Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin ánimo de lucro.


THE HATERS IN LOVE

CAPÍTULO XXIV


Draco regresó a la realidad cuando escuchó un golpe, el hombre que estaba haciéndole ajustes a su traje se disculpó con una sonrisa por regresarlo de golpe a la realidad.

—No necesita mucho ajuste –le dijo el hombre y él asintió sin preocupaciones –le veo preocupado para estar a dos días del que se supone tendría que ser el más feliz de todos –lo observó por el espejo.

—Estoy feliz –contestó.

—Tengo 75 años –le informó –comencé en éste negocio porque mi padre era parte de un negocio así, es de familia –sonrió –he visto a innumerables hombres pasar por éste lugar.

—Me alegra que su negocio vaya bien –contestó sin entender a qué se refería haciendo sonreír al hombre.

—He visto toda clase de novios, Sr. Malfoy, su padre fue uno de esos hombres, y le aseguro, que a pesar de ser un hombre distante y frío, sus ojos mostraban más ilusión que los suyos.

—Es porque no he dormido bien, eso es todo –intentó dar por terminada la charla.

—Seguro, hay una mujer que le quita el sueño, pero no es la mujer con la que se unirá en matrimonio, y ese es de los peores insomnios, y de los peores errores.

—Casarme con Astoria no es… ningún error, es lo que tengo que hacer.

—El tener y el querer siempre tienen un conflicto –suspiró –sólo soy un simple viejo intentando charlar con un joven que ésta apunto de unir su vida para siempre.

—A veces para siempre sólo es un cerrar de ojos –comentó serio –y es mejor vivir un instante que vivir mil años…

—Nunca se sabe cuánto se va a vivir, tengo cincuenta años viviendo un para siempre hermoso, con una mujer increíble, Sr. Malfoy, su abuelo me dijo un día que lo importante no era el matrimonio, sino la locura que te llevaba a cometerlo, el amor es algo que cuando se siente, y es verdadero, no termina, porque se le alimenta de una manera consiente ¿Qué chiste tiene ser consiente del amor? Si al saber que se tiene se pierde, por el contrario, si no sabes lo que tienes, se alimenta constantemente, porque no se sabe que se tiene.

—Mi abuelo tan filosófico ¿no? –soltó con sarcasmo.

—Ha sido uno de los hombres más enamorados que he visto pisar éste lugar, no es necesario gritar a los cuatro vientos que se ama, si no se demuestra, decirlo, no es sentirlo –le miró a través del espejo –y usted no lo siente, al menos no, con la que será su esposa.

Se dedicó a hacer los pequeños arreglos en el traje, mientras Draco volvía a sus recuerdos, tenía que admitir que la broma de los hermanos gemelos de Ginevra le había parecido justa, y aunque no lucía bien de pelirrojo, cada que se miraba al espejo se acordaba de ella, y ver a Ronald usando el rubio no le había afectado, incluso lo había disfrutado, porque… si él había hecho algo para alejar a Ginevra de él y del resto de su familia, merecía tanto como él el castigo, pero… los gemelos no se detuvieron a pensar, que el único con el corazón roto había sido, él, porque ella se había vuelto novia de Potter.

Meditó las palabras del hombre que no le había pinchado ni una sola vez, tal vez no podía hacerle eso a Astoria, pero… tenía algo muy claro, ella sería la única feliz con su matrimonio, después de todo, Ginevra estaba en brazos de Potter, esperando un hijo de él, de él, de ese maldito bastardo ¿Qué tenía Harry Potter que Draco no tuviera?

—Está listo –le volvió a atraer a la realidad el hombre –lo plancharé y se lo entregaré en unos minutos.

—Claro –se bajó.

Se quitó el traje y volvió a sus jeans, su playera y su sudadera, esperó media hora y salió del lugar, distraído, tenía media hora para llegar al restaurante donde se quedó de ver con Astoria y el idiota de Longbottom para comer.

—Amor, llegaste más pronto –sonrió Astoria.

—Sí, no había mucho que hacerle –sonrió –todo bien, no te preocupes.

—Bien, esperamos a Neville y comemos –sonrió.

—No se supone que irías con él –la observó.

—Sí, salió a hablar por teléfono, al parecer pasó algo, porque se alteró después de unos minutos.

—Ya veo –comentó y tomó algo de la botana.

—Lo siento, chicos –se disculpó Neville llegando hasta ellos –los acompañaré a comer después.

—No –lo sujetó Astoria –estás alterado, no puedes conducir así, Neville ¿quién era?

—Hermione, en serio Astoria, tengo que irme.

— ¿Le pasó algo a Ginevra? –la chica le miró preocupada y Draco elevó la mirada para observarlo.

