que está bien para mi ser su novia? No te voy a mentir, Ang, estoy un poco emocionada acerca de esto. Después de anoche, ya no estoy tan nerviosa.

Volví a mirar afuera de la ventana. Terry ahora hacia levantamientos con sus piernas hacia afuera como una L en lugar de que colgaran debajo de él. Hombre, es tan ardiente. Y es todo mío. El pensamiento era suficiente para marearme.

-Candy, detente –dijo Ángela-. Basta de babearte.

-¿Por qué? –No podía evitar ponerme a la defensiva. Ángela era una completa aguafiestas.

-Te diré por qué. Vamos a aclararlo –dijo, poniéndose seria-. Me estás diciendo que tu novio huérfano vio a su madre ser brutalmente asesina, fue apuñalado, perdió a su padre, fue enviado a vivir con su tía loca, sacado de la escuela por lo que jamás conoció gente de su edad, entrenando para ser una especie de arma letal, y ahora te obliga a ser su novia.

Eso casi lo resumía.

-Y estoy diciendo que todo explica por qué Terry puede ser un poco…

-¿Un fenómeno? –ofreció Ángela. Mientras que yo intentaba encontrar una palabra mejor para eso, Ángela se levanto y comenzó a caminar por mi habitación-. De acuerdo, estoy totalmente de acuerdo con que todo eso tiene sentido: explica mucho acerca de Terry. El problema es que mientras que en tu retorcida mente ves eso como material para excelente novio, yo veo a Jack el Destripador o al Unabomber*.

-Ángela.

-Antisocial. Excéntrico. Con más problemas que el Sports Illustrated. Probablemente con un trastorno de personalidad también conocido como sociópata. ¿Sabes quien más era sociópata? Ted Bundy*.

-Terry no es Ted Bundy, Ángela. Y no es el Acuchillador de los Sábados por la Noche.

Ángela se quedo sin aliento al recodar algo.

-Candy, ¡no hubo asesinato anoche!

-¿Qué?

-Estuvo en todas las noticias esta mañana. No se encontró ningún cuerpo. No hubo asesinato.

-Bien.

-No bien –discrepo Ángela.

-¿No está bien que nadie haya sido asesinado anoche? –pregunte confundida.

-¿No lo ves? –pregunto Ángela.

Obviamente no.

-¿Ver qué?

-No hubo asesinato anoche porque Terry estuvo contigo toda la noche. ¡Es él! ¡Realmente es él! Tiene que serlo.

-¡Dale un respiro, Ángela! –explote finalmente-. No estuviste allí anoche. No lo viste, no es un psicópata. No lo conoces como yo. No tienes idea de lo que estás hablando, ¡así que sólo cállate!

-¡No me callare! ¡Tú novio es un psicópata! ¡Es peligroso!

-¡Sólo estás celosa! ¡Estás enojada porque Terry me eligió a mi y no a ti!

Allí es cuando mi padre finalmente irrumpió en mi habitación medio dormido, frotándose la cabeza como si tuviera migraña. Su irrupción no podría haber sido más vital, tampoco, porque lo de los celos había empujado a Ángela por el borde.

-¡Supérate a ti misma! –grito y luego me llamo algo que esta segura que le provocaría estar castigada. Papá se paro entre nosotras, y aunque Ángela había empezado, me agarro a mí. Bien hecho, también, porque estaba a punto de arrancarle la cabeza a ella.

-¡Chicas! –grito mi papá-. ¿Qué está pasando aquí? El vecindario entero puede escucharlas gritar.

-¡Ángela esta siendo una idiota!

-Candice –dijo mi papá, arrastrándome fuera de la habitación y empujándome por la puerta-. Ve a caminar y tranquilízate.

-¡Pero no hice nada! ella es la que está…

-¡Ve a caminar!

Uh, si, en realidad esa no era la primera vez que mi padre me decía aquello. Probablemente no era ni la milésima vez que me lo había dicho. Lo decía en serio, además. Esperaba que me fuera a dar una linda caminata… tenía algo que ver con lo poco razonable e incapaz de escuchar a nadie más cuando estoy realmente enojada.

Eh, probablemente tenga razón.

-Como sea –escupí, y me asegure de golpear la puerta de la casa tan fuerte que las paredes retumbaran cuando Salí.

