"Intervención ¿Es Un Logro?"
Era un día soleado, los pájaros cantaban, las mariposas se veían volar, los niños reían, era un día perfecto, nada comparado con el ánimo de Doble D, el mundo en su interior era más gris que un día lluvioso, ese mismo maravilloso día, todo terminaría, su felicidad, sus ilusiones, sus sentimientos, todo se iría con Kevin, su Kevin, quien pasaría a ser… su ex novio.
— ¡Oye cabeza de…! ¿Doble D?
—S-saludos jóvenes.
— ¿Te encuentras bien? —levanta la ceja mirándolo desde abajo, con la preocupación plasmada en la cara. Eddward se pasa la mano por la cara al notar la insistente mirada de su amigo, al parecer, había estado llorando inconscientemente frente a su casillero.
— ¿Qué paso Doble D? ¿Ahora qué te hizo Kevin? —Kevin, ese nombre lo hizo añicos, las lágrimas collerón escandalosas, una tras otra, creando una cascada en sus mejillas —. D… ¿Doble D?
—D-debo asistir a clase, m-mil disculpas —cierra su casillero y a paso rápido abandona a sus amigos.
—Eddy, ¿qué le sucede a Doble D?
—No lo sé cabeza de chorlito, pero esto me huele a patán —en ese momento ambos Ed's presencian la llegada de Nathan y Kevin.
—Ya Kev, cuéntame todo lo que pasó ayer en la noche, ¿hubo reconciliación como esa vez que lo hicieron en las duchas?
— ¿Qué?
— ¡Yo no dije/vi nada!
—… No sé que le sucede, él… no… no sé Nat, no paso nada —habló después de un suspiro, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, le dolía tanto la indiferencia de Doble D. Si así le dolía a él… no quería ni pensar en lo que sufrió su novio; al parecer, esto es a lo que le llaman Karma.
— ¡Ey, tú barbilla de pala! ¡¿Qué le hiciste al cabeza de calcetín?! —en la frente le aparece una vena punzante al escuchar esa molesta voz, en los ojos de ambos aparecen llamas, ese odio desde niños no desaparecía, y aumentó más desde que el pelirrojo sale con Eddward.
—No tengo idea de lo que hablas, bobo.
— ¡Lo vimos llorar, no te hagas…!
— ¡Bien! Chicos, Eddy, vamos a hablar a otro lado —le habla bajito, jalándolo para llevarlo a otro lado.
— ¡Me gustan las quesadillas! Ajajaja —corre tras Nat y su amigo, dejando a un desconcertado y triste Kevin, ¿a Doble D aún le afectaba lo que estaba pasando entre ellos?
— ¡¿Qué te sucede?! ¡Estaba a punto de romperle la cara!
—Tranquilo pequeño tigre, antes de "romperle la cara", tenemos que tratar de hacer que se reconcilien, y si no funciona, puedes con gusto estrangular a Kevin.
—O-oye Nat, ¿qué sucedería si de repente Doble D decidiera romper con Kevin?
— ¡Sería el maldito apocalipsis! Espera, ¿tú sabes algo?
—No, no, claro que no, lo que pasa es que… es algo hipotético —el sudor baja por su frente, tenía que hablar con su amigo, a juzgar por las lágrimas de esta mañana, algo no estaba bien, y eso venia ligado con una sola persona, KEVIN.
—Bien Eddward, tranquilízate, esto es por tu bien estar y por el de Kevin, todo estará bien, es más importante tu estabilidad emocional que… tus sentimientos por él, es… estarás bien Eddward —de nuevo las molestas lágrimas resbalan, esto era tan injusto —. Es lo mejor para ti Eddward
— ¡Ey cabeza de calcetín! Quiero hablar contigo.
— ¿Qué es lo que necesitas discutir conmigo Eddy?
—Es sobre… sobre tu relación con Kevin —un escalofrío recorre su espalda y su sangre se hela.
