Disclaimers: Los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling y son utilizados sin intención alguna de lucro.
THE HATERS IN LOVE
CAPÍTULO XXV
FINAL.
Se observó detenidamente en el espejo, tenía que esperar veinte minutos para que comenzara la ceremonia, y aun no estaba listo, no es como si necesitara mucho que hacer, sólo necesitaba vestirse.
Observó al hombre que entró al lugar y le sonrió a su abuelo, Abraxas Malfoy lucía un perfecto traje negro con una corbata a juego, la camisa blanca perfectamente planchada y almidonada, se acercó a su nieto con una amplia sonrisa.
—Veo que aún no estás listo –lo palmeó en la espalda y se sentó en el sofá de piel al fondo del lugar.
—De hecho no, no quería arrugar el traje, mi madre se pondrá histérica si me ve entrar a la iglesia con una arruga en la ropa.
—Mujeres, siempre dando jerarquía a lo que no tiene –le restó importancia con un movimiento de mano.
—Lo sé, pero mamá está feliz porque por fin voy a casarme.
—Para ser honestos, jamás pensé que te casaras tan joven, Draco, siempre pensé que a diferencia de tu padre, ibas a detenerte a vivir, pero sobre todo a disfrutar los pequeños detalles de la vida –Draco observó a su abuelo a los ojos del mismo gris que los de él, algo le decía que no estaba ahí para asegurarse precisamente de que estuviese listo para salir.
—Voy a disfrutar la vida junto a Astoria, abuelo ¿Qué mejor que eso?
—Algo me dice que no es lo que tú estás buscando, pero mejor dímelo tú ¿es realmente lo que quieres?
—Hablaste con el viejo de los trajes ¿cierto?
—Tenemos una buena amistad, cierto, pero es todo sobre conocer a las personas, más que nada.
—Me conoces muy bien entonces –sonrió pero no sonó a broma, como intentaba.
—Tu abuela siempre soñó con que tu prometida llevara la sortija con la que le propuse matrimonio –le observó atento, pero Draco no hizo gesto alguno.
—Le di la de mamá –contestó después de unos segundos –esa ha sido buena, le ha gustado a Astoria.
—Yo no pienso darte la sortija de tu abuela para que se la coloques a esa chica –soltó indignado –puedo ser todo lo que los demás quieran que sea, incluso tu padre puede ser un cobarde pretencioso, pero ambos decidimos entrar a una iglesia con la mujer que realmente amábamos, Draco, cosa que tú no estás haciendo, y no pienso permitir que esa mujer, lleve uno de los más bellos detalles que marcaron el destino de ésta familia.
—Abuelo, si yo no la quisiera, no estaría aquí, esperando para casarme con ella, jamás le hubiese vuelto mi prometida, son mis decisiones.
—Me hubiese gustado que no te ataras tan pronto –se levantó con un poco de dificultad y caminó hasta la puerta –te estaré esperando en la iglesia, muchacho.
Vio a su abuelo salir y suspiró, no opinaría lo mismo si supiera que la mujer que quería para casarse era una Weasley, que para colmo, había pasado más de la mitad de su vida soñando con Harry Potter.
—Abuelo, ya te dije que no insistas sobre que no amo a Astoria…
—Pues concuerdo con tu abuelo –le dijeron haciendo que levantara la vista y observara al hombre a través del espejo frente a él.
—No sé qué estás haciendo aquí –gruñó enfadado –y no me importa.
—Pues vas a tener que escucharme quieras o no –gruñó molesto.
—Ronald, tú y yo no tenemos nada de qué hablar.
—Quiero que hablemos de Ginny, supongo que eso te interesará.
Se tensó, por supuesto que le interesaba, quería saber si todo con ella iba bien, si su embarazo no era riesgoso y a pesar de ser de Potter las cosas funcionaban de acuerdo a como tenían que funcionar.
—Tampoco me importa, así que puedes marcharte.