Bajo a la calle en mis pijamas y descalza, golpeando el buzón mientras me iba. Escuche a Terry llamarme, pero no volví la mirada. Lo último que quería era pelearme con él porque me enoje con Ángela –desplazar mi enojo es otra de mis encantadores cualidades- o peor, accidentalmente contarle por qué Ángela y yo. Sí, eso iría realmente bien.

Debo haber caminado por dos buenas horas. Papá se había ido cuando llegue a casa, pero mamá me esperaba, pasando el rato con un libro, probablemente un psicoanálisis de cómo controlar a tu adolecente fuera de control.

Lo que dijo cuando entre por la puerta fue-: ¿Te sientes mejor?

Lo que escuche fue-: Trae tu trasero aquí así podemos tener una charla.

Me había calmado, pero no me sentía nada mejor. Dije-: No, en realidad. –Y me hundí en una silla, respondiendo tanto a la pregunta formulada como al mandato no dicho.

-¿Quieres hablar sobre eso?

No sé por qué mi mamá siempre se siente obligada a hacer preguntas cuyas respuestas ya conoce. La fulmine con la mirada, lo cual no le gustaba. Otra vez, lo que dijo fue-: Tu hermana está realmente disgustada.

Pero lo que yo escuche fue-: Cuida tu tono conmigo, jovencita. No quieres hacerme enfadar ahora mismo.

-No sé por qué estás tan preocupada por ella –dije, sin vigilar mi tono como probablemente debería de haberlo hecho-. Ella es la que irrumpió en mi habitación y metió sus narices en mis asuntos, que no le incumben. Es la que me grito. Es la que me llamó una…

-Piensa que la odias –dijo mamá rápidamente ante de que pudiera terminar la oración.

-La odio de verdad.

-Dijo que sólo trataba de ayudar.

-Bueno, debería tratar de meterse en sus propios asuntos.

Mamá me miro pensativa por un minuto y luego llego a mí desde otro ángulo.

-Terry vino hace rato a buscarte. Te vio marcharte echando chispas. Parecía realmente preocupado.

Rondaba en busca de grietas en mi armadura, pero lo único que obtuvo de mi fue otra mirada malhumorada. Se metió en un enfrentamiento silencioso, el cual gane. Se rindió luego de unos minutos.

-Candy, háblame. Dime lo que te está pasando.

-Ángela está siendo ridícula. Como siempre.

-No, Candy. Dime lo que está pasando contigo. Algo te ha estado molestando últimamente.

-Sí, Ángela.

-No es tu hermana.

Cruce los brazos sobre mi pecho y volví a agachar la cabeza.

-¿Dónde está papá? –pregunte, tratando distraerla.

-Se llevo a tu hermana a almorzar.

-¿Qué? –Eso dolió-. ¿Desde cuando papá elige a Ángela por sobre mí?

Mamá finalmente suspiro.

-Tu papá es genial cuando te suspenden por pelearte, o necesitas ayudas con tu castañazo*. Sabe lidiar con golpes y moretones, o en tu caso, conmociones cerebrales y hemorragias nasales.

Cuando mamá consiguió esbozar una sonrisa sincera, mi estomago se revolvió.

-Estás en territorio desconocido para él ahora mismo –dice, confirmando mis sospechas de a donde iba está conversación-. Tu papá se llevo a Ángela porque pensó que tal vez necesitabas a tu mamá esta vez. Así que háblame, Candy. No pudo ayudarte si no me dices lo que va mal.

-¡Uhg! Nada está mal conmigo. Estoy bien.

-Está bien estar alterada, Candy. Es un momento difícil de tu vida. Estás creciendo y cambiando…

-¡Oh, por Dios, mamá! ¡Detente! –me llevo las manos a los oídos y trato de no vomitar-. No voy a tener esta conversación contigo. Me vino mi periodo hace tres años. Ya se acerca de los pájaros y las abejas.

No pude aguantar más y hui a mi habitación. Cuando llegue a las escaleras, mi madre me llamo con voz molesta. –Si no quieres hablar conmigo sobre esto, entonces deberías de ser más amable con tu hermana. Puede ayudarte, Candy.

Quince minutos más tarde, mamá llamo a mi puerta de mi dormitorio. Me prepare para la segunda ronda de charla de padre, pero en lugar de eso, sólo me paso el teléfono inalámbrico.