—N-no entiendo Eddy.
— ¿Qué es lo que piensas hacer con tu relación con él?
—Bu-bueno, lo estuve meditando todo el día, la verdad es que nuestra relación es muy destructiva, ambos nos hacemos daño y… llegue a la conclusión de que… Kevin y yo debemos terminar.
— ¡Nat! ¡Nat! ¡Ya sé lo que sucederá entre Doble D y Kevin!
— ¿Qué? ¿De qué hablas?
—Doble D me lo dijo, me confesó que… iba a terminar con Kevin.
— ¡¿Qué?! ¡¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?!
—N-no lo sé, p-pero creo que no pasará de hoy.
—Esto está mal, muy mal, debemos evitarlo, si no lo hacemos…
—Sí, ya lo sé, ¡el apocalipsis! No necesitas gritarlo dos veces —en sus mentes comenzaron a arremolinarse una y mil maneras de evitar esa ruptura.
—Bien Eddward, aquí vas, es el momento —sus manos se aferran fuentes a la correa de su mochila, las gotas de sudor resbalan lentas, comienza a acercarse al pelirrojo, quien se encontraba solo frente a su casillero.
— ¡Doble D! ¡Los extraterrestres nos atacan! —el chico lo carga por la cintura, posando al genio en su hombro.
— ¡Ed, colócame en el suelo, tengo un asunto de suma importancia que atender! ¡Eddd…! —lo lleva cargando lejos de donde se encontraba el deportista, arruinando sus planes de ruptura.
El aire reprimido lo expulsa por la boca, de alguna forma tenía que tranquilizarse, el primer intento fue fallido, pero esta vez no lo sería, Kevin observa fascinado la vitrina de trofeos, donde se intercalaban fotografías de él con sus equipos de fut bol y beis bol, junto con otras de Doble D en sus concursos de matemáticas, deletreo, etc.
—K-Kevin, n-necesito hablar contigo de un asunt…
— ¡Amigo Kev! Te estamos esperando en las canchas, el equipo no puede entrenar sin su capitán. ¡Hola Bombón! Espero no te moleste que me lleve a este galán, ¡nos vemos! Vamos Kev, es hora de entrenar —lo lleva a empujones hasta los vestidores, era su segundo intento fallido.
Ahora… se estaba arrepintiendo, tal vez el destino quería verlos juntos, tal vez su felicidad dependida de estar junto a Kevin, tal vez debería arreglas las cosas con el pelirrojo y seguir como antes, tal vez…
— ¡Ajajaja…!
—Shhh, cállate cerebro de gallina —se escucha por los pasillos, muy cercas de donde se encuentra Doble D.
—Eddy —susurra.
Tal vez no era el destino quien impedía su separación, ahora lo tenía más que claro, todo esto era obra de su amigo Eddy y de Nathan, como la noche de las luciérnagas, ambos querían verlos juntos… pero Doble D ya no lo soportaba, su estabilidad emocional colgaba de una pendiente, que poco a poco se desmoronaba; debía hablar con ellos dos, debía explicarles su situación para que lo dejarán tranquilo, debía evitar otra intromisión.
— ¡Woow! Linda casa Eddward, las historias que ha de albergar, si es que entiendes —comienza a subir y bajar sus cejas, haciendo que el dueño de la casa se sonroje al recibir el mensaje subliminal, aunque, tenía tanta razón, él y Kevin habían tenido intimidad casi en cada rincón de la casa, jugando varias veces con algunas notas y el etiquetador.
— ¡Ey cabeza de calcetín! ¿Para qué nos llamaste? —la voz de su amigo lo despierta de su ensimismamiento, trayéndolo de vuelta a la Tierra del dolor, donde tenía que explicarle a sus amigos porque motivo debe terminar con Kevin.
