"Manos A La Obra"

—Eddy, ¿puedo hablar contigo? —le pide Nat al de baja estatura.

—Yo no tengo nada que hablar con alguien como tú —mete sus manos en los bolcillos de su pantalón y sigue caminando, seguido de su amigo descerebrado.

—Eddy, creo que tienes que hablar con el amigo de Kevin.

— ¿Qué? ¿Estás demente? —lo mira con la ceja levantada, Ed hace su típico puchero, haciendo los sonidos de cachorro regañado.

—Doble D ha estado raro, ¿qué tal si los aliens le lavaron el cerebro? Kevin debe saberlo.

— ¿No lo entiendes cabeza de chorlito? Kevin es el problema de Doble D.

— ¡¿Kevin es un extraterrestre?! —sus manos se posan en su cabeza, haciendo un drama —. ¡Doble D debe alejarse del extraterrestre! ¡Yo te salvo Doble D! —Comienza a correr en dirección a la escuela, ese día le tocaba estar en la enfermería al pelinegro, quedándose a veces hasta tarde.

—Bien, ¿qué es lo que quieres? —se volvió al peli aqua con el seño fruncido y con sus manos aún dentro de sus bolcillos

—Quiero hablar de Doble D y Kevin —Eddy levanta su ceja, pidiendo que se explicara más —. Tú sabes que Kevin se ha estado comportando… un tanto mal con Eddward y los demás alumnos —su acompañante asiente aún sin entender una sola palabra —. Kevin vino a mí y me dijo que… estaba perdiendo a Doble D.

—Y no es para mal, no sé como Doble D se pudo fijar en el patán de tu amigo, por mí, que ya nunca jamás vuelvan —se dio media vuelta para irse, pero su andar fue interrumpido por la voz de Nat.

— ¿Te das cuenta de lo que dices? Si no hacemos algo, ellos dejarán de ser una pareja y serán infelices, ¿acaso quieres eso para Doble D? —Eddy se queda estático, pensando en las últimas palabras del peli aqua.

Tenía mucha razón, Edd amaba tanto a Kevin, en estos días había estado triste y distante, ya no hablaba y siempre tenía la mirada perdida, si eso había sido solo porque Kevin lo ignoraba y volvía a ser el mismo de antes, no se imaginaba como se pondría si se separaba de Kevin.

—¿Qué planeas hacer? —Nat sonríe victorioso, mete sus manos en los bolsillos de su chaqueta, hace un mohín para «pensar mejor», tenía que planear algo rápido antes de que todo se derrumbara.

Edd está cómodo leyendo sobre los cactus, sus ojos brillan y una pequeña sonrisa está plasmada en sus labios, las plantas desérticas eran su segundo amor, después de… después de Kevin. Baja el libro, su sonrisa y brillo habían desaparecido, ahora mira a Jim y fuera de la ventana, directo a la casa del pelirrojo, un suspiro se escapa de sus labios, como lo extrañaba.

— ¡Cabeza de calcetín, abre la puerta! —escucha la voz de su amigo y baja sin muchos ánimos.

—Saludos chicos —sus amigos se abren paso, se quitan los zapatos dejándolos donde cayeran, dándole más trabajo a su amigo del gorro.

—Tengo planeado hacer una velada, vamos a las colinas, creo que es tiempo de luciérnagas —sonríe desde el sillón mirando a su amigo.

—Pero Eddy…

—Si no vienes por las buenas… are que el cerebro de gallina te lleve a la fuerza —amenazo mirándolo molesto, Edd baja la mirada sin emitir un solo sonido —. Bueno, si eso quieres, ¡Ed, lleva al cabeza de calcetín afuera!

— ¡A sus ordenes mi capitán! Vámonos Doble D.

— ¡No! ¡Ed, bájame! —su amigo lo carga como costal de papas, corriendo con él para ir a las colinas; Eddy sonríe, se levanta del sofá, se pune los zapatos y sale de la casa, cerrando la puerta tras de sí.

— ¡Ed, ya bájame, yo puedo caminar solo!

— ¡No dejaré que los extraterrestres te rapten! —sigue corriendo hasta llegar a lo más alto de la colina, al pisar el pasto los animalitos comenzaron a salir —. ¡Mira Doble! —lo baja con mucho cuidado, el de gorro observa su alrededor sorprendido, los bichos brillaban por todos lados.

