¡Privet! Bueno, antes de empezar quiero agradecer como siempre a todos aquellos que están leyendo esto y comentan, siguen… y claro que igual a los que me llagan a enviar algo rico… ¡Por cierto! Gracias por el viaje al país del amour, fui y de tan solo estar allí me sentí pervertida, ok…no. Bien, entonces ya sin nada más que decir…

¡Oh! Es cierto, me da mucha pena, pero en el capitulo anterior tuve un error, el bebé España no se enfermó, fue el bebé Holanda. En verdad lo siento…. Bueno, ahora sí…

¡Comenzamos!

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La playa, un hotel, muchos cuartos, muchos huéspedes, pero… nada de descanso, ¿La razón? Bueno, que ahora había 8 países y 8 bebés enfermos gracias a cierta hiedra venenosa esparcida por allí.

-Oye, Hungría ¿Ya llamaste al médico? –Preguntó Alemania justo después de haber recostado al italiano.

-¡Oh! Si, ya no ha de tardar en venir… pero no lo conozco, era un número que estaba apuntado en una agenda que encontré, no habrá problema ¿Verdad?

-No lo sé… ¿De quién era la agenda? –Preguntó el chico.

-Bueno, era azul y tenía dibujitos de gatos comiendo past…. Italia, era de Italia.

-Bien… por lo menos nada peor puede pasar… -Y como un interruptor se empezó a escuchar las gotas de lluvia golpear el techo del hotel.

Hungría se dirigió hacia la pequeña sala en el centro de hotel y estaba a punto de sentarse cuando de repente sonó el teléfono de la recepción, entonces corrió a tomar la llamada.

-¿Bueno? Habla Hungr…. ¿Eh? –Su expresión se volvió a una llena de preocupación. –No puede ser… pero… muy bien… gracias…. –Dicho eso colgó el teléfono y miró a Alemania.

-¿Qué ocurre? ¿Paso algo malo?

-No… es que, con la lluvia no puede venir hasta acá ya que es muy peligroso… dijo que tratará de venir lo más pronto posible, cuando la lluvia cese un poco.

Alemania se preocupó, la verdad es que nunca había estado más tenso, tenía a 16 bebés enfermos, estaba lloviendo a cántaros y para variar no había un médico cerca.

-¡Alemania! ¡Ven rápido! –Se escuchó la voz de Austria desde la puerta de la habitación donde estaban los enfermos.

-¿Qué ocurre? –Preguntó una vez cerca del mayor.

-Acabo de escuchar que hablaron con el médico… ¿Ya viene?

-Pues…. No, la lluvia no lo deja, así que no vendrá, por lo menos no por ahora.

-¡No puede ser! Es necesario comenzar a atenderlos. –Austria estaba a punto de seguir cuando alguien más salió de la habitación, era Canadá seguido de Inglaterra.

-Oh, Inglaterra ¿Ocurre algo malo?

-¿Eh? No, solo venía a decirte lo que tenían todos, escuché… que no va a venir el médico, así que lo mejor es hacer algo nosotros, por lo menos para que su fiebre disminuya, ¡No es que me importen! n-ni nada pero los bebés…

-Ya veo… ¿Todos tienen fiebre?

-Sí… ¿Sabes que podemos hacer? –Preguntó Canadá mientras arrullaba al pequeño Inglaterra.

-No, la verdad es que yo no sé mucho acerca de esas cosas, él que más sabe es España…

-¡Sí! Pero él igual esta delirando tumbado en una de esas camas. –Gritó Inglaterra, obviamente preocupado.

-¡Oh! ¡Ya sé! Finlandia es muy bueno con los niños, y el está bien, que él nos de indicaciones para ayudarlos a todos. –Dijo Canadá levantando la voz más de lo normal… que aún así era casi inaudible, pero los otros lo escucharon y, al notar que no tenían otra opción simplemente asintieron.

-Bien, ustedes vayan, yo esperaré cualquier llamada del médico ¿Les parece? Por cualquier cosa, no duden en llamarme. –Entonces Hungría se fue hacia la recepción mientras que los otros 4 fueron a ver la gravedad del asunto… y la verdad es que era algo un poco… ¿ridículo?

Todos entraron, y no habían pasado ni 10 minutos que se habían acabado de recostar cuando ya se había armado toda una guerra, claro, que por parte de los "maduros" países adultos, unos en específico.

-¡Ahhhhhhhhh! ¡Quiero a Ita- chan! ¡No pueden quitármelo! –Gritaba Prusia mientras trataba de acercarse a la cama del pequeño… y del grande también, claro que era detenido por todo aquel que estuviese cerca.

-¡Aiyaaaaaa! ¡No puedes! ¡Ambos están mal- aru!

-Pero… pero… ¡Ahhhhhhhhhh! ¡Ita- chan! ¡El awesome yo te necesita!