—No lo sé, era un caos, no escuché lo que dijo, sólo me dijo que la había obligado a ir al doctor, Ron estaba ahí.

—Le dijeron a Ronald lo que Harry hizo ¿es que se han vuelto locos?

—Lo mismo pensé, necesito irme.

—Iremos contigo.

—Claro que no –se negó Draco.

—Bien, comeremos después –lo besó y salió del restaurante con Neville, dejándolo solo.

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Ginny abrazó a Neville en cuanto lo vio entrar al pequeño apartamento, él rodeo de la cintura a la chica y la estrujó cuando notó que lloraba.

—Tranquila ¿Qué pasa? –interrogó con voz tranquila.

—Neville yo… -se alejó y se quedó helada al ver a Astoria detrás del chico.

—Hola –le sonrió –Neville estaba muy preocupado por ti y como estaba muy alterado…

—Me trajo –le aclaró –además ella también estaba preocupada, pensó que algo malo había pasado.

—Más bien querrás decir bueno –gruñó Hermione y se unió al abrazo grupal.

—No entiendo el caos al teléfono –gruñó Neville.

—Hablé con Harry –contestó Hermione y sonrió –lo golpee –se encogió de hombros.

—Pero…

—Ginny le contó a Ron lo que pasó y lo que Harry le hizo creer el día de la boda.

—Le hizo creer –los ojos de Neville brillaron de emoción –por favor, dime que lo que estoy pensando es eso.

—No estoy embarazada –dijo emocionada.

—Eso significa que… -se detuvo al notar a Astoria detrás de él, Ginny negó volviendo a la tristeza.

—Tampoco –le informó –esta mañana ha regresado a su periodo, sólo fue un retraso común.

—Aun así no –sonrió triste la chica.

—Me alegro en serio que ese imbécil no se saliera con la suya, pero… ¿cómo fue todo, Hermione?

–Fui a reclamarle la canallada que hizo, él comenzó a reír como un idiota y lo golpee, le dije que no podía creer que le hiciera algo así a Ginny, que aparte de todo, era la hermana de su mejor amigo, él se enfureció, me dijo que él no tenía nada bueno en su vida, que Ron y yo teníamos una familia y nos teníamos el uno al otro, que siempre le ignorábamos a pesar de que no salíamos, y que cuando Ginny nos unió, las cosas fueron peores, que Ginny era lo único que estaba realmente interesada y que no podía perdonarle que se enamorara de otro.

—Está loco ¿dónde está Ron?

—Fue con los gemelos a visitar a Harry –hizo una mueca de arrepentimiento –lo siento, Neville pero creo que lo merecía, los gemelos prometieron no matar a Harry, y no ser tan malos con él.

—Sea lo que sea, lo merece –interrumpió Astoria haciendo que recordaran que estaba ahí.

—Será mejor que te lleve a tu casa –comentó Neville –ahora que sé que todo está de maravilla, te llevaré, Draco no se quedó muy feliz cuando saliste corriendo del restaurante tras de mí.

—Draco entenderá, me ama, está acostumbrado a mi imprudencia –sonrió –me alegra que estés bien, Ginny.

—Gracias Astoria, por venir y preocuparte.

—Eres la mejor amiga de mi mejor amigo, así que se me hace justo acompañarle y preocuparme.

—Vamos, tienes algunas cosas que arreglar sobre la boda.

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Draco caminaba de un lado a otro preocupado, Longbottom no había sido muy claro con la información que le había dado a Astoria, y sabía que la razón era porque, porque no quería que él se enterara de lo que pasaba con Ginevra, tal vez seguía enamorado de Ginny tal y como Draco lo estaba, pero es que era imposible dejar de amar a Ginny Weasley.

Le vino a la mente el embarazo de ésta, ¿y si las cosas se habían complicado? ¿Y si algo grave le había pasado? A pesar de que el hijo que esperaba era de Potter, no quería que nada le pasara a ella, no se perdonaría si algo malo le pasara, aunque no fuera su culpa, pero no podría soportar la idea de que ella estuviese pasando un mal momento y no ser quien le consolara, el que acariciara su cabello y le susurrara que las cosas pasarían, que las cosas estarían mejor, como quería hacer.

Se giró preocupado a la puerta, sus ojos se toparon con los de Neville que negó con la cabeza, no entendió la razón de su negación, caminó hasta ellos.

—Lo siento si estás enojado –se disculpó su prometida –pero no podía quedarme ahí con lo preocupado que estaba Neville respecto a su amiga, Draco…

—Está bien, no estoy enojado –acarició el rostro de Astoria y sonrió.

—Gracias –lo besó y volteó a ver a su amigo –te dije que me ama demasiado como para enojarse conmigo.

—Supongo que lo hace, me voy –besó la mejilla de Astoria y acarició su rostro haciendo que no pasara desapercibido para Draco.