—Lindo, ¿no crees cabeza de calcetín? —sonríe Eddy mirando a su amigo, si esto no funcionaba para su relación, entonces no sabía que lo aria.

Sus ojos buscan al peli aqua, primero ve a Sarha acompañada de Jimmy, después a Johnny y Rolf, y por último a Nazz y sus dos amigos, Nathan y Kevin; el peli aqua grita algo y todos comienzan a correr en círculos, haciendo que más luciérnagas salgan.

Eddward se encontraba maravillado, todos esos bichos pasando a su alrededor, viendo como sus amigos se divertían, en sus labios había una pequeña sonrisa y sus ojos estaban iluminados.

—Es hermoso, ¿no crees? —escucha esa voz que le ponía la piel de gallina, asiente despacio, sin perder un solo detalle del hermoso paisaje, sus amigos corriendo, las luciérnagas brillando, la noche, las estrellas.

Su cintura fue apresada, siente ese calor en su vientre y la corriente eléctrica recorrer su cuerpo, haciéndolo estremecer.

—Te quiero Doble D —susurra en su oreja, Eddward gira un poco la cabeza, para besar los labios de la persona que lo abraza.

—Wow, buen trabajo pelos necios —se recarga en el pequeño, sonriendo ampliamente, admirando la "bella reconciliación".

—Aléjate de mí, no te tomes tantas confianzas, no soy tu amigo —lo aleja bruscamente fulminándolo con la mirada.

—Bueno, tal vez no seamos amigos pero… somos buenos cupidos —sonríe mirándolo arrogante mientras Eddy lo mira con el ceño fruncido —. ¿Compañeros de reconciliaciones? —le extiende la mano aún con la sonrisa plasmada en su rostro; con algo de desconfianza el de camisa amarilla acepta la mano, cuando deshicieron el apretón dirigieron el par de miradas hacia la pareja, sintiendo un regocijo en su interior.

—Los lampíridos son una familia de coleópteros polífagos que incluye las luciérnagas o bichos de luz, caracterizados por su capacidad de emitir luz. Se conocen más de 2.000 especies. Muchas se pueden encontrar en pantanos o en las áreas húmedas y boscosas, donde sus larvas tienen una fuente de alimento abundante. Son coleópteros de cuerpo suave relacionados a las familias Lycidae, Phengodidae y Cantharidae, con distribución mundial de al menos 1900 especies conocidas…

—D-Doble D, si sigues con eso me dormiré —lo toma de la barbilla, robándole un beso para acallar su relato sobre su conocimiento sobre las luciérnagas.

—K-Kevin, n-no hagas ese tipo de demostraciones cariñosas frente a todo mundo, te lo pido por favor.

—Lo lamento Doble D pero… no puedo evitarlo, eres tan lindo —las mejillas del nombrado se colorean de rojo, haciendo que sus ojos brillen, la mano del pelirrojo toma una de sus mejillas, acariciándola con el pulgar.

—Te quiero Doble D —antes de siquiera acercar su rostro al del contrario este se levanta, desviando la mirada del de ojos verdes.

—E-es un poco tarde, debería de retirarme a casa —sus manos juegan entre sí, aún con la mirada agachada.

—Bueno, yo te llevo a casa si lo deseas, de todas maneras, vivo frente a la tuya —Edd no responde, haciendo que Kevin tomará su silenció como un sí, se levanta de donde estaba, toma la mano de su compañero y comienza a caminar.

—Bueno, nos vemos mañana en clase —Doble D asiente sin siquiera mirarlo.

—Buenas noches Kevin, d-descansa —el pelirrojo sonríe, cierra los ojos y frunce levemente los labios, esperando un magnifico beso, a lo que solo consiguió un azote de puerta. Sus parpados se abren y en su pecho siente la inestabilidad, estaba tan decepcionado, no lo había conseguido.

Dentro de la casa, una persona asoma la vista desde la ventana, siguiendo con la mirada al pelirrojo cruzar la calle hasta su casa, las lágrimas resban por sus mejillas, se sentía tan mal, él sabía que aún tenía sentimientos por el pelirrojo pero… ya no era lo mismo, ya no sentía su corazón volcarse cada vez que lo veía o escuchaba, sus besos ya no sabían igual, sus manos ya no tenían ese calor reconfortante, simplemente… ya no era lo mismo estar con él, y… lo mejor en estos casos… sería… ya no ser más una pareja. Otro mar de lágrimas, estaba decidido, ya no más Edd y Kevin.