—B-bueno, l-lo que sucede es que… me he dado cuenta de que, ustedes dos, han intervenido en mi plan de conversar de una forma civilizada con Kevin, para dar por terminado el lazo amoroso que tenemos, para que nuestra estabilidad emocional sea la misma y no provoque daños colaterales en nuestra frágil mente —su visita se queda con la duda plasmada en la cara, por las palabras complejas y con la rapidez que lo dijo todo, ambos chicos no le entendieron nada.
—¿L-lo puedes resumir?
—¡No tienen derecho a intervenir en mis planes! Yo… necesito terminar cualquier vínculo con Kevin.
—P-pero, ¿por qué?
—Es muy sencillo Nathan, nuestra relación ya no está funcionando, ambos nos estamos haciendo daño, lo nuestro ya no es sano, por favor chicos, deben dejar fluir mis palabras.
—P-pero, bombón, escúchame, si terminas con él… ambos se deprimirán y… todo lo que una ruptura conlleva, ¿por qué no mejor arreglar las cosas y ser la pareja feliz, amorosa y ejemplar de antes?
—Porque… porque… Kevin no va a cambiar una tercera vez, Nathan, la ruptura es lo mejor para los dos, les pido que ya no interfieran en mis planes —se levanta de su sofá, enfrentando a sus dos invitados —. Eso es para los dos, pueden retirarse, tengo tareas que realizar.
Ambos chicos fueron escoltados a la puerta principal, siendo despedidos allí; se miraron después de que Edd cerrará la puerta.
—Estamos perdidos, ya no podemos intervenir, Doble D dejará a Kevin y el apocalipsis vendrá y…
— ¡Cállate! Eso es lo mejor, si Doble D así lo quiere, ¿nosotros qué podemos hacer?
—Pero, p-pero… Eddy —el habitante del cul-de-sac se aleja del peli aqua, dejándolo solo con sus explicaciones; se encontraba preocupado por su amigo, alguna vez Nazz le contó la primera vez que le rompieron el corazón y su narración no fue bonita, y a él le tocó vivir la desesperación de Kevin cuando se enteró de los sentimientos hacia Doble D, fue un infierno y, ahora, sería el apocalipsis.
— ¿Nat? ¿Qué estás haciendo frente a la casa de Doble D?
—¡Kevin! —se abalanza a su amigo, tomándolo de los hombros —. Estas en problemas hermano, tenemos que detener esto.
—N-no entiendo, ¿qué diablos estas balbuceando?
—Este no es un lugar seguro, vamos a tu casa —lo toma de la muñeca y, contra su voluntad, lo arrastra a la casa del pelirrojo; una vez dentro, el dueño de casa sirve un poco de limonada para ambos, sentándose en los sofás de la sala.
—Bien, ahora, dime qué rayos hacías en la casa de Doble D —el peli aqua suspira pesadamente, deja el vaso en la mesita de centro, sus ojos transmitían preocupación, haciendo salir las gotitas de su frente.
—Kevin, tienes que ser fuerte, mira, sé que amas a Eddward y todo eso pero… Kev… Doble D piensa… Doble D piensa… ¿Kevin?
—Quiere terminar conmigo, ¿cierto? —un aura azul y negro aparece a su alrededor, escondiendo la mirada bajo su gorra roja.
—Kev, lo lamento…
— ¡Mientes! ¡Mi Doble D jamás haría algo como eso! ¡Te pido que te largues de mi casa!
—Kevin, por favor tranquilízate, te lo digo por tu propio bien…
—¡Cállate! Por favor vete, no quiero discutir contigo, y te dices ser mi amigo, pues vaya amigo tengo —Nathan frunce el ceño, eso último le había dolido más que un golpe en el estomago.
—No digas que no te lo advertí, yo solo quiero ayudarte Kevin, pero si no lo quieres aceptar… no me busques cuando estés deprimido —toma su chaqueta y se va de la casa del pelirrojo quien se encontraba desconcertado, enojado y triste, su Doble D no podía siquiera considerar esa opción, no podía, él lo amaba, el amor era mutuo… ¿o no?