—Ya basta de orgullos estúpidos por parte de ambos, Hermione y yo accedimos a la idea de Neville a invitarte a la boda para que hablaras con ella…
—No, ustedes invitaron a Astoria.
—No, enviamos una invitación a la mansión, nunca imaginamos que salieras con ella, Hermione dijo que te llevabas bien con Astoria después de que Ginny se fue, pero no que salieran.
—Bueno, pues ahora ya sabes que salimos desde que tu hermana se fue, si ella pudo formar una relación con Harry incluso a distancia ¿por qué yo no podía salir con Astoria?
—Porque ella no salió con Harry, nunca ha salido con Harry –le contestó.
—Entonces… no sé como es que ella terminó embarazada de Potter, a menos que sea sólo la distracción temporal, como muchas otras.
—Harry lo dijo para que te olvidaras de Ginny y no lo desmentí porque estaba furioso por lo de su relación.
— ¡Yo ya te había dicho sobre nuestra relación! –explotó furioso golpeando la mesa junto a él –te dije que sabía perfectamente como había sido mi actitud ante ti, tus amigos y tu familia, pero que amaba a Ginny, y que a pesar de que ella me pidió ser quien te informara sobre nuestra relación prefería ser yo, porque no quería que en algún momento te atrevieras a tocarle un solo cabello, que prefería que desquitaras tu furia conmigo que con ella –dijo completamente fuera de sí –te dije que la amaba y te burlaste de mí, me dijiste que mi relación con ella no duraría porque éramos tan diferentes, pero que no ibas a meterte, que no le rompiera el corazón, pero ella me lo rompió a mí, y no conforme con eso, tus hermanos gemelos me humillaron frente a todo el maldito colegio.
—Yo también fui humillado –le recordó –y acepto que lo merezco y Harry me informó sobre su relación, sí, y le dije que era ya de mi conocimiento, pero me contó algo que no me dijiste, Malfoy, que te acostabas con mi hermana ¡Que eras tan imbécil como para hacer eso en el colegio con mi hermana! –le reprochó –y no conforme aun con acostarte con ella era mientras aun había clases para que todos los vieran, no iba a permitir eso y sí, me alteré –Draco caminó hasta el espejo abrochándose rápidamente los botones de la camisa –la golpee en el colegio y le llamé zorra –el rubio levantó la mirada y Ron pudo observar la ira encendiendo el gris de su mirada –y le supliqué a mis padres que la mandaran con alguno de mis hermanos, la quería lo más lejos de ti, no importaba si era Rumania o Egipto, pero lejos de ti.
—Sí, eso no cambia que se acostara conmigo por mandato directo de Potter –se burló –eso no te lo dijeron ¿cierto? Que tu adorada hermanita se había acostado con Thomas, Longbottom y Potter en una misma ocasión, y que aceptó salir conmigo sólo para ser la novia oficial de Harry Potter.
—No sé quien mierda te dijera eso, pero… si no sabes distinguir cuando es la primera vez de una chica, eres más imbécil que yo, Malfoy –negó enfadado Ron.
—Potter me lo dijo, y para probarlo me dijo que ella se acercaría a mí al día siguiente, que haría que ella deseara volver conmigo como su prueba final ¿y sabes? Lo hizo, se acercó a mí…
—Por que Neville le dijo –negó frustrado –él fue quien le convenció de que hablara contigo, si tanto te amaba ¿Por qué estar alejada de ti? Así que venció su maldito orgullo y se acercó a ti ¿y qué hiciste tú? La ignoraste y le dijiste que no querías saber nada de ella ¿cierto?
—Y se lanzó a los brazos de Potter.
—Ella te ama a ti, y creo estar convencido de que tú la amas a ella, Malfoy.
—Voy a casarme con Astoria en cinco minutos –le informó y comenzó a hacer el nudo de su corbata –así que déjame solo.