Claro que no era el único dramático…

-N- Noru… ven aquí… -Dijo Dinamarca al chico el cual estaba bastante entretenido jugando cartas con Suecia, pero al escucharlo se acercó lentamente.

-¿Qué quieres anko?

-¿No me vas a cuidar? Estoy enfermo, débil… por favor… -Dijo con cara de borrego a medio morir.

-Ahhhh…. Es solo un poco de fiebre, ya ni los bebés que están igual se quejan tanto como tú… ahhh… si lo hago, ¿Te mantendrás callado?

-Si… lo haré ¿Noru?

-¿Qué quieres? ¿Qué no te ibas a call…

-Gracias… por cuidarme, sé que siempre te desespero y aún así no me abandonas…

-Porque no he tenido la oportunidad…. –Dijo Noruega quitándose de encima la mano de Dinamarca de su regazo con un pellizco.

-¡Ahhh! ¡Noru! ¡Qué malo eres! Y… ¡Qué lindo te ves cuando te enojas! –Gritó Dinamarca en una extraña mezcla de enojo, alegría, tristeza y estupidez.

Holanda y España estaban en camas separadas… solamente por Romano, el cual tenía que soportarlos a ambos, claro que el que más lo sacaba de quicio era el español.

-¡Romano! ¿Me puedes traer un vaso de agua? Tengo mucho calor…

-Ahhhh…. Espera a que venga el médico, te puedes poner peor si…. ¿Quieres tu agua fría?

-¡Oye enano! Me dijeron que tu y el fastidioso egocéntrico que lloriquea por el bebé que parece nena fueron los responsable de que todo el día nos estuviesen pateando.

-¡Chigiii! ¡C- claro que no! ¡¿Cómo me puedes acusar así bastardo?!

-Me lo dijo el pervertido francés mientras nos ayudaba a venir aquí… ahora dime, ¿Qué fue lo que escribiste?

-¡Ya te dije que no hice nada! ¡Bastardo España dile algo!

-¡Hahahahahahaha! ¡Bastardo fuma hierbas! ¡Muy bueno! –Reía España como loco mientas Francia le susurraba algo en el oído.

-¡Tu! –Entonces la cara de Holanda tomó un tono sombrío, pero en el momento en que iba a levantar para de seguro darle una pequeña paliza sintió una punzada en la espalda que lo hizo tumbarse de nuevo en la cama.

Grecia, para variar estaba dormido, al parecer estar enfermo era una buena oportunidad para descansar… claro que considerando que era él, cualquier cosa era una excusa para quedarse dormido. ¡Que hay fiesta!... ¡A dormir! ¡Que hay guerra!... ¡A dormir! ¡Que estas delirando por intoxicación!... ¡A dormir!

Hong Kong estaba muy tranquilo, cosa de hecho preocupante, ya que China por más que le acercaba un paquete lleno de fuegos artificiales y una caja de fósforos no lograba que el menor reaccionara.

-¡Vamos Hong Kong- aru! ¡Toma esto y quema todo lo que veas- aru! –Lloraba China luciendo como todo un hermano mayor.

-No creo que debamos provocarlo… -Dijo Japón tratando que tranquilizarlo.

-Y- yo… quiero, que… Islandia me cuide... o algo… así… -Dijo Hong Kong en voz baja, haciendo que tanto China como Noruega, que estaba lo suficientemente cerca para escuchar casi se desmayaran, sin saber si de enojo, sorpresa, celos… o los tres.

-¡Aiyaaaaaaaaa! ¡¿Por qué él?!

-Ya… no pasará nada. ¡Oye Islandia!, ¿Puedes venir por favor? –Gritó Japón y el chico solo asintió.

-¿Qué pasa? –Preguntó mientras acomodaba al pequeño noruego en sus brazos.

-¿Puedes cuidar de Hong Kong? Nosotros dos tenemos que hace algo… y pues…

-Ah…. ¿No quemará nada? Estando con él no puede salir nada bueno.

-No, solo míralo, está muy tranquilo, no hará nada malo.

-De acuerdo… -Dijo el menor y se sentó junto a Hong Kong, el cual volteó a mirar a Japón con una casi invisible sonrisa, claro que evitaba la mirada furiosa de China.

Estados Unidos, era un caso deferente, cualquiera pensaría que al igual que Prusia y Dinamarca comenzaría a comportarse como in idiota, sin embargo era todo lo contrario, ya que estaba tirado en la cama dormido.

-Oye Rusia, ¿Cómo esta estados Unidos? –Preguntó Alemania, al notar su silencio.

- Quien lo diría, que ahora el estuviese de ese lado de la cama, recuerdo cuando se fragmentó la Unión Soviética, yo me enfermé con mucha fuerza y él se sentó justo dónde estoy yo ahora, Da, pues parece que apenas lo está acoplando su organismo, como si nunca se hubiese enfermado en su vida….