-Aquí esta –dijo en el receptor antes de entregárselo-. Me alegro de que hayan llamado. Necesita animarse un poco. Traten de hacerla entrar en razón, si pueden.

Puse el teléfono lejos de mamá y espere a que ella se fuera antes de contestar. -¿Terry?

-¡Whiteeeeeeeeeeeeeee!

-¿Qué pasa?

-¿Quién es Terry?

-¿Por qué necesitas que te levantemos el animo?

-¡Somos nosotros!

Una llamada de los J juntos siempre era un caos. –Sé quienes son, idiotas. ¿Qué está pasando? ¿Algo nuevo ha sucedido esta semana en el campamento sus-vidas-don-más-emocionantes-que-la-mía?

-Tome un vertedero de seis libras –ofreció Jack.

-Mientes –reí. Los J siempre podía hacerme sentir mejor.

-Es cierto –dijo Josh-. Todo nuestro equipo ayudo antes y después.

-¡Y gane veinte dólares!

-Felicitaciones, Jack. Has llegado a un nuevo nivel de asco.

-Pero gané veinte dólares.

-Oh, Dios mío, chicos. Tienen que venir a casa. Me estoy volviendo loca.

-Eso es seguro –coincidió Jesse-. Si la mitad de los rumores hemos escuchado son ciertos…

-¿Qué rumores?

-Nada importante –dijo Josh-. Así que te convertiste en una chica este verano.

Después, los chicos empezaran a soltar palabras tan rápido que no pude decir quien decía que.

-Usas rosa.

-Coqueteas con los chicos.

-Vas a fiestas.

-Conseguiste un trabajo en Gap.

-Es Old Navy –me queje. Como si eso fuera algo mejor.

-Tienes una linda delantera.

-¡Cuidado, Jesee! –le advertí,

-Le rompiste tanto la nariz a Kowalki que va a necesitar una cirugía reconstructiva –dijo Josh rápidamente-. Estamos muy orgullosos de ti por eso, por cierto.

-Luego está el rumor que dice que usaste un vestido.

-Olvídate de eso. He oído que llevaba un bikini.

-Bluuugh. Ese es un pensamiento aterrador. No he oído ese.

-Cállate, Josh.

-No, chicos, tengo el ganador –salto Jack-. He oído que fuiste abajo y sucio con Anthony Brower.

-¡De ninguna maldita manera! –grito Josh. Obviamente, no había escuchado eso, tampoco-. ¿Anthony Bower? ¿En serio? ¿Qué demonios White?

-No fui abajo y sucio con nadie.

-Ahora, ¿Quién es el mentiroso? –bromeo Jack.

-¿Quién te dijo eso, Jack? ¡Dime ahora mismo! Voy a patear su…

-¿Así que no te besuqueaste con Anthony Brower? Porque todo el mundo ha estado diciendo…

-¿Todo el mundo? ¿Quién es todo el mundo? ¡Están en el campamento!

-White, tú eres la única persona que queda en el universo conocido sin un teléfono celular. La mitad de la escuela nos envió un mensaje sobre ti esta semana.

Gemí y los chicos se echaron a reír. No podía culparlos, de verdad. No es como si nunca hubiera obtenido placer con su dolor.

-No te preocupes demasiado, White –dijo Josh, sonando bastante genuino-. Estamos llegando a casa en una semana y media. Lo arreglaremos. Vamos a tener una fiesta de manta y volver de nuevo a lo normal o algo así.

-Sí –dijo Jack-. Porque no voy a salir contigo si estás actuando como un chica.

-A menos que realmente tengas una delantera agradable.

-¡Jesse! ¡Habla una vez más acerca de mi delantera! ¡Te desafío!

-Si, amigo –dijo Josh-. Estamos hablando de White. Eso es asqueroso.

-¡Ugh! ¡Muérdanme, perdedores!

Se sentía bien colgarles, pero no lo suficiente como para no estar completamente cabreada. Le grite a nadie en particular, y tire el teléfono, rompiéndolo en pedazos cuando choco con mi tocador. Luego manipule mi equipo de música, subí al techo, cerré los ojos, y empecé a contar hasta infinito.


-¿Cuánto tiempo has estado aquí? –pregunto Terry, tomando asiento a mi lado.

-No lo sé. Seis, siete, ocho canciones.