—Ella no está aquí porque está convencida de que amas a Astoria y si es así, discúlpame por interrumpir tu preparación –se giró –pero jodí su relación hace cinco años y dejé que Harry lo hiciera, vine aquí para aclararte lo que ocurrió, pero veo que tu amor por Astoria es real y fuerte, incluso más del que una vez dijiste amar a mi hermana, que a pesar de todo y de cinco años viviendo en Egipto no ha podido sacarte de su cabeza.
Draco apretó la quijada ante las palabras de Ron.
—No soy la persona adecuada tal vez para decírtelo, Malfoy, tal vez ella debería estar aquí, luchando por ti, pero ya estoy harto de verla sufrir por idioteces, sé que ella cometió muchos errores en su relación, pero tu cometiste muchos otros escuchando a personas equivocadas en lugar de a la correcta, y ya sé que no hay nada que pueda decirte que te haga cambiar de opinión respecto a tu boda con Astoria, sólo quería que supieras que Ginny te ama, y que la he visto sufrir por ti, por ser tan idiota como para dejarte ir, y si de algo te sirve, nos alegra que encontraras a una mujer que te ame y a la cual ames, pero… jamás va a ser mejor que mi hermana, aunque ella diga que Astoria lo es.
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Hermione estaba un poco alterada, entró furiosa cuando Harry le abrió la puerta, su apartamento olía a cigarro, alcohol y a otras cosas que prefirió no saber.
—No sé que ocurre pero tiene que ser muy grave ¿cierto?
—Eres un monstruo –le recriminó –no puedo creer que fueras capaz de hacerle algo así a Ginny.
—Te dijo –sonrió.
—Por supuesto que me lo dijo, no sé que está pasando contigo Harry ¿en que momento te volviste un monstruo?
—Tal vez siempre lo he sido ¿no lo has considerado?
—No, antes por supuesto que no lo eras, quiero entender porque te empeñas tanto en destruirle la vida.
—Yo no le destruí la vida, más bien le di un poco de sentido ¿no? Vamos, se hará la mártir y se quedará solterona porque ha perdido al gran amor de su vida –se burló y encendió un cigarrillo.
—Draco la ama, lo sé.
—Por supuesto que la ama, pero no va a dejar de lado tan fácil el hecho de ser tan imbécil y creer a ciegas lo que los demás le dicen, hubieses visto su cara cuando vino aquí hace unos días –se burló.
Hermione vio la sombra violeta en su ojo y en el pómulo al igual que el labio reventado, no le había prestado demasiada atención a esos detalles.
—No entiendo porque vino.
—Neville, al parecer su nuevo amigo Malfoy, se enteró que Ginny no engendró por amor como se lo dije, sino más bien… un poco por la fuerza, así que vino hasta aquí, y me golpeo, claro que es tan imbécil que se dejó embaucar, le ofrecí ver las cintas que tengo de esa bonita noche –soltó una carcajada –que él mismo viese que ese embarazo fue algo que surgió de más de una noche de pasión.
—Eres un cerdo –chilló Hermione.
—Oh por favor, Hermione, tú no tienes nada que reclamar, que tampoco fuiste buena para ayudar al gran enredo que se hizo entre Ginevra y Malfoy, dejaste que tu amorcito, les lavara la cabeza a sus padres para que la enviaran lejos y tampoco dijiste nada cuando comencé el rumor en la escuela, no eres tan inocente como crees que eres, y todo mundo se declara enfadado para lavar su propia culpa, son unos malditos hipócritas –gruñó.
—Posiblemente, pero no buscamos que las demás personas… nosotros no destruimos la felicidad de nadie.
—No, pero tampoco hicieron nada para evitar que se arruinara –se encogió de hombros así que Hermione se enfadó y lo golpeó enfadada.
—Tus padres estarían tan avergonzados de ti.