-¡Nunca lo ha hecho! Él es muy raro, pase lo que pase no se enferma, pero ahora, roza con una pequeña hiedra y termina en cama. –Gritó Inglaterra molesto, pero al mismo tiempo preocupado.

-Ya veo, por cierto ¿Y el médico? –Preguntó Rusia mientras le quitaba las gafas empañadas al americano.

-¡Ya viene para acá! –Gritó Hungría mientras entraba a la habitación de una patada.

-¡¿Eh?! ¿Enserio? Pero sigue lloviendo… ¿Cómo lo convenciste?

-Este…bueno…

*Flasback*

-No, me temo que no puedo ir, ya se lo dije señorita…

-¡Oh! ¿Enserio? Pues yo ya le dije que sé dónde encontrarlo, así que viene ahora mismo o si no… *Censurado* ^w^…. ¡Hasta que ruegue por piedad del reino Húngaro!

-¡Ahhhhhhhhh! ¡Si, ya voy, ya voy! Sólo no me haga daño.

-Oh, muy bien… ¡Muchas gracias! Aquí lo esperamos, no se vaya a car por el barranco ¿Eh? Ve la lluvia tan fuerte que está cayendo.

*Fin del flashback*

-Jejeje, eso no importa, la idea es que me dijo que mientras viene hay que poner compresas de agua fría en las frentes de todos.

-Oh, pero… bueno, por lo menos yo no sé como hacerlo… ¡Ah, es cierto! ¡Oye Finlandia! –Gritó Alemania llamando la atención del chico que se encargaba, junto con Suecia de cuidar a los bebés.

-¿Si?

-Ayúdanos a hacer compresas para todos.

-¡Oh! Claro, pero necesito algunas piezas de tela y un balde de agua fría, por favor. ¡Su- san! Te encargo a los niños, yo estaré ocupado por un par de minutos.

-M`y b`en… (Muy bien…)

Entonces gracias a la instrucción del finlandés lograron poner a todos, tanto adultos como bebés las compresas de agua fría, una vez hecho eso, la gran mayoría se fue a cuidar a los pequeños del otro lado de la habitación, y la verdad es que lo que vieron era un poco triste.

Todos y cada uno de ellos estaba dormido, sus mejillas estaban aún rojas por la fiebre y su expresión notaba que tenían pesadillas ¡Pobres pequeños!

-No… no… dispares… Etados Nidos…teno miedo… -Susurró Rusia.

-Ah… Guecia… no me… dejes…. –Fueron palabras que dejó escapar el pequeño Turco.

-Mi… eposa…. –Eso lo dijo Suecia mientras abrazaba una almohada que tenía a la mano.

-Oye, Inglaterra ¿Qué significa eso? –preguntó Francia al notar las extrañas cosa que decían los bebés.

-Pues parece que… no… esa teoría es muy tonta…

-¿Cuál? Puede que tenga sentido… si paso esto, creo que hasta lo más loco puede tenerlo ahora. –Dijo Austria mientras secaba las lágrimas del bebé italiano.

-Pues parece que sueñan los sentimientos y recuerdos de su versión adulta, sin embargo, por la fiebre, esos sueños son pesadillas y por eso dicen esas cosas.

-Oh, eso ha de ser muy feo, yo tengo pesadillas seguido, y si de por si a mí me asustan, ahora imagínense a unos bebés. –Dijo Rusia mientras se acercaba a sí mismo y cambiaba a compresa de agua.

Estaban todos parados al lado de los pequeños tratando de tranquilizarlos, hasta que se escuchó el timbre de la recepción del hotel.

-¡Ha de ser el médico! ¡Voy por él! –Entonces Hungría salió corriendo de la habitación, esperaron un par de minutos, hasta que ella entró de nuevo con un hombre, que al verlo algunos casi entraron el shock. ¡Era el disque médico del hospital en Italia!

-Muy bien… ¿Qué paso aquí? –Preguntó el loco… digo, el médico mientras sacaba algunas cosas de su botiquín de la muerte.

-Creo que se intoxicaron con hiedra venenosa, pero ellos no importan tanto, por favor venga a ver a los bebés. –Dijo Hungría y se llevó al médico del otro lado del cuarto.

El médico se acercó a uno y tocó su frente, la compresa ya había logrado hacer que la fiebre disminuyera, sin embargo aún así era peligroso para ellos.

-Ok… pues efectivamente, es una pequeña intoxicación, lo más peligroso es la fiebre y el dolor muscular, pero con esto se sentirán mejor en la mañana. –Dijo y de su maleta sacó una botellita con gotero de alguna medicina. –Dos gotas por la noche justo antes de dormir.

-Muy bien, gracias. Ahora, ¿Qué hacemos con esos? –Preguntó Inglaterra señalando a los enfermos adultos en cuestión.