—Longbottom –lo detuvo con el ceño fruncido –hablemos un minuto –salió detrás de él.

Caminaron hasta el auto de Neville que lo observó sin emoción alguna reflejada en el rostro.

— ¿Estás enamorado de mi prometida? –soltó sin darle vueltas al asunto.

—No te importa –contestó.

—Claro que me importa, te recuerdo que Astoria es mi prometida, te recuerdo que me casaré con ella en dos días y…

—Es un recuerdo para mí ¿o para ti mismo, Draco? –soltó Neville un poco fastidiado.

—Para ti, la forma en la que la vez y le tocas me molesta.

—Pero no te molesta babear cada que el nombre de Ginny sale a conversación, justo como ahora –le señaló.

— ¿Cómo está ella? –le observó preocupado.

—Eres el colmo de la hipocresía, Malfoy.

—No hay nada que haga que yo vuelva con Ginevra Weasley, que me preocupe es algo diferente, pero ya no la amo –esa frase le rasgó la garganta de una manera espantosa.

—Pues entonces no te importa que ha pasado con ella, si está o no muerta, si está o no viva, no te importa, cuando no amas a alguien no te importa lo que le pase.

—Yo no soy ella –soltó enfadado.

—Por fortuna no lo eres, Malfoy, y por fortuna no está contigo, lo que me hace sentir bastante cabreado, porque estás arruinando la felicidad de una maravillosa mujer como Astoria.

—Estás enamorado de ella –sonrió.

—Sí, lo estoy ¿y cuál es tú problema con ello? Tú no la amas.

—Voy a casarme con ella y te prometo que la haré feliz.

—No pudiste hacer feliz a la mujer que amas, Draco ¿cómo puedes prometer que harás feliz a alguien a quien no amas?

—Tú no sabes nada sobre mis sentimientos.

—No engañas a nadie, ni siquiera a ti mismo con eso de que no amas a Ginny.

—Pero ella está con Potter, está esperando un hijo de Potter…

—Es mejor que regreses a ese apartamento y finjas que la amas como jamás has amado a nadie, y espero que tengas el valor, y la fuerza de fingir el resto de tu vida un amor que no sientes.

Draco observó alejarse a Neville, no le dijo nada sobre Ginevra, y sabía perfectamente que si bombardeaba a Astoria con preguntas sobre una mujer que se supone que no le cae bien, la haría sospechar.

Longbottom había tirado sobre él una maldición, tenía razón, había fingido por cinco años amar a Astoria, pero desde que había visto a Ginevra, no estaba seguro si podía seguir fingiendo, y ahora… con las palabras de Neville, cuando entró al apartamento y la mujer le besó, supo que no iba a ser del todo capaz fingir amarle el resto de su vida, y era un infeliz, porque a pesar de eso, pensaba casarse con ella.

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Ginny se reía divertida de lo que sus hermanos le contaban, hacía tiempo que no se sentía de aquella forma, desde que Hermione la había llevado al doctor y se hizo esa prueba que demostraba que realmente no estaba embarazada por primera vez sintió que había dejado de hundirse.

—En serio, mira –George le extendió una fotografía y Ginny sonrió al ver el rostro de Draco, su quijada apretada como cada que se enfadaba y sus hermosos ojos grises más obscuros, Ron estaba aún lado, pero no lo observó, las yemas de sus dedos pasaron por la figura de Draco de manera inconsciente, haciendo que sus hermanos se observaran con cierta pena.

—Se nota que fue divertido –habló y fingió una sonrisa.

—No lo fue mucho, aunque admito que lo fue cuando vi el rostro de Draco al notar que era pelirrojo –comentó Ron soltando una carcajada.

—Y la tuya al ver que eras rubio platinado, jamás olvidaremos eso ¿cierto Freddy? –sonrieron.

—Cierto Georgie –ganamos bastante dinero con esas bellezas –todos soltaron una carcajada incluso Hermione.

Pasaron todo el día en el apartamento de Ginny, los gemelos se despidieron cerca de las nueve, y Ron le sugirió a las chicas ir al cine, así que como no tenían nada mejor que hacer, aceptaron, Ginny no había dicho mucho desde que le mostraron la foto, después de todo, le recordaba que mañana o mejor dicho, en unas horas, Draco se casaría con Astoria, y no habría más que hacer.

Disfrutó más de lo que imagino la película, fueron a un pequeño lugar que mantenía las 24 horas abierto y comieron algo, Ginny sabía que era la manera en que Ron hacía que se olvidara de Draco, pero iba a necesitar más que llevarle al cine e invitarla a comer algo, necesitaba más tiempo, ya que cinco años no le habían sido suficientes.