— ¡Yo no tengo padres! –le reclamó –y estoy harto de que me digan lo que ellos sentirían o no, no me importa, de la misma manera en la que a ellos no les importó morirse y dejarme aquí, estoy enfermo Hermione, enfermo de ver como tú y Ronald tienen una maldita familia y yo no la tengo, como a pesar de todo, se tenían el uno al otro y a mi me dejaban de lado, se decían mis amigos, claro, pero sólo por la maldita fama que me cree tras sobrevivir ese fatídico día ¡Estoy harto de no tener a nadie en mi vida!
—Ni Ronald, ni yo tenemos la culpa de ello, mucho menos Ginny y Draco.
—Ginny era mía hasta que ese imbécil…
—Ginny jamás fue tuya, que creyera estar enamorada de ti no hace que sea tuya…
—Ella tenía que amarme eternamente aunque yo a ella no pudiese amarla.
—Eres un completo demente.
—Mantener a la persona que quieres lejos, a veces es mejor que encerrarla y hacerle vivir con tus demonios, Hermione, eso es lo que yo hacía con ella, era lo único mío, mi único triunfo personal, ella no veía al niño que sobrevivió a ese accidente, ella veía a Harry, el amigo de su hermano, sólo a Harry.
Sabía que no debía pero aun así sintió pena por él, Harry realmente se había perdido a si mismo, y no creía que las razones que daba fueran tan válidas.
—Violarla y embarazarla no es alejarla de tus demonios, Harry ¡Es destrozarla y forzarla a vivir en un constante infierno y no conforme con eso crearle una cadena tan fuerte que le une a su verdugo, una incapaz de romperse, es una prisión cruel y ahora es incapaz de salir! –explotó la chica.
—No la violé –contestó soltando el humo del cigarro con una sonrisa burlona.
—A mí no me vas a engañar con eso de que ella quería, no soy Draco y conozco a Ginny también como te conozco a ti.
—No la violé –contestó furioso –sólo le hice creer que lo hice –observó a su amiga –le di una pastilla para dormir en lugar de una para el dolor de cabeza que pidió.
—Se embarazó de la nada –gruñó enfurecida.
—Pasé toda la noche descomponiendo esas pruebas, fueron siete por una razón –la observó —compré sólo diez, y oriné en tres de ellas, salieron positivas incluso con mi orina, y creo que sabemos que es imposible que yo esté embarazado ¿cierto?
—Eres un monstruo –contestó decepcionada.
—Ve por ella y llévale a un ginecólogo para que estés más segura de lo que te digo.
—Eso mismo voy a hacer ahora mismo –caminó hasta la puerta.
—Hermione –la detuvo –sé que piensas que soy un loco, pero es cierto, hubiese mantenido alejada a Ginny de cualquiera del que se hubiese enamorado.
—Eso es una obsesión enferma, Harry.
—No, bueno, no, no lo es –negó.
—Arruinar la felicidad de alguien sólo para tenerle para si solo, es algo enfermo, creo que ni con electroshock tu cerebro se arreglaría –bufó enfadada.
—No estás prestando atención –la chica miró a Harry y éste le sonrió de manera honesta, por primera vez mucho tiempo, esa sonrisa amplia iluminó sus ojos, el verde esmeralda brilló de esa misma manera de cuando era un niño, esa sonrisa que hizo que Ron y ella se volvieran sus amigos, que le importara sólo la persona y no el nombre –hubiese alejado a Ginny de cualquiera del que se enamorara, la prueba es que la alejé incluso de mí.
—Alejaste a Ginny de ti, Harry, pero no la alejaste muy bien de tus demonios, la hundiste en ellos por mucho tiempo, y no lo considero justo.
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Cerró los ojos con pesadez y tristeza, observaba el techo bastante entretenida en sus memorias, las más felices que tenía, no sólo las que había compartido con Draco, sino también con su familia, tenía que buscar muy dentro de ella, para desechar los recuerdos de él, por lo menos, guardarlos el tiempo suficiente hasta que dejaran de dolerle.