Entonces el doctor puso una expresión maligna en su rostro, se puso un cubre bocas y un par de guantes de látex, enseguida se puso a buscar algunas cosas en su maleta.

-Por favor… que todos los enfermos… se bajen los pantalones… -Dijo mientras ponía en la mesa una caja con jeringas enormes, así como las que usan para inyectar vino en los pavos para Navidad y algunos frascos de antibiótico.

-¡¿Ehhhhh?! –Y como un resorte Estados Unidos y Prusia reaccionaron y saltaron de sus camas para huir de ese fatídico destino, sin embargo, cierto ruso los detuvo en la entrada, y con cada brazo cargo a cada uno.

-Parece que ustedes dos son los primeros ¿Da? –Rió Rusia mientras los llevaba hacia la cama donde los matarí… inyectarían.

-¡Noooooooooooo! ¡Maldito comunista bastardo!

Ahora… las siguientes escenas son un poco raras, perturbadoras, graciosas y en general no se pueden mostrar al público así que… solo pondremos el audio.

-¡Ahhhhhhhhh! ¡Mi awesome trasero! ¡West! ¡Viejo! ¡Ita- chaaaaaaaaaaaaan!

-¡Rusia! ¡Eres un comunista infeliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiii!

-¡Romano! ¡Aydameeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! ¡Ahhhhhhhhh!

-zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz….. ¡¿Eh?!

-¡Veee! ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Alemaniaaaaaa! ¡Sálvame! Veee…

-Ya verás cuando te atrape pequeño italiano bastar…. ¡Agh!

-¡No le pueden hacer esto al rey de Europa del n…

-Anko… ¿Cómo me veo sin la cruz en el cabello?

-Oh, jeje, te vez muy…. ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Eso fue jugar sucio! ¡¿Cómo se atreven a distraerme así?!

Bueno, ahora regresemos a la habitación, dónde los bebés ya estaban más tranquilos y los países que quejaban de ese molesto dolor en ya saben dónde.

-Bueno, creo que eso es todo. La intoxicación era mínima, así que mañana todos estarán como nuevos.

-De acuerdo, gracias doctor. –Dijo Alemania y le extendió la mano para despedirse.

-Por cualquier otra emergencia no duden en llamarme, siempre traeré mi teléfono encendido.

-¡No lo haremos! –Gritaron los enfermos con lagrimitas en los ojos mientras trataban de sentarse en sus camas… aunque en lugar de eso parecía que los acababan de operar de hemorroides.

El doctor se retiró acompañado de la húngara, para temor del mismo y los países se quedaron en silencio, hasta que surgió la duda.

-¿Cómo están los bebés?... no, más importante ¿Cómo esta Ita- chan? –Preguntó Prusia con un tono más tranquilo de lo normal.

-¿Y… el torpe bebé… Turquía?

-¿Y Sverige? –Preguntó Dinamarca.

-¿Cómo esta Rusia? Escuché su voz hace rato. –Dijo Estados Unidos, en general todos preguntaron por su respectivo bebé.

-Ellos estarán bien, hace unos minutos les dimos la medicina. –Dijo Alemania tratando de tranquilizarlos, ya que algunos estaban dispuestos a ir a verlos, aunque ese dolor no los dejaba, de hecho parecía que la inyección los había dejado más inválidos que la misma intoxicación.

-Alemania, tiene razón, ahora lo mejor es que descansen, ya es tarde, ustedes no se preocupen más de lo necesario. –Dijo Finlandia sonriente.

-Después de todo mañana será un día pesado, así que… buenas noches. –Dicho eso Austria salió junto con el resto de los países apagando la luz, pero no tardó mucho en volver a prenderla, entonces entró Inglaterra.

-Por cierto, durante la noche estaremos entrando a vigilar su sueño, no se atrevan a hacer cosas indebidas, como levantarse o sacar a los bebés de su cama ¿Entendido?

-Si…. –Dijeron todos al unísono e Inglaterra salió de nuevo apagando la luz.

Bueno, parece que ahora todo está más tranquilo, los bebés ya duermen y los países están prácticamente inmovilizados, así que ya solo falta esperar que más puede pasar… pero, viendo su ineptitud… todo, todo, todo, es una posibilidad, y como dijo Austria, todo lo que carece de sentido puede tenerlo ahora.

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Bueno, espero que les haya gustado este capítulo, de nuevo muchas disculpas… al igual que los países por mi ineptitud, jejeje, pero es que luego uno no se da cuenta de lo que escribe por las prisas. Como siempre espero con ansias sus comentarios y sugerencias… (Claro que no rechazo vodka, cerveza, chocolate, pasta, gatos… incluso scones) así que me despido y nos vemos en el siguiente ¿Da?

¡Do svidanya! Kolkolkol…