Se recostó en su cama, sintiéndose completamente sola, recordando cada detalle de aquella tarde en la mansión de Draco, cuando se había entregado por primera vez a un chico y nada más y nada menos que al peor enemigo de su hermano, pero es que los besos de Draco la hacían sentir la mujer más dichosa del mundo, y eso que apenas tenía dieciséis años.

Draco había sido más que el primer y el último chico con el que había tenido relaciones sexuales, realmente se había enamorado, porque no encontraba otra razón lógica para no poder sacarle de su cabeza, tal vez… era porque esa relación no había tenido un buen final, tal vez necesitaba cerrar ese ciclo, pero no encontraba manera para ello, al parecer, el único que había cerrado ese ciclo era él, que iba a casarse, pronto tendría hijos, y viviría feliz con una mujer como Astoria, aunque quisiera encontrarle algún defecto, no encontraba ninguno, siempre había sido amable con ella las veces que se habían topado.

Era tan amable que incluso se había preocupado cuando Hermione le habló a Neville en medio de un caos lleno de felicidad y había acompañado a su mejor amigo hasta el apartamento de ella, para asegurarse de que todo estuviese bien, sin duda Draco merecía a una chica como Astoria y no una como ella.

Cerró los ojos quedándose dormida, soñando con el chico que había hecho su mundo un lugar lleno de cosas inesperadas.

Los labios de Draco se movían de manera desesperada sobre los de ella, sus manos estaban en sus mejillas y una sonrisa se había formado en su boca, su respiración comenzó a acelerarse, sus labios se habían separado por un momento para tomar un poco de oxígeno, se miraron de una manera tan intensa, que le hicieron sentir una presión en el estómago, dejó que las manos de Draco la sujetaran de la cintura y las deslizó hasta sus caderas atrayéndola a él, sus labios volvieron a unirse, y después besó su mandíbula y bajó hasta la curva entre el cuello y el hombro haciendo que la piel de Ginny se erizara, llevó sus manos a la nuca del chico y sonrió cuando le pegó un poco más a él haciéndola sentir su erección, se dejó desnudar lentamente y lo desnudó a él de la misma manera, se dejó recostar sobre la cama del rubio y se perdieron en las caricias, en los besos, gimió cuando le sintió adentrarse en ella, de forma cuidadosa, lenta, pero placentera a pesar del dolor.

Las embestidas fueron aumentando conforme los besos lo hacían, mordió el labio de Draco cuando éste pellizcó de forma delicada los pezones de la chica, y acallaba sus gemidos con besos apasionados.

Se quedó recostada sobre la cama junto a él, cerró los ojos agotada y sintió los labios del chico en su frente, y después la rodeo con sus brazos.

Te amo, Ginevra –murmuró en su oído.

Draco volteo hasta la cama cuando escuchó un ruido, Astoria se había incorporado y lo observaba atenta.

—Cariño ¿pasa algo? –interrogó.

—No podía dormir, sólo eso –bajó el brazo ya que estaba recargado en la barda viendo a través de la ventana hacia el cielo estrellado.

—No podías dormir –sonrió –así que ¿estás nervioso por nuestra boda?

—No puedo esperar por ser tu esposo –mintió con una sonrisa.

Caminó de regreso a la cama y besó a la mujer y se metió a la cama, abrazó a Astoria cuando se recostó sobre su pecho, recordándole las veces en la que había yacido de esa manera con Ginny Weasley.

Si tan sólo ella le hubiese dicho alguna vez que lo amaba, no estaría ahí, torturándose por sentirse usado y aun así, amándole como un idiota.

Agradeció mucho que la boda fuera por la tarde, porque no había podido dormir ni un poco, y no tenía nada que ver con los nervios de la boda, bueno, en cierto modo si era sobre eso, no quería casarse con Astoria, no la amaba, y no quería arruinar la vida de ella, pero no había nada que hacer, no había nada que pudiese detener la boda, ni siquiera él, quería decirle que no, quería irse y pedirle disculpas, pero… era consciente de que si no había estado seguro, lo mejor hubiese sido que lo dijera a tiempo, no ahora, no a unas horas antes de casarse, no era capaz de dejar a una chica inocente parada sobre el altar, y menos ¿por qué razón? Si no había nada que esperara por él, salvo la mujer que estaba preparándose para la boda.

Draco Malfoy solo era amado por Astoria Greengrass, por eso era mejor que le hiciera su esposa, cuando no podía desposar a la mujer a la que él realmente amaba, porque ella no le amaba.


¡Hola! Bueno, paso a dejarles capítulo, tengo que decirles que es el penúltimo, así que espero que les guste el capítulo, muchas gracias por sus reviews: KattytoNebel, This is Chewbacca, R0llercoster, Im Unloveable, Dellaween y Nicole SHBRCOPG.