Observó a la puerta cuando escuchó el timbre, el reloj sobre la chimenea decía que era la una y quince, no sabía quien podía ser, Hermione estaba trabajando al igual que todos sus hermanos, y lo más seguro era que Neville estuviese vuelto loco, ya que Draco se casaba a las dos de la tarde con Astoria, observó el cielo por la ventana, era un día hermoso, y no creía que lloviera, incluso el clima era feliz porque Draco se casara con Astoria.
Caminó hasta la puerta cuando volvió a escuchar el timbre y se asomó por la mirilla que no mostró a nadie, así que abrió un poco confundida.
—Hola –la saludó Harry haciéndola retroceder –gracias por dejarme pasar.
—Yo no te dejé pasar –contestó molesta.
—Vine para limar asperezas ¿qué dices, Ginny?
—Quiero que te largues de aquí, no sé como supiste donde vivo pero…
—No soy tan estúpido como piensan que soy, supe desde que te mudaste que lo hiciste aquí, es sólo que no creí conveniente venir, pero ahora que sé que sabes que no estás embarazada, decidí pasar.
—E intentar que…
—Sólo vine a decirte que voy a irme de Londres –la observó –voy a dejar, que seas feliz con Draco Malfoy.
—Es muy amable de tu parte, Harry, en serio –lo empujó enfadada para que saliera de su apartamento.
—Me gusta cuando eres sarcástica, ya sé que se casará en escasos minutos, lo sé, pero… ahora que sabes que no voy a meterme entre ustedes, puedes ir e impedir la boda, como acto de arrepentimiento, prometo ayudarte a noquearlo y cargarlo hasta el auto.
—Estás loco –bufó enfadada.
—No lo amas lo suficiente para ello –contestó.
—Por el contrario, Harry, le amo lo suficiente como para no hacerle eso ¿Quién demonios soy yo para impedirle ser feliz con alguien más? Si él me amara, no…
—Él ni siquiera sabía si planeabas volver un día Ginevra por dios, él le propuso matrimonio a Astoria hace un año, jamás pensó que Hermione y Ron los invitarían a su boda, y no creo que la pasara peculiarmente mal viéndote ahí.
—Vete de aquí.
—Sí, ya me voy –sonrió, Ginny se perdió por un momento en esa sonrisa tan honesta, sus ojos estaban rojos pero aun así resaltaban el verde de su mirada –pero acepta éste consejo como lo que alguna vez fuimos, buenos amigos –se acercó a ella y besó su mejilla –Draco te ama, y lo sé, porque fue hasta mi apartamento para golpearme porque pensó que te había abusado, y me lo gritó a la cara, que él te amaba, más de lo que alguien jamás lo haría.
—Y va a casarse con Astoria en unos minutos.
—Tal vez alguien en la historia nunca le dio motivos para no hacerlo –se encogió de hombros y se fue.
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Draco volteó hasta la entrada de la iglesia justo cuando la marcha nupcial comenzó, vio a Astoria del brazo del padre de ésta y sonrió al verla, se veía bastante hermosa en su vestido blanco, lucía como una verdadera reina.
—Estoy emocionada –le sonrió cuando llegó hasta él, que le tendió la mano para ayudarle a subir los escalones sin ningún percance.
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Ginny caminó distraída observando las flores, hacía mucho tiempo que no tenía ningunas en casa, desde que había vuelto a Londres y había pensado que Harry había abusado de ella, había visto todo tan negro que no tenía ánimo para nada, pero en cambio, le apetecía unas flores, las pondría en su apartamento junto a la ventana para que la luz entrara, tal vez era momento de que dejara atrás todo lo que vivió, no estaba del todo lista, pero comenzaría a cerrar ese ciclo.
Estaba decidida.
Iba a dejar que Draco fuera feliz con Astoria, y ella intentaría ser feliz con alguien más, cuando el tiempo lo decidiera, no iba a apresurar las cosas por ningún motivo, cuando el amor volviera a ella, iba a tomarse su tiempo, no iba a dejarle tan fácil a nadie robarle el corazón tan rápido como Draco Malfoy lo hizo.