-¿Qué está pasando?

-Nada. Estoy bien.

-Sí –dijo Terry con una sonrisa-. Tienes Rage Against The Machine sonando a todo volumen porque estás se un humor fantástico.

¿Recuerdan ese desplazamiento de los problemas de mi ira? Mire a Terry tan groseramente que no podía reír en este momento. Sin decir nada, se puso de pie. Por un segundo pensé que iba a dejarme con mi mal humor, pero en lugar de eso me llevo a Patty's y me ordeno una banana split.

-Creo que le debes una disculpa a tu buzón –dijo una vez que había helado en frente de mi.

-Mejor ahí que en el rostro de Ángela –murmure.

Terry sonrió mientras tomaba mi mano y examinaba los nudillos.

-¿Duelen?

Me encogí de hombros y llevo su mano a sus labios, besando cada nudillo individualmente. No hizo precisamente que la hinchazón bajase, pero seguro que se sintió mucho mejor que el hielo.

-Voy a vendarte cuando lleguemos a casa –ofreció Terry. Soltó mi mano y dijo-: Entonces, ¿vas a decime lo que está mal, o voy a tener que hacerte decirme?

-¿Es que va hacer un habito contigo? –le solté-. ¿Forzarme a hacer cosas?

Terry se encogió de hombros ligeramente. –Si es necesario.

-¿Y obligarme a ser tu novia? ¿Eso era necesario?

Para mi disgusto eterno, Terry se rio. –No sólo era necesario. Era una cuestión de vida o muerte.

-¿De vida o muerte? ¿Ibas a matarme si decía que no?

Terry me dio una sonrisa de complicidad y dijo-: No hubiera dejado que dijeras que no. –Tomó un bocado de helado-. De la misma manera que no voy a dejarte decir que no pasa nada malo.

-No pasa nada malo.

La actitud juguetona de Terry había desaparecido en un instante. –No me mientas, Candy. –Tuvo la audacia de hacer que sonase como una advertencia.

Dos podían jugar ese juego.

-No me controles –gruñí-. No soy tuya. No te pertenezco. Sólo porque eres fuerte y posiblemente psico, no significa que puedes darme órdenes. No me gusta que me digan que hacer. Pregúntale a Ángela. Trato de decirme que hacer esta mañana y casi la golpeo en la cabeza por ello.

-¿Y qué exactamente fue todo ese griterío esta mañana?

-Ángela trataba de decirme que no podía salir contigo. Trata de mantenerme alejada de ti. Peinsa que eres inestablemente… peligroso.

Terry me miró, pero no creo que fuera yo con quien él se enojo.

-¿Lo eres? –le pregunte.

-¿Peligroso? –repitió Terry con fuerza-. Para algunas personas, sí. ¿Para ti? No.

-Entonces, deja de actuar como si lo fueras. -¿Quieres algo de mi? Pídelo. No utilices el miedo para tratar de manipularme. ¡Me molesta!

Estaba tan arriba en este momento, que estuve a punto de llevar esta discusión a la playa de estacionamiento. Casi esperaba que Terry lo sugiriera en primer lugar, pero su estado de ánimo volvo en un instante. Me confundí por la repentina admiración en sus ojos.

-No voy a poder salirme con la mía nunca más ¿verdad? –pregunto, casi atemorizado.

-Querías que no te tuviera miedo. Bueno, aquí estoy, sin miedo. No soportare ninguna mierda estúpida, así que ya basta.

Terry me miro como si todavía no pudiera creer lo que sucedía. Una sonrisa se entendió por su cara inconscientemente y me dijo-. Nunca nadie me ordeno antes.

-Se siente bien, ¿no?

Estaba siendo irónica, pero la sonrisa de Terry se hizo aun más amplia.

-No tienes ni idea –dijo, y luego me atrajo hacia el para darme un beso.

No me dio un rápido beso mire-a-la-linda-y-feliz-pareja. Fue un beso arrójenos-fuera-del-restaurante. Cuando por fin se quito encima y se quedo sin aliento, hizo esa cosa en la que me mira a través de sus pestañas con un toque de vulnerabilidad, y dijo-: ¿Candy? ¿Podrías darle a tu novio sobreprotector un descanso y explicarme lo que está mal, así puede hacer lo que sea para que se vaya y dejar de preocuparte por ti? ¿Por favor?