Caminó distraída oliendo el perfume de las flores que llevaba consigo, sin necesidad de forzarle, una sonrisa apareció en su rostro, sin duda no se había equivocado en llevar flores, siempre le habían gustado, en su casa siempre había, y le hacían sentirse tranquila.
Buscó entre las bolsas de su gabardina las llaves de su apartamento, se quedó de pie cuando observó a la persona recargada en la barda, que se alejó hasta quedar uno metro de distancia frente a ella.
El cabello rubio alborotado, acompañaba el desastre de su traje, traía los primeros botones de su camisa fina abiertos, la corbata colgaba a cada lado de su cuello, lo único que parecía intacto y era el ramito de azahar que traía en el saco, el chico volteo a verla y una sonrisa apareció en su rostro.
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Observó de reojo a la mujer junto a él en el altar, pudo ver la sonrisa que tenía, lo feliz que estaba, y por más que lo intentara, él no podía estar feliz, su abuelo tenía razón, él no deseaba casarse con Astoria, amaba a otra mujer, pero tenía que casarse con ella, porque no iba a perdonarse hacerle eso.
Astoria le sonrió y después miró a sus espaldas con el ceño fruncido por el desconcierto, así que él también volteo, haciendo que el sacerdote se diera cuenta y se quedara callado.
—Perdón –se disculpó el chico que había entrado a la iglesia –soy el padrino y se me hizo un poco tarde –se burló él.
—Tú no eres padrino de nada, Potter –soltó Lucius enfadado.
—Todos los padrinos están presentes –continúo Narcissa.
—Falta el padrino de la felicidad, que es más importante, será sólo un minuto –se acercó al altar y subió hasta donde estaban los novios.
—Estás arruinando mi boda –le soltó Astoria.
—Es mejor que arruinar una vida, cariño –le guiñó un ojo y se enfocó a Draco –Ginny te ama –le susurró a Draco para que no lo escuchara nadie más –se lo he dicho a ella y te lo diré a ti, no voy a meterme más entre ustedes.
—Ella no me ama, me lo hubiese dicho o me lo hubiese demostrado de alguna manera –bufó.
—Lo está haciendo ahora mismo –se encogió de hombros –le sugerí que viniéramos hasta aquí a impedir la boda –los ojos de Draco brillaron –pero no quiso venir –continúo haciendo que el chico se decepcionara –le dije que si no te amaba lo suficiente como para impedir la boda, y me gustó lo que dijo, por eso he venido a impedirla yo, me dijo que te amaba lo suficiente como para no impedirla, como para dejarte ser feliz con alguien mejor que ella, pero amigo, no hay nadie mejor que ella y lo sabes, porque la amas –se alejó rompiendo la confidencialidad de la charla –ahora decide cuanto le amas tú, estaré afuera, por si quieres que te lleve hasta ella.
Harry se alejó, Draco suspiró y miró al sacerdote y con un movimiento ligero de cabeza le indicó que continuara, haciendo que Astoria sonriera.
Cerró los ojos, y pensó en la mujer junto a él, la hermosa mujer que parecía toda una reina vestida así, y lo supo, supo que él no quería ni podía ser el rey de esa historia, no con ella, la princesa que quería para él, estaba en algún lugar, pensando que dejarle casarse, era lo mejor, para que él fuera feliz.
—No.
Todo el mundo permaneció en silencio ante su negativa, los ojos de Astoria se llenaron de lágrimas.
—Lo siento, Astoria –se disculpó –pero creo que sería un error continuar con esto, casarme contigo sin duda sería un error, porque no te amo, y no podría hacerte feliz como tú lo mereces, porque eres una mujer increíble, pero… no voy a dejar que la chica de mis sueños se escape de mi vida, no de nuevo.
—Draco… tú no amas a nadie como me amas a mí –chilló la mujer.
—Tienes razón, por que no te amo.
Bajó del altar y pasó junto a sus padres que estaban incrédulos.
—Aquí tienes a alguien dispuesto a hacerte feliz –señaló a Neville –sin duda te ama, Astoria, deberías darle la oportunidad de hacerte feliz.
— ¡Draco! –le llamó su abuelo haciéndolo regresar.
—Tenías razón, abuelo.
—Lo sé –sacó algo de su bolsillo interior del saco y se lo entregó –esa mujer sin duda merece llevar esto en su mano –sonrió –ahora ve tras ella.
—Gracias abuelo, pero creo que te enfadarás al decirte que la chica a la que amo, es Ginevra Molly Weasley.
Se alejó corriendo llevando consigo la sortija que había sido de su abuela.
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Se acercó hasta la chica frente a él, pensó que Harry le había jugado una broma, por que cuando le dijo el número del apartamento y bajó como un loco a buscarla, no le abrió, y cuando salió para reclamarle al chico, éste ya se había marchado, pensó que esa era una jugarreta bastante cruel de su parte, había dejado a una chica inocente sobre el altar pensando que Ginny realmente le amaba, y estaba ahí, solo, sin que encontrara a la chica a la que había ido a buscar.
—Te amo –fue lo primero que salió de sus labios.
—Draco ¿qué haces aquí? –indagó sorprendida y acarició el ramito de azahar.
—Te estoy declarando mi amor y me preguntas que hago aquí, Ginevra –sonrió de lado.
—Son las cuatro de la tarde, tu boda era a las dos –contestó.
—Siempre pensé que no sabías utilizar el reloj –elevó una ceja divertido.
—No sé…
—No me casé, y no voy a casarme si no aceptas ser mi esposa –contestó.
—Bueno, no sé, después de hoy… te crearás fama de dejar a las chicas sobre el altar –él sonrió.
—A ti jamás te dejaría sobre el altar, Ginevra, tu falta de confianza en mí me hiere –bromeó, y amó escucharle decir su nombre.
—Te amo, Draco Malfoy, pero no voy a casarme contigo, me he prometido que cuando el amor apareciera de nuevo no se la haría tan fácil ésta vez.
—Me halagas, Señorita Weasley, pero el hecho de que lleve puesto un traje y luzca como que estoy vestido para mi propia boda, no es una propuesta para este momento, sólo… quiero que sepas que voy a casarme contigo, ahora, en un mes, dentro de cien años, pero sólo contigo, y con nadie más.
—Veamos que dicen tus padres –se burló Ginny.
—Oh cariño mi abuelo te ha mandado la sortija de mi abuela –la puso en su dedo –no va a importarle mucho cuando nos casemos, por fin dejarás de ser una insoportable Weasley, y serás una maravillosa Malfoy.
—Claro, supongo que tendré que suplicarle a mi padre que no me desherede por casarme con un tonto e insoportable sangre pura.
—Bien ¿qué te parece si vamos por algo de comer? Tengo hambre.
—Me agrada la idea –sonrió ella.
—Será un desastre cuando pida tu mano ¿cierto? –preguntó provocando la risa de Ginny.
¡Hola! Éste es el final, lo sé y lo siento, es un pésimo final, soy muy mala en finales felices y/o neutros, pero hago lo que puedo, espero mejorar en eso, en realidad he agregado algunas cosas que no iba en el final, como la explicación de cuando Draco decide no casarse, el final era sólo hasta donde Ginny le encuentra en la calle y él le sonrie, eso era todo, he agregado más, pero... espero que les agrade el final, y en general les agradara el fic, muchas, muchas gracias a todos los que dejaron sus reviews: KattytoNebel, R0llercoster, Nicole SHBRCOPG, Im Unloveable, This is Chewbacca, Dellaween y cris, a los que leían la historia solamente, a todos, mil gracias por todo.
22Fahrenheit.