Me eche a reír muy a pesar mío, pero entonces suspire y tome mi cuchara. Esto iba a necesitar un montón de helado.

-No pasa nada malo exactamente. Quiero decir, esta mañana Ángela fue una idiota total, pero luego lo tuve con mi mamá, también. Además, les colgué a los J cuando llamaron. Esos idiotas estaban siendo ellos mismos, pero les he dado más que suficiente munición últimamente para merecer el fuero que tengo hoy.

-¿Qué quieres decir con munición?

-Supongo que no lo entiendo porque no me has conocido desde siempre, pero esto –hice un gesto para mis adentro-, la Candy que has conocido este verano no es la Candy a la que ellos están acostumbrados. Por alguna razón, todo es diferente. Estoy hablando de proporciones épicas. Como si hubiera sufrido una invasión en mi cuerpo. No sé qué está mal conmigo

-No creo que haya algo mal contigo. –Terry sonrió-. A mi me gusta cada cosa de ti. –Su sonrisa cayo y sus ojos se apretaron más pequeños mientras añadía-. Excepto tal vez tu afición por Anthony Brower.

-Bueno, a ti quizás te guste la nueva yo –le dije, haciendo caso omiso a la mención de Anthony-. Pero nadie parece saber cómo tratarme. Mi hermana. Mis amigos. Definitivamente no Anthony… todavía no puedo creer que el idiota me haya besado. Mis padre han prácticamente desaparecido por las paredes. "Crecer y cambiar" es la frase que mi madre uso cuando trato de hablar conmigo esta mañana. Y ahora los J estarán en casa en una semana y media.

-Ah, si. El retorno de los amigos pródigos –dijo Terry. Había mantenido su tono ligero, pero aunque lo supiera o no, la cuchara en su mano se encontraba doblada en un Angulo de noventa grados.

-Sí, vienen a casa, y no se que hacer.

-¿Por qué tienes que hacer algo? ¿No son tus mejores amigos?

-Exactamente –le dije-. Me conocen mejor que nadie. No van a ser capaces de hacerme frente. Ni siquiera yo puedo tratar conmigo. Son lo último normal en mi vida, y cuando regresen y me vean vestida de tosa y saliendo con mi…

Me atragante con la palabra y Terry se rio de mi. –Novio, Candy. Tu novio. Puedes decirlo.

Excepto que no podía. –Contigo. Van a enloquecer. Entonces me voy a enojar con ellos por ser idiotas. Tú te pondrás celoso y los odiaras como lo haces con Anthony y voy a tener que tomar una decisión. Si te elijo a ti, los J van a querer golpearte, y cuando traten los vas a matar. Entonces yo voy a estar muerta, vas a ir a la cárcel y me veré obligada a pasar el rato con Ángela y Anthony por el resto de mi vida.

Terry arqueo una ceja hacia mi cuando termine mi perorata.

-Pensaste todo esto una o dos veces, ¿verdad?

-¡Lo siento!

Terry me atrajo hacia su pecho y envolví mis brazos alrededor de él sin siquiera pensar en ello. Esta cosa del novio tenia sus ventajas.

-Candy, trata de relajarte un poco –dijo Terry-. ¿Ayudaría si prometo no matarlos? No puedo prometer que no me van a gustar. De hecho, tienes razón, más o menos ya los odios. Pero puedo controlarme. No voy a hacerte elegir.

Continuara…

*Liar, liar, pants on fire! Es un canto infantil que se le hace a la gente cuando miente, burlándose.

*Unabomber: sobrenombre que se le da al filosofo Theodore Kaczynski, quien es conocido por haber enviado cartas bomba motivado por un análisis de la sociedad moderna tecnológica.

*Ted Bundy: asesino en seria del siglo XX que mató cerca de cien mujeres.

*Slap sho: el tiro más difícil de hacer en hockey sobre hielo.

Hola chicas…

Perdón por haberme tardado tanto en actualizar.

Daniela: leí tu review y me alegra tanto escucharlo xD no te pude encontrar en Facebook –bueno, si encontré varias personas pero no envíe a ninguna porque temí equivocarme.

Saludos a:

LizCarter, Laura GrandChester, Edeny Grandchester, Celia, Daniela Bascuan (xD) & muchas gracias por leer irene.

Nos leemos después!